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Uno de los argumentos más influyentes respecto de las relaciones jerárquicas en cuanto a niveles de significación en los procesos comunicativos, es el formulado por Bateson (1951) y elaborado con posterioridad en la Teoría de la Comunicación de Watzlawick, Beavin y Jackson (1967) y el modelo de Terapia Familiar Sistémica del Grupo de Palo Alto.

La teoría CMM (Manejo Coordinado de Significados) de B. Pearce y V. Cronen (1980), constituye una propuesta acerca de la comunicación humana que incluye el fenómeno de la reflexividad en los sistemas de significación y acción social, como parte esencial de dicho proceso.

En tal sentido, se sustenta sobre bases radicalmente distintas de aquellas que otorgan fundamento a la Pragmática de la Comunicación Humana; Pearce y Cronen (1980), sostienen que la teoría de los Tipos Lógicos de Whitehead y Russell (1926), que dio fundamento a los primeros trabajos de Bateson y del Grupo de Palo Alto, se base en una epistemología actualmente poco apropiada.

En la concepción de Whitehead y Russell, el rol del lenguaje consiste en representar un orden natural, perfecto, y sus niveles (externos) de organización, de modo tal que no se produzcan 'confusiones'. El otorgar sentido, presupone una realidad ordenada, en donde la confusión de niveles hace surgir la paradoja y resulta en un imposible de comunicación.

De allí que lo que la teoría de los Tipos Lógicos en estricto rigor hizo (y así lo reconoció Russell posteriormente 1), fue tratar de deshacerse del problema de la confusión de niveles (reflexividad), por la

vía de prohibirla: ninguna clase podía ser miembro de sí misma a la vez. Un sistema de significación en que se presente tal fenómeno, es decir, confusión de niveles o reflexividad, es considerado como un error. En otras palabras, resulta inadmisible que un elemento dentro de un contexto 'gire' sobre sí mismo. Siguiendo la concepción de los tipos lógicos, la idea central de la Pragmática es que la paradoja o confusión de niveles de significación jerárquicamente ordenados, es una condición recurrente de los trastornos comunicativos, en general, y del cuadro global denominado esquizofrenia, en particular.

La teoría CMM, por su parte, rechaza el supuesto que reflexividad y paradoja sean co-términos; inversamente, sostiene que la reflexividad es una característica propia y omnipresente en los sistemas humanos de significación. Afirma que existen reglas (regulativas y constitutivas) que permiten explicar el modo en que se organizan las relaciones reflexivas entre los distintos niveles jerárquicos de significación. Cronen, Johnson y Lannamann (1982), señalan que no es demasiado controversial sostener que los significados sociales dependen del contexto, pero que en la práctica ello implica hacerse cargo de las complejidades estructurales propias de los sistemas de significación jerárquicamente organizados, entre ellas, " ... la tendencia de dichos sistemas a presentar reflexividad entre sus niveles" (pag. 91).

1 Más tarde Russell admitió la naturaleza arbitraria de su teoría de los tipos lógicos. G. Spencer-Brown refiere la reacción de Russell

en su libro Leyes de la forma : " ... no sin vacilar, me acerqué a él en 1967 con la demostración que esa teoría era innecesaria. Para mi alivio, se mostró encantado. Esa teoría --me dijo-- era lo más arbitrario que hubieran hecho nunca Whitehead y él; no era realmente una teoría, sino un recurso provisional para salir del paso y se alegraba de haber vivido lo suficiente como para ver resuelta la cuestión" . (Spencer-Brown, 1973. En La estética del cambio, B. Keeney, 1987, pg. 45).

Guido Demicheli M.

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La teoría propone el término ‘loop reflexivo’ en lugar de ‘paradoja’, y una nueva visión de éstas últimas, en tanto considera que si bien las paradojas son verdaderamente loops reflexivos, sólo algunos de éstos resultan ser problemáticos para quienes interactúan y se comunican en situaciones sociales.

La concepción esencial de Bateson (1951), fue que la comunicación puede ser tratada como un sistema jerárquico y que las significaciones sociales, al igual que otros sistemas jerárquicos, pueden exhibir loops reflexivos.

La traducción literal de la teoría de los tipos lógicos a las ciencias sociales y del comportamiento, implicaba fijar una regla que vedara cometer errores intencionales en la tipificación de los niveles; sin embargo, Bateson llegó a modificar la idea de niveles discontinuos o discretos de organización. En su última obra (1979), Bateson describió los niveles de significación en los sistemas humanos como "una jerarquía de órdenes de recursividad" y en su libro póstumo (1989), insistió en describir 'mente' como un proceso amplio, jerárquico y recursivo del siguiente tipo:

1. La mente es un conjunto de partes o componentes que están en interacción. 2. La interacción entre partes de la mente, es desencadenada por la diferencia. 3. El proceso mental requiere energía colateral.

4. El proceso mental requiere cadenas circulares (o más complejas) de determinación.

5. En el proceso mental los efectos de las diferencias han de considerarse como trasformas (es decir versiones codificadas) de sucesos que los precedieron.

6. La descripción y clasificación de estos procesos de transformación revelan una jerarquía de tipos lógicos inmanentes a los fenómenos.

(Bateson, G. y Bateson M.C., 1989, pag.31)

Por su parte, el trabajo original del Grupo de Palo Alto impone una restricción más a la teoría de los Tipos Lógicos. Aunque la concepción de Bateson de los niveles de aprendizaje implica múltiples niveles de conocimiento, su trabajo sobre juego y fantasía examina dos niveles de significación: contenido y relación. El trabajo subsecuente de Watzlawick y sus colegas se focalizó exclusivamente en esos dos niveles y la relación entre ellos. El resultado de concebir la comunicación como un proceso de dos niveles con tipificación lógica, es lo que origina la focalización en el análisis de las 'confusiones' entre niveles, en sistemas concebidos con ese tipo de jerarquía.

La teoría CMM, que se describe a continuación, ofrece un postulado fundamental que sirve de encuadre para todos los demás aspectos que la constituyen:

"Los sistemas de significación y acción son más bien el resultado de construcciones cognitivas que las personas hacen de sus realidades sociales, más que reflejos de realidades externas".

Este postulado conlleva una nueva concepción acerca de la comunicación, en tanto no la concibe como un vehículo para describir la realidad externa y transmitir descripciones no distorsionadas de una persona a otra; más bien la considera como un proceso mediante el cual las personas 'crean' realidades sociales. En este caso, sirve como analogía lo señalado por Austin (1955) respecto del matrimonio: éste no es un fenómeno natural, sino una institución creada, significativa socialmente, que no se juzga como verdadera según la fidelidad. Es evidente que una pauta de veracidad resulta inapropiada, no así otras relacionadas con felicidad, utilidad y satisfacción.

Guido Demicheli M.

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Las raíces de esta forma de entender la comunicación se encuentran en diversas disciplinas: en la Filosofía (Austin, Langer y los últimos trabajos de Wittgenstein); en la Sociología, (G. Herbert Mead, Berger y Luckmann); y en la Antropología, (Malinowski).

Como se apreciará, al igual que el postulado fundamental antes indicado, las siguientes proposiciones generales y las sub-siguientes más específicas, así como los conceptos y las definiciones empleadas, se presentan en su máxima simplicidad y no resultan mayormente controversiales, pero en conjunto, forman un contraste radical con la postura russeliana original de los tipos lógicos.

4.2 PROPOSICIONES GENERALES DE LA TEORÍA CMM.

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