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TQM Performance 1 Financial Result

CONCLUSIONS AND RECOMMENDATIONS Conclusions

Benjamín Carrera Chávez1

Alfonso Cortazar Martínez2

Ramsés Jiménez Castañeda3

ResuMen

E

ste documento muestra la importancia que el sector agro- pecuario mexicano tiene dentro del desarrollo de este país. Aborda específicamente la problemática de la ganadería bovina de carne a partir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), e incluye la soberanía, seguridad y auto- suficiencia alimentaria.

Se utilizan algunos indicadores básicos en el desempeño de la cadena productiva de ganado bovino en México, con los cuales se puede observar que la balanza comercial mexicana de carne bovina de los últimos años ha presentado un comportamiento deficitario que va en aumento.

1 doctor en Economía Agrícola, adscrito al Programa de Licenciatura en Economía, departamento de Ciencias Sociales, Instituto de Ciencias Sociales y Administración, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, [email protected],

2 doctor en Ciencias Económicas, adscrito al Programa de Licenciatura en Eco- nomía, departamento de Ciencias Sociales, Instituto de Ciencias Sociales y Administración, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, [email protected] 3 . Maestro en Ciencias Económicas, adscrito al Programa de Licenciatura en

Economía, departamento de Ciencias Sociales, Instituto de Ciencias Sociales y Administración, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, [email protected]

Un aspecto más que indica el comportamiento de un sector productivo son los precios de las mercancías ya que reflejan la situación de rentabilidad y competitividad de dicha actividad. Ese análisis se puede extender a otros tipos de ganado y productos agrícolas con lo que se obtiene también una baja rentabilidad o competitividad ante otras naciones. Se expone que no es verdad que el tLCAn haya mejorado los estándares del sector y mucho menos que haya tenido un efecto en la reducción de los precios para los consumidores.

IntRoduCCIón

Aunque últimamente el sector gubernamental y los acadé- micos han dejado de lado la importancia del sector agropecuario mexicano en el desarrollo económico de México, es imprescindible insistir en la discusión y análisis de este tema estratégico para cualquier país.

En este sentido, en el presente trabajo se realiza un análisis del desempeño del sector agropecuario mexicano, pero ante la amplitud y complejidad del sector, la investigación se limita prin- cipalmente a abordar la problemática específica de la ganadería bovina de carne, sobre todo a partir de la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Ahora bien, dado que el objetivo de este evento académico es abordar el asunto de la soberanía alimentaria, se considera prudente señalar de manera rápida algunos conceptos que nos servirán como referentes en la discusión que se propone.

La soberanía alimentaria se puede definir como:

“El derecho de los pueblos a determinar sus políticas sustentables, de producción, abasto y consumo de alimentos para responder efectivamente y con autonomía, al derecho de la población al acceso de alimentos sanos, nutritivos, culturalmente apropiados y suficientes en calidad y cantidad para llevar una vida sana, digna y autónoma, todo esto basado fundamentalmente en la

producción nacional diversificada de los campesinos, indígenas y pescadores”.

de acuerdo con la organización de las naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAo), la seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y poder llevar así una vida activa y sana.

A partir de esta definición, la seguridad alimentaria implica el cumplimiento de las siguientes condiciones: una oferta y dispo- nibilidad de alimentos adecuados; la estabilidad de la oferta sin fluctuaciones ni escasez en función de la estación del año; el acceso a alimentos o la capacidad para adquirirlos y, por último, la buena calidad e inocuidad de los alimentos.

En general, por autosuficiencia alimentaria se entiende el grado en que un país puede satisfacer sus necesidades alimentarias con su propia producción. La autosuficiencia suele medirse por la tasa de autoabastecimiento, es decir, el grado de contribución de la producción nacional al consumo interno total, sin incluir los cambios de existencias.

En otras palabras, la autosuficiencia alimentaria se relaciona con una perspectiva global del desarrollo que subraya la necesidad de una autonomía, de una solución autocéntrica, mientras que la seguridad alimentaria es compatible con una visión del desarrollo que no excluye la especialización internacional y las ventajas comparativas.

La FAO define como países con dependencia alimentaria aque- llos donde las importaciones de alimentos absorben una cuarta parte o más de los ingresos por exportaciones totales.

IndICadoRes BásICos de La ganadeRía BovIna de CaRne en MéxICo

Para contextualizar la situación actual de la ganadería bovina de carne en México es importante analizar una serie

de indicadores básicos en el desempeño de esta cadena productiva.

De acuerdo al Cuadro 1 y Figura 1, la balanza comercial mexicana de carne bovina de los últimos años ha presentado un comportamiento deficitario que va en aumento.

Excepto en 1995, por la coyuntura que se presentó por la devaluación del peso mexicano, de 1994 a 2008 el saldo nega- tivo de comercio en toneladas de carne bovina pasó de 61 489 a 403 754 toneladas, aunque en el periodo 2000 a 2002, dicho saldo negativo fue en promedio de 324 412, destacando 2002 con 367 062 toneladas. En 2003 y 2004 dicho saldo disminuyó como respuesta al problema sanitario de la EEB o enfermedad de las vacas locas, pero a partir de 2005 el déficit continuó en aumento. Para 2008 dicho déficit llegó a 403 754 toneladas.

Cu

ad

ro 1

:

México:

Balanza comercial de carne bov

ina, 1994-2 008 (toneladas en canal) Rubros a ño g anado en pie a Carne en canal B Cortes con hueso C Carne deshuesada d Importación total (a +B+C+ d ) e xportación total s aldo de comercio exterior 1994 33 809 4 689 17 667 133 435 189 599 128 110 -61 489 1995 2 440 280 5 778 48 727 57 224 193 821 136 596 1996 37 224 2 285 11 967 85 152 136 629 57 849 -78 780 1997 53 564 5 235 20 985 166 971 246 755 84 347 -162 409 1998 43 737 7 432 25 337 262 510 339 016 86 379 -252 637 1999 30 034 6 451 24 318 313 039 373 842 123 410 -250 433 2000 38 306 9 074 21 760 378 224 447 365 145 276 -302 089 2001 32 758 7 991 19 125 387 721 447 594 143 507 -304 087 2002 24 414 5 984 21 102 450 514 502 014 134 952 -367 062 2003 30 795 2 846 17 632 428 957 390 501 161 144 -229 358 2004 28 450 n .d 479 321 370 288 462 167 468 -120 737 2005 43 075 n .d 977 421 811 301 116 154 510 -146 606 2006 28 625 n .d 4 599 439 305 472 529 187 149 -285 380 2007 33 137 n .d 8 720 451 086 492 943 125 095 -367 848 2008 31 151 n .d 10 417 445 216 486 784 83 030 -403 754 Fu en te : A M E G. 4

4 nota: para facilitar la comparación, el ganado en pie se homogeniza a su equiva- lente en carne en canal, en rastros municipales, el ganado importado rinde 219.5 kg en canal y el nacional 207.0 kg, mientras que el ganado importado rinde 222.65 en plantas TIF, los becerros de exportación rinden 115 kg en canal.

Figura 1. México: importaciones y exportaciones de carne de bovino, 1994-2008 (toneladas).

Fuente: elaboración propia con datos del Cuadro 1.

En cuanto al destino final de las importaciones de carne y la estructura de comercialización de las mismas, en las tiendas de autoservicio formal, del total de la carne bovina que ahí se comercializa, el 68% es importada mientras que en las carnicerías y tianguis dicho porcentaje es del 16% (SAGARPA 2005).

En 1990, del total de las importaciones de carne fresca el 46.4% fue en canales y 33.8 %, en cortes y apenas un 20% fue carne deshuesada; 15 años después, en 2005, el 99.7% de dichas importaciones fue carne deshuesada y apenas 0.03% de cortes. En cuanto a carne congelada, en 1990, el 12.4% fue en canales, 17.06% en cortes y 70.55 % en carne deshuesada. Para 2005, el 95.61 % es carne deshuesada y apenas un 4.39% de cortes (Cuadro 2).

Lo anterior refleja un cambio profundo en cuanto al compor- tamiento de la importación de carne bovina en México, pues prácticamente toda la carne que se importa viene ya deshuesada, lo que implica que es carne barata, ya que proviene de las partes del canal que no son consumidas en los EE.UU, y por tanto son vendidas a un valor residual.

Aunque con el proceso de deshuese se eleva su precio, por el valor que se agrega, aun así es más barata que la carne producida

en México, lo que explica en parte el desplazamiento de la produc- ción nacional.

Cuadro 2. México: comportamiento de la importación de carne bovina, 1990 y 2005, (%) Rubro 1990 2005 Fresca o refrigerada Canales 46.41 0.00 Cortes 33.83 0.03 deshuesada 19.76 99.7 Congelada Canales 12.4 0.00 Cortes 17.06 4.39 deshuesada 70.55 95.61

Fuente: SAGArPA (2006). Situación actual y perspectiva de la

producción de carne de bovino en 2006.

Con la información anterior se puede explicar por qué la extracción de ganado bovino en México se ha estancado, al menos desde 1994 (Cuadro 3), año en que la misma fue de 5.25 millones de cabezas, con un sacrificio, tanto en rastros municipales como TIF, de 4.22 millones de animales, y en 2008 apenas un 8.63% más, con 5.7 millones de cabezas extraídas y un 18.1% más de animales sacrificados, con apenas 4.9 millones de cabezas.

Cuadro 3: México, extracción de ganado bovino, 1994-2008 (cabezas) Sacrificio ras- tro municipal a Sacrificio en planta tIF B exportación de ganado en pie C extracción total de ganado (a+B+C) 1994 3 128 627 1 095 127 1 095 467 5 257 194 1995 3 495 305 1 320 932 1 658 944 6 464 065 1996 3 342 385 1 354 097 457 152 4 984 050 Continúa...

Sacrificio ras- tro municipal a Sacrificio en planta tIF B exportación de ganado en pie C extracción total de ganado (a+B+C) 1997 2 971 383 1 295 652 696 244 4 719 251 1998 2 949 602 1 308 928 720 957 4 780 229 1999 2 963 286 1 391 702 1 038 111 5 256 270 2000 3 046 719 1 216 158 1 221 866 5 310 226 2001 3 072 977 1 171 652 1 223 319 5 318 710 2002 2 958 424 922 212 1 145 669 4 915 081 2003 2 965 795 1 270 911 1 342 758 5 547 536 2004 2 830 388 1 498 430 1 374 430 5 674 798 2005 2 595 659 1 675 789 1 308 370 5 272 184 2006 2 533 478 1 795 267 1 627 381 5 976 126 2007 2 590 394 1 932 069 1 087 784 5 610 247 2008 2 792 302 2 196 694 722 008 5 711 004

Fuente: elaboración propia con información de AMEG (varios años)

En el periodo de vigencia del tLCAn se han exportado en total 16 720 460 cabezas, de las cuales 9.69 %, es decir, más de 1, 600,000 han sido becerras o vaquillas, lo que explica en parte la disminución del hato nacional, ya que son vientres que no entraron al ciclo productivo, lo que pone en riesgo el reemplazo nacional y la correcta reproducción y desarrollo de los hatos bovinos.

Es decir, en lo que lleva de aplicación el tLCAn se han expor- tado apenas en promedio un millón cien mil becerros por año, 250000 cabezas menos que lo que se exportó en 1993. Por otro lado, si se convierte esa exportación en toneladas de carne equiva- lente5, resulta que la exportación de esos 15 años apenas alcanzan para cubrir nueve años del saldo deficitario de comercio (Cuadros 3 y 4 ) y apenas cuatro años de sacrificio total.

Cuadro 4. México: exportación de ganado bovino en pie, 1993-2008 Cabezas

año Becerros % Becerras % total

1993 1 227 000 90.7 126 000 9.3 1 353 000 1994 912 000 86.3 145 000 13.7 1 057 000 1995 1 231 000 82.0 270 000 18.0 1 502 000 1996 434 000 96.7 16 000 3.6 449 000 1997 663 000 98.5 10 000 1.5 673 000 1998 686 000 98.1 13 000 1.9 699 000 1999 919 176 96.3 35 588 3.7 954 764 2000 1 027 404 86.1 165 909 13.9 1 193 313 2001 970 644 86.8 148 157 13.2 111 801 2002 740 143 90.5 77 967 9.5 818 110 2003 1 035 137 83.9 198 159 16.1 1 233 296 2004 1 184 994 86.2 189 436 13.8 1 374 430 2005 1 252 257 95.7 56 113 4.3 1 308 370 2006 1 510 108 92.8 117 273 7.2 1 627 381 2007 1 000 456 92.0 87 328 8.0 1 087 784 2008 670 201 92.8 51 807 7.2 722 008

Fuente: SAGArPA (2005). Comité especie bovino carne.

La exportación de becerros creció 15% entre 1993 y 2005, pasando de 448 millones de dólares a 517 millones6. Sin embargo, desde principios de los noventa no se ha podido llegar a los mismos niveles de producción para la exportación, teniendo su pico más alto a mediados del 2006.

Los tres últimos años de la información del cuadro 4, eviden- cian un claro detrimento de las exportaciones totales en este rubro con una caída del 55.6%, por lo que el promedio anual de crecimiento en los 16 años del estudio, implica una tasa del 46.6% negativa. Aunque dicha disminución parece un efecto cíclico, en un futuro cercano no se observa una recuperación contundente que pueda alcanzar los niveles del 2006.

Figura 2. Exportaciones del ganado bovino en pie.

Fuente: elaboración propia con datos del Cuadro 4.

En 2006 se presentó una importación atípica de animales vivos, básicamente de becerros de engorda originarios de Nicaragua y Costa Rica, para ser finalizados y contrarrestar las exportaciones de becerros hacia Estados Unidos, incluso al mes de junio de 2006 se reporta un volumen de importación de 589 574 animales, lo que representa un aumento de 1,500% respecto de 2005, cuyo volumen anual fue de 37 497 animales7.

anáLIsIs de pReCIos

otro aspecto que indica el comportamiento de un sector productivo lo constituyen los precios de las mercancías o productos, que reflejan la situación de rentabilidad y competitividad de una actividad.

La Figura 3 indica el comportamiento de los precios reales al productor de carne bovina en México, en el que se observa una clara tendencia a la baja, y proporciona un elemento de análisis importante para explicar la poca rentabilidad que presenta actualmente la producción de carne bovina. Pero también en otros productos del sector se vienen observando estas tenden- cias, lo que significa que el estudio no solo debería limitarse a este producto.

7 SAGARPA (2006). Situación actual y perspectiva de la producción de carne de bovino 2006.

El análisis de precios se puede extender a otros tipos de ganado, productos agrícolas, etcétera, que presentan también una baja rentabilidad o competitividad ante otras naciones. Sería interesante en otro momento, poder estudiar dichos productos o mercancías para generar un panorama con mayor apuntala- miento en cuanto a políticas públicas se refiere.

Figura 3. México: evolución de los precios reales al productor de carne bovina. 1991-2008 (2003=100)

Fuente: elaboración propia con información de base de datos del SIACON, SAGARPA. México. Deflactados con INPP base 2003.

De 1991 a 2008 los precios reales al productor de carne bovina en México presentan una tasa de crecimiento medio anual negativa, que para el caso de carne en pie fue de –0.84% y para la carne en canal, de –1.07%. Ahora bien, si calculamos la tasa media de crecimiento de todo el periodo, en 19 años los productores bovinos han sufrido una pérdida en sus precios, en términos reales de 15.9% en pie y de 20.33% en carne en canal, que evidencia un desplome significativo del ingreso de los gana- deros mexicanos.

Una primera explicación para este fenómeno se puede inferir a partir del impacto de las importaciones de carne bovina a precios

artificialmente bajos, en parte por los subsidios a los granos y diferente estructura de mercado y productividad.

Con base en la información del Banco de México (Banxico), referente a evolución de índices de precios para algunos rubros rela- cionados con la producción de carne bovina en México, se obtiene otra explicación de la pérdida de rentabilidad de dicha actividad. de esta manera y revisando la Figura 4 a partir del año 2000, puede apreciarse como los productos que se sugieren como alimentación básica para el ganado bovino (alfalfa, sorgo y alimento balanceado) han presentado en casi todos los años incrementos constantes en sus precios, superiores al de la carne bovina, lo que evidencia el deterioro constante de la rentabilidad de la actividad a partir de estos insumos.

Figura 4. México: evolución de índices de precios al productor en ganadería de carne bovina, alimento balanceado, alfalfa, sorgo. 2000-2010. (base 2003)

Fuente: elaboración propia con información del Banco de México (2010).

Para los años que lleva de vigencia el tLCAn, de enero de 1993 a enero de 2010, el incremento en el índice de precios se ha comportado como se observa en el cuadro siguiente:

Cuadro 5. México: incremento del precio de los insumos y del Ganado bovino. 1993-2010.

Rubro Incremento %

Alfalfa 304.0

Sorgo 409.7

Maíz 390.9

Alimento balanceado (bovino) 491.2

Ganado 338.8

Fuente: elaboración propia con base a información de Banxico.

Claramente se observa una pérdida en la rentabilidad del ganado bovino por los mayores incrementos que han tenido los insumos que se utilizan en la producción de ganado bovino, destacando el alimento balanceado y el sorgo, pues un enca- recimiento del 491.2% y del 409.7%, respectivamente, vuelve casi privativa su adquisición para la alimentación de este tipo de ganado.

CoMeRCIaLIzaCIón de La CaRne BovIna Otro aspecto necesario para entender la situación y proble- mática de la producción de carne bovina en México es la comer- cialización, ya que ayuda a explicar, entre otras cosas, la lógica económica y el funcionamiento de una parte clave de la cadena. de acuerdo con SAGArPA, para 2004 el porcentaje de apro- piación de valor de los agentes que participan en el proceso de comercialización era el siguiente8: detallista 52%, introductor e intermediarios 30%, engordador 8%, criador 9% y transporte 1%. En 1996, el 73.1% lo comercializaron mayoristas e introductores, y el 28.7% en las tiendas de autoservicio, y en 1997, 88.2% y 11.8%, respectivamente. (FIRA, 1999).

En la Ciudad de México se comercializa alrededor del 40% de la carne ofertada a nivel nacional. La infraestructura comercial con que se cuenta para la carne de bovinos es de 915 empresas mayoristas, de las cuales 48 están afiliadas a la ANTAD, (asocia- ción que con 981 tiendas de autoservicio a nivel nacional tienen gran participación en la venta de carnes al público), además de 47 669 carnicerías. La existencia de estos agentes indica la necesidad de fomentar mayor integración entre la industria y el mercado.

En cuanto a márgenes de comercialización de carne bovina, de acuerdo con datos de ASERCA, para noviembre de 2009 respecto a la carne de bovino procedente de Jalisco y con destino el DF se tiene que:

Cuadro 6. México: márgenes de comercialización de carne bovina. 2009. Precio promedio

pagado al productor 17.08 $/kg

Participación del pro- ductor en precio final 26 % Precio promedio de venta

al mayoreo 34.94 $/kg Participación de la empacadora en precio final 28 % Precio promedio al consumidor 65.09 $/kg

Participación del me- nudeo en precio final 46 % Margen del mayorista 17.86 $/kg

Margen del distribuidor

al menudeo 30.15 $/kg Margen

de comercialización 48.01 $/kg

Fuente: ASERCA. 2009.

El cuadro anterior evidencia que los productores apenas se quedan con una cuarta parte del valor total generado en la produc- ción de carne bovina en México, lo que indica la debilidad de ese eslabón de la cadena productiva, que es indispensable para que exista esta actividad económica.

IMpaCto deL tLCan en Los pReCIos de Los aLIMentos en MéxICo

En los inicios de la década de los noventa, se vendió a los mexicanos por parte del gobierno federal de aquel entonces, la idea de que la mejor alternativa para México era la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN). Se argumentaba que esto implicaría una mejora económica signifi- cativa para el país y sobre todo una sensible disminución de los precios de los alimentos, aunque se aceptaba que posiblemente algunos sectores productivos serían afectados, dado que se debía competir en un ambiente de apertura comercial. Luego entonces, era su lógica, quien no fuera competitivo, o se convertía en compe- titivo o desaparecía, no había de otra según la visión tecnócrata que caracteriza a los gobernantes mexicanos.

Ya desde aquel entonces se visualizaba que uno de los sectores afectados podría ser el agropecuario. tan es así, que para este se pidió un trato más benigno durante las negociaciones comerciales. Incluso, Carlos Salinas y su grupo sostenían que sí era posible que se fueran a perder millones de empleos en el campo y que millones de hectáreas se quedarían sin ser sembradas pero que eso era una especie de daño colateral, pues a cambio los millones de consumi- dores mexicanos que no vivían directamente del agro iban a tener la posibilidad de acceder a nuevos productos importados con una mejor calidad y a un menor precio.

En este tenor, se aseguraba con vehemencia que los precios de los alimentos bajarían significativamente, así que bien valía la pena que a algunos les fuera algo mal. Pero… la realidad fue más terca que los buenos deseos y los sueños, para algunos guajiros, para otros de grandeza.

Y en efecto, en los quince años de vigencia del tLCAn, se han perdido en el campo mexicano casi tres millones de empleos, lo que implica que los campesinos estén emigrando, ya sea a EE.UU. o a las grandes ciudades nacionales para incorporarse al ejército

maquilador de reserva o para engrosar las crecientes cifras de la pobreza (A mediados de 2009, el gobierno mexicano reconoció que en México, de 2006 a 2008, la población en condiciones de pobreza aumentó 5%, es decir, la friolera de unos 6 millones de mexicanos).

Por otro lado, de acuerdo con datos publicados por SAGARPA en 2009, el déficit en el saldo de la balanza comercial agropecuaria pasó de -46.9 en 2000 a -1 219.9 millones de dólares, y en la balanza de productos agropecuarios manufacturados de -1 114.1 en el año 2000, a -3 000.2 millones de dólares en el 2007. Está claro pues que se importó mucho más de lo que se exportó.

En 2007, por ejemplo, del total de lo que se consumió de arroz, el 74.7% fue importado, de maíz el 25.6%, de trigo el 51.8%, de carne de cerdo 33%.

Hace 15 años se reconocía, pues, que algunos sectores no ganarían en esta coyuntura, pero a cambio habría beneficios para la mayoría de los mexicanos. La realidad obliga a plantear algunas preguntas al respecto: ¿y qué pasó con los precios de los alimentos? ¿Disminuyeron? ¿En qué cuantía? Desafortunadamente, las respuestas a estas interrogantes han sido muy diferentes a los pronósticos, lo cual se intenta demostrar en este trabajo.