Así como hemos podido comprobar la importancia del contexto anterior, que contiene las acciones soteriológicas de Jesucristo, que dinamizan el sentido y el significado que el autor de la Carta quiso darles a las ―actitudes‖ propias del cristiano contenidos en los vv. 3-5. Se hace necesario, ahora, contemplar detenidamente el contexto posterior, hacia donde confluye el contenido soteriológico que se inicia en el contexto anterior en los versículos 5- 7 y culmina en los versículos 10-11 con el propósito de comprender la unidad y la coherencia del texto. Unidad que se evidencia en el análisis sincrónico, donde se retoman las acciones soteriológicas de Jesucristo significadas por los campos semánticos de poder, vida, piedad, conocimiento, gloria, virtud, promesa, naturaleza divina a las que nos referimos en el contexto inmediatamente anterior, y que reafirman la acción salvadora de Cristo en toda la carta, dentro de contextos inmediatos que estimulan a la comunidad a vivir en santidad, la previenen contra la aparición de falsos maestros y la motivan a afianzar su fe en la veracidad del testimonio apostólico.
―Por tanto, hermanos, poned el mayor empeño en afianzar vuestra vocación y vuestra elección. Obrando así, nunca caeréis. Pues así se os dará amplia entrada en el Reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo‖. Estos versículos 10 y 11, conforman el contexto posterior y decimos que hacia esa entrada amplia y gloriosa al Reino eterno de nuestro ―Señor y Salvador Jesucristo‖ se encaminan las ―actitudes‖ que el creyente vive
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afirmando su identidad cristiana en este mundo y son ellas como consecuencia del dinamismo soteriológico de Jesucristo, las que lo encaminan a su encuentro.
Afianzar vuestra vocación y vuestra elección (1, 10- 11)
El versículo 10 se enlaza con los versículos anteriores a través de las palabras “por tanto”.
En el texto inmediatamente anterior se enfatiza que no poseer las ―actitudes‖ señaladas hace de la persona un ser ―ciego y corto de vista‖, por esto, el autor estimula al cristiano a afianzar la vocación y elección características de su identidad cristiana, a través de la praxis de dichas ―actitudes‖, como dinamismos que conducen al conocimiento pleno de Nuestro Señor Jesucristo. Sin dicho conocimiento, la persona olvida la salvación que le ha sido concedida57, ―ha echado al olvido la purificación de sus pecados pasados‖ (9b), olvido de su identidad pecadora, posibilidad de conversión.
En estos dos versículos se presentan las ―actitudes‖ como forma de obrar que no deja caer al creyente, y que le dará ―amplia entrada en el Reino eterno de Nuestro Señor Jesucristo‖. La acción salvífica de Cristo en el creyente, se reconoce a través de la praxis de dichas ―actitudes‖.
El Reino Eterno ofrecido por Cristo es el Don de Dios por excelencia, es el valor que hay que adquirir a costa de todo lo que se posee (Mt 13,44ss). Si bien, el alcanzarlo es gracia de Dios, la humanidad debe responder a esa gracia: los que se empecinan en su pecado, los injustos no heredarán el Reino de Cristo y de Dios (1 Co 6,9ss; Ga 5,21; Ef 5,5). Este será heredado por el que cumple la voluntad del Padre (Mt 7,21), especialmente en la caridad fraterna (Mt 25,34). En el Nuevo Testamento, el Reino de Dios y la realeza mesiánica se unen en forma estrecha por que el Rey-Mesías es el mismo Hijo de Dios. Jesús es el centro del misterio del Reino, Él es el Reino mismo.
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Es en este contexto, donde se confirma que Cristo es la fuente de la salvación y que las ―actitudes‖ vividas por el creyente, en comunión con Cristo, son puerta de entrada a ese Reino Eterno de Dios. Partiendo de la fe y teniendo como fin la caridad, actúan las dos, dinamizadas en una unidad, y son fortalecidas por la “virtud”, el “conocimiento”, la “templanza”, “la paciencia” y el “amor fraterno”, todas en su conjunto contribuirán a que el creyente, activa y fértilmente, llegue a tener un conocimiento perfecto de Nuestro Señor Jesucristo, como lo hemos afirmado anteriormente58
El testimonio apostólico (1, 12-21)
El autor de la carta quiere entregar un testimonio y exhortación apostólica en el nombre de Pedro, quien estuvo presente en el momento de la Transfiguración y que ahora, por manifestación de Jesucristo, siente cercana su muerte. Por ello, invita a la comunidad a mantenerse firme y a esperar, con base en el conocimiento dado por los apóstoles de ―la venida de nuestro Señor Jesucristo‖.
Fue voluntad de Jesús propagar su mensaje por medio de hombres que fueran como Él mismo. Llama a doce personas a ser pescadores de hombres para que como Él, anuncien el Evangelio. Los envía en misión a hablar en su nombre (Mc 6, 6-13), reciben autoridad especial sobre la comunidad que deben dirigir (Mt 16, 18; 18,18). Estos hombres se constituyen en los fundamentos del ―Nuevo Israel‖59
, y jueces en el último día (Mt 19,28). A estos, el Resucitado, les da el encargo de reclutar discípulos y de bautizar a todas las naciones (Mt 28, 18ss.). Este mensaje de Jesús de hacer en su nombre ―nuevos discípulos‖ es lo que el autor de la Carta quiere concretar a través del conocimiento de las ―actitudes‖, requisitos que deben caracterizar, en este momento, la identidad del cristiano, desde la persona de Cristo y su acción salvadora, en común unión con el pueblo creyente, que los práctica y comunica, en la vida del Resucitado.
58 Ver páginas 143-144
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El autor quiere actualizar el mensaje de la Iglesia Apostólica. Busca generar en el creyente confianza en el contenido de la Carta, credibilidad en el programa de salvación, que traza para el cristiano, a través del acontecer salvador de Cristo presente en el actuar y ser de los cristianos, reforzando su mensaje con las palabras: ―Por esto, estaré siempre recordándoos estas cosas, aunque ya las sepáis y estéis firmes en la verdad que poseéis‖. Este ―estaré siempre recordándoos‖ indica que el dinamismo soteriológico presente en la praxis de la vida del creyente, debe ser actualizado siempre, tanto en él como persona, como en su comunidad.
Otra acción salvadora importante dentro del contexto posterior, que se encuentra en éste fragmento es ―la venida de nuestro Señor Jesucristo‖. Esta relación soteriológica de Cristo, identificada en el análisis sincrónico,
parousiva
(parousia. Venida, presencia), es fuente de antagonismo, porque la no llegada pronta de Jesucristo, se convierte en elemento para desalentar a la comunidad creyente. Pareciera, que el autor de la Carta con las actitudes como la Piedad y la Paciencia activa, exhorta a la comunidad a mantenerse firme contra los mensajes desesperanzadores. Por tanto, es relevante, dentro de este contexto posterior, recordar el significado de laparousiva
en el Nuevo Testamento:Venida –
parousiva
Jesús ya, ha se ha hecho historia, ya ha venido, ya ha resucitado, pero tan fuerte es para el pueblo cristiano, su segunda venida gloriosa, que el término que examinamos no se usa para referirse a su primera venida, sino para la segunda, después de haber Cristo Resucitado, y Ascendido a los cielos. Para la Venida Gloriosa, los autores de los sinópticos y Juan usan ―día del Señor‖ y Pablo
parousiva
. En 1 y 2 Tesalonicenses (1 Ts 2,19; 3,13; 4,15; 5,23; 2 Ts 2,1, 7-8) su uso es extendido y trae consigo sentimientos de consuelo y de esperanza para ese momento del acontecer pleno de Cristo en la integralidad de cada creyente. En 1 Co 15, 22 se constituye en el gran momento en que todas las cosas van a estar sometidas a Cristo.156
En Hebreos persiste esta idea de esperanza de una venida futura (9, 28;12, 26) y se refiere a la paciencia como a una ―virtud‖ ―para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido‖ (10,37) e invita en 12, 26 a ―ofrecer a Dios un culto que le sea grato, con respeto y reverencia‖, que como describía en el contexto anterior, se refiere a la vivencia de la ―actitud‖ de la piedad.
Santiago, Pedro y Judas se refieren a la
parousiva
de Cristo. En Pedro esta manifestación es decisiva e inminente (1 P 1,5; 7,13) y en la Segunda de Pedro, Carta motivo del presente análisis, sale al paso de las objeciones de los que se burlan de este acontecimiento (2 P 3, 3- 4), aduciendo que la demora de este momento es por la Paciencia de Dios (2 P 3, 8-9), que corresponde a la gran espera que mantiene el Señor para que se logre en libertad, la conversión de la humanidad. Éste mantenerse firmes en laparousiva
, es una invitación a los creyentes para que esperen y apresuren el acontecimiento de la venida del Señor. En este texto, el autor, realiza una de las afirmaciones más conocidas y referidas en la apologética bíblica, la defensa a la Iglesia y a la tradición apostólica, cuando afirma: ―ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres, movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios‖. Es una aseveración en la que el autor pone en cuestión el derecho de la interpretación privada de la Escritura y afirma su inspiración Divina. Con esta manifestación, corrobora su autoridad y la veracidad de las palabras de su exhortación.Es importante, para nosotros, los investigadores con el método de estudio ―Análisis Teológico Semántico‖ este texto, porque para el método el texto es el Referente y nuestra investigación se alimenta de él. Una tradición que se ha movido en la historia de nuestra Iglesia apostólica y que se basa ―En el respeto al texto y a sus diversas dimensiones‖60,
60 ORTIZ, VALDIVIESO. Pedro, S.J. y JIMÉNEZ, DE ZITZMANN. María Lucia. Análisis Semántico – Teológico del
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porque ―uno de los criterios más importantes para juzgar la validez de cualquier interpretación es el respeto al objeto que se quiere investigar, en este caso, al texto… no puede construirse haciéndole violencia, para hacerlo decir lo que a un lector le interesa. El intérprete tiene que escuchar al texto, no puede imponerle el sentido o el significado que a él le conviene.‖61 En nuestro método, se busca que la interpretación sea lo más fiel posible, por eso, damos también una gran relevancia al conocimiento de los contextos tanto amplio como inmediatos, anteriores y posteriores. Los contextos nos dan a conocer las situaciones que motivaron el escrito, nos ponen en diálogo con el autor y sus intereses, nos permiten, como en nuestro caso, precisar no solo las intenciones del autor sino el alcance y la relacionalidad de las afirmaciones soteriológicas. La significación de estas, a través de los campos semánticos, amplía y precisa y por eso se hace necesario el análisis diacrónico de los términos que ayuda a conocer su significado y el sentido que ocupan dentro del texto. Con todo lo anterior, afirmamos que podemos conocer mejor su alcance iluminador y transformante para aquella realidad que motivó su realización y su efecto de luz y conversión para nosotros hoy.
La condena de los falsos maestros (2, 1-22; 3 1-6)
El autor de la carta previene a la comunidad cristiana ante la llegada de falsos profetas. Es un bloque que parece sacado de la carta de Judas, pero con un rasgo diferenciador notable que es el no uso de los ejemplos ―no canónicos‖ de la carta de Judas, hecho que puede tener relación con la consideración que analizamos en el ítem 1.3.1 62 del presente trabajo, donde el autor hace defensa implícita del contenido de las Escrituras y así, él mismo, ejemplo, no usando en sus escritos hechos que no estén relatados en la Sagrada Escritura.
En general, en estos versículos se exhorta al creyente de la comunidad destinataria, y al creyente de la iglesia futura, a apreciar y tener muy en cuenta la profecía veterotestametaria. A ponerse en guardia ante el falso uso de la misma, por el surgimiento
61 Ibid. 62 Página 17
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de ―falsos profetas‖ (2,1), y en el futuro ―falsos maestros‖, que tratarán de engañar a la comunidad cristiana (2 P 2,1-3). Estos ―falsos maestros‖ (2,1), con el propósito de seducir a las ―almas débiles‖ (2,14), cuestionarán las verdades del Evangelio, como la Parusía y acomodarán el mensaje de las Escrituras, de acuerdo a su ―codicia‖ (2,14), ―placeres‖ (2,13) y apetencias impuras, de las cuales son esclavos.
Esta situación, también la había vivido Pablo en sus comunidades, como se puede evidenciar en 2 Co 11, 13, donde previene contra los ―falsos apóstoles‖ que a su vez, son ―trabajadores engañosos que se disfrazan de apóstoles de Cristo‖. En 1Tm 1, 1-2 invita a Timoteo a permanecer en Éfeso y a enviar maestros que no enseñen doctrinas extrañas que promuevan disputas evitando la realización del plan de Dios, disputas que tienen su origen en el no entendimiento de lo que dicen y afirman, por lo cual desvían su conducta y caen en vana palabrería. Invita al creyente a evitar estas ―fábulas‖, ejercitándose en la práctica de la Piedad (1Tm 4,7b), como lo hace el autor de la 2 P en 1, 5-7, aduciendo, que la ―piedad es provechosa para todo, pues tiene la promesa de la vida, de la presente y de la futura‖ (1 Tm 4,8).
En 2 Pe 3, 1-11 se reafirma el mensaje de los versículos del capítulo 2, y se invita al seguidor de Cristo, de todos los tiempos, a mantener convenientemente la ―santa conducta‖ (3,11) y la ―piedad‖. Ésta última palabra,
eujsevbeia
, facilita visualizar la unicidad del texto con lo descrito en 1, 5-7. La palabraajnastrofaViV:
, (3,1-11) traducida como ―santa conducta‖ es un sustantivo que en el griego secular significa ―clase de vida‖, ―conducta‖ ó ―comportamiento‖. Estos son significados apropiados para valorar un encuentro de vida con Jesucristo, objetivo esencial de la 2P. Esta carta anhela un encuentro con la fe ―preciosa‖, que genere en el creyente, un nuevo estilo de vida, una nueva forma de actuar, un comportamiento de acuerdo con la voluntad de Dios, resultado de la respuesta sincera y de vida a la invitación de Cristo, testimoniada por los apóstoles, y asegurada en la ―firmísima palabra de los profetas‖ (1,19). En este sentido, en 3,14, el autor hace énfasis en la palabraspoudasate
- ―poner empeño‖, realzando la firmeza que el cristiano debe tener para ser159
hallado en paz ante la presencia del Señor. Estas palabras son las que el autor de la carta utiliza en el versículo 5 como introducción a las ―actitudes‖ que debe vivir el creyente para salvaguardar ante el peligro, su identidad cristiana: ―poned el mayor empeño‖, palabras que se constituyen en una invitación a hacer todo lo posible, para actuar conforme a la fe que se ha recibido, para vivir la realidad de la salvación que por gracia de Dios hemos recibido de Jesucristo. El ―empeño‖ nace de la gracia de Dios a través del acontecer de Cristo en la Comunidad.
Finalmente, en el versículo 18, en la exhortación conclusiva del texto, vuelve el autor a ratificar la unidad de la carta, planteando su deseo inicial (1, 5-8) de que la comunidad haga progresos ―en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo‖, tema que enmarca toda la carta y que armoniza coherentemente con el dinamismo soteriológico que ésta comunica al creyente a través de las ―actitudes‖ presentes en 5-7. Dinamismo que se concreta en una acción transformante y vivificadora de la comunidad, que nace de los principios fundamentales de la verdad cristiana, la Fe y el Amor. Fe y Amor que dinamizan las características que deben animar la vida del creyente, y le dan su razón de ser, estas “actitudes” se entrelazan en su contenido
significativo, y actúan en forma conjunta (ver el siguiente ítem 4.5), especialmente en tiempos difíciles, facilitando a la persona y a la comunidad cristiana a mantenerse en los principios del evangelio, que le darán la “entrada en el Reino Eterno de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 P 1,11)