La ruta terrestre es la principal para el traslado de los derivados de coca producido en el Valle, desde el 2000 hasta aproximadamente el 2008 utilizaban las vías asfaltadas o las principales rutas del país, para cambiar luego de estrategia hasta la actualidad mediante la utilización de caminos de herradura, todas ellas en manos del Neosenderismo, bajo la modalidad de “mochileros” o microtraslados a pie hasta centros poblados intermedios, la cuales se cargan en camionetas acondicionadas a los fines del TID hacia puntos áreas costeras del Perú o hacia la frontera con Bolivia a través del Distrito de San Gabán, perteneciente al departamento de Puno.
Sin embargo, la ruta terrestre no es la única vía, las rutas de salida del narcotráfico son principalmente la marítima, a través del puerto de Callao en Lima, representando un 43 por ciento, mediante container de barcos pesqueros, como también a través de las vías aéreas y fluviales.
Otro conducto de salida al exterior es a través de frontera terrestre, mayoritariamente con Ecuador –con su frontera norte-, seguido de Chile –con su frontera sur- y Brasil. Consideramos que la importancia de Brasil como ruta puede incrementarse en los próximos años por varios factores, primero, porque ese país se constituye como su principal mercado latinoamericano, segundo por su ubicación estratégica como ruta hacia Europa y tercero por la creación de la carretera transamazónica o interoceánica, que une al
Perú con Brasil, lo que podría fomentar el incremento de la producción de drogas con un alto impacto socio ambiental en la zona especialmente del Manu peruano y Madre de Dios.
Consideraciones sobre el Neosenderismo.
A lo largo del capítulo quisimos recalcar la alianza entre el Neosenderismo, campesinos cocaleros y narcotraficantes, sin embargo, como marcamos sobradamente esta alianza no es nueva, Sendero Luminoso utilizó mucho esta estrategia hacia fines de la década de 1980 como una forma de insertarse en la sociedad y obtener ingresos económicos de ambos actores, además de que ello permitía ahondar en la débil presencia del Estado y hacerse cargo de sus instituciones (Cotler 1999: 127), pero lo hacía en una zona específica que era el Alto Huallaga, por la alta presencia de campesinado organizado en rondas antisubversivas (CAD-DECAS) el VRAE se encontraba ausente de esa alianza, sin embargo, lo novedoso radica en que esta unión se realiza ahora a través de la cohesión y no de la coerción como en el pasado, de allí proviene la principal fuerza del NeoSL.
En esta relación compleja, se produjo un suceso que marca el despertar de los remantes de Sendero y su conversión hacia el Neosenderismo, es la suba del precio de la hoja de coca en el mercado ilegal registrado a inicios del nuevo siglo, lo que repercutió en el aumento exponencial de los cultivos. Como analizamos en detalle en la tesis, los altos índices de pobreza y extrema pobreza, junto con los niveles de exclusión social y aislamiento, que circunscribe al Valle con respecto al país hacen muy difícil el desarrollo económico de la población, los valores de la coca pagados por las firmas de narcotraficantes, bajo la atenta supervisión de los neosenderistas, significan un poderoso reaseguro para el pequeño campesino, lo que implica que todos los temas relativos al cultivo de la hoja de coca reviste de una alta sensibilidad en la región.
En este despertar neosenderista a inicios de 2000 pudimos rastrear y analizar su transformación con respecto a Sendero Luminoso, ya iniciada a partir de la decisión de continuar con la lucha armada de Proseguir, en relación con procesos estructurales de reformulación como organización criminal, que presenta la característica peculiar de tener aspiraciones ideológicas.
¿Por qué consideramos que son aspiraciones? Puesto que los elementos ideológicos presentes a partir de la tercera etapa del movimiento se fundamentan en el crimen organizado para sobrevivir y lucrar, es decir, en el manejo de actividades ilícitas, en mayor medida provenientes del tráfico ilícito de drogas y de la actividad del mercado negro maderero, aunque también de los cientos de cupos que perciben por el control de las rutas para todo el sistema económico del VRAE, el ilegal y también el legal.
Bajo este contexto, las distintas organizaciones y clanes locales de narcotraficantes del VRAE se encuentran muy atomizados, por lo que se hace más sencillo para el Neosenderismo controlar toda la cadena de una producción cada vez más abundante y densa, gracias a la tecnología de agroquímicos. El liderazgo neosenderista es indudable, tienen sus propias parcelas de cultivos, sus pozos de maceración, sus laboratorios y sus rutas de distribución, de esta manera, se encuentran presentes como productores de hoja de coca hacia su transformación a clorhidrato de cocaína, manejan las rutas, los “cargachos”, los transportistas y sobre todo, las armas.
Su Know How militar, su poder de fuego y su disciplinamiento no sólo a nivel de seguridad y defensa sino también con respecto a la no violación de los derechos de la población local, permite el control territorial, logrando la instalación de verdaderas zonas grises de presencia estatal, comprobado gracias al trabajo de campo, lo que refuerza su liderazgo a nivel regional.
Es decir, no tienen concepciones en la práctica que podríamos denominar antisistema, ya que lucran a partir de las estructuras existentes estatales, no se oponen al desarrollo de la región del VRAE, porque esto les valdría la confrontación con organizaciones campesinas y la pérdida de la neutralidad tácita con los únicos a quienes no pudieron vencer, los comités de autodefensa (CAD-DECAS).
Lo interesante también es la necesidad de un elemento cohesionador que funcione al interior de sus filas, para otorgar legitimidad de liderazgo a unos hermanos que se encuentran abocados a actividades ilegales.
El elemento ideológico se refuerza enraizado en la lucha nacional por erigirse como los verdaderos portavoces del Partido Comunista del Perú, y al hacerlo, darle pelea
discursiva al principal oponente, el Sendero Luminoso de Abimael Guzmán desgastado tras dieciocho años de intentar alcanzar un pacto de paz con los sucesivos gobiernos de turno, para bajar sus penas carcelarias.
En ese sentido, el Neosenderismo culpa al PCP-SL de revisionista, por haber incurrido en lo marxistamente denominado línea oportunista desde sus dos varientes, la izquierda y derecha.
Consideran que tuvieron una línea oportunista de izquierda (LOI) al no haber discernido correctamente quien era “pueblo” y quien enemigo, lo que no les permitió resolver las contradicciones en el seno del pueblo, sumado a los abusos hacia la población (robo, quema de casas y ganado, muerte y violaciones), incluso consideran que incurrieron en LOI al interior de la estructura partidaria, con la imparción de medidas disciplinarias abusivas dentro del Partido y del ejército guerrillero revolucionario.
Los hermanos Quispe Palomino también suponen que tanto Guzmán como la Jefatura de Sendero Luminoso cayó en una línea oportunista de derecha (LOD), que es aún peor que LOI, desde 1992 hasta el presente, gracias a los intentos de Guzmán desde prisión y el C. Artemio desde la otra zona cocalera del país, el Alto Huallaga, de intentar implementar un acuerdo de paz en alianza con el Estado peruano, instaurando de esa forma, una política de compromiso con el “imperialismo yanqui”, principal enemigo de la revolución.
Sin embargo, más allá de los mutuos ataques y del intento del Neosenderismo por tomar los postulados teóricos de Mao Zedong y de José Carlos Mariátegui bajo un prisma más purista, el alcance del movimiento continúa siendo regional por sobre el nacional de su álter ego.
Podemos concluir que la vuelta al factor ideológico se entiende en cómo el Neosenderismo piensa su accionar, en términos de negocios y lucha armada a largo plazo, la publicación de campamentos de entrenamiento de menores, denominados “pioneritos”, lo obliga a instruir a sus cuadros en base a la ideología maoísta. No obstante, el elemento ideológico en ese contexto les otorga una coherencia y cohesión interna, es aglutinadora,
funcional a su objetivo último: la instauración de una verdadera zona gris, un estado paralelo dentro del territorio peruano para facilitar sus negociados.
CAPITULO VI
EL ESTADO PERUANO EN LA REGION DEL VRAE. Presencia efectiva en la zona, atributos y quiebres.
En este capítulo abordaremos las últimas dimensiones de análisis de nuestra tesis. Llegados al tramo casi final de nuestro recorrido transitaremos la variable independiente de nuestra hipótesis, el Estado peruano, a fin de interrogarnos acerca de la presencia efectiva del Estado en la región del VRAE, a partir de la dimensión política-institucional, inquiriendo sobre el funcionamiento de las instituciones públicas en el terreno y también la dimensión económica, al preguntarnos si existen planes de desarrollo e inserción económicos por parte del gobierno peruano en el Valle. La otra presencia tiene que ver con la dimensión de seguridad y defensa, para lo cual nos preguntaremos si existe representación policial y/o militar en el VRAE y cuáles son sus planes de combate al Neosenderismo, para intentar comprobar si existe una debilidad estatal en la zona de conflicto a analizar, y en ese marco, qué impacto tiene la relación del Perú con Estados Unidos en materia de drogas.