E. Reaction and Interpretation of the Election by
VII. CONCLUSIONS
Ya había pasado un año desde que Camilla se convirtió en la tutora privada de Soma.
Recientemente, ella tuvo que expandirse para poder enseñarle una variedad más amplia de temas, pero gracias a su estilo de enseñanza, él pudo manejarlos sin ningún problema.
Él también había comenzado a aprender magia, lo que hizo las cosas incluso más disfrutables que antes. Cuando lo discutieron el día anterior, se encontró haciendo una pregunta tras otra sobre lo que le molestaba.
—Parece que todavía no puedo usarlo correctamente.
—No funciono, huh? — Aina preguntó soltando un suspiro exasperado mientras que Soma continuaba con lo suyo.
De arriba abajo, de arriba abajo. Por cada vez que se balanceaba, daba un paso hacia adelante, coincidiendo sus movimientos con la imagen mental que había formado en su cabeza. Era el mismo
128
entrenamiento que estuvo haciendo por décadas, contando su vida actual. Incluso mantuvo la conversación mientras lo hacía, sus movimientos no flaqueaban en lo más mínimo.
—No, pero nunca creía que aprender magia llegaría a ser tan fácil. Todo está ocurriendo exactamente como esperaba.
—¿Cómo esperabas? Me sorprende que lo sigas intentando, considerando que no has progresado en nada. ¿O este es un caso en donde el viaje es más importante que el destino?
—De ningún modo. Estoy trabajando para alcanzar mi objetivo. La meta es lo que tiene importancia aquí, no el proceso. Al menos, esa es mi opinión.
—Huh? — Aina sonó sorprendida, pero Soma seguía sin ver en su dirección mientras continuaba entrenando, balanceando sus brazos hacia abajo y dando un paso adelante.
—Pero debe significar algo para ti venir aquí todos los días ¿cierto?
129
—Hmph. No estoy tan seguro de que fue lo que te dio esa impresión, pero yo no diría que esta actividad en particular guarda algún significado oculto.
No había una razón en particular por la que Soma continuaba con su entrenamiento diario, él tampoco sentía que necesitaba una para hacerlo; simplemente era su rutina. Lo había estado haciendo por décadas durante su antigua vida, y se convirtió en tal hábito para él que comenzaba a sentirse mal si no seguía con ella. Su reencarnación no rompió ese hábito, y así como no tenía razón alguna para continuar haciéndola, tampoco tenía una para parar. Para él, eso era lo que significaba tener una rutina diaria.
—Hey, ¿puedo preguntarte algo? — Dijo Aina. —Siempre y cuando sea algo que pueda responder.
—O-Okey, umm… Tú crees que no tiene sentido hacer algo si no conseguirás resultados después, ¿cierto?
—Eso es un poco presuntuoso. Sin embargo, no estás equivocada. Si alguna vez tienen sentido tales cosas, será cuando se logre conseguir un objetivo.
130
Soma estaba orgulloso del trabajo que había realizado para dominar la espada en su antigua vida. Sin embargo, en lo que a él respectaba, todo ese esfuerzo no había tenido sentido hasta antes del mismo momento en que logró su objetivo. Si nunca lo hubiera conseguido, entonces todo lo que había puesto en ello habría sido completamente inútil. Los resultados son los que determinaban si alguna acción tenía significado.
—Sí, supongo que tienes razón. Eso significa que todo lo que yo…
—El significado es una cosa, pero el valor es otra completamente diferente. —Soma la interrumpió.
—Huh?
—¿Por qué luces tan desconcertada? El significado es determinado por tus resultados, mientras que el valor es determinado por el individuo. Por lo tanto, incluso si esa acción es inútil, si tú crees que tiene valor, entonces lo tiene.
—Así que, incluso si termina siendo algo sin sentido, ¿estás estudiando magia porque crees que es valiosa?
131
—Me pregunto sobre eso. —¿Qué quieres decir?
—Que todavía no estoy convencido de que mis esfuerzos terminaran siendo algo sin sentido. — Soma era consciente de esa posibilidad, pero eso no significaba que estuviera a punto de rendirse.
—¿A pesar de que las probabilidades de que esto funciones sean tan bajas?
—Es suficiente con que aquellas posibilidades existan, no importa que tan pequeñas sean. Incluso, si en el caso más extremo, solo aprendo a usar la magia en el último momento de mi vida. Eso será suficiente para satisfacerme.
—¿Eres estúpido?
—Debo serlo, para hacer algo como lo que estoy haciendo.
—Sí.
No había desprecio en la voz de Aina; había afecto… y algo más.
132
Soma estaba un poco curioso sobre las intenciones que Aina escondía detrás de su pregunta, pero decidió que no valía la pena preguntar.
—Mi búsqueda de la magia es muy parecida a esta rutina diaria.
—¿Rutina diaria?
—En efecto. No creo que esta rutina llegue a tener un significado algún día. La hago porque creo en el valor que sostiene.
—Si no crees que tenga algún significado, entonces ¿qué valor tiene?
—Bueno, gracias a esta rutina, soy capaz de profundizar mi relación contigo.
—Huh?!
Soma nunca dejó de realizar su rutina diaria, pero hubo algunas cosas que cambiaron con el tiempo. Por supuesto, una de las cosas que cambiaron, fue que Soma recuperó sus recuerdos. Otra fue que, en el transcurso del año pasado, él comenzaría a pasar más tiempo hablando con Aina mientras practicaba con el palo.
133
Desde que se conocieron después del enfrentamiento que Soma tuvo con Camilla, Aina aparecería a diario durante su entrenamiento y tendrían una breve conversación. No era algo que Soma hubiera planeado, pero ahora formaba parte de su rutina tanto como cualquier otra cosa.
No obstante, sus conversaciones fueron en gran parte, insustanciales; en su mayoría, consistían en lo que Soma había hecho durante el día anterior. Seguía sin saber mucho sobre Aina, a parte de su nombre, pero recientemente ella había comenzado a abrirse más con él. Esa era la razón por la que Soma consideraba que su rutina tenía un valor.
—¡¿Qué estás diciendo?! ¡¿Acaso eres estúpido o algo?!
—Creo que ya dije que lo soy. —¡N-No me refería a eso!
Soma encontró a sus labios curvándose hacia arriba ante las quejas de Aina. No era porque disfrutara atormentándola; desde que se conocieron, se había sentido como si hubiera una barrera entre los dos. Sin
134
embargo, ahora lucía como si la barrera estuviera desapareciendo.
—Estás empezando a bajar tu guardia cuando te encuentras cerca de mí. ¿Debería tomarlo como un signo de que finalmente me has aceptado? ¿O significa que estas comenzando a confiar en mí?
Probablemente no había reaccionado de esa manera conscientemente y eso le mostró a Soma que ella estaba comenzando a confiar en él.
—¿Significa que ya lo sabías?
—No importa de que hable, tú apenas ofrecías información acerca del tema. Por alguna razón, estabas siendo cautelosa cuando estabas conmigo.
—¿Realmente no entendiste el por qué? — Dijo Aina. — Para ser honesta, estoy más impresionada de que te abrieras tanto conmigo a pesar de que apenas me conoces. Quiero decir, me veo bastante sospechosa ¿cierto? Creo que deberías tener un poco más de cuidado.
—Oh? Así que es por eso que te mantuviste en guardia a mi alrededor, ¿verdad?
135
Aparentemente, ella se consideraba a sí misma como alguien “sospechoso”.
Entonces, era natural que ella lo encontrara sospechoso a su vez, por no ser cauteloso con ella. La razón por la que ella mantuvo la barrera entre ellos era para poder tener una mejor idea de cuáles eran sus intenciones.
—Así que, si hubiera sido un poco más cauteloso, ¿te habrías abierto conmigo antes? Sin embargo, no veo mucho sentido en tener cuidado cuando es innecesario.
—¿Innecesario? ¿Por qué? Primero, te salvé en medio del bosque donde se supone que nadie debe ir, y después continué apareciendo frente a ti todo el tiempo. ¿Eso no es básicamente decirte que soy alguien sospechoso?
—Tú nunca me dijiste algo como eso. —¡Claro! ¡Pero mis acciones si lo hicieron! —Generalmente, cuando alguien piensa en sí mismo como alguien sospechoso, tienden a no anunciar ese hecho. Además, si uno de nosotros es
136
alguien con quien se debería tener cuidado, sin duda alguna sería yo.
Soma era quien había colapsado en medio del bosque prohibido. Eso ya era suficientemente sospechoso, y fue el punto en el que perdió el derecho a desconfiar de su salvadora. Más el hecho de que ella lo ayudo en ese momento; todo eso le dijo a Soma que ella era alguien digna de su confianza.
—¡Eso no es cierto! ¿Qué tal si solo te salve para ganarme tu confianza?
—Entonces tú no me habrías “salvado”, me habrías “manipulado”. Si esas hubieran sido tus intenciones, las habría descubierto hace mucho.
No estaba fanfarroneando; como espadachín, ser capaz de reconocer las intenciones de las personas era tan importante como poder blandir correctamente la espada. Aunque no estuviera apuntando a convertirse en un espadachín en este mundo, las habilidades que perfeccionó mediante un entrenamiento que duró décadas, seguían siendo útiles. Por lo que, Soma habría podido decir si Aina tenía un motivo oculto.
137
—¿E-Entonces? —Hm?
—Estabas esperando a que bajara mi guardia ¿cierto? Eso significa que debo tener algo que tú quieres. Quiero decir, si ese no fuera el caso, no hablarías conmigo todos los días de esta forma. Después de todo, soy bastante sospechosa.
—Como ya mencioné antes, no te veo de esa forma. Sin embargo, no puedo negar que hay algo que quiero de ti.
—Eso pensé. Quiero decir, soy…
—Aunque, no es nada importante. Simplemente me pregunto qué es lo que te está molestando.
—Bueno, un dem… Huh?! —Hm? ¿Pasa algo?
—¿Cómo supiste que algo me estaba molestando?
138
Soma consideró responder diciéndole que probablemente había algo, dado que todos tenían sus preocupaciones; pero sospechó que una broma como esa no saldría bien.
Durante las conversaciones que entablaban de vez en cuando, una expresión melancólica cruzaba su rostro. Añadiendo el hecho de que ella venía a verlo todos los días, no era muy difícil adivinar que debía haber una razón tras ello.
—Cuando te vi por primera vez, definitivamente pensé que estabas tramando algo. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que mi impresión sobre ti cambiara.
—¿E-Entonces? Como ya sabes que hay algo molestándome, ¿qué harás al respecto? ¿Lo usarás para amenazarme?
—Primero, debo pedirte que dejes de pensar en conclusiones tan descabelladas…
Soma suspiró, decidiendo que había entrenado suficiente y parando sus movimientos. Igualmente, aunque no hubiera completado con su rutina, quería hablar apropiadamente con Aina.
139
—Quizás recuerdes que, hace un año, prometí “salvarte”. Al conocer que es lo que te está molestando, seré capaz de cumplir con esa promesa. Eso es todo.
Aina suspiró, una mezcla de emociones complicadas pasó por su cara. Era difícil precisar lo que estaba sintiendo en ese momento, pero de alguna manera, parecía estar cerca de estallar en lágrimas y de reír al mismo tiempo.
—Tienes razón. Ya no soy tan cautelosa cuando estoy contigo, y si hay algo molestándome. Además, he pasado demasiado tiempo escuchándote, creo que es mi turno para hablar.
—En efecto. Es justo que me cuentes algo sobre ti ahora.
—Sí. — Aina sonrío ligeramente antes de suspirar por segunda vez. — La verdad es que…todos los demás piensan que soy un fracaso.