Morris y Maisto (1998, p. 373) aseguran que el hombre por muchas razones no puede o no quiere dar a conocer sus emociones con exactitud,
algunas veces simplemente no es posible saber lo que siente. Aún cuando se de cuenta de sus emociones, algunas veces no se percata de su intensidad, negándose otras veces por completo una emoción sobre todo cuando es negativa. Con mucha frecuencia lo que dice no refleja lo que siente, por tanto, hay que recurrir a otras señales de la emoción para entenderlo plenamente, dichas señales forman parte de la comunicación no verbal.
Por otra parte, señalan haciendo referencia a la comunicación no verbal que a menudo el hombre es más elocuente con su cuerpo de lo que se da cuenta o quiere. Transmite abundante información a otros mediante las expresiones faciales, las posturas corporales y la distancia física que pone o no ante los demás, de hecho a menudo transmite mensajes con su cuerpo que contradice lo que dice y por lo regular no puede controlar éste tipo de alteraciones fisiológicas ya que tienden a funcionar de modo independiente de su voluntad y en realidad, muchas veces contra ella.
Por su parte, Baron (1996, p. 425) expresa que la comunicación no verbal son las señales externas de los estados emocionales de otros, sin embargo, este autor agrega a las señales presentadas por Morris y Maisto (expresiones faciales, posturas corporales) dos más, que son, el lenguaje de los ojos y el tacto.
Así pues, las expresiones faciales según Baron (1996, p. 425) son los sentimientos y las emociones que suelen reflejarse en el rostro que pueden
ser leídas de expresiones específicas. Según este autor, es posible saber mucho acerca del estado de ánimo y los sentimientos de otros por sus expresiones faciales, y citando a Ekman señala que el rostro humano representa, con claridad seis difere ntes emociones básicas desde una edad temprana, ira, temor, tristeza, disgusto, felicidad y sorpresa y que además la intensidad de cada emoción, puede variar considerablemente. Así mismo, Russell citado por Baron (1996, p. 426) sugiere que la interpretación de las expresiones faciales, puede ser muy influida por factores culturales y que su reconocimiento puede no ser tan universal como se había asumido.
Por su parte Morris y Maisto (1998, p. 375) al hablar de las expresiones faciales manifiestan que, son los indicadores emocionales más evidentes, son un buen indicio de qué siente una persona sin importar la causa, obteniendo abundante información sobre el esta do emotivo de una persona con sólo observar si ríe, llora, sonríe o frunce el ceño, lo cual explican citando a Ekman cuando expresa que “muchas expresiones faciales son innatas, no aprendidas”.
En cuanto al lenguaje corporal según Baron (1996, p. 426) es cuando el estado de ánimo o emoción suele reflejarse en la postura, la posición y el movimiento del cuerpo, proporcionando varios tipos útiles de información acerca de lo que sienten los demás. Están en primer lugar, los movimientos frecuentes del cuerpo, los cuales sugieren actividad emocional, entre mayor sea la frecuencia de esa conducta, mayor parece ser el nivel de activación o
nerviosismo de una persona, también los movimientos específicos realizados pueden ser reveladores.
En segundo lugar, los movimientos o posturas corporales, los cuales a gran escala pueden servir como una importante fuente de información acerca de las emociones de los demás y en tercer lugar, los gestos o emblemas, los cuales brindan información más específica acerca de los sentimientos de los demás, siendo éstos movimientos corporales los que conllevan un significado muy específico en una conducta dada, se resalta que estos además de variar de una cultura a otra, todas las sociedades humanas contienen varias señales de este tipo para saludar, despedirse, insultar y para las descripciones de varios estados físicos.
Morris y Maisto (1998, p. 375) plantean por su parte que el lenguaje corporal es otra forma en que se comunican mensajes de manera no verbal y éste tipo de comunicación se ve reflejada también en la distancia personal, aseguran también que las acciones explicitas sirven de señales no verbales.
No obstante, afirman que aunque la conducta externa no es una señal de los sentimientos, no es un indicio infalible, porque como sucede con los informes verbales, alguien puede estar emitiendo señales falsas. A su vez los autores manifiestan que no sólo se trasmiten mensajes emocionales complejos y contradictorios mediante señales no verbales, sino que también se interpretan erróneamente, haciendo énfasis en que las personas tienden a sobreestimar su capacidad para interpre tar éste tipo de indicios.
En el caso de el lenguaje de los ojos, Baron (1996, p. 426) afirma que cuando no se puede ver los ojos de la otra persona, se hace imposible saber como esta reaccionando, la importancia de las señales proporcionadas por los ojos fue descrita por los antiguos poetas como “las ventanas del alma”, y en cierto sentido para el autor tenían razón. Por otro lado al referirse al tacto, indica que éste puede sugerir afecto, interés sexual, dominio, preocupación o incluso agresión, a pesar de esas complejidades señala que cuando una persona toca a otra de una manera que se considera aceptable, en ese contexto, pueden derivarse reacciones positivas.
Atendiendo a las consideraciones anteriores, los autores de la investigación manifiestan, que existe un mayor grado de importancia con respecto a uno de los dos tipos de comunicación, siendo ésta, la no verbal ya que representa casi en su totalidad el lenguaje del hombre. Las posturas corporales y expresiones faciales llegan a ser, en un gran número de casos mucho más explícitas que la propia comunicación verbal; igualmente , las autoras resaltan que a pesar de la importancia de la comunicación no verbal, el hombre no suele valorarla ya que la misma es innata y no posee un proceso estricto de aprendizaje.
1.1.1.7. CARACTERISTICAS DE LA ESCRITURA EN LA MENSAJERIA