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CONCLUSIONS:
Aristóteles es otro filósofo que de alguna manera le da importancia al diálogo, debido a que se enfoca a la virtud de la amistad. Este tipo de relación humana
necesariamente requiere de una comunicación y por lo tanto de este valioso recurso que se ha estado tratando a lo largo de este escrito. Y precisamente considera que el otro como un amigo es una experiencia vital para sobrevivir por sobre todas las demás cosas. Es en esto último que se puede encontrar lo que es la finalidad del diálogo para él, como lo confirma la siguiente cita, cuando señala que es lo mejor que se puede tener. “La amistad es una virtud o va acompañada de virtud y es además la cosa más necesaria en la vida, sin amigos nadie escogería vivir aunque tuviese todos los bienes restantes”. (Aristóteles, Ética de Nicomaquea 102)
En cuanto a la variable proceso del encuentro humano, él le da un enfoque ético, el cual tiene que ver con el momento en que se da este encuentro, así como la forma como éste se presenta. No es gratis comprender el que Aristóteles exponga estas ideas en su obra de Ética a Nicómaco. El diálogo, la comunicación con el otro, es un asunto ético. En lo que respecta a los elementos estructurales de la comunicación, en el caso de Aristóteles, pueden son: El emisor que, en este caso, no se trata necesariamente de él mismo, como en Sócrates y Platón, sino que puede ser cualquier ser humano, que busque una relación de amistad. El mensaje sería la benevolencia, el amor. El canal serían las ondas sonoras, porque también se refiere a un diálogo oral o en presencia del otro, y el receptor, sería otro ser humano, que también desea su amistad. Cabe señalar aquí, que aunque en un encuentro humano o diálogo, lógicamente se requiera reciprocidad, para Aristóteles, también puede tratarse de una situación uniteral en que una persona , en un acto de benevolencia, actúe en apoyo al otro que lo puede estar necesitando, aún sin conocerlo.
En cuanto a los aspectos que pueden beneficiar ese encuentro de amistad están: benevolencia, compromiso, amor, entrega, contacto, cercanía, tiempo, atención, cuidado, incondicionalidad, igualdad, equilibrio, mutuo afecto, aceptación y crecimiento, identificación, como se explica a continuación. La relación entre los
que para este pensador, la amistad implica compromiso y amor por eso señala que no es posible tener muchos amigos a la vez; éstos demandan entrega, contacto, cercanía para lo que se requiere de tiempo y atención. La relación de amistad necesita de cuidado por el otro, de una incondicionalidad permanente y de un trato de igualdad. Exactamente como lo propone en torno a la virtud: ni exceso ni carencia, sino el justo medio en un mutuo afecto, mutua aceptación y equidistante crecimiento. Además de las características que propone para lograr una virtuosa y perfecta amistad, también considera que generalmente surgen en personas que se identifican porque pertenecen a un mismo grupo o generación. En cuanto a los riesgos que pueden presentarse, serían, la necedad, la cobardía, la injusticia, la tacañería y avaricia que distorsionan la búsqueda del bien para el otro.
De manera semejante a Sócrates y Platón, Aristóteles, al tratar el tema de la retórica lo relaciona estrechamente con la dialéctica. Las compara y señala que sus temáticas son familiares para todos y abarcan de todos los temas sin límite alguno. Retórica y dialéctica convergen según Aristóteles en el uso del lenguaje, en la correcta estructuración de las expresiones, en la lógica del discurso, en la precisión y claridad, en el uso de los términos, en el cumplimiento de la estructura lógica de las afirmaciones. Lo anterior lleva a identificar que en el contexto aristotélico el encuentro humano debe cumplir con normas de veracidad, corrección y coherencia lógica. “La retórica no es de ningún género definido sino que es como la dialéctica, que es útil es evidente y que su fin no es persuadir sino considerar los medios persuasivos para cada caso”. (Aristóteles, Retórica 118)
Aristóteles le atribuye otra ventaja al diálogo, más allá del intercambio lógico de ideas es la oportunidad de proyectar en el otro comunicante la virtud de la benevolencia. El diálogo es una alternativa para despertar el amor de amistad hacia el otro. “A quienes de esta suerte desean bienes a otro, los llamamos benévolos si
no hay de parte del otro reciprocidad, pues cuando la benevolencia es correspondida, es ya amistad.” (Aristóteles, Ética Nicomaquea 103)
Quien reflexione sobre la comunicación humana no puede evitar recurrir a la consulta sobre las ideas de Aristóteles el cual hace un estudio sobre ésta. De hecho, es referido por algunos autores de textos que tratan sobre los principios o fenómeno de la comunicación como David K. Berlo quien lo menciona en su texto: Este proceso que es descrito en su libro, fue el primer modelo de comunicación planteado por Aristóteles. El énfasis de su propuesta es de acuerdo a su sistema de pensamiento, el llegar a que se aclaren lógicamente las ideas que son puestas frente al comunicante. “En su retórica, Aristóteles dijo que tenemos que considerar tres componentes en la comunicación: el orador, el discurso y el auditorio”. (Berlo, 23)
Pero… ¿qué relación tiene el pensamiento de Aristóteles con las ideas de Karl Jaspers?
Además de coincidir con Sócrates y Platón, Jaspers tiene mucho en común con Aristóteles. Aunque este último se refiere a la amistad, ésta necesariamente se logra a través de un encuentro con el otro. Por eso, se puede inferir que la idea es semejante. Todos estos pensadores plantean al diálogo, como una necesidad del ser humano. Mientras Aristóteles señala que el tener un amigo es la mayor de las virtudes, y la principal experiencia que se requiere para sobrevivir, Jaspers coincide con él en cuanto a esa relevancia que se le da al otro, porque lo ve como alguien que participa en la aclaración de la existencia, de ahí su importancia. En Aristóteles el diálogo propicia el conocimiento y la amistad, esta relación entendida como la superación de egoísmos y de posiciones extremas contra el otro como son el odio, como polo negativo y la dependencia y sobreprotección como exceso en el trato. En
este filósofo, el equilibrio entre el exceso y la carencia en las relaciones, se convierte en una posición virtuosa. En Jaspers el diálogo propicia la aclaración de la existencia, siempre y cuando los participantes superen los riesgos que trae una relación superficial, que él llama comunicación empírica, y busquen un encuentro humano que genere un compromiso mutuo con libertad y autenticidad.
Otro de los puntos que tienen en común es el entendimiento entre los interlocutores. Aristóteles agrega a ese proceso comunicativo un tinte ético. Señala que hay que imprimirle al encuentro humano dos condiciones: por un lado, el entendimiento, lógica de por medio, entre los interlocutores y, por otra parte, la relación, aspecto ético, que se produce entre los dialogantes, por eso su enfoque a la amistad como producto virtuoso de la comunicación. Jaspers habla de dos tipos de comunicación, una en la que se pudiera dar el entendimiento, pero para fines particulares y posiblemente basados en el egoísmo, o en un espacio en el que no se da el compromiso con el otro, donde puede aparecer el dominio o la sumisión, en el que no se da la autenticidad, sino la apariencia; y el otro tipo de comunicación cuya finalidad es la aclaración de la existencia como una trascendencia, a esto se debe que el entendimiento pueda darse de manera natural a través del proceso de aclaración de la existencia. El otro es alguien diferente, al que se acepta tal cual es, se le permite ser como quiere ser, y con el que se desea colaborar en su encuentro consigo mismo, y a la vez, se requiere para clarificar la propia existencia.
Un elemento que pudiera parecer común entre las ideas de estos dos pensadores, es el de la benevolencia. Sin embargo, depende de la acepción que se le dé a esta palabra. Aristóteles agrega la benevolencia como parte de la relación entre los humanos. Considera que ésta debe ser una característica de cada individuo en lo particular; una virtud que debe conseguir, un comportamiento obligado para con el otro, una búsqueda de la perfección que obliga a cada individuo a sentir un compromiso semejante, el significado que le da a este término, abarca
también, aquella benevolencia que se da independientemente de si se conoce al otro o si se es correspondido. En cambio, para los propósitos de aclaración de la existencia según Jaspers, es imperativo el que la benevolencia sea una acción recíproca en dos que se conocen, y que han decidido comprometerse en una comunicación existencial, por estar frente al otro, por la necesidad de llegar a ser sí mismo, transparencia, libertad, autenticidad, evitando las opacidades, culpas y cosificaciones. En Jaspers, uno puede alcanzar la perfección al aclarar su existencia, si el otro contribuye con él y se dispone a lograrlo de igual manera, y viceversa. De ahí que considere que si la benevolencia no se da mutuamente entre dos seres que se conocen, y que han adquirido el compromiso de una comunicación existencial, puede quedarse solamente en un acto de bondad o filantrópico, lo cual puede estorbar para que se dé la transparencia y la autenticidad, y de esta manera podría convertirse en un obstáculo para aclarar la existencia. Ese amor o benevolencia, según Jaspers, puede impedir el descubrimiento de sí mismos para quienes participan en la comunicación. Por evitar lastimar al otro, es posible que no haya honestidad en el diálogo que se tiene con él, y con ello se evita que realmente se conozca como es, y aclare su existencia.
1.4 El descubrimiento del bien en el encuentro con el otro- criatura, en camino