on Column-Oriented Databases
B. Multiple, Parallel Virtual Servers –Configuration
8.4 Conclusions: Column-Oriented Databases’ Parallelism in Virtual Environments
implantadas en Asia-Pacífico, las medidas convencionales no son suficientes
El diagnóstico es evidente: La exportación española a Asia-Pacífico es escasa, puesto que no llegó en 2005 a los 6.000 millones de euros, una cifra equivalente sólo al 4% del total de las exportaciones españolas.
La cuota de España en el mercado asiático de importaciones ha bajado incluso del 0,40% en 1995 al 0,25% en 2005, una proporción extremada- mente baja, a la vista de que la cuota de España en las exportacio- nes mundiales ronda el 2%.
Con unas importaciones que han crecido a un ritmo fuerte, la tasa de cobertura de las importaciones por las exportaciones ha descendido del 46% en 1995 al 20% en 2005 (pasó del 80% al 66% para el comercio exterior total de España).
Al estar la exportación española dominada por productos de tecnolo-
gías medias, es vulnerable a las incursiones presentes y futuras de las grandes economías emergentes de Asia-Pacífico en productos con esas características.
La implantación de las empresas españolas en la región es muy limita- da, tanto en número de empresas como en valor total de las inversio- nes: apenas 100 millones de euros de media anual en 1996-2005, el 0,45% de la inversión total, cifra que pali- dece en comparación con la destina- da a la UE (9.860 millones, el 43,7%) y a América Latina (9.515 millones, el 42,2%).
Las causas son bien conocidas:
Escaso conocimiento en Asia-Pacífico de la oferta exportadora española.
Ausencia de imagen-país y de marcas comerciales consolidadas: España carece en la mayor parte de la región de una imagen de suministrador de productos y servi- cios de calidad y de contenido tecno- lógico medio, que está particular- mente adaptado a Asia-Pacífico (con la excepción de Japón y quizá también de Corea del Sur, Singapur o Taiwán).
Los principales países asiáticos se per- ciben en España como lejanos, incó- modos y desconocidos, aunque China empieza a ser una excepción, si bien sólo muy parcial, en cuanto a conocimiento de los mercados.
Las inversiones españolas se han orientado hasta el momento hacia la UE y América Latina, que las empre- sas han considerado destinos más próximos, fáciles y conocidos. Las consecuencias son diversas:
Las exportaciones españolas están concentradas en la UE (que recibió el 72% de las ventas al exterior de España en 2005), que es un mercado de bajo crecimiento, mientras que la cuota de los mercados dinámicos de Asia no llega al 4%, con lo que la capacidad de arrastre de las exporta- ciones españolas en su conjunto es escasa. Por el contrario, países tan diversos como Australia o Chile se han beneficiado mucho de sus cre- cientes vínculos comerciales con Asia-Pacífico.
El escaso nivel de exportación hace que el impacto de las importaciones de productos asiáticos (en el sector textil-confección, el calzado, la cons- trucción naval, etc.) sea más negati- vo de lo que sería si hubiera más ventas a Asia-Pacífico.
La escasa presencia inversora signifi- ca que España no puede sacar pleno provecho (y sufra más que otros paí- ses) de la deslocalización industrial y de servicios hacia Asia-Pacífico, que es un fenómeno global que se irá intensificando en los próximos años. Además, la escasa cuantía de la inversión es uno de los factores del bajo nivel de exportación.
Es preciso aumentar sustancialmente la presencia comercial en Asia-Pacífico (especialmente en China y la India) y la implantación de empresas españolas en la región. Las empresas deben ser cons- cientes del gran coste que supone no estar o estar poco en Asia-Pacífico, que es el gran reto de la internacionaliza- ción española en los primeros decenios del siglo XXI.
Existen oportunidades que se han per- dido y que se pueden perder, por ejem- plo si no se aprovecha el crecimiento previsto de la demanda solvente en China o India. Nuestros competidores ya están en la región, y llevan además bas- tante tiempo. El proceso de internacio- nalización empresarial, pese a estar bas- tante avanzado en América Latina y a estar consolidándose en EEUU y la UE, seguirá siendo incompleto si no incluye una clara dimensión asiática.
Para fomentar las exportaciones, la experiencia ha demostrado que no bas- tan las tradicionales misiones comercia- les (promoción comercial en Asia o jor- nadas exportadoras en España) sino que hay que buscar fórmulas imaginativas, como la publicidad masiva en prensa escrita y en Internet, el aprovechamien- to de las plataformas culturales que suponen los Institutos Cervantes, la triangulación, la visita de empresarios asiáticos para que conozcan en España los productos, la promoción con hoteles o la colaboración más intensa entre las Cámaras de Comercio, la
Administración y el mundo académico. De igual modo, hay que buscar nichos
en los que España tenga ventajas con respecto a nuestros competidores (por razones de diseño o de relación calidad-precio o en productos de lujo) y concentrar buena parte de los esfuer- zos en tales nichos. Además, es necesa- rio hacer promoción no sólo en las ciu- dades principales de Asia-Pacífico sino también en otros mercados urbanos y, en algunos casos, también rurales. Finalmente, es preciso, claro
está, mejorar la dotación de las Oficinas Comerciales.
Para incrementar la inversión directa en Asia-Pacífico, es preciso que la per- cepción de muchos empresarios cambie. La inversión en Asia-Pacífico es necesa- ria para defenderse de la competencia (de otras empresas occidentales o de las propias empresas asiáticas) y para consolidar y ampliar el negocio. La reciente inversión de Telefónica en China Netcom puede ser un factor que beneficie a la imagen de las PYME españolas y que eventualmente arrastre a los proveedores de Telefónica en España.
No basta, sin embargo, con esperar a que se decidan las grandes multinacio- nales españolas en energía, telecomuni- caciones, banca y otros servicios, com- ponentes de automoción, etc. Las PYME deberán desempeñar una función esen- cial en el necesario incremento de la inversión española en mercados como China y la India, pero también en Singapur, Malasia y Tailandia, entre otros países.
La decisión corresponde, a la postre, al sector privado, pero las autoridades deben motivar, impulsar, ayudar y acompañar a las empresas en lo que debe ser un próximo proceso intenso de internacionalización en Asia-Pacífico.
11. Es preciso hacer lo que sea posi-