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Issues and Examples from the Pacific Region

F. Conclusion

El amaranto debido a la gran diversidad y variabilidad genética que posee ha mostrado un sin número de características morfofisiológicas, sanitarias, agronómicas, nutricionales e industriales de importancia. Este género tiene una amplia distribución que va desde ambientes tropicales hasta semiáridos. Tradicionalmente se cultivaba en regiones comprendidas entre el Ecuador y los 30º de latitud sin embargo, puede cultivarse en latitudes mayores si se utilizan materiales capaces de florecer aun cuando no se alcance el fotoperíodo de los trópicos (NRC, 1984).

El amaranto pertenece al grupo de plantas denominado C4, cuyo proceso fotosintético la

hace más eficiente en la utilización de dióxido de carbono (CO2) disponible en el aire a través

de la concentración de éste en los cloroplastos de las células especializadas que rodean los haces vasculares de las hojas. Estas plantas carecen de fotorrespiración, proceso que produce pérdida de CO2 en las plantas que poseen la clásica vía C3 (ciclo de Calvin), compuesto necesario para

la producción de carbohidratos. Por este motivo las plantas con vía C4 poseen una mayor tasa

de transformación de carbono atmosférico a azúcares por unidad de agua perdida respecto de las C3. Esta ventaja de las C4 de mantener tasas elevadas de CO2 puede observarse aun cuando

sequía o salinidad. Por este motivo las plantas C4, como es el caso del amaranto, manifiestan

mejores rendimientos que las especies C3 en condiciones adversas. La capacidad de

fotosintetizar a tasas elevadas, aún bajo condiciones de alta temperatura, es otra ventaja fisiológica de las plantas con vía C4. (Haupli y Jain, 1977; NRC, 1984; Nieto, 1990).

1.11.4.1. Respuesta al fotoperíodo

Gran parte de las especies de amaranto son sensibles a la longitud del día. Como regla general podemos decir que el género Amaranthus crece vegetativamente en días largos y florece cuando los días comienzan a acortarse (U.S. Department of Agriculture, 1979)

Ensayos realizados por Fuller mostraron que A. caudatus era capaz de florecer bajo condiciones de fotoperíodo de 8 horas. Mientras que, al someterlo a condiciones de iluminación mayores a 12 horas permanecía en estado vegetativo. En condiciones de luz continua las plantas mostraron anormalidades como: caída temprana de hojas, clorosis y crecimiento retardado de la raíz principal (Fuller, 1949).

Por su parte, A. retroflexus responde a ciclos inductivos de día corto, con sólo 3 días bajo estas condiciones luego de emergida la plántula, era suficiente para apreciar la aparición microscópica del primordio floral (Koller et al., 1977).

Ensayos realizados en A. caudatus demostraron que no requiere condiciones de día corto para florecer hasta no alcanzar su estado sensitivo. Una vez alcanzado este estado de desarrollo o período inductivo, 30 días después de la germinación, ocurre la floración con sólo 2 días de inducción (Zabka, 1961).

1.11.4.2. Requerimientos hídricos

Las plantas C4, como el amaranto, crecen más rápidamente que las C3 y utilizan

para producir la misma cantidad de biomasa (Hauptli, 1977). El ajuste osmótico es otra estrategia de este cultivo que le permite tolerar cierto grado de escasez de agua sin marchitarse ni morir. La cantidad de agua requerida por el mismo durante su ciclo de vida es aproximadamente el 60% de lo requerido por el trigo o la cebada (Wang et al., 1985). Otra investigación menciona que el amaranto requiere la mitad de agua que usualmente necesitan las plantas comunes (Vietmeyer, 1982).

Para lograr una buena germinación de las semillas de amaranto se requiere de buena humedad en el suelo aunque, una vez establecidas las plántulas, pueden crecer adecuadamente incluso con limitantes de agua. El amaranto posee la particularidad de crecer mejor en condiciones de baja disponibilidad hídrica y altas temperaturas (NRC, 1984).

Este cultivo no prospera bien en zonas desérticas. Pese a ello, en áreas de bajas precipitaciones por ejemplo donde usualmente se siembra sorgo y mijo manifiesta un excelente potencial productivo (Kauffman et at., 1984; Kauffman y Hass, 1984; Weber et al., 1989). El amaranto para producción de grano ha sido cultivado tanto en condiciones de secano donde percibe aproximadamente unos 200 mm anuales así como en zonas con precipitaciones de 3000 mm anuales (NRC, 1984).

1.11.4.3. Respuesta a la altitud y a la temperatura

El amaranto crece favorablemente desde el nivel del mar hasta por encima de los 3.200 m de altura, por esta razón se dice que este cultivo no presenta limitaciones severas debido a la altitud. Es importante destacar que A. caudatus es el único que prospera en altitudes superiores a 2.500 msnm.

El desarrollo de este cultivo se ve favorecido por temperaturas diarias no menores a 21ºC. Algunos materiales han mostrado una adecuada germinación en un rango de temperaturas entre

16 y 35ºC. Por encima de 35ºC se logran mayores velocidades de emergencia y con temperaturas de 40ºC se alcanza la mayor eficiencia fotosintética del cultivo. Temperaturas de 8ºC retardan el crecimiento, mientras que valores inferiores a 4ºC ocasionan daños en la planta (NRC, 1984). A. caudatus al ser originaria de zonas de mayor altitud se adapta mejor a temperaturas más bajas y puede resistir algunas heladas mientras que, A. hypochondriacus y A. cruentus han mostrado tolerancia a altas temperaturas, sin embargo, no resisten heladas. (Grubben y Van Sloten, 1981).

1.11.4.4. Requerimientos edáficos

El amaranto manifiesta un adecuado desarrollo en una amplia variedad de suelos y bajo distintas condiciones de drenaje (Martineau, 1985). En los Estados Unidos ha sido cultivado satisfactoriamente en suelos francos, suelos de pradera y en suelos salinos. El amaranto es sensible a suelos pesados, dado que los mismos inciden sobre el crecimiento de las raíces y por lo tanto sobre el desarrollo de la planta en general. Suelos ligeros y con buen drenaje son los más recomendados para un cultivo óptimo. El mejor comportamiento se observa en los suelos francos (Kauffman et al., 1984; Weber et al., 1989).

El cultivo tiene la capacidad de crecer en un amplio rango de pH de suelos que van desde valores ácidos hasta valores fuertemente alcalinos (4,5-8,5) destacándose su tolerancia a la presencia de aluminio y sales en el suelo (Hauptli, 1977). A pesar de ello, se ha demostrado que el cultivo muestra un mejor comportamiento en suelos de pH básico o neutro (NRC, 1984).