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Cuando se intercambian las barajas por última vez, fíjate también en la carta inferior. Al buscar la carta elegida por el espectador, busca primero el duplicado de tu carta de referencia y llévaselo a la posición inferior, de manera que al final del juego también coincidirán las cartas inferiores de las dos barajas. Seguidamente, corta tu baraja aproximadamente por la mitad. El espectador hace lo mismo. Contad cada uno las cartas que hay en vuestro paquete inferior y, sean cual sean los resultados, afirma que son favorables. Tomad cada uno la carta superior de vuestra baraja respectiva. Al mostrarlas, resultan coincidir.

COINCIDENCIA por Donald Holmes

El siguiente efecto se basa en una idea completamente diferente: si pones una carta cara abajo sobre una copa de cristal en una mesa alta a una cierta distancia del público, la carta resulta invisible. Esto, naturalmente, es válido sólo si los espectadores están todos al mismo nivel; desde un palco, por ejemplo, la carta se vería perfectamente. Hacen falta dos barajas, de las que habrá retirado previamente la misma carta (por ejemplo, el as de picas). Coloca los dos ases en sendas copas, una en cada extremo de la mesa. Dos espectadores mezclan las barajas y cortan cada uno un paquete. Estos paquetes se colocan sobre cada una de las copas. Con una pequeña charla sobre las extraordinarias coincidencias que se producen aveces por casualidad, el mago levanta los dos paquetes, uno con cada mano y muestra al público los ases. A ojos del público, los dos espectadores habrán cortado por casualidad por la misma carta.

EL DR. JECKYLL Y MR. HYDE por Loyd

EFECTO.- Un espectador selecciona una carta de una baraja que tiene en las manos. Esta carta se introduce en la baraja del mago. A su vez, el mago elige una carta de su baraja y la coloca en la baraja del espectador. Las dos cartas resultan ser la misma. Las barajas no están preparadas.

ELEMENTOS NECESARIOS.- Dos barajas normales del mismo tamaño y que tengan un reborde blanco en el dorso. Una de ellas tendrá el dorso azul y la otra, rojo.

REALIZAClON.- Entrega al espectador una baraja, pero antes empalma una carta cualquiera. El empalme se puede realizar dentro del bolsillo o bien, si lo prefieres, puedes poner una de sus cartas en la parte Inferior de tu baraja. Pídele ahora que haga un abanico y haz tú otro. Ciérralo, con cuidado de que no se vea en ningún momento la carta inferior y pídele que mezcle sus cartas mientras tú haces lo mismo con las tuyas. Realiza una mezcla en las manos, sosteniendo las caras de las cartas hacia el espectador. En primer lugar, pela la carta inferior (la que empalmaste al principio) y pásala detrás de la baraja. Sigue pelando cartas hasta que llegues a su duplicado (la misma carta, pero de tu baraja) y pélala también. Termina la mezcla echando las cartas que te quedan en la mano izquierda debajo de las de la derecha. De esta forma, tendrás la carta de la baraja del espectador debajo, y su duplicado encima de tu baraja. A continuación, pide al espectador que saque una carta cualquiera, sin mirarla, de su baraja. Corta la tuya aproximadamente por la mitad y pide al espectador que coloque su carta entre los dos paquetes. Al cubrir de nuevo la carta, realiza un corte deslizante o bien pela la carta de arriba del paquete superior sobre la carta que acaba de colocar en tu baraja. Introduce el meñique sobre ella. En estos momentos estás listo para ejecutar el salto.

Mientras lo haces, indica al espectador que corte su baraja aproximadamente por el centro. (Esta indicación constituye una buena misdirection para el salto). El salto se lleva automáticamente la carta inferior al centro y la carta que el espectador acaba de colocar, al segundo lugar empezando por arriba. Levanta las dos cartas

superiores como si fuesen una. SIN MOSTRAR LA CARA y colócalas en el centro de su baraja. De esta forma, la carta que procedía inicialmente de su baraja se pierde y queda en cada baraja una carta, y sólo una, de dorso diferente. Cuando las saquéis y las mostréis se verá que coinciden. Al final se pueden examinar las barajas con total tranquilidad por tu parte. Este juego engañará incluso al ilusionista que no conozca el truco.

VARIACION SOBRE EL MISMO JUEGO

Como en el juego anterior, hacen falta dos barajas, una de dorso rojo y la otra de dorso azul. Sosténlas en la mano izquierda con los dorsos hacia abajo y deja la carta superior de la baraja roja sobre la cara de la azul. Entrega la baraja roja al espectador y pídele que retire el comodín. Pasa las cartas de tu baraja, la azul, para hacer lo mismo, y aprovecha para buscar el duplicado de la carta que has robado (por ejemplo, la Q de corazones). Llévate las dos Qs de corazones (la azul sobre la roja) a la posición superior. Mezclad cada uno por hojeo vuestra baraja y seguidamente pide al espectador que corte la suya y coloque el paquete superior en la mesa. Corta tú también y deja en la mesa el paquete inferior (esto no lo nota nadie).

Levanta, como si fuesen una, las dos cartas superiores del paquete que tienes en la mano y deja caer el resto de las cartas sobre el paquete de la mesa. El espectador hace lo mismo. Toma la carta superior de su baraja (la carta por la que cortó) y ponla bajo las dos cartas que tienes en la mano. Estas tres cartas (el público cree que hay sólo dos) son, de arriba a abajo: la Q de corazones azul, la Q de corazones roja y una carta cualquiera. Empuja la carta inferior hacia atrás y saca la siguiente hacia adelante, aproximadamente hasta la mitad de su longitud. Tómala con la mano derecha y ponla sobre la baraja azul y luego las otras dos, como una, sobre la roja. Ahora se pueden colocar las cartas superiores atravesadas sobre sus barajas respectivas y cortar sobre ellas para añadir un toque de misterio. Al final, se muestra que las cartas coinciden

HAZ LO MISMO QUE YO (OTRO METODO)

En esta versión el mago mezcla las dos barajas y echa un vistazo en secreto a la carta superior de cada una de ellas. Se pide a un espectador que elija mentalmente tres cartas y que, de esas tres, escoja una y se concentre con todas sus fuerzas en ella. El mago anuncia que él hará lo mismo. A continuación, se pide al espectador que señale una de las dos barajas. El mago toma la otra, retira de ella una carta cualquiera y la coloca cara abajo en la mesa declarando que esa es su carta elegida. El espectador hace lo mismo, buscando verdaderamente la carta que había pensado. Se colocan ambas barajas cara abajo, el mago y el espectador ponen sobre ellas sus cartas respectivas y cortan. Se intercambian las barajas y se continúa como en los métodos ya explicados. Durante la charla, haz hincapié en la idea de que, al elegir la carta, mago y espectador piensan en la misma al mismo tiempo.

HAZ LO MISMO QUE YO A OSCURAS.

EFECTO—El mago y el espectador mezclan sendas barajas a oscuras. El mago elige una carta de la baraja del espectador y viceversa. Se colocan las dos cartas sobre la mesa, al lado de las dos barajas. Se encienden las luces y se descubre que las cartas coinciden.

EALIZACION.- El mago lleva en el bolsillo una baraja de forzaje* igual a las que enseña al principio. Cuando se apagan las luces, cambia la baraja de la mano por la de forzaje, y el espectador toma de ésta su carta. Luego, el mago cambia la carta que toma de la baraja del espectador por otra también sacada de la baraja de forzaje, que acto seguido se guarda en el bolsillo. Saca de nuevo la baraja normal y, al encenderse las luces, no queda rastro de baraja trucada alguna y sólo aparecen a la vista del público dos barajas corrientes y las dos cartas iguales. • Baraja de 52 cartas iguales

CONTROL DEL PENSAMIENTO por S. H. Sharpe

Esta forma de presentar el juego “Haz lo mismo que yo” se publicó por primera vez en el libro “Conjured Up” y se incluyó también en la “Enciclopedia” de Gravatt. Se trata no solamente de la mejor presentación, sino también del mejor juego de magia de cerca.

“Voy a realizar ante ustedes un experimento, y digo experimento porque pertenece a una clase de magia que no es del todo infalible, que se fundamenta en mecanismos psicológicos, y yo no puedo estar completamente seguro de antemano de cómo va a reaccionar su mente ante las sugerencias que yo le haga. ¿Cree que es posible que yo influya en su mente de modo que piense lo que yo desee sin que usted lo advierta? A pesar de que todos nos creemos plenamente dueños de nuestra voluntad, en ocasiones una persona puede dominar en secreto la mente de otra. Voy a tratar de probar lo que digo obligando a su mente a que sintonice con la mía, lo que conseguiré, si se dan las condiciones adecuadas. ¿Acaso duda de mis palabras? ¿Cree que exagero? Para convencerle aportaré tres testigos. Tenemos aquí dos barajas. Y ahora, para que nuestras mentes entren en sintonía, le ruego que repita exactamente todos mis movimientos.

Para comenzar, los dos mezclamos las cartas con el mismo tipo de mezcla. Ahora, intercambiamos las barajas de modo que usted tiene las cartas que yo he barajado y yo las que usted ha barajado. Volvemos a mezclar y a cambiar las barajas. A continuación, abrimos nuestras barajas y tomamos una carta, una cualquiera. Pero, por favor, antes míreme fijamente a los ojos durante un instante. Listo. Recuerde su carta y colóquela cara abajo sobre la mesa. Cuadre su baraja y ponga encima su carta elegida, al igual que yo hago con mi baraja y mi carta. Ahora cortamos las barajas perdiendo las cartas elegidas por el medio, y volvemos a intercambiarlas.

¿Sería ahora tan amable de hacer lo mismo que yo y buscar la carta que pensó y colocarla cara abajo en la mesa, junto a la mía?

Los dos hemos seguido los mismos pasos, incluido el de pensar en una carta. Usted cree que escogió libremente; siento contradecirle. Usted se encontraba bajo el influjo de mi mente, que lo obligó a pensar precisamente en la misma carta en que yo estaba pensando y que he colocado en la mesa junto a la suya.

Piense con fuerza en la carta que ha elegido, porque estas dos cartas que tenemos aquí son, por así decirlo, testigos de su elección. Pero como seguro que tres testimonios convencen más que dos, voy a presentar un tercero: una nota escrita. (Escribe en un papel el nombre de la carta, dóblalo y colócalo entre las dos cartas). ¿Tendrá la bondad de nombrar su carta por primera vez? Por favor, voltee su carta como primer testigo (así lo hace). Aquí tiene la mía como segundo testigo (voltea tu carta). Por último, llamaremos al tercer testigo. Si es tan amable, lea en voz alta lo que hay escrito en el papel. Como ve, tres testigos respaldan mi afirmación de que el mago puede, algunas veces, controlar la mente de los espectadores”.

En el segundo intercambio de barajas, fíjate en la carta inferior, que será tu carta de referencia. El resto es igual que en las versiones anteriores.