e;Que es pues Una metafora? (MCB)
Este libro me ha hecho rehuir fiestas y reuniones sociales; es decir, esas ocasiones en que alguna persona, al enterarse de que estaba pasando
la primavera trabajando en un libro, podia preguntarme amistosamente de que trataba el libro. Primero tendria que decirle como se me habia im- puesto escribirlo pues debia completar una obra en la que mi padre estaba ocupado en el momento de su muerte. Pero esas personas todavia podian preguntar : eDe que trata el libro? "Pees bien, es una especie de obra filo- sOfica". Luego sobrevendria una pausa.
"Vea usted, Gregory estaba trabajando en una serie de ideas sobre la naturaleza del proceso mental, ideas derivadas de la cibernetica que, se- gtin el creia, formaban la base para una nueva concepciOn de la episterno- logia de los sistemas vivos. Ciertamente Gregory no consideraba que su obra estuviera completa, pero estaba convencido de que si esta nueva con- cepciOn se difundiera ampliamente, la gente obraria de manera distinta en cuestiones como el equilibrio ecolOgico, la guerra y la paz. Ademas pensa- ba que el desarrollo de esta sensibilidad a los sistemas naturales tenia al- go que ver con al estetica y con lo `sagrado'."
Aqui debia detenerme para recobrar el aliento despues de semejante perorata, pero habia dicho demasiado y demasiado rapidamente. En una reunion social no puede uno decir que el libro en el que esta trabajando trata "nada menos que de todo" e inevitablemente cuando palabras como
epistemologia, estêtica y cibernetica
aparecen en la misma oration ye uno como se be abren grandes los ojos a su interlocutor. Mas alla de la comple- jidad y de la ambiciOn del proyecto de Gregory, por mi parte agregue otro tema al libro Qademis de "todo"?). En el intento de ordenar el montOn de manuscritos muy tentativos e incompletos, de darles coherencia, de com- prender la direcciOn en que se encaminaba Gregory, de agregar o supri- mir material a fin de clarificar las cosas, procure pergeriar el libro de ma- nera que mostraracomo
pensaba y conversaba Gregory. Este es un libro sobre el proceso mental y un libro sobre el proceso del pensamiento. Que Gregory andaba a tientas es evidente en muchos puntos, pero quizas esto persuada al lector a recoger las cuestiones expuestas y continuar desarro-llandolas valiendose de la informaciOn e instrumentos que hoy son acce- sibles.
El paisaje mental en el que se movia Gregory es para la mayor parte de nosotros un paisaje extrafio, tan ajeno a nosotros como los modos de pensar que tendriamos que explorar al estudiar una cultura de diferentes premisas de las nuestras o quizas el estudiar otra especie. Consciente- mente tuve que cambiar de perspectiva cuando se trataba de considerar el marco de referencia del trabajo a Gregory. Esto desde luego es algo que los antropOlogos suelen hacer. Este cambio de perspectiva o de ajuste de preconcepciones es central en el libro, que insiste en que el conocimiento necesariamente depende de preconcepciones que a veces pueden ser re- visadas o alteradas.
Despues de todos los afios en que Gregory fue considerado como al-
guien que se habia apartado de la antropologia para trabajar en otros cam- pus, es singular reconocer que su obra trata siempre cuestiones antropo- lOgicas centrales. Los antropOlogos a menudo procuran penetrar en algu- na medida en el mundo conceptual de otra cultura. Los que leen obras de etnografia estan acostumbrados a aprender (cada vez que leen algo sobre una sociedad extrana) unas pocas palabras de alguna lengua exotica pues esa es la Unica manera de que el autor pueda expresar un concepto que no tiene ningtin lugar en el pensamiento occidental, y lo cierto es que algu- nos de esos terminos hasta fueron adoptados en ingles:
taboo, mana, sut-
tee.
Con frecuencia habra una explicaciOn de todo un sistema de entrelaza- mientos: un pante6n de dioses, un calendario, una terminologia que abar- ca cinco generaciones. En la isla de Bali, por ejemplo, las directions se indican por la alternativa de encaminarse uno hacia el monte sagrado que esta en el centro de la isla o hacia el mar. Uno no puede expresar la mane- ra en que los balineses conceptualizan la geografia sin evocar no solo la forma fisica de su mundo sino tambien su metafisica, y estas mismas rela- ciones espaciales estructuran las relations entre personas. El investiga- dor que se mueve entre el monte y la costa en armonia con los balineses debe penetrar el mundo de su pensamiento.Casi todos los antropOlogos consideran necesario practicar mas de un modo de pensamiento y de observaciOn. Por un lado, llevan consigo los instrumentos de registro y medici6n que son ostensiblemente objetivos. Por otro lado, escuchan con toda seriedad cuentos de hechiceria y de dio- ses... y entre estos dos extremos prestan atenciOn alas explicaciones de la vida corriente en la que se dan como causas otros tipos de elementos
simbOlicos: el dinero, por ejemplo, o el honor, la amenaza comunista o la hospitalidad o la atracciOn sexual.
No es posible separar enteramente estas clases diferentes de discur- so, pues por mas que el etn6grafo sepa claramente que la tuberculosis es "real" y la hechiceria "no es real" ambos terrenos entran en juego en la causalidad de los modos de conducta observables. Sin prestar atenci6n a ambos uno no puede comprender ni explicar lo que esti. viendo. De la mis- ma manera, un medico no puede curar efectivamente si trata a un pacien- 183
to atendiendo tan solo a aquellas variables que pueden aislarse en el labo- ratorio. Ciertamente en las interacciones humanas bien pudiera ser que la hechiceria sea lo "real" y no la tuberculosis. La idea de medicaciOn
repre-
sentada
por el placebo puede ser efectiva contra la idea del sintoma, y elsufrimiento tal como lo experimentamos es el mismo una idea, un tipo de imagen mental.
Esta es la diversidad de la referencia que esta necesariamente presen- te en la antropologia y que penetra todo este libro y toda la obra de Gre- gory. En el movimiento de vaiven entre la significaci6n construida por el hombre y la realidad fisica, hay ciertamente una profunda necesidad de que el antropOlogo tenga en cuenta lo que Gregory liege a llamar superfi- cie de encuentro entre la Cr4atura y el Pleroma.' En el tintinear de la pla- ta o en los tormentos de la enfermedad, dOnde tienen su punto de en- cuentro lo mental y lo material? el como puede uno construir una ciencia capaz de hablar, dentro de un solo marco disciplinado, tanto de la reencar- naciOn como de la deficiencia proteinica?
Pero la cuestiOn es mas importante que este sOlo aspecto. Pues Gre- gory afirma que el mismo problema se da en todo el mundo biolOgico. El etnOgrafo estudia una comunidad que vive por obra de la comunicaciOn: sin la transmisiOn de esquemas de adaptaciOn aprendidos los seres huma- nos no sobrevivirian. Nosotros, Como etnOgrafos, estudiamos los mensa- jes, los cOdigos y las formas de organizaciOn que mantienen unida una co- munidad y regulan sus asuntos cotidianos, y al hacerlo debemos pasar de una epistemolog;ia local a otra, ambas humanas, ambas partes de la Crea- tura. Si estudiamos solamente aquellas realidades accesibles, digamos, a la fisica y a la bioquimica, el cuadro sera inapropiado. Gregory sostiene que todas nuestras descripciones de organismos o de comunidades de or- ganismos que estan en interacci6n deben asimismo comprender las ca- racteristicas de sus sistemas de mensajes. Gregory propone en efecto que para comprender los organismos uno debe comprenderlos etnografica- mente.
Las clasicas estrategias de la ciencia son el andlisis (que consiste en desmenuzar complejas totalidades en partes mas accesibles al estudio) y la reducciOn, que trata de explicar procesos complejos como los de la vida por medio de procesos Inds simples y por lo tanto reduciendo, digamos, lo organic° a lo molecular. Pero estas estrategias tienen limites. Aunque la realidad fisica de un profesor de quimica pueda ser exhaustivamente ana- lizada en el laboratorio, este estudio del profesor como parte del Pleroma nunca podra determinar si el hombre es sabio o tonto, honorable o inde-
coroso y ni siquiera lo que podria significar ser una persona o un profesor. Solo en la Creatura, solo cuando se lo mira en el contexto de sus comuni- caciones y relaciones, motivadas por ambiciones y metas abstractas, po- demos conocerlo; de manera que necesitamos una ciencia de la Creatura. En antropologia atendemos a la diferencia que hay entre lo que el etnOgra- fo percibe y lo que los nativos perciben, nos preocupa comprobar hasta que punto nuestras descripciones se ajustan a la realidad de los nativos. Y dentro del contexto de la ciencia, nos interesa saber si nuestras descrip- ciones podran tener la capacidad de predecir. Ciertamente nunca podran predecir a menos que podamos identificar causas, y estas son en general abstractas. Ocasionalmente un biOlogo se pregunta sobre lo que percibe un gato o un 'Ajar° o una rana2 o hasta una abeja, pero es raro que haga la
misma pregunta sobre una planta o un prado o una sola celula de un deter- minado punto del embriOn en desarrolllo, aunque cada una de estas cosas es un sistema vivo. En cada uno de estos casos es, por cierto, importante saber que informaci6n es accesible y como esta codificada a fin de discer- nir los requerimientos que determinaran el prOximo paso en el crecimien- to o en la conducta. ePodran las preocupaciones del antropOlogo inducir quizas a mas biOlogos a hacer esa pregunta?
Este enfoque de la epistemologia exige que estudiemos nuestras des- cripciones y nuestra propia naturaleza como criaturas que procesan infor- maciOn, aun cuando tratamos de dar reveladoras descripciones de otros sistemas con los cuales estamos en interacciOn. La antroplogia se concibe con frecuencia como una senda que conduce al autoconocimiento y como una senda que permite comprender lo que nos es extra° y ajeno. Aqui es particularmente importante
considerar el lenguaje, ese sistema de codifi-
caciOn y comunicaciOn que diferencia la especie humana de las demas. En
el lenguaje tenemos un sistema de comunicaciones extraordinariamente
flexible ademas de poseer los dispositivos comunicativos y perceptivos de
los otros mamiferos: cromosomas, hormonas, tejidos neurolOgicos, etc.
Tenemos tambien conciencia de una porci6n excepcionalmente grande
de nuestra actividad de procesamiento de informaciOn (aunque sOlo una
minfiscula fracciOn del todo) en virtud de los varios y singulares vuelcos
de retorno de la conciencia y en virtud de la propiocepciOn, y todo esto es-
ta intimamente relacionado con el hecho de que contamos con el aprendi-
zaje y la ensenanza como mecanismos de adaptaciOn. En el lenguaje, los
mapas con que trabajamos distan mucho de corresponder al "temitorio";
no sOlo estamos obligados, como todas las criaturas, a tratar con ideas de
cocoteros antes que con los cocoteros mismos, con los cocoteros reales,
I Los antropOlogos pueden sentir la tentaciOn de asociar la distinciOn de Creatura y Ple- roma con el empleo que hace Kenneth Pike de descripcidn dmica y descripci6n dtica (Lan-
guage in Relation to a Unified Theory of Human Behavior, Glendale, California, 1954-60). Las
descripciones eticas intentan describir el Pleroma; las descripciones dmicas describen par- ticulares sistemas culturales humanos queestan dentro de la Creatura, son partes de la epis- temologia local.
Warren McCulloch, un miembro clave del grupo que llev6 a cabo la obra original en el terreno de la ciberndtica, es citado por Gregory con mas frecuenciaquecualquier otro cien- tifico moderno, y aqui es digno de observarse que McCulloch fue uno de los coautores de un cdlebre articulo sobre el desarrollo de esta linea de pensamiento: "What the Frog's Eye Tells the Frog's", por J. Y. Lettvin, H. R. Maturana, W. S. McCulloch y W. Pitts, Proceedings of the
Institute of Radio Engineers 47 (1959), 1940-52.
185
sino que ademas podemos encontrarnos en una Isla tropical e imaginar ro- bles, decir mentiras sobre los robles, jugar con ellos o, por simple trans- formaciOn lingiiistica, formular una proposici6n sobre el roble o sobre el cocotero y convertirla en su opuesta. El lenguaje humano es desgraciada- mente como el dinero... es tan flexible que puede falsificarse.
Por eso no resulta sorprendente que buena parte de la inventiva hu- mana se haya dedicado a encontrar medios o maneras de disciplinar este tumulto de potencialidades, que va desde la inquisiciOn al invento del de- tector de mentiras y que incluye el desarrollo de taxonomias de falacias 16- gicas y recursos retOricos. L comunicaciOn humana no es un tejido conti- nuo. Por el contrario, hemos podido definir una gran variedad de tipos de discurso, cada uno con propiedades que rigen su uso, cada uno en parte aunque no enteramente circunscrito, cada uno con la posibilidad de un di- ferente tipo de correspondencia con el Pleroma. Hasta la alucinaciOn pue- de ser aceptable si uno sabe lo que esti. haciendo. Tambien la poesia lo es, aunque muchos se han esforzado para mantenerla en su lugar. La mate- matica es elegante pero su aplicaciOn al mundo material siempre es tenta- tiva, etc. Buena parte del discurso que llamamos ciencia es una extension del sistema de discurso desarrollado con exit° para describir realidades materiales, fisicas y quimicas. Tambien este discurso es muy elegante, pe- ro acaso resulte inapropiado para fisgonear en aquellas porciones del mundo material en las que tambien entra en juego una red de comunica- ciones.
Creo que a Gregory le importaba mas condenar los usos inapropiados de formas particulares de discurso que condenar directamente las formas particulares. Una manera de interpretar el enfasis que ponia en el ignorar es su insistencia en que debian mantenerse las fronteras para que conti- nuaran siendo posibles multiples formas de discurso. No dejes que tu ma- no izquierda sepa lo que hate tu mano derecha, pero esfuerzate por ser ambidextro. Evita los errores del fundamentalismo, del cientificismo y de lo concreto mal situado. Dentro de una esfera dada de discurso, aspira a la coherencia que concuerda con la lOgica de esa esfera. Toma seriamente las razones del coraz6n, pero no las trates como si fueran efectivas en el Pleroma.
Hay una ironia expresada en el poco simpatico neologismo "Pleroma- tizar". Si bien el lenguaje puede ser solo un producto de la Creatura, se ha acunado el termino, especialmente en las ciencias, con el fin de describir el Pleroma, con el fin de acercarnos a la realidad material que ello no obs- tante siempre es conocida de segunda mano. El exit° que hemos obtenido en una esfera nos lleva a emplear el mismo sistema donde este no encaje. A veces la exactitud esta en peligro a causa del esfuerzo de alcanzar obje- tividad, y las ciencias sociales estan permanentemente en peligro de ser deformadas por el cientificismo (fisico).
Gregory vuelve una y otra vez a ocuparse de las diferencias que hay entre el modo de comunicaciOn de la Creatura y el modo en que nosotros (habiendo desarrollado nuestro lenguaje para que concuerde con el Ple-
roma) tendemos a deformarla. La diferencia mas importante que indica Gregory es la de que el lenguaje depende de
nombres
(sustantivos) que parecen referirse acosas,
en tanto que la comunicaciOn biolOgica tiene que ver con configuraciones y relaciones. De manera que Gregory se pregun- ta respecto de la detenninaciOn genetica de la mano humana: zespecifica dicha determinaciOn cinco dedos (cinco cosas) o cuatro relaciones entre dedos? Y cuando el gato maUlla junto a los tobillos de su amo, zdice acaso "Leche, leche" o "Dependencia, dependencia"? Hasta el tiburOn en sus va- rios programas de adaptaciOn, probablemente tenga información sobre la manera en que esta relacionado con el ocean° antes que tener informa- tion sobre el ocean° mismo (puede no haber ningtin nombre para desig- nar el "agua", la matriz de la vida, asi como el embriOn en sus comunica- ciones internas no se referira al Ütero). Si es verdad que haycosas
en el Pleroma, los nombres (que no son cosas) constituyen una Ütil invention para pensar sobre las cosas, pero con los nombres hemos inventado la ca- pacidad de llevar a cabo falsas reificaciones. No hay cosas en la Creatura —solo hay ideas, imagenes, manojos de relaciones abstractas—, pero la gran conveniencia de hablar sobre cosas nos lleva a tratar cualquier idea accesible —la verdad, Dios, el carisma— como si fueran semejantes a co- sas. Una manera de expresar esta situation seria decir que la semantica apropiada a la Creatura debe consistir en relaciones.Despues de habernos interrogado sobre la semantica de la Creatura, es razonable interrogarnos sobre su sintaxis. Gregory contrapone la pre- ferencia general de la comunicaciOn biolOgica por la metafora al desarro- llo humano de un sistema organizado airededor de los nombres y expre- sado en relaciones de sujeto y predicado. En la metafora, dos proposicio- nes complejas se colocan. una junto a la otra y hasta cierto punto se las equipara; aqui la afirmaciOn esta en la yuxtaposciOn. En el lenguaje es po- sible separar sujeto y predicado de una proposiciOn dada, de manera que nuestra afirmaciOn esta en la predicaciOn. Otra manera en que la estructu- ra interna de las secuencias lingtisticas aparentemente corre paralela con los hechos exteriores esta en la argumentaciOn lOgica, pues la lOgica fue desarrollada de un modo tal que permite formar cadenas causales lineales mediante el arriesgado expediente de equiparar la vinculaciOn lOgica (se- gUn la cual las ideas se siguen la una de la otra) con la causalidad fisica (en virtud de la cual los hechos se siguen el uno del otro). En otro lugar, Gregory tambien puso de relieve que la negaci6n es una caracteristica exclusiva del lenguaje humano, que a menudo es reemplazada en la comu- nicaciOn de los organismos por otra clase de yuxtaposiciOn o por una ma- nipulaciOn de los niveles lOgicos para lograr metamensajes. (El perro no puede decir
"Note
atacare". Sin embargo puede valerse de la conducta pa- ra senalar la intention de atacar en el contexto de senales contradictorias, es decir alternando la conducta agresiva con la conducta sumisa, con lo cual logra el mensaje "Esto es un juego, no necesitas asustarte".) A lo lar- go de toda la Creatura los tipos lOgicos son importantes, pero la confusiOn de tipos lOgicos tambien desempefia una parte en la sintaxis. Sospecho 187que las confusiones y contradicciones de tipos lOgicos limitadas a la comu- nicaciOn lingiiistica funcionan de manera diferente de aquellas confusio- nes y contradicciones que se dan en otros tipos de comunicaciOn, y esta es la razOn por la cual las dobles ligaduras que causan patologia implican siempre elementos no lingdisticos y contextuales.
Por Ultimo, comparada con todas las otras clases de comunicaciOn, la comunicaciOn linguistics humana pone el acento en mensajes cuya fun- ciOn primaria es de referencia, mensajes que informan sobre el estado de algo (que por supuesto puede ser tambien el yo que es la fuente del men- saje), antes que en mensajes de mando y exhortaciOn, pone el acento en mensajes puestos en tercera persona gramatical, a diferencia de "hablar de ti y de nil". Los seres humanos, con sus manipuladoras manos, se espe-