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Hablemos hoy de liderazgo. Primera pregunta: ¿Consideras que los clientes son lo principal en tu negocio?

Déjame decirte que, en mi opinión, eso se considera ser muy mal dueño de negocio: tus empleados son lo

más importante. Preocúpate genuinamente por ellos y

ellos se preocuparán genuinamente por tu negocio. Por otro lado, el deseo, la ambición, tener un sueño muy grande, buscar logros o apasionarte por ganar, son sólo algunos ejemplos de lo que mueve o inspira para alcanzar grandes éxitos, ¿qué te está moviendo a ti para ser exitoso?

La mejor inversión que puedes hacer se llama

educación. Nada logrará darte un mejor retorno de tu

siempre. Así que, agarra un libro y comienza a leer. En este momento estoy leyendo Sales Bible, ¿qué estás leyendo tú?

Una frase que me gusta y que puede apoyarte es la del célebre Jim Rohn: “Nunca desees que tu vida sea más fácil, desea siempre ser mejor”.

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Las ocho grandes prácticas que todo buen líder debería seguir

¿Te has sentido preocupado algunas veces por lo que pasa o por lo que no pasa en tu negocio? ¿Te cuestionas y tratas de entender por qué las cosas no salen y los resultados no son los que esperas? De pronto, en medio de la frustración, te detienes un momento y observas que algunos de tus empleados no hacen las cosas como tú quisieras, y entonces crees haber descubierto la raíz del problema: “M is empleados no tienen el desempeño adecuado, no se esfuerzan lo suficiente, hacen las cosas únicamente por cumplir, no dan un esfuerzo extra”, y así podríamos seguir con una lista enorme de razones. Seguramente ya notaste que desde esta perspectiva son los empleados los que parecen ser los culpables de los males del negocio; sin embargo, permíteme que

te hable de algunas acciones que podrías poner en práctica contigo mismo y que, sin duda, impactarán en tu equipo de trabajo. ¿Quieres tener buenos empleados? La respuesta es obvia, ¿verdad?

Sigue leyendo y descubrirás que un líder no sólo nace, también se puede hacer. ¿Cómo? Preparándose, desarrollando habilidades y llevando a cabo estas prácticas:

1) Mejora la comunicación. Da a conocer los

objetivos, hacia dónde quieres que vaya el negocio, y presenta las reglas del juego para que sean conocidas por cada uno de los miembros del equipo.

2) Fomenta el trabajo en equipo. Busca la integración

de las personas, aglutínalas en torno a ese objetivo común, desarrolla a los integrantes según sus competencias.

3) Desafía el statu quo . Cuestiona y busca

constantemente oportunidades que te permitan innovar, crecer y mejorar.

4) Atrévete y toma riesgos. Si no lo intentas, ya

fallaste; si lo intentas y fallas, seguro aprendiste; y si lo intentas y lo logras, seguro innovaste, mejoraste, creciste o las tres opciones.

emociónate con el futuro y con las oportunidades por venir.

6) Sé incluyente. Comparte y vende esa visión a tus

colaboradores. Haz que sean actores principales de la película que, se me ocurre, podría llamarse: “El gran negocio que viene”.

7) Desarrolla personas. Guía y prepara a tu equipo

para que logres resultados a través de ellos.

8) Aprende a reconocer. Estimula los sentimientos y

emociones de la gente, premia sus logros y hazles partícipes en la celebración de las victorias. ¿Qué tal si a partir de hoy comienzas a mejorar ese liderazgo? El resultado seguramente será un equipo con un mayor desempeño, y, mejor aún, los

resultados de tu negocio serán sensiblemente mejores.

Acerca de las crisis y de las oportunidades

Pongámoslo de esta manera: las crisis, por sí mismas, son sinónimo de oportunidad, por paradójico que parezca. Para comprender mejor esta paradoja remontémonos a los inicios de la crisis económica actual.

¿Qué la ocasionó? Sin duda, un creciente y no muy ordenado boom en los mercados financiero e inmobiliario, provocado por el crecimiento constante

de los negocios globales, empujados a su vez por la fuerza de las economías emergentes.

Con la aparición de estos nuevos jugadores en la economía mundial, la expansión hacia esos nuevos mercados generó crecimientos cuantiosos para muchas industrias, lo que produjo utilidades, fondos y liquidez suficientes para incentivar la inversión, la generación de empleo y, sobre todo, un gran entusiasmo para entrar en negocios tan atractivos como el bursátil y el inmobiliario.

Las empresas globales, incluida la Banca, contaban con tal liquidez que empezaron a engordar, se hicieron poco a poco menos eficientes. Además, los bancos centrales no contaban con el capital necesario para respaldar y prestar las fuertes sumas demandadas por la Banca comercial, la cual, a su vez, se vio

imposibilitada para financiar más negocios. Cuando la burbuja no soportó más, vino el severo ajuste en la economía global que se tradujo en la restricción del crédito y, por lo tanto, en el encarecimiento del dinero.

Para la mayoría de las personas, las crisis se presentan como una época terrible para gastar, invertir, emprender o continuar con proyectos que

habían iniciado. De tal forma que, vistas desde un ángulo tradicional, son terribles.

Entonces yo, empresario, ¿cómo debo actuar? ¿Qué debo hacer en mi negocio? ¿En qué invierto mis recursos y mi tiempo? Las respuestas a estas preguntas no son cosa menor y muchas veces necesitamos que alguien nos ayude a enfocarnos para encontrarlas.

La buena noticia es que las crisis también son momentos para tomar ventaja y aprovechar absolutamente todo lo que sea posible. En este sentido, asegúrate de enfocar tu esfuerzo en lograr el mejor aprovechamiento de la situación. Para conseguirlo, qué te parece si te concentras en los siguientes tres puntos:

1) Adáptate a la situación, manéjala sin permitir que

ella te controle a ti.

2) Analiza tu mercado, infórmate, conoce lo que tus

clientes y proveedores tienen que decir.

3) Entiende y mentalízate en que una crisis es una

gran oportunidad para ti y para tus clientes. Ahora bien, ¿cómo se hace esto? Comienza con responderte: ¿qué ha pasado en tu negocio los últimos meses, en los últimos años?, y, más importante, ¿qué

nuevos planteamientos te debes hacer a partir de hoy?

Por ejemplo, reflexiona sinceramente: ¿estás haciendo lo que muchos, recortar el presupuesto de

mercadotecnia? ¿Qué tal si hicieras exactamente lo contrario? ¿Qué tal si vas y consigues esos clientes mal atendidos por otros negocios que tienen restringidos sus presupuestos de mercadotecnia? Recuerda: el mercado no estará deprimido por

siempre.

Otro ejemplo: ¿qué estás haciendo en tu empresa internamente? ¿Cómo la estás organizando? ¿Estás preparándote tú mismo y a tu equipo para lo que viene? Las oportunidades están por caer y serán muy grandes para quienes estén listos. Recuerda: muchas de las grandes fortunas a lo largo de la historia se han cimentado en épocas de “crisis”.

Ahora, permíteme ayudarte a sintonizar la mente, a encontrar “tu enfoque”:

— ¿Estás viendo lo negativo de lo negativo o estás buscando lo positivo (la oportunidad) dentro de lo negativo?

— ¿Tienes tus metas claras, sabes para dónde vas? Tal vez sea tiempo de seguir adelante con ellas o,

bien, es una magnífica oportunidad para definirlas nuevamente.

— Si no las tienes, ¿qué esperas?

Por último, pon especial atención en lo siguiente:

a) Busca constantemente la oportunidad en el

mercado. b) Prepárate, eleva tu nivel de conocimiento.

c) Redefine tus metas en función de las nuevas

oportunidades. d) M uéstrate dispuesto a ayudar.

e) Visualiza y verbaliza lo que quieres diariamente.

Ahora, a ponerte en acción para encontrar esas grandes oportunidades.

¿Cómo jugar el rol de director general en tu empresa?

Alguna vez te has hecho la pregunta: “¿qué debo hacer para jugar el rol de director general?” Es curioso, pero reflexionando un poco sobre esto, me di cuenta de que, efectivamente, no existe un solo negocio que yo haya visto crecer si no es porque el dueño dedicó suficiente tiempo a pensar en la manera de lograr un objetivo claro.

Hay una máxima que siempre utilizo como coach de negocios y es que la calidad de tu vida está determinada por la calidad de las preguntas que te

haces día a día. ¿Cuántas horas pasas al día haciéndote preguntas clave? ¿Cuánto tiempo de tu semana dedicas a responder estas preguntas? Verás, la mayoría de las veces me encuentro con dueños de negocio que justifican la falta de éxito con cuestiones como la crisis, la influenza, o varios otros obstáculos que andan por ahí.

Quiero invitarte el día de hoy a pensar críticamente y a hacerte responsable de tus actos, tus resultados y de tu vida.

Tú eres el único arquitecto de tu destino, así que hagamos algunas preguntas inteligentes sobre ventas:

1) Realmente, ¿cuál es la razón por la que tus ventas

no son el doble de lo que son ahora?

2) ¿Qué es lo que si tú tuvieras o hicieras muy, muy

bien podría generar más negocio del que eres capaz de manejar ahora?

3) ¿Qué puedes hacer hoy para mejorar tu situación?

De esta clase de preguntas, saldrán respuestas que te permitirán fijar acciones que modifiquen la situación de tu negocio.

¿Cuáles son los dos factores clave que hacen a un LÍDER?

negocios, y siempre quedo gratamente sorprendido de la diversidad de respuestas.

Las que escucho más frecuentemente son: honestidad, empuje y ser autodirigido, entre otras.

Sin embargo, te vuelvo a hacer la pregunta a ti: ¿sabes cuáles son los dos factores primordiales que hacen a un líder?

Te diré que, de acuerdo con el gurú de negocios Anthony Robbins, la respuesta es: PASIÓN Y RESPONSABILIDAD.

Anthony Robbins argumenta que si a diario te presentas a tu trabajo solamente con tu mente y tu cuerpo, te desempeñarás como un gerente más. Sólo cuando decidas poner todo tu corazón, todo tu espíritu, la gente te seguirá y te empezará a ver como líder.

¿Estás desempeñándote con pasión y

responsabilidad, poniendo el 100% todos los días y ACTUANDO COM O LÍDER? Reflexiona: ¿cómo debe actuar la persona que quiero llegar a ser? ¿Cómo actuaría la persona que quiero llegar a ser, en las cosas que tengo que hacer hoy?

El éxito en los negocios, o en la vida, es totalmente predecible; no es por pura casualidad que llega a nosotros.

como dueño o como autoempleado?

¿Representas un líder exitoso para tu equipo de trabajo?

¿Tienes identificado al 100% hacia dónde quieres que vaya tu negocio, y sabes qué hacer para llegar ahí?

¿Eres el dueño de tu negocio, el dueño de tus decisiones? ¿Qué estás haciendo hoy, qué vas a hacer

mañana para llegar a ser el dueño de negocio exitoso que quieres ser?

Como dijo Aristóteles: “Cada efecto tiene una causa o causas específicas”.

¿Cómo mejorar tu negocio?

Al momento de iniciar un negocio propio, los emprendedores nos enfrentamos a problemas que no habíamos dimensionado, como comprender la parte financiera de la empresa y la función de la

mercadotecnia.

Para muchos, emprender su negocio ha resultado sencillo y exitoso, pero para otros más no ha sido lo que esperaban. Trabajan horas de más sin tomar vacaciones, no ven un incremento de ganancias en las utilidades, cuentan con un equipo de trabajo que no comparte la visión de la empresa, saben que necesitan más clientes para hacer crecer el negocio, pero no

entienden cómo funciona.

Como coach de negocios he identificado algunos puntos clave para que los empresarios, además de dirigir un negocio, encuentren calidad de vida: — Incrementar las utilidades de tu negocio.

— Lograr que el negocio trabaje para el dueño y no a la inversa.

Sé que, para subsanar las dificultades de un negocio, lo esencial es aterrizar el plan de negocio. Hay que entender qué es un negocio y por qué se tiene la intención de hacer uno.

Nosotros entendemos como negocio “una empresa comercial rentable que funciona sin ti”. Si no es así, entonces, lo que estás logrando es un autoempleo. Tú, como empresario, debes seguir una línea de éxito, la cual se puede definir de la siguiente forma: • Siempre estar abiertos al conocimiento. El dueño de un ne- gocio debe silenciar esa voz de: “¡Yo ya lo sé!”, porque, obviamente, cuando dices eso ya no hay nada qué hacer para ayudarte a crecer como dueño. • Hacerte responsable arriba de la línea o debajo de la línea. Cuando estás abajo, es cuando das excusas o

niegas la realidad de tu negocio. Es excusarte del por qué no funcionan las cosas. Arriba de la línea es cuando eres responsable de tus propios actos. Eres dueño de tu propio barco y asumes las acciones de tu vida porque sólo así no te permites ir atrás. Así, no te das el permiso de volver a fallar.

¿Cuál es la importancia de la cultura?

Si no estuvieras presente en tu organización, ¿tus empleados se comportarían como tú deseas? Si tu negocio creciera aceleradamente con un programa de coaching, ¿tu gente y tu cultura están preparadas o hay que comenzar por ahí?

Verás, la cultura se mide a través de la comunicación de los integrantes de tu organización.

¿Cuál es el nivel y la forma de comunicación de tus colaboradores?

¿Qué expresan de ti y de tu negocio?

¿Tienes definidos los valores vitales para ti como persona?, ¿para el éxito de tu negocio?, ¿para que tus clientes vuelvan una y mil veces más?, ¿y para que tu equipo desee hacer su trabajo con excelencia?

¿Cómo lograr hacer más con menos esfuerzo?

que denomino “apalancamiento”, y entiendo esta palabra como el hecho de lograr más con un esfuerzo menor.

Una vez que estamos de acuerdo en el término, pensemos ¿qué puedes hacer para lograr un mayor apalancamiento?, y ¿cuáles son sus beneficios? Bueno, contestando la segunda pregunta los beneficios son obvios:

a) Si apalancas ventas y mercadotecnia, logras tener

más ventas.

b) Si te apalancas en sistemas y tecnología, logras que

el negocio sea el que funcione y no tú el que funcione. Es decir, podrás retirarte de vez en cuando a

descansar o a hacer otras actividades que sean importantes para ti, ya que el negocio debe permitirte tener una mejor calidad de vida.

c) Si te apalancas en finanzas, en medir y probar

todo, logras tener el control del negocio y saber qué acciones tomar antes de que sea demasiado tarde.

d) Si te apalancas en la gente y en su educación,

lograrás tu libertad para generar otros negocios y más fuentes de empleo.

Crear un cliente feliz es una meta excelente, pero ¿quién crea la felicidad para ti?

Una de las metas clave de un vendedor exitoso es hacer cada vez más clientes felices. La lógica es aplastante. Puesto que los clientes felices nos darán una mayor parte de su negocio, nos conectarán con más gente con la que se relacionan y, como resultado, lo haremos mejor.

Platón escribió: “Aquel que hace las cosas bien, es necesariamente feliz”. Este pensamiento nos genera dos preguntas: ¿lo estás haciendo bien?, y, ¿eres feliz? Si la respuesta es SÍ a ambas, puedes saltarte toda esta sección. Si piensas que lo estás haciendo bien, pero sientes que te falta felicidad, entonces, tenemos dos problemas:

1) ¿Cómo puedo seguir haciendo feliz a mis clientes si

yo no soy feliz?

2) ¿Qué puedo hacer para ser más feliz? ¿Qué entendemos por felicidad?

Cuando estamos sanos, no nos preocupamos por nuestro cuerpo. Lo mismo es aplicable a la felicidad. Cuando somos completamente felices, no echamos en falta nada, e ignoramos nuestra capacidad de ser infelices. Sólo cuando somos infelices nos percatamos de las dos; nuestra infelicidad y nuestro pasado feliz. M ucha gente asocia la felicidad con placer. Aunque el

placer puede dar a luz muchos momentos infelices, la felicidad es el resultado de comprender el placer a largo plazo.

Siempre que en el trabajo hacemos lo que nos apasiona hacer, perdemos la noción del tiempo y sentimos una abundancia de energía.

¿Qué podemos hacer para ser más felices? En vez de buscar la felicidad uno mismo, algunos pasan más tiempo haciendo creer a otros que son felices. Se engañan a sí mismos, asumen que se convertirán en aquello que dicen que son.

Olvidan que la felicidad no es un acto de ser, sino una habilidad en acción.

M ucha gente que no es feliz cree que dejar de lado los problemas les dará la llave de la felicidad. La presión diaria de conservar un trabajo, las demandas desconsideradas de miembros de la familia, la incertidumbre de criar a un hijo en una sociedad atacada por drogas, crimen, desempleo y políticos corruptos, todo esto puede bajar el ánimo a la persona más alegre.

M ientras la contrariedad azota la felicidad, la felicidad interna puede existir sin importar qué tan severos sean los problemas externos.

En entrevistas con pilotos estadounidenses que fueron abatidos en Vietnam, muchos de los cuales pasaron años en campos de prisioneros y fueron torturados, malalimentados y privados de las cosas más básicas, se observó que todos ellos sintieron lástima, no por ellos, sino por sus captores. ¿Por qué? Porque ellos sabían que ninguno de sus guardias había experimentado nunca la libertad. Gracias a esto, los prisioneros de guerra mantuvieron su capacidad de ser felices.

Todos nosotros deberíamos reservar un espacio sagrado en nuestros corazones o mentes. Este espacio secreto preserva las semillas de la futura felicidad. ¿Qué más necesitamos —aparte de esta saludable dosis de filosofía— que nos haga feliz?

Un camino probado es el arte del autoliderazgo. Todos podemos aprender de la gente exitosa que nos rodea. Porque esta gente actúa diferente, se siente diferente. M ientras ellos reconocen su habilidad para ejercer un cambio directo, los no exitosos fallan al tratar de cambiar de dirección. M ientras la gente exitosa visualiza claramente su destino, la que no lo es sólo ve sus limitaciones. M ientras los exitosos ejercitan su derecho a elegir, los no exitosos ejercen el derecho de buscar excusas.

El autoliderazgo no requiere de una fuerza

El autoliderazgo sugiere que si tomamos conciencia de nosotros mismos, nuestras acciones tendrán

propósito y las dudas desaparecerán. No hay nadie

tan fuerte como tú y nadie te impide ser feliz y exitoso. Para que las cosas cambien, tú debes cambiar primero

Ésta puede ser en realidad una de las frases más importantes que puedes aprender en la vida: para que las cosas cambien, tú debes modificar, crecer y cambiar primero y antes que nada. ¿Cómo funciona? Si lo que quieres es una mejor vida, entonces requieres de mejores elecciones. Entre mejores sean tus elecciones, mucho mejor será tu vida. Si haces elecciones equivocadas, tu vida será la equivocada; si haces elecciones grandiosas, tendrás una vida grandiosa también. Así que, si tienes la mejor vida, se debe a que has hecho las mejores elecciones. Asimismo, si quieres mejores elecciones, entonces debes crecer. Y crecer significa dejar tu zona de confort, conocerte a ti mismo, enfrentar lo que no sabes y, por último, crecer significa que requieres invertir.

Cualquiera que quiera crecer y que quiera cambiar de manera formal, puesto que no todos los cambios

significan crecer, deberá invertir en sí mismo. Invierte en ti, en tu persona, invierte en aprender aquello que desconoces. Al crecer, harás mejores elecciones y, cuando hagas mejores elecciones, mejor