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5 CONCLUSIONS AND CONSIDERATIONS Overall conclusions

La propuesta constitucional conservadora instaurada por Rafael Núñez a finales del siglo XIX trajo más desavenencias que una integridad nacional políticamente estable. Su fórmula de centralización política y descentralización administrativa de las provincias, derivado de la Constitución de 1886, se tornó en una deuda externa mayor al presupuesto nacional. Esta nueva constitucionalidad se plantó bajo los esquemas de la presunta fuerza legislativa y judicial, la incipiente formación militar y la absoluta dominación del clero sobre las decisiones políticas del país. El desenlace fue una de las guerras civiles (1899-1902) más devastadora y duradera que haya padecido la nación. La Guerra de los Mil Días, no sólo destruyó gran parte de la población, especialmente la campesina, sino que trajo consigo una serie de actitudes que marcarían el rumbo de la historia de la nación, entre ellas, la sensación de la desmembración por la pérdida del canal de Panamá. El gran humanista colombiano López (1961) va a señalar el 3 de Noviembre de 1903 como ―el día más doloroso de la patria‖ y tal sentencia fue la antecesora de una generación de gobernantes y pensadores que cargarán en su accionar una serie de contradicciones cuando se trató de defender el mantenimiento y cuidado del territorio nacional31. Es bajo esa coyuntura territorial y política que la burguesía capitalista antecede a los proyectos de integración nacional y fragmenta el país en zonas productoras de materias primas necesarias en las manufacturas de otras naciones.

Las precarias vías de transporte y los escasos sistemas ferroviarios fueron utilizados en su mayor parte para el servicio de la guerra, lo que paralizó el intercambio mercantil entre las

31 Durante la triste negociación en Washington sobre el canal de Panamá, el presidente José Manuel Marroquín prescindió del ministro Carlos Martínez Silva, quien había liderado la negociación con inteligencia. Su reemplazó fue el doctor José Vicente Concha, quien luego renunció gracias a las contradicciones y desautorizaciones que le emitían desde la cancillería colombiana. En últimas el

‗negocio‘ quedó en manos del poco capaz Tomás Herrán de quien se sabe fue ‗succionado‘ por la

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regiones del país. La financiación de la guerra derruyó la riqueza pública, lo que elevó sustancialmente la inflación y se acrecentó el comercio ilegal de bienes y materias primas, que incluso ―era favorecido por el presidente y sus amigos‖ (Bejarano, 1982, p. 19). La guerra dejó a la nación con la agricultura paralizada, la ruptura del comercio y las comunicaciones, el desconocimiento de la población dispersa sobre el territorio y el resquebrajamiento de la circulación monetaria y del sistema financiero, junto con un 58% de la población analfabeta y sin los medios adecuados para instruirla; en otras palabras se carecía de aquellos elementos que erigen a un país con voz y voto en el contexto mundial.

Con ese panorama inicia su gobierno dictatorial el general Rafael Reyes y se dan los primeros esbozos de un ideal republicano donde sean la patria y territorio los preceptos a reconstituir. Su axioma de gobierno fue el progreso para dar libertad, y no a la inversa. El plan de gobierno de Reyes inicialmente incorporó a hombres de empresas privadas al sector público para que éstos dieran la posibilidad de acrecentar el presupuesto nacional, lo cual fortaleció el poder ejecutivo con lo relacionado al gasto público y se emprendió un enorme plan de obras públicas. Durante el gobierno de Reyes se dio un proceso de re-evaluación de la moneda32 que atraía a grandes inversionistas extranjeros con pocos réditos tributarios, lo que se conoció como el sistema proteccionista fiscal de Rafael Reyes (Bejarano, 1982).

Si bien la centuria de 1900 abre en Colombia un proceso de industrialización que hacia 1916 contaba con fábricas en Bogotá, Antioquía, Bolívar y Atlántico, la nación es un país netamente rural, donde la extracción de materia prima, en la vastedad de las zonas rurales, se caracterizó por la carencia de procesos de tecnificación para acelerar la demanda productiva y por las dificultades en los medios de transporte para realizar procesos de intercambio que trascendieran las necesidades locales; de esta manera, y a pesar del impulso a la construcción de un sistema ferroviario más extenso, éste sólo fue desarrollado en la región andina y el trasporte marítimo sólo se fortaleció sobre los ríos Magdalena y Cauca.

32 Aparece la moneda metálica y la conversión conceptual en ―pesos oro‖ como unidad monetaria nacional. Aunque el intercambio monetario cada vez fue más complejo a medida que en las zonas fronterizas poseía más valor adquisitivo la moneda extranjera.

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Esta industrialización del centro andino y costero del país generó un proceso de proletariado capaz de satisfacer ampliamente la demanda de mano de obra asalariada del sector industrial en el centro del país y este panorama se tornó en la posibilidad de la burguesía naciente para fundar industria en Colombia. La construcción ferroviaria se llevó a cabo por inversionistas norteamericanos e ingleses, lo cual trajo a Reyes algunos desacuerdos, puesto que aún quedaba latente el dolor por la pérdida del canal de Panamá a manos norteamericanas. El impulso industrial dado por Reyes fue fortalecido por la red ferroviaria ya que generó grandes divisas al territorio colombiano central porque permitió la movilización de café, que para el inicio del siglo XX, era el único producto e exportar según el gobierno central33. Rafael Reyes fue el primer mandatario que se propuso alcanzar legitimidad en su gobierno por parte de los habitantes a la medida en que éste los integraba social y políticamente (Roth, 2006).

Sin embargo, el gobierno de Reyes se llenó de enfrentamientos contra diversos grupos políticos, contratos, exenciones, sobornos, compadrazgos y su pretensión de modernizar la estructura estatal se tornó en oportunismo de quienes lo rodearon en su gabinete. Incluso el mismo congreso le impidió la consecución de sus objetivos, entre ellos, un capitalismo ascendente con ingresos más adecuados a la población existente34, porque tales propósitos afectarían a los grandes terratenientes. Para 192335, la expansión de la red ferroviaria fue notable porque se cuadriplicaron los kilómetros de la obra con la indemnización que EEUU dio al país por la pérdida del canal. No obstante, sólo una porción de tierra estaba cultivada y apenas menos de un cuarto del territorio nacional fue destinado a actividades económicas (Bejarano, 1982); Antioquia, Boyacá y Cundinamarca reunían un 42% del área total de la tierra cultivada, mientras las zonas periféricas menos del 1%, puesto que se consideraban

33 Esta situación explica el desconocimiento del Estado sobre el caucho como producto a exportar en ese momento de la historia.

34 El congreso le negó al Presidente autorizaciones a través de acciones como, ―recurriendo, naturalmente, al tejemaneje ordinario: quórum incompleto, sesiones interrumpidas, combinaciones,

cuestiones triviales‖ (Mesa, 1982, p. 100).

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éstas últimas, tierras baldías36, alejadas del proceso de apropiación que se dio en el centro del territorio nacional, puesto que el republicanismo de Reyes concedió tierras mediante leyes de colonización, tanto para amortizar títulos de deuda como estimular actividades económicas que dieran paso al establecimiento de una verdadera soberanía y en su pretensión de modernizar el estado sobre los desastres del Estado territorial anterior (Mesa, 1982). Reyes buscó la consecución de aquellos elementos que configuran un Estado Republicano Moderno, que de acuerdo a lo enunciado por Roth (2006), comprende:

La consolidación territorial y la integración en el sistema de los Estados, la diferenciación entre la política, la economía y las fuerzas militares, el control de los medios de coerción, la pacificación interna, y la centralización y la expansión de la administración. (p. 283)

Pero la intención de Reyes de acrecentar el capitalismo industrial en el país, se torno en el capitalismo salvaje de aquellas regiones donde se carecía de industria, y la extracción de materia prima se efectuó en la forma más artesanal y rústica posible degenerando en la primacía de la fuerza sobre el derecho individual y social. Terminando la primera década del siglo XX, las tierras baldías se fueron colonizando por simples concesiones a títulos legales y las tierras públicas pasaban a ser propiedad privada adquiridas por los grandes terratenientes, pero la frontera agrícola no se ampliaba fuera de la región andina, y de esta manera la producción y la fuerza laboral se concentraban en la región céntrica del país generando grandes distancias entre el trabajo y la tierra en las zonas baldías. En la segunda década del siglo XX las condiciones agropecuarias en el oriente colombiano se caracterizaron por una compatibilidad de los patronos con el mundo agrícola, pero totalmente alejados de los procesos de industrialización, y por tal razón aparece el proceso de arrendamiento o aparcería, donde los trabajadores desmontaban la parte de la hacienda baldía a cambio de una pequeña parcela para su subsistencia, lo que se tornó en la primer forma de explotación de la fuerza trabajadora37 (Bejarano, 1982). El trabajo era en forma obligatoria y días sin remuneración, pago de los alimentos consumidos y jornaleros de

36 Este rótulo de ‗tierras baldías‘ corresponde a la visión que el país central tenía sobre las zonas periféricas.

37 Recuérdese que en la novela, el personaje de Fidel Franco es un trabajador de la hacienda La Maporita y su caracterización dibuja con mayor precisión al sistema de arrendamiento o aparcería que dominó el Llano colombiano en la década de los veinte.

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tiempo completo en las cosechas. Además al arrendado se le prohibía tanto el cultivo en su feudo del producto que se daba en las tierras del hacendado como el comercio e intercambio de sus cosechas, por lo cual el trabajador quedaba aislado del mercado laboral38. Estos terratenientes fueron la única posibilidad de expresión política de los pobladores de las zonas rurales en un territorio fragmentado, donde lo único que incentivaba la conciencia nacional fue la lengua y el territorio39. Con este horizonte, los sectores de la burguesía, y allí se inscribe José Eustasio Rivera, ―comenzaron a proponer, con timidez durante los años veinte…la alternativa de distribuir la propiedad, de democratizarla‖ (Bejarano, 1982, p. 43), que en últimas es un ideal de constitución republicana como lo es el principio de equidad.

Es por este motivo que La Vorágine explora la construcción de la otredad del trabajador, del cauchero, del indígena, de la mujer campesina y citadina, del poeta y del analfabeto, para coadyuvar con las posibilidades de una recuperación critica de la memoria histórica y de una construcción institucional, derivada de un consenso democrático que permita una modernización socialmente incluyente, en el marco de tradiciones adversas y condiciones internacionales y nacionales difíciles (Calderón, 1995).

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