la vida útil de las obras y el incremento continuado del coeficiente de escorrentía”. La normativa que se redacte debe obligatoriamente estudiar las consecuencias
de insuficiencia de las obras bajo el efecto de acontecimientos climáticos que ocurran con menor frecuencia de los que han servido para el proyecto.
Estas recomendaciones, se utilizarán tanto para las redes de saneamiento como para las obras de almacenamiento.
Recordemos que las estadísticas que dan datos sobre los acontecimientos poco fre- cuentes no son siempre fiables y es imperativo considerar los escenarios de las catás- trofes. Estos obligan, no a sobredimensionar las obras, sino a proyectar acciones que no tienen por que ser técnicas, como por ejemplo:
• Impedir que se inunden los puestos de socorro
• Canalizar el agua hacia las zonas que puedan inundarse sin causar demasiados daños;
• Colocar sistemas de alarma,
Elegir un periodo de retorno es fijar una frecuen- cia de fallo de las obras de saneamiento. Este fa- llo, cuando se producen los sucesos pluviométri- cos más significativos, deberá tenerse en cuenta en el proyecto y la gestión, con el fin de preser- var las vidas humanas y reducir los impactos.
B. CONFIGURACIÓN Y VULNERABILIDAD DEL EMPLAZAMIENTO FRENTE A LAS INUNDACIONES
Los caudales de escorrentía de las aguas de lluvia deben examinarse junto con las características de la cuenca vertiente. En efecto, según su forma, los efectos de la lluvia van a amplificarse o a reducirse y, según las actividades humanas, las consecuencias de un mal funcionamiento podrán ser mínimas o catastróficas. Entre los factores agravantes podemos reseñar:
• La topografía y la forma de la cuenca, que son datos fijos y que influyen sobre todo en la velocidad del caudal escorrentía y en el tiempo de respuesta;
• Las condiciones hidrográficas aguas abajo;
como la naturaleza y el contenido de agua de las superficies permeables, que condicionan su participación en la escorrentía;
• El modo de urbanizar y la distribución del espacio que pueden constituir obstácu- los al movimiento del agua y agravar los impactos de las inundaciones
Tener en cuenta estos factores supone relacionar la planificación del sistema de sa- neamiento con la planificación urbana. Para reducir el riesgo no basta con dimensio- nar, a posteriori, obras capaces de evacuar una lluvia de un cierto periodo de retorno sabiendo, por otra parte, que siempre pueden producirse lluvias de mayor intensidad.
Para reducir el riesgo es necesario reducir la vulnerabilidad del emplaza- miento.
Los estudios de diagnóstico previos a cualquier futura urbanización ayudan a com- prender su estado y a evaluar las capacidades suplementarias de sus equipamientos. Deben realizarse simulaciones del comportamiento de las cuencas, modificadas por la urbanización proyectada, como respuesta a las fuertes lluvias. Es este estudio de com- portamiento de las aguas de escorrentía lo que permite prever los distintos emplaza- mientos, ver las zonas menos vulnerables (parques, zonas de juegos...) para recibirlas o para limitar sus impactos. Esto supone de alguna manera “admitir periodos de retor- no crecientes en insuficiencia, que vayan de aguas arriba a aguas abajo”, como preco- niza la normativa francesa (Instrucción Técnica de 1977), y considerar que ciertos elementos de la planificación pueden ser puntos de vertido de ciertos equipamientos de saneamiento.
3.1.2.- La gestión del riesgo de la contaminación
El riesgo de contaminación producida por los vertidos urbanos en época de lluvia es muy complejo. Depende de varios factores:
• De la naturaleza del medio receptor y de su estado (biocenosis, usos del me- dio...);
• Del suceso pluviométrico (cantidad de agua, intensidades de lluvia, caudales...); • De la producción y acumulación de contaminación en la cuenca vertiente;
• Del modo de transferencia de esta contaminación hacia el medio (red, obras, suelo...).
El conocimiento del fenómeno de la contaminación y el estudio de su impacto es muy reciente. Nos permite confirmar que las aguas de lluvia están cargadas de productos varios (limpieza de la atmósfera, de las superficies urbanas, de las redes) y que, con- centradas y vertidas a los cauces sin tratamiento, producen el deterioro de la calidad del medio receptor.
Esta contaminación, que se mide por los sólidos en suspensión, es diferente de la que producen las aguas residuales domésticas, debido a:
• Al carácter aleatorio de los fenómenos pluviométricos (producción, transmisión e impacto) y por la importancia de los volúmenes de agua producidos en un pe- riodo corto de tiempo;
• Los diferentes tipos de efectos sobre el medio. Estos pueden ser inmediatos (efectos de choque) o diferidos (normalmente acumulativos ). También pueden manifestarse muy alejados del punto de vertido;
• Su naturaleza, por lo general contaminación poco orgánica.
Las acciones para reducir el riesgo de esta contaminación deben indicarse en las especificaciones re- dactadas al efecto. Pueden distinguirse niveles diferentes:
Las Acciones curativas para cuidar de lo existente:
• Decantar los efluentes después de la escorrentía y de su recogida (red con poca pendiente, balsas de decantación...);
• Actuar sobre el medio receptor para reducir su vulnerabilidad (oxigenación, man- tenimiento del caudal de estiaje...)
Las Acciones preventivas actuando sobre las fuentes de contaminación:
• Reducir el viario impermeabilizado para evitar la escorrentía (revestimiento dre- nante, almacenamiento difuso en alguna de las técnicas alternativas...);
• Actuar sobre el medio “productor” reduciendo la acumulación de contaminación (frecuencia y técnicas de limpieza del viario, uso de gasolinas sin plomo, control de los contaminantes de origen industrial...).
ALGUNAS IDEAS SOBRE LA ESTRATEGIA DE SANEAMIENTO ASOCIADO A