La educación orienta la socialización de los sujetos a los que se dirige. Este proceso se caracteriza por la interiorización de los hábitos de comportamiento, los conocimientos, las maneras de sentir, las creencias, las costumbres, etc., propios de cada contexto social. A través de este proceso individual y colectivo, subjetivo y objetivo, construido por los individuos y definido por las instituciones, las personas construyen su identidad (Dubar, 2002) se convierten en miembros partícipes y reconocidos de la sociedad.
Las características del proceso de socialización en los ámbitos educativos varían en cada sociedad. Los aspectos socioculturales e históricos configuran la ideología de cada sistema educativo, su visión del mundo, su perspectiva sobre las cosas, acontecimientos y comportamientos (Torres, 1998). La educación forma a cada sujeto a partir de esta ideología para que se integre en sociedad. En Esparta por ejemplo, la educación forjaba a los individuos en las artes de la guerra para que pelearan en las diferentes disputas en las que
estaba inmersa. En la Europa Humanista del siglo XVI se impulsaba el aprendizaje del latín y griego para leer las obras de los autores clásicos y formarse en el conocimiento, la moral y la razón.
La sociología de la educación estudia la relación entre la práctica pedagógica y el contexto sociocultural en el que se desarrolla. A partir del análisis de los sistemas de enseñanza, de las labores pedagógicas de los centros y de las aulas escolares (Jerez Mir, 2002) dilucida su carga política e ideológica y su vínculo con la sociedad en la que tiene lugar. Esta carga tiende a bascular entre dos líneas generales de argumentación (Torres, 1998): la que defiende la educación como vía para paliar y defender el modelo sociocultural vigente y la que sostiene que puede ejercer un papel decisivo en la transformación de los modelos sociales.
Émile Durkheim es considerado el padre de la sociología de la educación debido a su pionero y sistematizado planteamiento en este tema. Para este autor francés las particularidades de la educación dependen de la sociedad en la que lleve a cabo su función, según el sociólogo “cada tipo de pueblo tiene una educación que le es propia y que puede servir para definirlo al mismo tiempo que su organización moral, política y religiosa” (Durkheim, 1974, p. 102). La educación contribuye según Durkheim a que los sujetos se integren en la sociedad, es “una función social, solidaria con otras funciones, que debe, por consiguiente, preparar al niño para ocupar su puesto en la sociedad” (1982, p. 288). Sin embargo, este autor percibe la sociedad como un sistema cuya salud depende del moldeamiento común y homogéneo de los sujetos a ella y la educación como una institución neutra y objetiva que lo permite, desoyendo así la contribución escolar a la reproducción de las desigualdades sociales. Para Durkheim, al igual que aquellos de la denominada paideia funcionalista de principios y mediados del siglo pasado, la educación ha de dominar las pasiones e instintos naturales de los sujetos para reproducir la sociedad. Según él “el hombre que la educación debe plasmar dentro de nosotros no es el hombre tal como la naturaleza lo ha creado, sino tal como la sociedad quiere que sea” (1974, pp. 104-105).
CAPÍTULO 1: EL CURRÍCULO OCULTO EN LOS CONTENIDOS DE LA EDUCACIÓN FÍSICA
Otra importante figura de la sociología de la educación es Pierre Bourdieu. Para este afamado autor francés la educación inculca a los sujetos un habitus que le permiten integrarse en la sociedad, unos “esquemas específicos, susceptibles de aplicación en diferentes campos del pensamiento y de la acción” (Bourdieu, 1967, p. 181). Bourdieu, contextualizado en la vertiente reproduccionista de los años 70 del siglo pasado, percibe la educación como un medio de dominación y alienación, como un proceso que ejerce por sí mismo una violencia simbólica que trata de manera desigual al alumnado en función de su clase social. Según Bourdieu junto a Passeron en su obra La reproducción “toda acción pedagógica (AP) es objetivamente una violencia simbólica, en tanto imposición, por un poder arbitrario, de una arbitrariedad cultural” (1977, p. 45).
Otros autores se alejan de la visión determinista de la educación como lugar de reproducción social y cultural y la perciben como un lugar en el que también es posible la producción por parte de los individuos, como un espacio en el que cuestionar los códigos socioculturales establecidos a través de una pedagogía crítica. Para estos autores el alumnado1 posee cierta autonomía para ejercer una resistencia a los aprendizajes recibidos en las intervenciones pedagógicas. Así mismo, el profesorado puede ejercer un papel transformador, puede llevar a cabo prácticas contrahegemónicas para fomentar la libertad, la justicia y el desarrollo creativo y crítico del alumnado. Los docentes pueden según Apple (1986) afrontar críticamente las implicaciones socioculturales de la práctica educativa y descubrir las desigualdades a la hora de transmitir los conocimientos. Según Giroux (1990) el profesorado puede formar a los niños y niñas para que sean sujetos autónomos capaces de tomar decisiones por ellos mismos, contribuir “a que los estudiantes se conviertan en sujetos activos en el aula y dejen de ser simples objetos receptivos” (p. 96). Para Paulo Freire (1990) la educación puede ser liberadora en contraposición a la educación bancaria, puede
1 Con el objetivo de promover un uso paritario del lenguaje y siempre que nuestros estereotipos nos lo permiten, a lo largo de esta monografía utilizamos términos como alumnado, participantes,
caracterizarse por un diálogo entre profesorado y alumnado para formar a sujetos transformadores de las desigualdades sociales. Según el autor “la educación de carácter liberador es un proceso mediante el cual el educador invita a los educandos a reconocer y descubrir críticamente la realidad” (p. 16). La educación es así una acción mediante la que reproducir y transformar el orden social en función del contexto en el que se desarrolla. Se trata de una relevante apuesta de presente y futuro directamente influenciada por los factores ideológicos y políticos del momento.