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El estrés es definido como una respuesta biológica inespecífica, estereotipada y siempre igual, al factor estresante mediante cambios en los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico (Kopin, 1995). El estrés laboral es aquel derivado de las condiciones a las que está sometido un trabajador en el desarrollo de su actividad laboral. (Dollard & McTernan, 2011; Edwards, Webster, Van Laar, & Easton, 2008).

El estrés es necesario para mantener la activación y atención del trabajador, entendido en esta vertiente como eustress o estrés positivo. Desde otra perspectiva, niveles elevados de estrés pueden provocar patologías sobre los trabajadores, en este caso, con una acepción negativa del mismo que recibe la denominación de distress (Parker & Ragsdale, 2015). Niveles elevados de estrés (distress) pueden provocar el accidente laboral, ya que, el estrés genera un agotamiento de los recursos de los trabajadores y con ello el aumento de la incidencia de errores, incluyendo entre ellos, los comportamientos inseguros (Mänttäri-van der Kuip, 2016). El estrés es el resultado de la conjunción entre el entorno laboral y el social, generando absentismo en forma de accidente de trabajo (laboral) y de contingencia común (social), también denominada enfermedad común (Gimeno, Marko, & Martínez, 2003a). Igualmente, elevados niveles de estrés pueden afectar, tanto a nivel individual como colectivo, provocando errores humanos individuales o errores colectivos en el diseño de procedimientos de trabajo o en la ausencia de protecciones colectivas adecuadas (Pontelli et al., 2010).

Los síntomas derivados del estrés han sido identificados como indicadores de tendencia al comportamiento inseguro (Glasscock et al., 2006). Los autores establecen una relación directa entre el estrés y el tipo de comportamiento. A mayor nivel de estrés, mayor tendencia a la adopción de comportamientos inseguros. El estrés disminuye la capacidad para detectar situaciones de riesgo o de emergencia (Sneddon, Mearns, & Flin, 2013). Se ha demostrado, en sectores como el de la construcción, que tanto los estresores

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laborales23 como el estrés, influyen en el comportamiento de los trabajadores y en consecuencia en la siniestralidad laboral. La presencia de estresores y elevados niveles de estrés aumentan la tendencia al incumplimiento de las medidas de seguridad establecidas (Leung, Liang, & Olomolaiye, 2016).

En relación al estrés, el control de las condiciones de trabajo y de los estresores existentes en el ámbito laboral condicionará el comportamiento del trabajador. La presencia de estresores como los derivados de limitaciones organizativas, de conflictos interpersonales, el conflicto de rol, la ambigüedad de rol, la carga de trabajo (demanda de la tarea), los horarios de trabajo, y la falta de control o de autonomía influyen directamente en la salud del trabajador. Las demandas de trabajo y los recursos de los que dispone el trabajador pueden incidir en los niveles de estrés, un desajuste en su equilibrio provocará lesiones sobre el trabajador (García-Herrero, Mariscal-Saldaña, López-Perea, & Quiroz- Flores, 2016). Estos factores, en caso de ser percibidos como amenazas, aumentan las posibilidades de enfermar o de padecer un accidente laboral, afectando de forma directa a los niveles de siniestralidad laboral de las organizaciones (Nixona, Mazzolab, Bauera, Kruegerc, & Spectora, 2011).

La satisfacción laboral interviene de nuevo en los niveles de estrés, su influencia en los niveles de resiliencia del trabajador es elevada, por lo que niveles de satisfacción altos provocan mayor resistencia al estrés por parte del trabajador, mejorando la disponibilidad de recursos y tolerancia a mayores niveles de demanda (Guinot, Chiva, & Roca-Puig, 2014).

La combinación de diferentes variables organizacionales puede provocar la tendencia al accidente laboral, los niveles de estrés laboral, de apoyo social y el clima de seguridad influyen en la siniestralidad laboral en el sector de la construcción (López- Araújo & Segovia, 2010). A mayor nivel de estrés, menor apoyo por parte de la organización y clima de seguridad más negativo, generando una mayor tendencia a la aparición de accidentes laborales.

23 Cualquier situación u objeto que produzca una reacción de tensión o estrés en un organismo (Chrousos & Gold, 1992).

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Además del ámbito laboral existen otras exigencias que pueden provocar que el trabajador manifieste un nivel de estrés elevado, por ejemplo, las cargas familiares (Martín-Fernández, de los Ríos, Cazorla, & Martínez-Falero, 2009). De igual forma, los hábitos del trabajador pueden influir en sus niveles de estrés, por ejemplo, el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol provoca un aumento de los niveles de estrés percibidos por el trabajador (Carreño García, Medina-Mora, Martínez Vélez, Juárez García, & Vázquez Pérez, 2006). Por todo ello, el estrés debe ser analizado como un elemento global y personal, global en la medida en que puede ser motivado por varios ámbitos de la vida laboral y social del trabajador; y personal porque las características de cada individuo permiten afrontar el estrés de diferentes formas y con diferentes resultados.

De ello se deriva que el análisis, la identificación y el control de los estresores presentes en el entorno laboral, social y personal del trabajador permiten la reducción del absentismo laboral. De nuevo, de la influencia de las características del trabajador emana la necesidad de efectuar un análisis individualizado y periódico, que contemple los factores individuales y sus cambios a lo largo del tiempo de forma multicausal. Alcanzar niveles de estrés adecuados en el entorno laboral permitirá una activación apropiada del trabajador y disminuirá la propensión al error y con ello al accidente laboral.

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