Chapter 3. EFFECT OF HOOK PATTERN AND SIZE ON CATCH RATE, HOOKING
3.5.5 Conclusions
Desde una perspectiva teórica, se entiende por Política Sanitaria a una “formulación desde un centro de poder en la sociedad, principalmente desde el Estado y de sus instituciones, que atienden la salud y la enfermedad y se expresa en los Programas de Salud nacionales y
estatales” (Eibenschutz et al.,2007: 2) puesto que “al Estado le concedemos, entre otras, las
funciones de distribución de recursos (…) debe cubrir las necesidades educativas y sanitarias, así como la cobertura de los estados de necesidad de sus ciudadanos”(Apalategi, 1998: 121).
Por su parte Osri (2011:25) considera que:
El sistema de salud constituye la expresión estructural de un conjunto de decisiones” y del mismo modo piensa que se la podría dividir en tres niveles “(1). macro: la que tiene el responsable político del sistema. Es una perspectiva eminentemente política […]. (2) meso: la que tienen los responsables político-administrativos. Es una perspectiva político-técnica. (3) micro: la que tienen los profesionales asistenciales. Es una perspectiva eminentemente técnica.
Pero del mismo modo que antes se manifestaba, se considera que “a su vez, el encarecimiento de las prestaciones sanitarias, el envejecimiento de la población, la cronicidad de las enfermedades y la aparición de nuevas tecnologías médicas ([…] se vienen señalando como los principales impulsores del devenir de los sistemas de salud” (Apalategi, 1998: 121). Dicho de este modo, Osri (2011:26) argumenta que “el estado de salud de la población constituye una dimensión de la calidad de vida de los pueblos. El
sistema de salud puede ser definido como una respuesta social organizada para los
problemas de salud”.
Según Pinto y Sánchez (2004:17) cuando se implementa una política sanitaria se deben tomar en cuenta dos aspectos fundamentales, refiriéndose a “(1) que los beneficios totales superen a los costes totales y (2) que los costes y los beneficios se distribuyan de forma
aleatoria en unas decisiones y otras”; por otro lado Inclan (2008: 272) indica el lineamiento al
que debe acoplarse el profesional de la salud para mejorar estos sistemas, a lo que agrega que “el profesional del futuro deberá favorecer una nueva relación con el paciente, en la que éste sea “más sujeto” que nunca, “más participe” en las decisiones y más “gestor” en lo que concierne a su salud”
La reducción del número de personas que padecen Enfermedades no Transmisibles (ENT) es debido a que las intervenciones en la población han causado efecto, cuya finalidad es generar costo-eficiencia, ya que Alwan (2011:16) afirma que las políticas pueden incluso generar ingresos (por ejemplo: cuando se aumentan los impuestos sobre el tabaco y el alcohol). Por lo que “una mejor atención sanitaria, la detección temprana y el tratamiento oportuno son una alternativa eficaz para reducir los efectos y costos de estas
enfermedades” (Alwan, 2011:5).
Los estudios realizados por Intriago et al. (2013: 532) indican que la Organización Mundial de la Salud clasifica las distintas causas de muerte a nivel mundial, dentro de las que incluye al Cáncer como una de estas categorías, es por ello que el primer grupo corresponde a: enfermedades transmisibles, mortalidad materna, neonatal y relacionada con factores nutricionales; el grupo 2 indica la muerte por: enfermedades no transmisibles (Cáncer) y finalmente el último grupo que indica todo tipo de lesiones y accidentes. Sin embargo en esta investigación únicamente se abordará la segunda de estas categorías para dar un realce de la situación actual que se vive, es por ello que se considera que el cáncer es “una de las principales causas de muerte en todo el mundo; en 2008 causó 7,6 millones de
defunciones (aproximadamente un 13% del total)” (OMS, 2013).
La salud se ha visto deteriorada por varios aspectos relacionados con el estilo de vida y los casos de incidencia, morbilidad y mortalidad a causa del cáncer han aumentado con el pasar del tiempo. Es necesario que el Estado se articule con el sector privado para que el individuo pueda mantener un acceso eficiente y oportuno a los servicios de salud requeridos para el tratamiento de su enfermedad, para lo cual el Estado debe asignar presupuesto para cubrir los gastos de atención médica y hospitalaria, tomando el criterio de Jönson et al. (2011:143)
Considerando el deterioro de las condiciones de vida de la población y la creciente transición demográfica y epidemiológica podremos dar cuenta que en el mundo ésta es la que más afectaciones produce y por lo tanto la que mayor impacto en la población genera, por lo cual Intriago et al. (2013:534) señala que las enfermedades mencionadas dentro del segundo grupo de las causas de muerte (donde figura el cáncer), “seguirán experimentando un aumento sostenido durante la transición epidemiológica y se proyecta que para el 2030 darán cuenta de casi el 70% del total de defunciones […] ha aumentado desde casi 8 millones en 1990 a 34,5 millones en 2010”.
Por otra parte, es útil mostrar que no solo existe una “carga de enfermedad” sino que Intriago et al. (2011: 544) menciona que puede existir “doble carga de enfermedad”, refiriéndose con ello específicamente a los países de bajos ingresos, y al aumento de la mortalidad por causa de las enfermedades no transmisibles (ENT), pues para los países de
bajos ingresos o de ingresos medios es “difícil asignar prioridades para el tratamiento de
ENT y existen múltiples desafíos para intentar controlar y disminuir las consecuencias que derivan estas enfermedades”.
Existe una crítica que Sepúlveda (2004:24) la realiza en cuanto al manejo del Sistema de Salud de la mayoría de países, dentro del cual considera que “los gobiernos se descuidan de la prevención primaria y la detección temprana”, puesto que dedican más recursos y dan mayor preferencia al tratamiento del cáncer, mas no a la prevención, lo cual provoca una ineficiencia en función de los costos de atención por prestación de servicios de salud.
Financiamiento de los Sistemas de Salud
El financiamiento de la salud según Ochoa (1999:257) debe ser “responsable, eficiente, suficiente y oportuno”. La suficiencia significa que debe existir una alta cobertura de los costos tanto los planificados como los no planificados; mientras tanto la oportunidad en el acceso a los sistemas de salud implica la disponibilidad suficiente de recursos e insumos médicos necesarios en el momento de la prestación de un servicio de salud (citado en Ochoa, 1999).
Tomando en cuenta que existen múltiples factores que se añaden dentro del gasto asignado para el cáncer, para lo cual Jönson (2011) incluye a los costos directos (personal médico), costos indirectos (personal administrativo), gasto en fármacos (medicinas), gasto de bolsillo (gasto de las familias), siendo cada uno de ellos una parte del gasto en el que incurre tanto el Estado como el individuo (o familia) quien lo posee. Por lo cual nuevamente resalta la utilidad de que el Estado intervenga a través de política pública encaminada a disminuir estos gastos.
Giedon et al. (2010) afirma que el gasto en salud en el Ecuador se lo obtiene de los fondos del Presupuesto General del Estado (PGE), de las personas que hacen uso de los servicios de salud y que poseen capacidad de pago, y de otras fuentes como préstamos de organismos internacionales y nacionales, además de ellos existe una asignación fiscal para salud pública, el cual se va incrementando a medida que aumentan los ingresos corrientes, sin embargo en caso de que estos ingresos disminuyan no podrá disminuir el presupuesto que se asigna a salud.
La pregunta clave que todos los organismos afines al financiamiento de los sistemas de control social dentro del Ecuador se hacen es, ¿Quién y cómo se financian los sistemas? (en este caso, los sistemas de salud), para ello León (2012) afirma que existen dos formas de financiar el sistema de salud en el Ecuador, uno de ellos es por parte del Estado (público) y el otro en el ámbito privado.
Dentro del financiamiento del Estado, León (2012) argumenta que existen dos formas, una por medio del Gobierno Central (transferencias directas a las unidades médicas que prestan asistencia social de salud) y por medio del IESS (quienes se autofinancian de los aportes de
los trabajadores y adicional reciben una proporción de asignación del Estado como medio de asistencia social).
A su vez, el IESS como se mencionó anteriormente se financia tanto de los aportes de los trabajadores como de la contribución patronal; mientras tanto el Gobierno Central obtiene sus fondos de los impuestos (ingresos permanentes) que sirven para financiar gastos permanentes (algunos de los ingresos permanentes en el Ecuador es el cobro de impuestos y los ingresos provenientes de la venta del petróleo) (citado en León, 2012).
Por su parte en el ámbito privado, únicamente existen dos formas en las que se financia el sistema de salud, uno de ellos refiere al gasto de bolsillo de la población ecuatoriana y el otro por medio de los aportes que generan las ONG a los sistemas de salud o de asistencia social a nivel nacional (citado en León, 2012).
El cambio normativo y del aparato legal en 2008 del Ecuador generó mejoras en el ámbito de la salud pública, dentro de la cual se señala el acceso universal y equitativo a bienes y servicios de salud, para que ellos sean universales y gratuitos incluyendo dentro de estos a los tratamientos médicos de: Diagnóstico, tratamiento, medicina (fármacos) y rehabilitación (en caso de necesitarlos), ello según afirma Giedon, et al. (2010)
Sin embargo Noboa et al. (2008) considera que el "Ecuador es un país que presenta altas tasas de incidencia de enfermedades crónico-degenerativas, las cuales provocan que los problemas de salud pública sean más frecuentes y que impliquen mayores desembolsos de dinero, lo cual a su vez implica mayor gasto por parte del Estado (cubre prestaciones) y el individuo quien lo posee"