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Propuesta Didáctica Textualizar. Revisar.

Capacidad para dar forma lingüística a los aspectos planificados. Para conseguirlo se debe tener capacidad de:

a) Organizar el texto con base en los esquemas previos. Intro-

ducir marcadores textuales, como títulos, subtítulos, negritas, cursivas y otros para ayudar al lector.

b) Prestar atención al contenido para que éste exprese de

manera fiel lo que se había propuesto quien escribe.

c) Poner atención a los aspectos de cohesión y coherencia. d) Prestar atención a las frases: el orden de los términos. e) Atender a los aspectos gramaticales.

f) Determinar la disposición espacial.

Examinar el producto obtenido:

a) Comparar el escrito con la planificación que se hizo previa-

mente.

b) Prestar atención a cohesión y coherencia. c) Atender al proceso seguido.

d) Ajustar, reescribir, rehacer lo que se crea conveniente.

Cuando se empieza a escribir también es de utilidad tener otras herramientas, como una propuesta de vocabulario del tipo de la que se presenta a continuación.8 El instrumento está organizado de acuerdo

con una clasificación de las palabras. Es estrictamente una guía y con ese sentido debe verse, pues las decisiones de lo que se dice y con qué palabras se consigue el adecuado análisis de un texto literario, sólo son de quien escribe.

Los estudiantes deben considerar que la elección de un vocablo u otro responde a su sentido para un propósito y un contexto determinados. La elección de la palabra es fundamental para conseguir el sentido de lo que se analiza. Por tanto, lo que a continuación se detalla sólo tiene un carácter de orientación y no debe considerarse como un molde rígido para referirse por escrito a una situación. Es importante que el estudiante que escribe sepa que un instrumento esencial para conseguir la claridad de lo que se quiere decir, es el diccionario, en este caso específico, el de sinónimos y antónimos.

8 Adaptación del trabajo de Luisa Juanatey en Aproximación a los textos narrativos en el

aula, Madrid, Arco-libros, 1996, pág. 87.

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B. Vocabulario útil

VERBOS

a) Los que refieren acciones o procesos, lo que va ocurriendo: acaecer, acontecer,

desarrollar, discurrir, encadenar, concatenar, enlazar, experimentar, ocurrir, pasar, suceder, sobrevenir, transcurrir.

b) Para determinar lo que hace el narrador: avanzar, caracterizar, contar, construir,

crear, describir, detallar, dar cuenta, esbozar, evocar, explicar, narrar, pintar, retratar, referir, relatar, reproducir, recrear, sugerir, transmitir, trazar.

c) Para definir lo que hacen los personajes o cómo son: actuar, comportarse,

conducirse, manifestarse, mostrarse, reaccionar.

ADJETIVOS

a) Para caracterizar los hechos que refiere el narrador y el grado o tipo de

interés que producen en los lectores: agudo, ingenioso, imaginativo, ocurrente, fantasioso, fantástico, delirante, onírico, fútil, ligero, intrascendente, superficial, profundo, trascendente, elevado, sublime, estereotipado, consabido, interesante, apasionante, sugerente, sugestivo, fascinante, sutil.

b) Referidos al carácter o actitud del narrador ante las situaciones y los personajes

que presenta y también para valorar la reacción o estado de ánimo que suscita en los lectores: alegre, burlón, irónico, cómico, chistoso, festivo, gracioso, grotesco; grave, profundo, reflexivo, lúgubre, melancólico, sombrío, triste, hilarante, humorístico, jocoso, jovial, juguetón, relajiento, regocijante, ridículo, satírico, dramático, patético, trágico, evocador, lírico, poético, macabro, truculento, tremendista.

c) Según el estilo de la escritura, referido tanto al léxico como a la sintaxis que

maneja el narrador: apasionado, arrebatado, expresivo, sereno, vehemente, vigoroso, vibrante, adornado, conciso, afectado, denso, directo, eficaz, escueto, lacónico, sintético, cuidado, descuidado, desaliñado, detallado, espontáneo, tieso, esmerado, pobre, recargado, ostentoso, rico.

d) Según el ritmo de la prosa: ágil, armónico, atropellado, dinámico, fluido, lento,

monótono, seco, solemne.

A continuación se presentan algunas frases y párrafos de escritores que han hecho análisis de textos literarios específicos o de la totalidad de la obra de un autor. En esta selección se pueden apreciar algunas maneras de ejercer la escritura analítica que con frecuencia lleva hacia la zona de la crítica literaria. Se subrayan palabras o frases que evidencian juicios de valor.

a) “El volumen se completa con Hombre de la esquina rosada, un

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Propuesta Didáctica

y las atmósferas de Borges, pero no su voz, y que por alguna razón misteriosa se ha convertido en uno de sus relatos más célebres, siendo uno de los menos borgianos y acaso de los menos conseguidos.” Javier Cercas.

b) “De eso trata El siglo de las luces, una novela subversiva porque nos

hace pensar en nosotros mismos: de ahí su peligrosidad.” Eliseo Alberto.

c) “Esta corta novela vertiginosa, ocurrente, magistralmente escrita en un

registro irónico y distante no es, sin embargo, ninguna pequeñez.

Orlando tiene, para mi gusto, algunos de los pasajes narrativos más

inspirados de la obra de Woolf, como la célebre descripción del Támesis helado donde se inicia sobre patines el amor del joven Orlando con la princesa rusa Sasha, o todo el episodio turco (y gitano), en el que la escritora nunca cede a la mirada turística ni a la cursilería orientalista.” Vicente Molina Foix.

d) “Pese a su brevedad, La muerte en Venecia cuenta una historia tan

compleja y profunda como la de aquellas novelas en las que el genio de Thomas Mann se desplegaba morosamente, en vastas construcciones que pretendían representar toda una sociedad o una época histórica. Y lo hace con la economía de medios y la perfección artística que han alcanzado pocas novelas cortas en la historia de la literatura.” Mario Vargas Llosa.

e) “En este relato sacrificial de persecución, muerte y expiación ocupan

un espacio relevante los dos verdugos del cura del aguardiente. De un lado, el inquietante mestizo de solitarios colmillos (‘como pertenecientes a especies extinguidas de animales’) que trata por dos veces –la segunda con éxito– de entregar al sacerdote para cobrar la recompensa; de otro, el teniente de la policía movido en su acción represora no por el odio o la crueldad, sino por el ideal secular de un mundo sin dioses.” Javier Pradera.

f) “He leído varias veces y en distintos momentos de mi vida esta narra-

ción y mi percepción actual de ella es acústica. Es una obra extrema- damente sensorial, con una continua resonancia a la metamorfosis de los sentidos como la más idónea descripción de los estados de la conciencia, pero no tengo duda de que el oído, una determinada profundidad del oído, predomina sobre lo demás. La tiniebla tiene una música especial y una voz esencial.” Rafael Argulloll sobre El

corazón de las tinieblas.

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Los párrafos previos, sirven como un ejemplo mínimo para realizar el trabajo de análisis de textos literarios. Se pueden advertir en los fragmentos alusiones a los personajes, al contenido de la obra, a su escritura, etcétera. Sin embargo, además de trabajar el análisis con el uso de un vocabulario que se refiera al texto en sí, resulta también importante tener a la mano un “diccionario” que nos permita insistir en los elementos de carácter analítico y que se utilice en el momento de la textualización, pero de manera más específica en el proceso de autocorrección.

En el siguiente cuadro se encuentran algunas palabras que nos remiten a conceptos propios del análisis literario y que se utilizarán de acuerdo con el análisis que se haya elegido. De cualquier manera, para un estudiante que realiza un análisis literario siempre es importante que se relacione con el manejo de diccionarios especializados.

Algunas ayudas al respecto pueden ser:

Abreviar, adecuación, adjetivo, adverbio, argumento, brevedad, campo léxico, coherencia, cohesión, comparación, conectores, contexto, destinatario, dirección, desvío, equilibrio textual, figuras retóricas, fraseo, generalización, información, juego, lector, lenguaje, motivos, nexos, orden, párrafo, personaje, pobreza léxica, propósito, puntuación, redundancia, registro, ritmo, sentido, texto, verbo, vocabulario. En la Lectura 1 se muestra un modelo que recoge algunos de los elementos teóricos planteados hasta aquí y propone una forma, entre muchas, de realizar el análisis.

Definiremos ahora las categorías de análisis que utilizaremos para trabajar con el cuento El efecto de la luz sobre los peces de la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi.9

Una vez leído y releído el relato de Peri Rossi, de acuerdo con los recursos previamente planteados, el análisis se podría abordar con alguno o algunos de ellos. Pueden destacarse el personaje narrador, el espacio,

la atmósfera, la temporalidad, los recursos para obtener el ritmo del relato. Además de éstos, también se puede abordar el análisis a partir de los usos de la puntuación, de aspectos meramente temáticos, del uso de las cursivas y otros.

El trabajo para el siguiente comentario se centrará básicamente en la relación del personaje con las dimensiones espaciales, en la relación entre el espacio interior y el exterior, para situar las acciones. En este

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sentido, antes de trabajar el relato, se añadirán aquí otros aspectos relacionados con el espacio que pueden servir como información adicio- nal para el análisis.

En un acercamiento general, como se mencionó líneas arriba, el espacio es el lugar donde ocurren los hechos. Ese lugar es una representación para la que se requieren más o menos datos, de acuerdo al propósito del relato.

Una clasificación inicial nos habla de espacios:

a) Abiertos o cerrados. b) Rurales o urbanos. c) Vacíos o habitados. d) Modernos o antiguos. e) Oscuros o iluminados.

En una narración el espacio funciona cuando se informa, de manera explícita, sobre él. Puede ser el lugar en el que se sitúan los actores o puede ser un marco para el desarrollo de determinadas acciones o sucesos.

Dice Silvia Adela Kohan10 que, en principio, el espacio puede ser directo

o indirecto. El espacio directo implica dos posibilidades:

a) El espacio independiente en un texto. Está relacionado con la descrip-

ción que se intercala en el texto para informar acerca del espacio.

b) El espacio como el lugar en donde se ejecuta algún hecho.

Pero el espacio puede ser indicador de otros aspectos y lo llama espacio indirecto. Es información adicional para indicar datos de los personajes, su identidad, su relación con una sociedad, su clase, su edad, su género. Este espacio puede ser registrado directamente por el personaje o por el narrador, aunque también actúa como referencia de las preocupaciones del protagonista, como espejo del personaje, como un espacio que representa y sitúa las añoranzas del o de los personajes.

Una derivación del concepto espacio para el análisis literario, se relaciona con la noción de ámbito. En este sentido, la clasificación se determina de acuerdo con algunas precisiones y necesidades del escritor o la escritora. En términos generales se puede hablar de ámbitos reales (un sitio geográfico real), imaginados (con los que se fantasea de tanto verlos o porque alguien nos ha contado de su existencia) y maravillosos (ámbitos para el refugio o para el aislamiento, como las islas, por ejemplo).

10 Cómo se escribe una novela, Barcelona, Plaza y Janés, 1999, pág. 64.

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LECTURA 1

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