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La edad escolar es una etapa de grandes cambios, en donde el desgaste de energía es mayor y el desarrollo intelectual es grande, por lo cual la persona en esta edad requiere de un estado nutricional adecuado para un buen desarrollo de sus actividades, ya sean físicas o intelectuales. Por otro lado, al hablar del aspecto psicológico en el escolar, se habla principalmente de la autoestima, que tiene gran relevancia en esta etapa porque se refleja en el rendimiento académico de los estudiantes (Cunyarache, 2017).

Según Ramírez (como se citó en Azañero y Ramírez, 2017), para que el rendimiento escolar sea favorable se requiere de un ambiente familiar con estimulación perceptiva, psicológica y social, que promueva experiencias de interacción que estimulen y faciliten el desarrollo del pensamiento, así como una expectativa alta de los padres respecto a la educación de sus hijos. Se ha demostrado la relación entre la dinámica interna de la familia y el rendimiento escolar de los niños en diferentes países y clases sociales.

Actualmente se observa al rendimiento académico como una problemática que preocupa hondamente a estudiantes, padres, profesores y autoridades; y no solo en nuestro país, sino también en otros muchos países latinoamericanos y de otros continentes, ya que este determina a largo plazo la entrada segura al sector económico y productivo, lo que permite que las personas salgan del círculo de desigualdad y pobreza. Por esta razón, es importante abordar al rendimiento académico no de manera aislada sino que se debe tomar en cuenta los factores que influyen en el para así brindar a los estudiantes las herramientas necesarias

37 para que lleguen a tener un rendimiento académico optimo (Rosalphyna y Rodríguez, 2013).

Es así que el propósito de este estudio radica en determinar si existe relación entre estado nutricional, autoestima y rendimiento académico de los escolares, lo cual servirá de base para mejorar estos tres aspectos, se hace hincapié en mejorar el rendimiento académico para así lograr mejores profesionales que lleven a un desarrollo sostenible del país. Teniendo en cuenta lo antes mencionado a continuación se detalla el análisis y discusión de los resultados obtenidos.

La Tabla 1, muestra el estado nutricional de los escolares de la Institución Educativa Gustavo Ries donde el 70,1% de los escolares tienen un estado nutricional normal, el 21,5% sobrepeso y el 8,3% obesidad.

El estado nutricional de un escolar es normal cuando las diversas causas que influyen en él están asociadas a circunstancias favorables en el entorno del escolar como la ingesta adecuada de alimentos para su edad debido a conocimientos suficientes de los padres acerca de una alimentación saludable, desarrollo de una conducta alimentaria adecuada para el niño, preocupación de los padres por una adecuada nutrición, existencia de programas encargados de la evaluación del crecimiento y desarrollo (CRED), un vínculo familiar reforzado entre madre e hijo y entre otros factores que contribuyan de manera positiva al desarrollo de un estado nutricional adecuado para el escolar (Moreno y Galiano, 2015).

La familia ejerce la mayor influencia sobre la actitud del escolar hacia la comida y las preferencias alimenticias. Las conductas, prácticas culturales y

38 preferencias alimenticias de los padres inciden en los gustos y aversiones de los hijos pequeños. El conocimiento de los padres, hará que adopten un comportamiento, hábitos y prácticas alimentarias, los cuales serán ejecutados y reflejados a través de los escolares, y eso influirá en el desarrollo cerebral y físico, en la vida del escolar que se encuentra en un constante crecimiento y desarrollo acelerado. Si el escolar no tiene una alimentación adecuada, se verá afectado en gran manera en su desarrollo a lo largo de la vida, por ello es necesario que los padres todavía funcionen como modelos positivos (Brown, 2014).

Así mismo se puede atribuir estos resultados a que la institución Gustavo Ríes es beneficiaria de Qali warma en un total de 753 usuarios en el nivel primario. Este programa nacional de alimentación escolar, tiene como finalidad brindar un servicio de calidad cumpliendo los siguientes objetivos: el de garantizar un servicio alimentario durante todos los días del año escolar, contribuir a mejorar la atención de los usuarios del programa en clases y promover mejores hábitos de alimentación de los escolares (Ministerio de inclusión y Desarrollo Social, 2020).

Un estado nutricional optimo durante la infancia y niñez temprana es de vital importancia, para asegurar que los niños alcancen todo su potencial en relación al crecimiento, salud y desarrollo. Además, reduce el riesgo de padecer sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles en el futuro. Ello se alcanza cuando el organismo obtiene una adecuada nutrición que permita satisfacer las necesidades nutricionales. Si se producen ingestas desequilibradas o inadecuadas a cualquier edad esto lleva a una malnutrición (OMS, 2010).

39 Por otro lado, se encuentra que el 29,8% de los escolares de esta institución, tienen sobrepeso y obesidad. Estos resultados no son nada alejados de la realidad peruana, ya que según MINSA, en el país existe un creciente problema de salud pública que está generando preocupación: el sobrepeso y la obesidad infantil, esta tendencia ascendente se presenta en los niños de entre 5 y 9 años. Las cifras del Observatorio de Nutrición y de Estudio del Sobrepeso y Obesidad del MINSA revelan que tres de cada diez niños de esa edad (32,2%) tienen una acumulación

excesiva de grasa en el cuerpo (El Comercio, 2018).

La familia también es responsable del desarrollo de sobrepeso y obesidad en sus hijos, ya que es aquí donde se establecen los hábitos alimentarios y de actividad física o sedentarismo. Así mismo, la falta de tiempo de los padres para atender y controlar adecuadamente, junto a la disponibilidad de alimentos manufacturados, menús no saludables, o la disponibilidad cada vez mayor de dinero y a edades más tempranas para comprar alimentos fuera del hogar sin ningún control familiar, lo que favorece el mayor consumo de grasas y azucares empeorando la calidad nutricional (Sierra, 2014).

Además, el quiosco de la institución educativa vende alimentos con alto contenido de azúcar, sal o grasas; lo que aumenta la posibilidad al escolar a desarrollar sobrepeso u obesidad. Se conoce que la malnutrición contribuye a un retraso del desarrollo mental, así como a mayores tasas de fracaso escolar y reducción de la capacidad intelectual (Furnes y Láquis, 2016).

Es importante abordar al sobrepeso y a la obesidad ya que los escolares que lo desarrollan desde edades tempranas, están en mayor riesgo de predisposición a

40 trastornos crónicos como enfermedad cardiovascular y diabetes mellitus tipo 2 en la edad adulta (Brown, 2014).

Los resultados obtenidos son similares a los de López y Rivero (2017), en la investigación “Hábitos de vida y estado nutricional en escolares de 8 a 12 Años de la Institución Educativa N° 3019 del Rímac, 2017” Lima, Perú, en una muestra de 153 escolares. Reportaron que el 73.9% de los escolares tienen un estado nutricional normal, un 19% sobrepeso y 7.2% obesidad.

De igual manera Bazán (2018), en la investigación “Estado nutricional y rendimiento académico en los escolares de la Institución Educativa Nuestra Señora del Carmen” Celendín, Cajamarca, en una muestra de 86 escolares. Reportaron que el 73% de los escolares tienen un estado nutricional normal, mientras que el 23% tienen sobrepeso, finalmente el 3% obesidad.

Así mismo García y Guevara (2018), en la investigación “Estado nutricional de los escolares de la Institución Educativa Nuestra Señora del Perpetuo Socorro”, en El Trópico de Huanchaco, en una muestra de 118 escolares. Reportaron el 40,68% de los escolares tienen un estado nutricional normal, el 39,83% sobrepeso y el 19,49% obesidad.

Sin embargo, los resultados difieren con los obtenidos por Correa (2017), en la investigación “Estado nutricional y su relación con el rendimiento académico en los alumnos del 6to de primaria en un colegio de Sullana, agosto – diciembre 2017” Piura, Perú, en una muestra de 49 escolares. Reportaron que el 55,1% presento delgadez, el 34,7% tuvo un estado nutricional normal y el 10,2% sobrepeso.

41 Correa (2017), refiere que la mayoría de los escolares que participaron en la investigación tienen hogares cuyos ingresos familiares son por debajo del mínimo, los padres de familia tienen un nivel educativo bajo además de ello, menciona que dicha institución cuenta con un quiosco que mayormente les ofrece dulces, gaseosas, productos empacados; existen también las ventas ambulantes fuera de la institución educativa lo que facilita el acceso a alimentos de bajo valor nutricional y contribuyendo al fomento de inadecuados hábitos de alimentación.

La Tabla 2, muestra el nivel de autoestima de los escolares de la Institución Educativa Gustavo Ries donde el 79,9% de los escolares tienen un nivel de autoestima media y el 20,1% un nivel de autoestima alta. Además de ello es relevante mencionar que la mayoría de los escolares tienen autoestima media en las cuatro dimensiones de la autoestima (Anexo 6).

Según Coopersmith (como se citó en Espinoza, 2015) refiere que en la edad escolar es predominante la autoestima media, parte de la formación de la autoestima se forma en la casa por los padres, a través de pautas o estilos de crianza van a determinar la autoestima inicial. Los escolares de seis años con las experiencias provenientes de la educación inicial podrán establecer y vivenciar relaciones interpersonales entre sus pares, contribuyendo al desarrollo de su autoestima. A los ocho y nueve años el escolar buscará establecer su auto apreciación la cual perdurará a través del tiempo, propiciando la consolidación de la autoestima, la socialización y la comunicación.

42 La importancia de la familia, en el desarrollo de la persona es fundamental, es el primer núcleo social donde los escolares comienzan el proceso de socialización y se producen los aprendizajes sobre el mundo y la propia persona. La imagen que tienen los demás sobre los pequeños contribuye a la formación de la propia imagen. La familia, constituye la primera base sobre las que las personas forman su autoestima. El sentirse valorados y queridos por sus seres más cercanos es fundamental para las bases de una sana autoestima. La familia debe mostrar su estima al niño/a, debe además proporcionarle experiencias adecuadas para que se sientan seguros (Martínez, Sánchez y Ruiz, 2012).

Así mismo Papalia (2008), corrobora que la autoestima es el producto de la sumatoria de experiencias acumuladas a lo largo de la vida familiar sobre todo durante los primeros años y que una autoestima elevada es la suma integrada de la confianza y respeto a sí mismo, lo que implica sentirse competente para vivir y merecer la felicidad que conlleva a buscar, transformar, escoger y decidir lo que para uno es significativo.

En la edad escolar, la institución educativa juega un rol muy importante en el desarrollo de la autoestima, pues es ahí donde el escolar pasa gran parte de su tiempo, además el desarrollo de la autoestima dependerá del tipo de interacción que mantenga con sus compañeros y maestros, así como del éxito o fracaso académico; ya que de llegar a presentar problemas en su entorno escolar, el rendimiento académico se verá afectado (Calla, 2010).

Por ello, es importante que las instituciones educativas cuenten con un profesional de psicología, pues éste profesional realiza un análisis de los escolares

43 mediante test educativos. Además, los apoya en procesos que afectan el aprendizaje y desarrolla talleres que le permitan mejorar sus habilidades sociales para fomentar un mejor auto concepto aprendiendo así a lidiar con las dificultades de índole personal y social. Se ha demostrado que los estudiantes que reciben este tipo de apoyo alcanzan un mayor éxito académico en la escuela (Infocop, 2010).

La Institución educativa Gustavo Ries cumpliendo con lo establecido en la Ley 30797 (2008), que incorpora al profesional de psicología como integrante de la comunidad educativa. Fomentando así la autoestima a través de la participación del psicólogo, el cual desarrolla talleres permanentes durante el año escolar, que ayudan al desarrollo de la autoestima en los escolares, también se desarrollan talleres dirigidos a los padres de familia con la finalidad que estos puedan aportar de manera positiva a sus hijos.

Los resultados obtenidos son similares a los reportados por Rojas (2017), en la investigación “Autoestima y clima escolar en los estudiantes de 6to grado de primaria de la Institución Educativa Mariano Melgar, UGEL 06, Santa Anita, 2017” Lima, Perú, en una muestra de 90 escolares. Reportaron que el 34,4% tiene autoestima media, el 32,2% autoestima alta y el 33,3% autoestima baja.

Villegas (2014), en la investigación “La autoestima y su incidencia en el rendimiento académico de los estudiantes del sexto grado de primaria de la Institución Educativa Alfred Nobel del Distrito de Ate” Lima, Perú, en una muestra de 87 escolares. Reportaron que el 75.9% tiene una autoestima media, el 19,5 % autoestima alta y el 4% autoestima baja.

44 Sin embargo, los resultados difieren con los obtenidos por Torres (2017), en la investigación “Autoestima y rendimiento académico en el área de comunicación en estudiantes de la Institución Educativa 35001 “Cipriano Proaño” del distrito de Chaupimarca-Pasco, 2017”, Perú, en una muestra de 60 escolares. Reportaron que el 86.7% obtuvieron un nivel de autoestima baja, el 13.3% obtuvo autoestima media.

Según el autor da como motivos de estos resultados, el trato indiferente de los docentes hacia los escolares, así mismo las medidas correctivas de rigor hacia ellos, ya que piensan que no es un factor influyente para el rendimiento académico. Por otro lado, los padres de familia no se involucran lo suficiente, muestran indiferencia y poca participación en los procesos de aprendizaje, además no asisten a los talleres de psicología dirigido a ellos o por algún otro asunto académico.

La Tabla 3, muestra el nivel de rendimiento académico de los escolares de la Institución Educativa Gustavo Ríes que el 61,1% de los escolares tienen un rendimiento académico en logro previsto (A), el 29,2% logro destacado (AD), el 9% logro en proceso (B), y finalmente el 0,7% logro en inicio (C). Los resultados muestran que la mayor parte de escolares se encuentran dentro de un logro previsto (A).

Según estos resultados la mayoría de escolares presentan un nivel de rendimiento académico en el logro previsto, lo cual implica que desarrollan al máximo sus potencialidades, esto puede deberse a muchos factores entre las cuales encontramos un estado nutricional adecuado, prácticas alimentarias

45 regulares, capacitación constante de sus docentes, participación familiar en su enseñanza.

El estado nutricional es uno de los principales factores que influye en el rendimiento escolar de los niños, ya que la mielinización neuronal y la atención que el niño requiere, dependen de la suficiente cantidad de nutrientes como las proteínas, el hierro y la cantidad de energías que consume durante el día, un déficit en el consumo de nutrientes ocasionaría debilidad, cansancio, baja atención u otros signos y síntomas que se relacionan con el bajo rendimiento escolar James (como se citó en Cerna y García, 2018).

Daza (como se citó en García y García, 2013), refiere que los escolares con prácticas alimentarias regulares y buenas tendrán un nivel de rendimiento académico medio y superior, mientras que los escolares que tengan una práctica alimentaria mala tendrán un nivel de rendimiento académico bajo y medio, existiendo una relación lógica entre las practicas alimentarias y el nivel de rendimiento escolar.

Otro factor importante para obtener un buen rendimiento académico en los escolares es la preparación de los docentes de la institución educativa, los cuales reciben capacitación permanente según lo establecido en la Ley N° 29944, recibiendo beneficios del Programa de formación y capacitación permanente y de otros programas de carácter cultural, social fomentados por el Estado; además ellos son evaluados de manera permanente, conocer los resultados de sus evaluaciones, solicitar su revisión y tener acceso a su historial de vida profesional registrado en el escalafón (MINEDU, 2017).

46 Se sabe también, que la familia es un elemento determinante en los procesos académicos a través del acompañamiento, involucramiento; se conoce que la permanencia y dedicación de las familias es decisivo no solo para el logro de óptimos resultados académicos, sino también para la formación de un individuo sano emocionalmente, que supera todo tipo de barreras sociales, culturales y económicas, que tiene la capacidad de estar seguro de sus actuaciones, mostrar autocontrol, tener hábitos, disciplina bien forjada y ser capaz de comportarse y vivir en comunidad (Lastre, López y Alcázar, 2017).

Los resultados obtenidos son similares a los reportados por Terrones (2011), en la investigación “Estado nutricional y su relación con el rendimiento académico de los alumnos del quinto grado de educación primaria de la Institución Educativa N°1160 José Faustino Sánchez Carrión, Cercado Lima, 2011”, Perú, en una muestra de 20 escolares. Reportaron que el 80% de los escolares han obtenido un logro esperado (A) y el 20% un logro destacado (AD).

Así mismo, Urquiaga (2014), en la investigación “Estado nutricional y rendimiento académico del escolar en la Institución Educativa. República de Chile – Casma” Lima, Perú, en una muestra de 228 escolares. Reportaron que el 57,4% de los escolares tienen un nivel de rendimiento académico logro previsto (A) y un 42,5% un logro en proceso (B).

Huailla y Rodríguez (2018), en la investigación “Estado nutricional, nivel de hemoglobina y rendimiento académico en escolares” Trujillo, Perú, en una muestra

47 de 75 escolares. Reportaron que el 70,7% de los escolares alcanzaron un nivel de logro previsto (A), mientras que el 29,3% alcanzaron un logro en proceso (B).

Sin embargo, los resultados difieren con los obtenidos por García y García (2013), en la investigación “Estado nutricional, prácticas alimentarias y nivel de rendimiento académico en escolares de la Institución Educativa 80706. Alto Moche – 2012” Trujillo, Perú, en una muestra de 74 escolares. Reportaron que el 53% tienen un nivel de rendimiento académico en proceso (B), el 30% un nivel de rendimiento de logro previsto (A), el 17% un logro en inicio (C).

Según García y García (2013), estos resultados pueden deberse a que los escolares no desarrollan al máximo sus potencialidades, existiendo muchos factores entre los cuales se encontró que el 34% de escolares presentaron un estado nutricional inadecuado, el 72% de los escolares tenían prácticas alimentarias inadecuadas y el nivel bajo de instrucción de los padres. Ya que está demostrado que si se logra escolares con un mejor estado nutricional y llevando prácticas alimentarias adecuadas permitirá elevar el nivel educativo y por ende un país con un mayor desarrollo.

La Tabla 4, muestra la relación entre estado nutricional y nivel de rendimiento académico, donde del 70,1% de los escolares con estado nutricional normal, el 45,1% tienen rendimiento A, el 19,4% AD; del 21,5% de los escolares con sobrepeso, el 11,1% tienen rendimiento A, el 7,6% AD; del 8,3% de los escolares con obesidad, el 4,9% tienen rendimiento A y el 2,1% AD. Al relacionar las variables del estado nutricional y nivel de rendimiento académico se concluye que no existe relación entre ambas, esto es sustentado estadísticamente por las

48 pruebas: Tau-b de Kendall y la Gamma que confirman que no existen razones suficientes para concluir en ello (p > 0,05).

La no relación de estas variables se debe a dos razones, la primera es que la mayoría de los escolares presentaron un estado nutricional normal y no se encontraron escolares con estado nutricional de delgadez, según el indicador de IMC. La otra razón es que el 100% de los escolares tuvieron un estado nutricional normal, según el indicador Talla/Edad (Anexo 5).

Estos resultados se fundamentan estadísticamente puesto que todos los escolares presentan una talla adecuada para su edad, por lo que no existen valores para las categorías talla baja y talla alta, convirtiéndola en un valor constante impidiendo así la relación con las otras variables en estudio.

Los resultados obtenidos son similares a los reportados por Rodríguez (2017), en la investigación “Estado Nutricional y Rendimiento Académico en escolares del Sexto Grado de la Institución Educativa Nº 6093 Juan Valer Sandoval- Villa María del Triunfo” Lima, Perú, en una muestra de 126 escolares. Reportaron que: No existe relación entre el estado nutricional y el rendimiento académico en escolares del sextogrado de la Institución Educativa N°6093 Juan Valer Sandoval.

Así mismo Arévalo y Castillo (2011) en su estudio denominado: “Relación entre el estado nutricional y el rendimiento académico en los escolares de la Institución Educativa N° 0655 José Enrique Celis Bardales, Mayo – Diciembre, 2011” Tarapoto, Perú, en una muestra de 63 escolares. Reportaron que no existe

49 relación significativa entre el estado nutricional y el rendimiento académico en los