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Conclusion and Future Work

Chapter 5. Mitigating Non-Digital Side Channels

5.6 Conclusion and Future Work

El perfil de “EMPRESARIO – HUMANISTA, en vez de aquel aspirante a empleo”, como se mencionó en el numeral anterior, sirve como punto de referencia para abordar este aparte, apoyado igualmente, en elementos sustantivos que sobre el particular nos dejó el Maestro Ramón.

Para empezar, vale decir que el ejercicio de las mismas Prácticas Sociales van creando y determinando estilos propios de Liderazgo, en la medida que se van consolidando las relaciones de “poder”, determinadas por las capacidades, habilidades y calidades humanas para dirigir, orientar y apoyar a las personas en el cumplimiento de sus roles y responsabilidades, en el mejoramiento de sus relaciones, en la satisfacción de sus necesidades y en el desarrollo de sus potencialidades.

Desde esta perspectiva, el Liderazgo como situación social, producto de la acción comunicativa y del reconocimiento recíproco como elementos clave de la interacción social, debe permitir en las comunidades desarrollar tanto iniciativas como

PRINCIPIOS Y FINES

RESPUESTA a las necesidades, intereses y

problemas reales del país.

GENERADORA de capacidad creativa para resolver sus problemas mediante la participación

organizada y el desarrollo de las potencialiodaes humanas

RESPONSABLE de la formación integral tanto

a nivel cientñifico como en valores humanos. ABIERTA a las

necesidades de superación humana, de

mejoramiento de la calidad de vida,,que haga

posible los principios de educación permanente, mediante formas asociativas, estrategias metodológicas y modalidades educativas COMPROMETIDA con la instauración de una sociedad armónica inspirada por los principios de respeto a la

dignidad humana, la justcia social y el bien

común

Estos principios le imprimen a la Universidad un

carácter comunitario, un sentido humanista y una

intencionalidad productiva, que no se limite a la producción de bienes y servicios, sino que comprende

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habilidades para identificar y representar la realidad (no solo la que se ve, sino también la que se siente) en que viven, así como para transformarla y apropiarla en función de sus necesidades, expectativas e intereses, de una parte; y de otra, construir espacios de participación, dinámicas de interacción y consensos de autogestión y de transformación, en donde cada uno comprenda que “la visión de futuro sin acción es un sueño y que la acción sin futuro carece de sentido” (Ramón, 1994. Pág. 2). Por tal razón, el poder al interior de la comunidad debe ser comprendido como la autoridad moral y la capacidad para experimentar como se vive la condición humana, como quiera que debe promover la acción comunicativa entre los miembros de la comunidad, al tiempo que debe permitir medir la realidad dentro de la cual actúan; traduciendo las intenciones y expectativas en hechos concretos de mejoramiento integral de calidad de vida, tanto desde lo individual como desde lo colectivo, renovando y mejorando los procesos que regulan el funcionamiento de dichos grupos y comunidades.

Pero ¿qué procesos y por qué deben renovarse a partir de esta situación de liderazgo? Si bien la práctica social comunitaria tiene su propia dinámica, como quiera que los elementos que intervienen en cada uno de sus procesos específicos cumple una función determinada para alcanzar sus objetivos particulares, el liderazgo encauza a cada individuo a que, consciente, libre, voluntaria y critica pero creativamente, participe en la renovación permanente de los procesos de “autogestión formativa, de participación democrática, de transformación productiva y cambio socio-cultural en las instituciones y comunidades” (Ramón, 1994. Pág. 1).

Ahora bien, el hecho de que se busquen resultados de interés general, aunque se tengan motivos diferentes, no es suficiente…No se puede olvidar que se está hablando de personas con necesidades y que como tal, exige que éstas se organicen para coordinar su actividad, de tal forma que se consiga ordenar la acción conjunta hacia el logro de unos resultados; es decir, investigar el problema y tomar la decisión de hacer algo en beneficio de todos (colaboración), desde una perspectiva solidaria. Este planteamiento permite decir que se han organizado para buscar una satisfacción a sus necesidades, tanto axiológicas como existenciales.

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Es decir que la articulación entre las acciones humanas, las necesidades humanas y un modo de coordinar estas acciones para satisfacer dichas necesidades, le dan significado y sentido a las interacciones y a la intersubjetividad, como verdaderos procesos vitales de cualquier organización comunitaria.

Dicha postura integral que integra, no solo recursos, sino también instancias personales y grupales para el logro de metas de beneficio mutuo a nivel comunitario, debe considerar que de la capacidad que se tenga para coordinar las acciones necesarias, depende el logro de resultados que afectan no solamente a quien lidera la acción, sino a otros actores participantes.

Esto es, no basta con que el protagonista sea el individuo mismo; ni siquiera que se tenga un propósito…debe ser capaz de coordinar sus acciones hacia el logro de unos resultados; es decir, capaz de contextualizar y plantear el problema y tomar la decisión de hacer algo en beneficio de todos (colaboración y contribución), no solo desde lo más inmediato, aparente y superficial del qué hace y para qué lo hace, sino también desde el marco de la motivación personal y de sus inter-acciones, como procesos vitales que dan significado y sentido a la acción solidaria y transformadora. El liderazgo así concebido permite interactuar física y socialmente con su entorno, transformarlo y transformarse a sí mismo, obteniendo compensaciones para satisfacer necesidades, y a la vez, buscando oportunidades para desarrollar sus capacidades y potencialidades; por ejemplo, desarrolla la iniciativa, la creatividad, el entendimiento y la conciencia social, creando condiciones materiales y espirituales de su propia existencia.

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Los tres elementos anteriores se constituyen en momentos determinantes, los cuales se pueden ver afectados, positiva o negativamente, dependiendo de la forma como se dan las interacciones y de la forma como se conciba y se reconozca su espacio de actuación.

Desde esta perspectiva, la transformación y renovación de tales procesos debe tener una inspiración clara que permita orientar la acción hacia espacios que faciliten la participación, la toma de decisiones, la interdependencia, la cooperación y la colaboración, como instrumentos de una renovada gestión comunitaria; pues “tal renovación imprime un carácter especial y proporciona una atmósfera que va más allá de los simples rasgos estructurales, para integrar diferentes elementos, tales como el respeto a la

MOTIVACIÓN.

Donde cada una de las personas quieran efectivamente hacer lo que

se indica en el punto anterior, es decir, que se asegure su colaboración y participación para realizar lo que se

espera de él

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