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4. Conclusions
El componente pragmático está formado por aquellos conocimientos que relacionan tanto los contextos como los usos comunicativos de la lengua. La pragmática incluye un inmenso abanico de conocimientos y reglas tanto lingüísticas como cognitivas y sociales, que permiten el ejercicio de la comunicación.
En 1998, Van Dijk manifestó que las emisiones se usan en contextos de comunicación e interacción sociales, y tienen, por consiguiente, funciones específicas en tales contextos. Para entender esas funciones hay que tener en mente una propiedad muy fundamental de las emisiones: se usan para realizar
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acciones. La clase específica de acción que realizamos cuando producimos una emisión se llama acto de habla o acto ilocutivo. Si digo, ―Ayer saqué una foto‖ quiero dar alguna información al oyente. Asimismo, puedo hacer una pregunta, pedir algo, prometer algo, amenazar a alguien o dar un consejo.
El estudio de las emisiones verbales como actos de habla es tarea de la pragmática.
La pragmática tiene que estar íntimamente relacionada con la gramática porque las dos disciplinas especifican propiedades gobernadas por reglas de oraciones y textos (emitidos). Mientras la sintaxis organiza la forma y la semántica el significado y la referencia de estas oraciones y textos, la pragmática analiza su función (o fuerza) ilocutiva como actos de habla. En un sentido muy amplio, se podría considerar la pragmática como uno de los componentes principales de una gramática que tiene como tarea relacionar la forma, el significado y la función de oraciones o textos.
―La pragmática que puede ser definida como la disciplina que tiene por objeto el estudio del lenguaje en su uso, como la lingüística que toma en cuenta todos los factores del circuito de la comunicación que pueden intervenir en la configuración del sentido‖ (Gutiérrez, 2002, p. 85).
1.2.1.4.1 Teorías pragmáticas
El estudio de la pragmática analiza los signos verbales en relación con el uso social que los hablantes hacen de ellos; las situaciones, los propósitos, las necesidades, los roles de los interlocutores, las presuposiciones. El análisis de esta disciplina está basada en la Teoría de los actos de habla de Austin, los Actos performativos según, Searle, y el Principio cooperativo de Grice.
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1.2.1.4.2 La teoría de los actos de habla según Austin
La teoría de los actos de habla, tal y como la formuló J. L. Austin, es una de las consecuencias de la filosofía del lenguaje.
El acto de habla
Hablar es una acción susceptible de ser descompuesta en pequeñas acciones llamadas actos de habla. En cada uno de estos actos producimos generalmente una oración, pero realmente no nos comunicamos con oraciones, sino con secuencias de actos de habla, en discursos contextualizados en realidades sociales concretas. Un acto de habla es la mínima unidad de comunicación lingüística, en que un agente emisor produce un enunciado portador de una información y una intención comunicativa, con destino a un receptor, en un contexto determinado, al respecto Van Dijk (1998) manifestó que:
Las emisiones se usan en contextos de comunicación e interacción sociales, y tienen, por consiguiente, funciones específicas en tales contextos. Para entender esas funciones hay que tener en mente una propiedad muy fundamental de las emisiones: se usan para realizar acciones. La clase específica de acción que realizamos cuando producimos una emisión se le llama acto de habla (p. 58).
Por lo tanto, al efectuar un acto de habla, se expresa una oración gramaticalmente correcta y con sentido, implica un compromiso con el entorno. Si digo, ―Ayer celebramos el cierre académico del curso de francés‖, la primera acción que ejecuto es la de emitir una oración; y, al mismo tiempo, esa oración en presencia de un interlocutor es una aserción. La función de tal aserción pudiera ser, por ejemplo, la de brindar alguna información al oyente. Entonces, Un acto de habla puede ser formular una pregunta, pedir algo, prometer algo, amenazar a alguien, dar un consejo, etc.
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Los tratadistas consideran un acto de habla como una acción o actividad que incluye: el acto de decir algo, el que tiene lugar a decir algo, y el que acaece por decir algo. Cada uno de estos actos toman la denominación de acto ilocucionario, acto locucionario y acto perlocucionario que en nuestro esquema aparecen con los términos: locución, ilocución y perlocución.
1. Acto ilocucionario
Es el propósito que persigue el emisor, al expresar ciertas palabras en un contexto determinado. Añade al hecho de decir algo, cierta fuerza o intención manifestando en el modo, el cual se expresa mediante acciones del hablante y las condiciones de la emisión lingüística; esto permite ejecutar acciones comunicativas como aseverar, preguntar, mandar, amenazar, responder, etc., al respecto Niño (2005) expresó que:
La fuerza ilocutiva imprime el carácter social a los actos del habla y les asigna una función o uso específico en el proceso comunicativo que media entre emisor y receptor. La fuerza ilocutiva la decide en primera instancia la configuración lingüística (entradas léxicas, estructuras oracionales, estructuras modales, entonación, puntuación), pero también la situación y el contexto en que se produce la emisión (p. 48).
2. El acto locucionario
Está constituido por el mensaje y el código que organiza la materia lingüística desde el punto de vista fonológico, sintáctico y semántico. La locución conlleva el propósito o ilocución. El conocimiento del código y la capacidad para producir e interpretar mensajes forman parte de la competencia lingüística, en referencia a ello Austin (1971) asevera que:
Cuando alguien dice algo debemos distinguir: el acto de decirlo, esto es, el acto que consiste en emitir ciertos ruidos con cierta entonación o acentuación, ruidos que pertenecen a un vocabulario, que se emiten
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siguiendo cierta construcción y que, además, tienen asignado cierto ―sentido‖ y ―referencia‖ (p. 32).
De lo anterior, se desprende que el acto de habla locutivo se da por el hecho de producir un enunciado oracional en el que se aplican las reglas de la gramática y en que se configura un significado conceptual, del cual se hace parte un tema.
2 El acto perlocucionario
Es el acto producido en el receptor como consecuencia de los actos locucionario e ilocucionario: ofensa, miedo, alegría, entusiasmo, etc. Así, una cosa es amenazar (acto ilocutivo) y otra muy distinta, que el interlocutor se sienta alarmado, airado, se irrite o busque mecanismos de defensa (efectos perlocutivos). Por lo tanto, es un acto no lingüístico y no convencionalizado, que escapa al control del emisor. Este efecto está determinado por los valores, intereses, y visión del mundo del receptor.
1.2.1.4.3 Los actos performativos según Searle
Searle, quien siguió el análisis de Austin sobre los enunciados de acción o ―performativos‖, se centró en lo que Austin había llamado actos ilocutivos o ilocucionarios (actos que se realizan diciendo algo). Searle desarrolló la idea de que diversas oraciones con el mismo contenido proposicional pueden diferir en su fuerza ilocucional, según se presenten como una aseveración, una pregunta, una orden o una expresión de deseo. Así, en las oraciones:
Lucho fuma habitualmente. ¿Lucho fuma habitualmente? Lucho, no fumes más.
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Cada una de ellas tiene el mismo contenido proposicional (Lucho fumando), aunque difieren en su fuerza ilocutiva, ya que son, respectivamente, una aseveración, una pregunta, una orden y una expresión de deseo. Los actos de habla ilocutivos pueden ser clasificados según su intención o finalidad.
Searle asume que las fuerzas ilocutivas de una oración pueden describirse siguiendo reglas o condiciones específicas. Estas reglas establecen las circunstancias y el propósito de diferentes actos ilocutivos. Searle utiliza cuatro tipos generales de reglas.
Por lo general una ilocución tendrá cierto contenido proposicional. Por ejemplo, una petición tendrá cierta acción futura en su contenido, mientras que una sentencia puede tener cualquier proposición como contenido. Algunas ilocuciones, como los saludos, no disponen de contenido proposicional.
Son necesarias ciertas condiciones previas para el éxito de cada tipo de ilocución. Por ejemplo, para realizar correctamente una petición es necesario que el oyente pueda realizar la acción solicitada y que el hablante crea que el oyente puede realizar dicha acción. Para que un saludo sea exitoso el oyente y el hablante bien acaban de encontrarse o acaban de haber sido presentados. Searle llama a esto condiciones preparatorias.
Un saludo puede no ser sincero, pero para agradecer realmente algo a alguien, es necesario que el hablante sea sincero, y para realizar una pregunta sincera el hablante ha de querer conocer la respuesta. Searle llama a esto la condición de sinceridad.
Según Searle, cada ilocución puede describirse en términos de lo que está intentando hacer. De esta forma una aseveración pretende que algo realmente es el caso. Una pregunta es un intento de elucidar cierta información.
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Agradecer pretende ser una expresión de gratitud. Este intento del hablante, o intencionalidad de una sentencia se convirtió en un aspecto principal de la obra posterior de Searle.
Los propósitos son parte de toda acción humana. La gente actúa para algo, para conseguir un fin, para obtener efectos en sí mismo o en los demás. ¿Para qué se comunica la gente? Podría decirse que para realizarse como seres humanos, para desarrollars, para encontrarse con los otros, intercambiar sus experiencias, solidarizarse y convivir.
En 1998, Kaplún afirmó que los seres humanos nos comunicamos para intercambiar informaciones y conocimientos, para analizar una determinada cuestión, para razonar, para pensar juntos. Pero nos comunicamos también para expresar emociones, sentimientos, afectos, esperanzas, ensueños. Basta pensar en los gestos: una caricia, una palmada afectuosa en el hombro del compañero que está triste, un apretón de manos no tienen ―significado‖ racional; no tienen valor de información, de conocimiento. Y sin embargo, dicen y significan muchísimo.
1.2.1.4.4 Principio cooperativo de Grice
La pragmática conversacional, ideada por Paul Grice, en 1975, es un enfoque de la pragmática lingüística que se fundamenta en que el principio básico que rige la comunicación humana es el principio de cooperación, esto es ―ser cooperativo‖. De acuerdo con Grice, una comunicación cooperativa entre dos o más personas está sujeta tácitamente a cuatro principios o máximas que caracterizan dicha conducta cooperativa. Estas cuatro máximas son: de cantidad, de calidad, máxima de relevancia y pertinencia y máxima de modo.
91 a. Máxima de calidad
Esta máxima o principio se refiere a que el emisor se restringe a la verdad, a hechos que tiene por ciertos, y puede descomponerse en las siguientes restricciones:
No digas lo que crees que es falso, o
No digas nada de lo que no tengas pruebas adecuadas. b. Máxima de cantidad
Esta máxima o principio a la cantidad de información, como en:
Haga que su contribución sea todo lo informativa que el intercambio requiera, esto es
No haga que su contribución sea más informativa de lo que el intercambio requiera.
c. Máxima de relevancia
Esta máxima tiene que ver con el grado de conexión o relevancia de las informaciones nuevas respecto de las anteriores:
Di las cosas relevantes. d. Máxima de modo
Esta máxima tiene que ver con la elección de las palabras o el modo en que se expresan las ideas:
Evita las expresiones oscuras o complicadas.
Evita la ambigüedad.
Sea escueto.
Sea ordenado.
No obstante, con frecuencia estas máximas no se cumplen a cabalidad. De hecho se suelen romper de forma intencionada para transmitir información de forma no literal (mediante la ironía, metáforas, dichos, etc.) y para generar inferencias pragmáticas, conocidas como ―implicaturas conversacionales‖, esto es, mecanismos de interpretación que van más allá de lo manifestado en los enunciados.
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