COHESION POLICY 2007-
OP contribution
5. CONCLUSIONS AND RECOMMENDATIONS
Se ha establecido un marco metodológico de referencia para la autoevaluación y la revisión externa de proyectos o programas, tanto en marcha como en fase de diseño. Esto ayuda a promover la identificación, difusión y transferencia de las lecciones que nos dejan los proyectos, incrementar la réplica de las buenas prácticas de manejo, y reducir la tendencia a reinventar la rueda con cada nueva iniciativa (Olsen, et.al. 1999a:3):
Se acepta ya ampliamente que el desarrollo de los programas gubernamentales de MCI sigue un ciclo similar al que corresponde al desarrollo de las otras grandes políticas de Estado. El ciclo tiene las siguientes fases (Olsen, et.al. 1999a:5-6):
• Identificación y selección de asuntos costeros nacionales, regionales o locales (Paso 1)
• Preparación del Plan o Programa (Paso 2)
• Adopción formal y provisión de fondos (Paso 3)
• Implementación (Paso 4)
• Evaluación (Paso 5)
El ciclo propone los pasos en una secuencia que ayuda a aclarar las complejas relaciones entre los muchos elementos del manejo costero. La experiencia muestra que hay acciones esenciales en cada paso del ciclo y que si alguna de ellas está fuera de sitio, entonces el proyecto pone en riesgo el progreso exitoso hacia sus metas de largo plazo. En este sentido, los pasos listados operan como un “mapa vial” en un escenario que de por sí es altamente complejo y dinámico, y que demanda constantes adaptaciones.
El ciclo es el marco de referencia y sobre este se desarrollan los cuestionarios para evaluar el progreso en MCI y la construcción de institucionalidad para el desarrollo sostenible. Las acciones esenciales que corresponden a cada paso del ciclo se detallan a continuación (GESAMP, 1999: 6-11; Olsen, et.al. 1999a:5-6):
42
• Paso 1: Identificación y Evaluación de Asuntos Claves
a) Identificar y evaluar los principales asuntos ambientales, sociales e institucionales y sus implicaciones.
b) Identificar los principales actores y sus intereses.
c) Verificar la factibilidad y el liderazgo gubernamental y no gubernamental sobre los asuntos seleccionados.
d) Seleccionar los asuntos sobre los cuales enfocará sus esfuerzos la iniciativa de manejo.
e) Definir las metas de la iniciativa de MCI.
• Paso 2: Preparación del Programa
a) Documentar las condiciones de la línea de base b) Realizar la investigación identificada como prioritaria
c) Preparar el plan de manejo y la estructura institucional bajo los cuales será implementado
d) Iniciar el desarrollo de la capacidad técnica local. e) Planificar el sostenimiento financiero.
f) Probar acciones de implementación a escala piloto
g) Realizar un programa de educación pública y concientización.
• Paso 3: Adopción Formal y Provisión de Fondos a) Obtener la aprobación gubernamental de la propuesta.
b) Implementar el marco institucional básico del MCI y obtener el respaldo gubernamental para los diversos arreglos institucionales.
43
• Paso 4: Implementación
a) Modificar las estrategias del programa conforme sea necesario. b) Promover el cumplimiento de las políticas y estrategias del programa. c) Fortalecer el marco institucional y el marco legal del programa.
d) Fortalecer el compromiso de la administración y del personal con la estrategia y los resultados.
e) Fortalecer la capacidad gerencial, técnica y de manejo financiero del programa.
f) Asegurar la construcción y mantenimiento de la infraestructura física. g) Alimentar la participación abierta de quienes respaldan el programa. h) Implementar los procedimientos de la resolución de conflictos.
i) Alimentar el apoyo político y la presencia del programa en la agenda de grandes temas nacionales.
j) Monitorear el desempeño del programa y las tendencias del ecosistema.
• Paso 5: Evaluación
a) Adaptar el programa a su propia experiencia y a las nuevas y cambiantes condiciones ambientales, políticas y sociales.
b) Determinar los propósitos e impactos de la evaluación.
Hay que reconocer que no siempre es posible proceder tan ordenadamente como se ha sugerido. Algunas veces los pasos se dan en orden diferente, por ejemplo, una ley que establece un programa se expide sin que se hubieran dado los pasos uno y dos. En ese caso, quienes manejan los programas necesitarán seguramente reanudar el camino y ejecutar los pasos mencionados antes de lograr que la Ley se vuelva realmente operativa. A veces es mejor rehacer el camino, para lograr que los ajustes legales ganen sentido de realidad y no se comprometa el éxito del proceso global (Olsen, et.al. 1999a:4):
44 La experiencia regional y global demuestra que la madurez de los proyectos o programas de MCI resulta del cumplimiento de más de una vuelta en el ciclo. Tanto en las naciones desarrolladas como en aquellas en desarrollo, el cumplimiento de una primera vuelta requiere de ocho a quince años. Cada vuelta es una “generación” (Figura 1). La primera generación usualmente comienza con unos pocos asuntos urgentes, por lo general en un área geográfica relativamente pequeña. A lo largo de generaciones sucesivas se incrementa la escala geográfica y se manejan nuevos y más complejos asuntos (GESAMP, 1999: 5-6).
Fuente: (Olsen, et.al. 1999a:5, GESAMP, 1996)
Así como es útil identificar en qué paso está un programa (o un proyecto dentro de un programa), es también indispensable identificar en qué generación se encuentra. La tendencia a ignorar el valor de los esfuerzos previos es contraria al principio de aprender de la experiencia. Hay numerosos ejemplos de programas que avanzaron hasta los pasos tres o cuatro y que tropezaron y se estancaron, estas experiencias son siempre instructivas y deben ser cuidadosamente examinadas31
(Olsen, et.al. 1999a: 7; Olsen, 2003:70-73).
31 Olsen las denomina Ciclos Semillas (Seed Cycle) (Olsen, 2003:70) a aquellas iniciativas de MCI que
no completaron los cinco pasos en su primer ciclo. El PMRC de Ecuador tuvo un primer ciclo semilla cuando fue un proyecto financiado por la USAID (1981-1989), y posteriormente se consolidó en las dos fases formales financiadas por el BID (Fase 1: 1989-2001 y Fase 2: 2003-2009)
45
CAPITULO II
CARACTERIZACIÓN DE LAS ZONAS COSTERAS.
2.1 DEFINICIÓN Y LÍMITES DE UNA ZONA COSTERA
2.1.1 DEFINICIÓN DE ZONA COSTERA
El término “costero” evoca en la gente diversas asociaciones mentales; ya que mientras unos lo relacionan con las playas y los servicios turísticos asociados, otros lo asocian con la pesca y la industria camaronera. La costa es sinónimo de dinamismo económico, y a medida que crece el interés público por la riqueza económica y biológica de las zonas costeras, las autoridades toman mayor conciencia sobre el cuidado de esteros, playas, manglares y arrecifes coralinos.
Usualmente se define como zona costera a “aquella parte de la tierra afectada por su proximidad al mar y a aquella parte del océano afectada por su proximidad a la tierra” (Sorensen, 1992:5). Comprende tanto los recursos terrestres y marinos como los ecosistemas que se encuentran en la intersección entre la tierra y el mar (ESPOL, et.al., 1987:4). Incluye los deltas fluviales, las tierras húmedas, las playas y dunas, las lagunas, los estuarios, los arrecifes de coral y los terraplenes frente a la costa (Lemay, 1998:3; UNEP, 2005b:91). También se incluyen los bosques costeros y marismas así como humedales, en algunos casos avanzando bastante adentro (Ray, 1988:37).
Existen otras definiciones de zona costera de acuerdo a criterios económicos, ecológicos y geográficos. Económicamente es la amplia interfase entre tierra y agua donde los procesos de producción, consumo e intercambio ocurren a altas tasas de intensidad. Ecológicamente, es un área de dinámica actividad biogeoquímica, pero con limitada capacidad para sostener varias formas de uso humano. Geográficamente es la franja de tierra firme y espacio oceánico adyacente (agua y tierra sumergida), en la cual la ecología terrestre y el uso del suelo afectan directamente la ecología del espacio oceánico, y viceversa.” (Ketchum, 1972; Sorensen, 1992:5).