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CHAPTER 4: RESULTS, ANALYSIS AND INTERPRETATION

5.8 Conclusions

¿CÓMO GESTIONAMOS LA ESTRATEGIA, LOS CUIDADOS Y LOS SENTIMIENTOS?2 ¿SERÍA INTERESANTE TRATAR LOS CUIDADOS, EL GÉNERO, LA CONVIVENCIA Y EL HOGAR DE FORMA EXPLÍCITA EN LA PAH? ¿CÓMO?

El Colectivo Situaciones nos advierte de que “quien busca, ya ha encontrado” (VV. AA., 2004: 82).Explicitando además que, preguntas compartidas lanzadas en el momento preciso y fruto de insatisfacciones, generan dispositivos concretos y trayectorias comunes que nos invitan a andar. Además, resulta crucial recordar las palabras de Precarias a La Deriva que recogen muchas de las ideas ya expuestas hasta ahora cuando anuncian el deseo y la necesidad de caminar desde la situación. Entendiendo ésta como un partir de sí, de lo cotidiano, de la encrucijada entre condiciones de vida y formas de vida, entre situación socioeconómica y subjetividad, confluyendo personal/político, macro/micro, teoría/praxis; esto es, politizar la existencia, haciendo del día a día el territorio de batalla (Revista Derive Approdi et al., 2004: 83). Siendo claro que a estas alturas, no podemos olvidar la habilidad relacional, comunicativa y de cuidado como armas de subversión y puntos de potencia (Ibid: 88).

En el contexto actual de crisis y consecuente reconfiguración y desregulación de sexo- atención-cuidados permite otorgarles a estos, una nueva centralidad. Marina Sitrin (2012) nos habla de la emergencia en las últimas décadas de nuevas relaciones sociales basadas en el desarrollo de espacios asamblearios horizontales sustentadas en el “yo siento” más que en el “yo pienso” –crucial son la confianza y el cuidado. Y esclarece, las emociones que se concentran alrededor de un desahucio son fuertes, pero las emociones basadas en la confianza que se genera después son mucho más profundas y son claves para la organización del Movimiento. De hecho, son el comienzo de una nueva dimensión relacional que va mucho más allá de las Plazas, llegando hasta vecindarios, universidades y comunidades (Ibid). De esta forma, estas emociones y cuidados no sólo generan nuevas relaciones, sino que impulsan nuevas formas de relacionarse basadas en la acción directa y la transformación social. Se crean alternativas de acuerdo a las necesidades y los deseos.

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¿CÓMO GENERAR UN PROYECTO EN COMÚN CON LA PAH?¿CÓMO UTILIZAR LO QUE YA SABEMOS EN LA PAH PARA IMPULSAR CREATIVIDAD EN LUGAR DE REPRODUCIR CONSTANTEMENTE LO APRENDIDO? ¿CÓMO LIDIAR CON EL CONOCIMIENTO ANÓNIMO QUE PRODUCE LA PAH Y LA AUTORÍA INDIVIDUAL QUE NOS EXIGE LA ACADEMIA? ¿QUÉ HACEMOS NUESTRO DEL COLECTIVO? ¿QUÉ IMPLICACIONES TIENE? ¿POR QUÉ Y PARA QUÉ LO HACEMOS?

Aunque somos conscientes que en los movimientos sociales, el rol de las emociones es crucial para impulsar transformaciones , nuestros conocimientos sobre las complejidades, los procesos, y contextos donde tales emociones toman lugar y se desarrollan, permanecen limitados (Ibid: 24). Construir una sostenibilidad emocional en nuestros grupos de investigación y militancia, habrá de pasar entonces por la construcción de espacios de escucha, que posibiliten visibilizar todas aquellas emociones que, partiendo de la parcialidad de cuerpos insatisfechos, nos inviten a cuidarnos poniendo en el centro la relación.

Fue así que sentipensando nuestras realidades en relación, escuchando a nuestros cuerpos situados con los demás, y desde la confianza de ser unas compahs más, que comenzamos a lidiar con conflictos. Riñas entre comisiones, peleas personales (más individualizadas), por redes sociales, desestabilizaciones grupales, toda una marea que mientras nuestras compahs se iban desalentando, a nosotras nos iban afectando, activando. Nos entristecían, cabreaban y generaban tensiones múltiples que fracturaban colaboraciones a todos los niveles pero, al mismo tiempo, nos hervía la sangre por sumergirnos en ellos.

Seguimos a Miguel Benasayag cuando pronuncia que ha sido la Modernidad quien ha dibujado fundamentalmente el conflicto como algo negativo, que debe desaparecer, obstáculo para el progreso. Para nosotras todo lo que existe y vive tiene una raíz ontológica del conflicto:

Desde este punto de vista, existe una raíz ontológica del conflicto en la medida en que la estabilidad del ser, de lo que existe, está muy lejos del equilibrio. Todo equilibrio es una pérdida de potencia, una pérdida de ser. Y toda forma de estabilidad que integre la vertiente orgánica, la vida y el desarrollo de la potencia, estará lejos del equilibrio (J. Domínguez González, 2012: 72).

Es así que desmitificando la noción equilibrista de harmonía y la concepción teleológica del porvenir, el conflicto no sólo nos abre a lo procesual, sino camina hacia el devenir, lo no previsible ni manejable. El conflicto se conforma como imprevisto que inválida programas y recetas colocándonos en un presente en dispersión (Ibid: 73). Descubrir que para nosotras esta inestabilidad era toda una oportunidad nos inquietaba.

Un día, en una asignatura del Master, se nos pidió realizar un diseño de un proyecto de investigación. Nos obligó a estrujarnos el cerebro en un tiempo record, a replantearnos nuestra situación, también como investigadoras dentro de este mar conflictivo, y entendimos entonces que era el momento de poner a trabajar nuestros privilegios. Ser investigadoras en la PAH nos proveía herramientas, perspectivas y un tiempo extra y diferente desde el que poder sentir-analizar-practicar el colectivo. Además, el hecho de ser PAH, aunque no nos confería poder para hablar en nombre de nadie, si nos proveía una forma de ser y estar que nos permitía pensar de otra manera (más allá del distanciamiento y la enajenación) cómo y dónde podríamos empezar a plantar semillas que permitiesen construir común.

Es entonces que nos ponemos a trabajar en un proyecto con propuestas que nosotras veíamos factibles y útiles, pero que sobretodo, podrían ser el germen de un proceso de escucha más amplio. La propuesta se articulaba en tres patas interrelacionadas:

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1. Historia de vida de la PAH: Con los compañeros de investigación del I+D, hemos

elaborado un documento que recoge muchas de las publicaciones que versan acera de la PAH para hacer una historia de vida del colectivo. Nuestra intención sería poner a dialogar esas voces más académicas con las historias encarnadas de las propias afectadas y activistas que viven el movimiento. Es decir, hacer entrevistas abiertas que complementen las ideas de los textos con sentimientos, pensamientos, deseos y emociones de los compahs. Un proceso de costura e hilvanaje que pueda servir para la historia de la PAH como red, pero sobre todo de su nodo en Barcelona. Una vez elaborado el documento y colgado en un repositorio abierto, la intención es que sirva como base a performar por cualquier colectivo activista o académico que se interese por los principales hitos de la PAH. Además también podríamos hacer “documentos útiles” para la propia PAH, adaptando el texto para charlas con otros colectivos afines o para dar la bienvenida a los nuevos integrantes que se acercan a la Plataforma.

Aquí deberíamos procurar centrar las entrevistas en qué ha supuesto la PAH para ésta persona y qué ha supuesto esta persona para la PAH. Co-construyendo un relato desde lo que le lleva a acudir a la plataforma, hasta sus sensaciones con los compahs, sus emociones en las asambleas, cómo se va desarrollando su papel, sus aprendizajes, su caso, principales hitos..Intentaríamos caminar hacia la noción más Foucaultiana de genealogía:

Sólo en la medida en que sepamos de qué estamos hechos, por así decirlo, seremos capaces de transformarnos a nosotros mismo. Esta es, precisamente, la función de la genealogía. Se levanta una cartografía del presente por medio de una cartografía del pasado, con el fin de transformar ese presente. Sin embargo, no se busca "decir la verdad" sobre el presente y el pasado, sino habitarnos para participar en la lucha por su significado (Castro-Gómez, 2011: 256)

Por tanto, puede ser un buen pretexto para abordar los grupos de escucha. Esta primera pata ha comenzado, y una primera parte será expuesta en el TFM de Rocío García Soto.

2. Grupos de escucha: Detectamos que en las asambleas siempre falta tiempo y muchas voces

quedan acalladas por los ritmos frenéticos que supone la lucha por la vivienda. Además creemos que puede haber una falta de cuidado y escucha entre los compahs, y aunque es seguro que si algo falta en la PAH es tiempo, nuestro rol de investigadoras puede facilitar esta tarea. Proponemos uno o varios espacios de intimidad donde puedan emerger las necesidades, deseos, emociones del colectivo. Entendemos que se tendrá que hacer con grupos pequeños, pero no necesariamente han de verse gestionado los grupos por antropólogas. Lo interesante sería interpretar, analizar y dinamizar éstos procesos de escucha junto con compahs.

Aquí se presentan diferentes problemáticas y cuestiones a abordar. Tales cómo, ¿qué dimensión habrían de tener los grupos? ¿cómo armonizar los tiempos de sus integrantes y éstos con el colectivo? ¿Quiénes participarían? ¿Dónde proponerlo? ¿ ¿Hasta cuándo habría de desarrollarse esta práctica? ¿Sería conveniente reformar algún espacio existente o crear otro nuevo con el riesgo de que no venga nadie?...

Complejidades que comenzarán a abordarse en Septiembre-Octubre con algunos compahs

3. Conversatiorios con investigadoras: Ya hemos sentido en nuestras carnes las contradicciones

de estar investigando y militando a la vez. Estos puntos de tensión por la propia experiencia, pueden resultar de lo más esclarecedores en lo que a las dinámicas de ambos procesos se refiere, como creativos, en lo que a sus fronteras atañe. Dentro de la PAH de Barcelona existe una gran cantidad de investigadoras que atraviesan éste mismo nodo por más o menos tiempo, muchos de ellas presentan inmensidad de contradicciones en la gestión de sus tiempos, inquietudes, intereses…Su narración, no sólo puede servir para la

historia de vida de la PAH, y los grupos de escucha, sino que puede ser un registro metodológico

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posible que nos topemos con investigadoras que quieran colaborar con el análisis de sus procesos, con lo que también podría ser una semilla para comenzar a levantar preguntas. En principio acordamos llevarlo a la asamblea de coordinación de PAH Barcelona, una asamblea donde están todas aquellas personas que más tiempo pueden dedicarle al colectivo. En dicha asamblea para nuestro asombro, no sólo parecieron interesantes los tres puntos a tratar, sino que ya incluso antes de que lo planteásemos, se vio la necesidad y el deseo de generar y gestionar un espacio de escucha para todas, un espacio donde poder cuidarnos y sentipensar qué hacemos y hacia dónde vamos como Plataforma.

La idea era, como decimos, que estas tres patas, la genealogía, las entrevistas y el espacio de escucha se retroalimentasen para iniciar un proceso que considerábamos podía ser útil para el colectivo, en principio aprobado por el espacio de coordi y abierto a redefinirse más adelante con las compahs en asamblea. Además, recalcamos que no sólo pensamos reconocer la dimensión colaborativa del proceso, sino que pretendemos, en la medida de lo posible, analizar las entrevistas y dinamizar los grupos con nuestros compahs. Es por ello que, consideramos de esto a su vez, un proceso de gran interés para la academia, pues pone sobre la mesa debates epistemológicos metodológicos que consideramos de extrema necesidad, dada la condición periférica de ésta clase de investigaciones comprometidas. Hasta ahora hemos realizado unas primeras entrevistas a investigadoras y afectadas (aunque esta distinción nos parece problemática, la daremos por válida por ahora) y tenemos un primer borrador de la genealogía que hicimos conjuntamente con el grupo de I+D+i recopilando bibliografía rastreada hasta la fecha. Sin embargo, somos conscientes que por muy PAH que nos sintamos, hemos presentado un proyecto que ha sido, podría decirse, parcialmente aprobado desde dentro, y diseñado desde fuera, para adentro.Es al fin y al cabo el hecho de que seamos investigadoras no sólo lo que nos lleva a estar ahí, sino lo que posibilita que nos interese y podamos dedicarle tiempo a esto.

Callén et. al (2007) en Alvarez & Dietz, (2014: 8) nos inspiran cuando las personas con las que quieren trabajar no quieren implicarse en una co-investigación, y es por ello que hablan más de una experiencia articulatoria y performativa que colaborativa. Una forma de poner valor a los procesos de articulación y apertura que puedan darse en el durante, valorando la investigación como proceso sin encasillarse en los puntos de partida:

(Callén, Balash, Guarderas, Gutierrez, León, Montenegro, Montenegro y Pujol 2007), porque en su experiencia de investigación se transitó desde una aproximación a la co-investigación hasta una perspectiva epistémica articulatoria, donde los sujetos realmente no querían implicarse en un proceso de co-investigación y el proceso de investigación se entendía como un ejercicio de difracción basaba en una perspectiva etnográfica performativa (ibid.). “Por eso, a diferencia de la coinvestigación, no creemos que desde una perspectiva articulatoria sea necesario que la demanda, el deseo o la necesidad inicial de investigación parta del propio colectivo o proceso "investigado". Sino que, por el contrario, sin invisibilizar las diferencias en cada posicionamiento, asumimos que no nos interesan tanto los puntos de partida como la forma y las conexiones particulares que en el transcurso de la investigación hacen posible la modificación de estas posiciones iniciales para la producción de conocimiento” (Ibid:8).

Sin querer encasillarnos en fases ni recetas, bien podríamos aprender de esta experiencia para valorar la cualidad performativa de la investigación. Visibilizar nuestras contradicciones y tensiones para dar cuenta de que no se puede hablar de investigación descolonizada como hecho consumado, sino más bien, de un “caminar que busca descolonizarnos” (Solano et al, 2008: 96). Y deducir por tanto que los encuentros, no se trata de una cuestión de acercamiento/distancia o de dentro/afuera, al igual que no podemos considerar tan sólo los puntos de partida. El movimiento hacia el encuentro ha de tomar en cuenta la elaboración de un plano común, con todos sus trazados en proceso “que incluye avances y retrocesos, entusiasmos y desconfianzas, períodos de producción y lagunas depresivas” (VV. AA., 2004: 103). De esta forma no se pretende organizar a

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nadie96. La cuestión aquí es planteárselo en términos de autoorganización colaborando con la autoorganización de redes, participando de la problematización y permitiendo que el nosotros y el otros devengan en algo más. (Ibid: 107)

Y es precisamente, reconociendo la cualidad en movimiento de la investigación, que aun sin prisas, seguimos preguntándonos ¿Cómo generar un nosotros que coagule la PAH y la investigación? ¿Cómo construir comunes que afectados y articulados en situación nos permita encontrar un espacio de conversación? Son cuestiones que debemos abordar, sino queremos acabar siendo académicos autovalidados o militantes subvencionados.

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