Se acusa también a las marcas de violentar los derechos ambientales, esto desde tres aspectos recurrentes que son: el incremento en las basuras como resultado del consumo de dichas marcas, los residuos industriales, y el deterioro de los recursos naturales en pro de la actividad productiva. Tales temas son frecuentes en los textos estudiados, presentándose constantes denuncias sobre la forma en la cual las marcas gestan las condiciones para ocasionar tales impactos sobre el ambiente, teniendo en cuenta que si bien no son propiamente los signos representativos quienes impactan el entorno, sí es su aporte al consumo de masas, sumado a los efectos de la publicidad, un factor relevante para la difusión de tales condiciones de contaminación del entorno y degradación de los hábitats. Plantea Raymond Prada Daza:
En la década de los años ochenta se popularizaron en los Estados Unidos frases como gana el que tenga más juguetes al morir, o compra hasta que te canses, y, aunque en los años subsiguientes los sociólogos han registrado un descenso del consumismo exagerado, aún persiste una alta tendencia hacia la posesión de bienes materiales. (Prada Daza, 2002, p. 86).
A partir de lo que proponen estos autores se observa cómo en la literatura de la crítica a las marcas se evidencia la manera en la cual, al incrementar el consumo de bienes, se incrementa también la cantidad de residuos presentes en un
61 Denunciado, prácticas inadecuadas de sacrificio generan sufrimiento en el animal, a la vez que se menciona brevemente como pueden crear un efecto negativo sobre la calidad de los productos.
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entorno, y como en su gran mayoría estos desechos no son biodegradables, lo que crea un impacto ambiental bastante serio y difícil de manejar. Al consumir ciertos productos generados por empresas respaldadas por marcas comerciales se generan residuos de dicho proceso, estos pueden surgir en forma de empaques, desechos de la compra no consumidos totalmente y emisiones residuales liquidas, sólidas y gaseosas. Menciona el entrevistado EEPC-07: “El
consumo no puede justificar una explotación digamos irresponsable y ciega de los recursos naturales” (EEPC-07), considerando que es precisamente el sistema económico actual el que avala y promueve las condiciones para dicha generación de contaminantes, al promover la compra irracional y masificada de mercancías, lo que aleja a las industrias y a los consumidores de unas condiciones de sostenibilidad ambiental.
El consumo de productos amparados bajo una marca genera grandes cantidades de residuos, los cuales, como plantean los autores estudiados, impactan el entorno contaminando la tierra al inundarla con altos volúmenes de desechos; las fuentes de agua también se ven contaminadas enormemente al recibir estos residuos de la producción y afectan la biodiversidad allí existente y el flujo hídrico; por último el aire se muestra como una preocupación bastante fuerte entre tal literatura, principalmente desde su injerencia en temas relacionados con el calentamiento global, la calidad del aire y la propagación de enfermedades respiratorias. Considerando que dichos residuos no se limitan a formas sólida, líquida o gaseosa pues la contaminación visual, auditiva y mental es igualmente peligrosa y generalizada entre las múltiples denuncias; teniendo en cuenta que en la contaminación visual es posible encontrar una gran recurrencia entre las denuncias a las marcas, pues es allí donde se hace más evidente que la forma de publicitar las mismas genera un impacto visual fuerte en el entorno, tanto campestre como urbano. Siendo este tema ampliamente abordado por los diversos autores trabajados.
Sobre los desechos industriales la situación denunciada tiene que ver con la contaminación del aire, del agua y de la tierra, lo que ocasiona una disminución en
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la calidad de vida, la ruptura del equilibrio ecológico y un impacto negativo en la salud de las personas. Se plantea en los textos de crítica a las marcas la forma en la cual las industrias que operan directa o indirectamente bajo un determinado logo generan un fuerte impacto sobre el ambiente a manera de externalidad62 en
su proceso de producción, lo cual hace que, al producir, sea el entorno el que se verá afectado al recibir los residuos generados por dicha actividad productiva. Teniendo en cuenta que uno de los principales problemas de esto tiene que ver con los niveles de toxicidad de dichos residuos, los cuales generan efectos nocivos de mediano y largo plazo.
Toda actividad productiva requiere recursos para ser llevada a cabo, por ello, el empleo de los recursos naturales disponibles es una necesidad al momento de generar un bien, sin embargo, la mayor crítica se da respecto a la sobre explotación de los recursos y a la poca sostenibilidad que implica una decisión de producción por parte de las marcas comerciales, lo cual tiene que ver con la falta de sustentabilidad en dichas operaciones. Esta se da, según proponen varios de los autores, al observar los insumos de producción como elementos finitos y siempre presentes en la naturaleza, lo que ocasiona la explotación desmedida de dichos factores empleados en la producción y causa el agotamiento paulatino de los mismos. A su vez, esta actitud crea un fuerte impacto sobre el entorno natural, al propiciar actividades tales como la tala de bosques, la sobreexplotación de las fuentes hídricas, la erosión y contaminación de la tierra por la extracción de minerales, la desaparición de la flora y fauna autóctona, entre otros.