6 CONCLUSIONS AND RECOMMENDATIONS
6.1 Conclusions
3.4.1 La falta de cultura del derecho
Anteriormente analizamos como según los datos arrojados por el Censo realizado en el Ecuador en el año 2010, se puede establecer una clarísima y determinante relación entre la vivienda informal y los índices de acceso a la educación, también como la vivienda informal está en su mayor parte ligada a la presencia de población que ha migrado del campo a la ciudad, hemos observado que la población migrante que ha llegado por lo general no ha terminado ni siquiera la educación secundaria, lo que ha traído como efecto que su posición en el sector laboral sea inestable, y finalmente hemos podido vislumbrar como todos estos elementos se conectan con la falta de conocimientos y criterios jurídicos elementales que a posteriori decantan en la formación de nuevos asentamientos informales.
La desconfianza que la población en general tiene en el sistema de justicia es muy elevada, y esta, lamentablemente genera desconfianza en todos los agentes y elementos de ese sistema de justicia ecuatoriano. En una entrevista con el Dr. Alfonso Granizo, abogado en libre ejercicio profesional desde el año 1980, nos comenta que desde su experiencia profesional personal, ha podido notar que solamente ciertos sectores de la sociedad acuden a un abogado para ser asesorados en una compraventa, principalmente cuando se trata de empresas que desean adquirir un bien, o cuando el monto o cuantía del bien inmueble en cuestión son bastante elevados, según su estimación cuando sobre pasa la cantidad de $100.000 (cien mil dólares). En el resto de casos, es decir la gran mayoría, las personas consideran que no es necesaria una asesoría jurídica, o en muchas ocasiones ni siquiera lo tienen en cuenta (Granizo, 2014).
La experiencia profesional de este prestigioso abogado, también cuenta que la gente acude al abogado cuando el problema es irreversible y la situación se ha tornado inmanejable, en otras palabras, cuando realmente las personas han tomado conciencia de los riesgos legales que corren y se han atemorizado por ello. Esto refleja la baja tendencia que en nuestro país existe sobre la prevención, según nos explica el Dr. Granizo, al menos un 55% de la cantidad de los procesos judiciales que el lleva podrían haber sido evitados si se hubiese contado con la asesoría adecuada de un abogado. Similar es lo que ocurre con la formación de asentamientos informales, si bien es cierto tal y como lo afirman importantes urbanistas (CARRION, 2009), la principal causa de
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todo este gran fenómeno es el escaso acceso a la vivienda y la falta de políticas reales de gobierno con respecto a la vivienda social, pero por otro lado, este elemento de culturización resulta altamente determinante ya que reduciría notoriamente la formación de nuevos asentamientos. En nuestra ciudad, como está demostrado, la mayoría de asentamientos están conformados por personas que tuvieron de buena fe la intención real de adquirir un bien inmueble, y fueron engañados. Por tanto si este conglomerado de personas hubiera tenido consciencia plena de este engaño, no hubieran realizado la compra de estos lotes, según los propios testimonios recogidos a lo largo de esta investigación46. Por otro lado, aun quedaría el índice de personas que están dispuestas a invadir tierras ajenas, con total conciencia de que será muy complicado para ellos obtener un título de propiedad, pero ese es un fenómeno poco común en nuestra ciudad. Sin duda que la culturización y la sociabilización de ciertos conocimientos jurídicos no resolverán el problema de acceso a la vivienda de este inmenso grupo social, pero al menos este sería un primer paso en la lucha en contra de la informalidad en el mercado de tierras, y un gran golpe para el inescrupuloso tráfico de tierras que se vive en nuestra ciudad.
3.4.2 La falta de conciencia de la importancia del título
de propiedad
La reforma agraria en el Ecuador supuso en su momento importantes cambios, no solamente en el ámbito jurídico de cómo se concebía a la propiedad, sino también en el espectro social y cultural de todo un pueblo. El principal cambio que tuvo que afrontarse fue la perspectiva y visión de la propiedad hasta ese momento, muchos tratadistas afirman que necesariamente para poder hacerse lo que se hizo con la reforma agraria la propiedad debía adquirir una “función Social”, y este concepto dogmático y doctrinario debía a su vez ser introducido en la legislación vigente. La función social, según la experta colombiana la Dra. María Mercedes Maldonado Copello47, no es otra cosa que la concepción de la tenencia de un bien inmueble con el único de fin de satisfacer las
46 Testimonios varios recogidos durante el transcurso de la investigación, en donde los habitantes
de distintos asentamientos informales de la capital, confirman la desconfianza que le tienen al sistema judicial ecuatoriano.
47 Una de las expositoras de la Primera jornada de derecho urbano en el Ecuador, realizada en
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necesidades esenciales de la población y no más allá de ellas, y así fue como se entendió a la reforma agraria. La clase feudal se sentía reivindicada cuando se le adjudicaron parcelas para su habitad, cultivo y explotación. De hecho, lo anterior era lo único que buscaban en aquel momento, no se le daba mucha importancia al valor de mercado de dicho bien inmueble, por otro lado la clase media y alta, siempre conservo ese criterio comercial del valor de un bien inmueble, pero son aquellos y sus descendientes que en sus días estuvieron en el campo, los que ahora han decidido migrar a las ciudades más importantes y quienes se han visto forzados a cambiar esa forma de concebir la función de la propiedad.
Al mudarse a las grandes ciudades las nuevas familias han tenido que ir entendiendo poco a poco otro concepto de la propiedad, si, en realidad a la propiedad de un bien inmueble que represente la posibilidad real para construir su vivienda y por tanto habitarla, pero desde otra óptica, también considerar un elemento importantísimo, su valor comercial. Valor comercial que sin duda solo puede plasmarse en la realidad a través de un instrumento legal que legitime la calidad de propietario de un individuo sobre un bien inmueble. En el momento mismo en que en el derecho germánico se dio a la gente la posibilidad de ser propietaria de varios bienes inmuebles a la vez y no solamente del que se era poseedor, la propiedad dejo de tener solamente una función social y paso a tener también una función comercial, la misma que hoy en día es tan importante y sobre todo común.
Y es que la propiedad legalmente legitimada mediante un título de propiedad correctamente inscrito, ha permitido dar crecimiento económico a sociedades enteras, el solo acceso a un crédito hipotecario por ejemplo, ha permitido que muchas familias del país puedan adquirir un capital que de otra forma les hubiera resultado imposible o muy complicado de reunir con varios fines, como pagar la construcción o la adquisición de una vivienda, crear un negocio propio, ahorrar, costear la educación de sus hijos, o simplemente invertir en cualquier otro rubro.
Las familias de varios asentamientos de Quito, han manifestado que comprenden, no desde hace mucho tiempo atrás, la importancia del título de propiedad como herramienta de progreso económico, ellos comentan que si bien es cierto se encuentran asentados sobre un bien inmueble del cual están usando y gozando, quisieran también poder venderlo, arrendarlo o donarlo, etc., objetivos para los cuales requieren necesariamente un título de propiedad.
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Esta tendencia se está generalizando poco a poco, y en nuestra ciudad con más fuerza, la pobreza extrema de varios lugares en América Latina, ha llevado a que la población olvide o no considere estos puntos y visiones de la propiedad, y en efecto simplemente busque un lugar donde vivir, es decir no le importa en principio el título de propiedad, en Quito particularmente llevamos un paso adelante porque la gente ya no quiere equivocarse al acceder al suelo en el mercado informal, la mentalidad y concepción de la población en general con respecto a la propiedad ha evolucionado muchísimo en las últimas dos décadas, ahora solamente falta que nuestras autoridades encargadas de la administración del uso del suelo también lo hagan.