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Hubo dos frases que aseguraron la aprobación de las reformas a las leyes de telecomunicaciones y de radio y televisión, adjudicadas respectivamente al PRI y al PAN: “Sólo aquél que quiera que pierda Madrazo la presidencia votará en contra de estas leyes” y “Televisa puede hacer presidente a Calderón si votan estas leyes”13. Televisa parecía todo menos estar improvisando cuando pensó en los tiempos y en los recursos que tenía para lograr la voluntad de los políticos. Cuando estaba impulsando con todo su esfuerzo pasar este dictamen tenía como principal moneda de cambio la mayor debilidad de los partidos políticos: la elección federal de 2006 que incluía la contienda presidencial, el cambio de 128 senadores, 500 diputados federales y algunas otras elecciones locales

13 Entrevista de Fausto Zapata con Manuel Bartlett. Subido el 16 de junio de 2007. Disponible en YouTube

importantes. A escasos siete meses de la fecha fatal, los partidos políticos podían todo menos pelearse con el más importante medio para dar a conocer su propuesta y candidatos. A pregunta expresa sobre el papel que tuvo la elección presidencial que estaba en puertas, Tatiana Clouthier responde “ya habíamos tenido la experiencia que quien se había peleado con Televisa le fue como la fregada en Chihuahua, que era Javier Corral, era un caso muy evidente” (Entrevista a Tatiana Clouthier). Las televisoras habían demostrado ser sumamente vengativas con aquellos políticos que no respetaran al menos sus intereses, y lo seguirían siendo durante las campañas políticas, posterior a la elección y durante los meses en que durante 2007 se volvieron a poner las reformas en el foco del debate nacional: la resolución de inconstitucionalidad y las reformas constitucionales en materia electoral.

Existe una anécdota que no la hubiera repetido si no fuera porque apareció en dos fuentes distintas durante mi investigación. Las fuentes que recogen este hecho son dos, la revista Proceso y la entrevista a Reynaldo Villarreal, aunque ambos discrepan respecto al cuándo y dónde del suceso. Mientras que Proceso menciona que sucedió el 3 de febrero, el entrevistado lo relata anterior a la votación en la Cámara de Diputados. La revista menciona como una encerrona en el restaurante Rodavento en Valle de Bravo donde se congregaron varios políticos mexicanos en una fiesta organizada por Televisa. En el máximo de la fiesta, Bernardo Gómez, quien ya había tenido pláticas incisivas con cada uno de los tres candidatos presidenciales según la fuente, se acerca a una pelea de gallos y llama la atención de los invitados, afirmando lo siguiente “Aunque Emilio no quiere que se mencione a nadie, sí quiero decirles que esto le puede suceder a quien se mete con Televisa”, acto seguido degolló a un gallo. La versión de Reynaldo Villarreal menciona prácticamente los mismos hechos, aunque dice esto haber sucedido en una fiesta organizada por Televisa en Cuernavaca. Según el entrevistado en esa fiesta se encontraban entre otros, algunos senadores que terminaron muy enojados con Bernardo “Yo creo que si vemos lo que luego pasó con esta ley, que llegaron a consensos como nunca antes (para la reforma electoral), sí había mucho descontento”. Ahí estaba Gamboa, estaba Manlio, estaba Santiago. “Se sintieron muy ofendidos, imagínate de unas

personas que ya llegan a los sesenta años que un jovencito como Bernardo haya hecho un desplante de ese tamaño” (Entrevista a Reynaldo Villarreal).

Las reacciones de los tres candidatos presidenciales respecto a la ley de telecomunicaciones y de radio y televisión indican precisamente que, o no le encontraban problema alguno como sus correligionarios en el Senado, o se encontraban sometidos a la presión de meterse en un debate costoso para sus campañas políticas. A mediados de marzo de 2006, en plena campaña electoral y conforme se acercaba la votación en el Senado, la prensa recogió algunas reacciones de los tres principales candidatos, revelando esta supuesta indiferencia a lo que estaba sucediendo. El 24 de marzo se dieron dos declaraciones casi al mismo tiempo del candidato Felipe Calderón del PAN como de Roberto Madrazo del PRI. El candidato panista a pregunta expresa pidió a los senadores panistas decidir en función de los intereses de su país y no de su campaña. Por su parte el candidato priísta declaró no tener nada que ver con las reformas de radio y televisión. Por esas mismas fechas se corrió el rumor de que se había logrado un pacto entre el PRI y el PAN para promover estas reformas a cambio de un mayor apoyo de Televisa a los candidatos respetivos. El primero en reaccionar a este respecto según la revista Proceso fue Gerardo Fernández Noroña quien en ese entonces se desempeñaba como vocero del PRD. Pidió a los periodistas estar alertas ante un cambio en la línea editorial de la empresa. El mismo 24 de marzo, Andrés Manuel López Obrador, candidato del PRD a la presidencia y en ese entonces puntero en las preferencias electorales, declaró que duda que pudiera existir un pacto entre las televisoras y los partidos. Cuando una reportera le preguntó si su mutismo era fruto de un acuerdo privado con el dueño de Televisa, mostró un enfado evidente.

Esta supuesta reunión se dio según la revista Proceso en algún momento en enero de 2006, cuando aún estaba la tregua previa al inicio formal de la campaña presidencial, y ahí el presidente de la televisora y López Obrador llegaron a algún tipo de acuerdo de no agresión que sería respetado por el candidato del PRD hasta muy cercana la fecha de la elección, cuando fue evidente que efectivamente la línea editorial de la televisora se había inclinado contra Andrés Manuel, al menos en cuanto a permitir que pasaran por sus

canales los spots pagados por organismos empresariales donde se señalaba a este candidato como un peligro para la estabilidad económica y política del país. No existe evidencia suficiente para saber si la reacción de Televisa contra el candidato del PRD fue producto de la votación de este partido en el Senado el 30 de marzo, o si las tendencias de las campañas naturalmente se intensificarían conforme se acercara la fecha de la votación. Aunado a este hecho, es importante mencionar que el candidato del PAN utilizaría estas fechas de marzo para cambiar de estratega y de estrategia que a final de cuentas le resultarían efectivas. Entre éstas se encuentra precisamente la intensificación de los ataques al adversario que hasta ese momento había llevado la delantera. Esto hace más complicado aún establecer una relación causa-efecto entre las campañas mediáticas contra el candidato del PRD y la votación en el Senado, pero al menos abre la posibilidad para suponer que ésta pudo haber sido una de las razones.

Lo que resulta un hecho imposible de negar es que en las fechas de enero a marzo de 2006 las campañas presidenciales, sin dejar a un lado las precampañas de algunos candidatos a legisladores, sucedieron lejos de los debates que se daban en prensa y en la comisión de comunicaciones y transportes. Los candidatos deliberadamente se alejaron de un tema que les podría hacer mucho daño, no se puede saber si producto de una presión por parte de las televisoras para mantenerse así por su propio bien, o producto de un cálculo personal para dejar que otros de sus correligionarios se desgastaran mientras ellos se mantenían lo más alejados posibles. También se sumó a este ambiente de natural o provocada indiferencia hacia el debate en torno a las reformas en radio y televisión el hecho mismo de las campañas. La mayoría de las notas de prensa, posicionamientos, debates y editoriales iban en torno a las giras de los candidatos presidenciales, las reacciones de un grupo o de otro, las declaraciones de los voceros, pero casi pasó de noche para la prensa escrita en el lapso de enero a marzo, todos los debates en comisiones. Para poner un ejemplo de este hecho, el diario Reforma solo ofreció 17 notas relativas a estos debates14 de Enero a Marzo de 2006. Hecho que cambiaría conforme se acercó la votación en el Senado.

En mayo de 2007 se revelaron unas supuestas órdenes de Bernardo Gómez hacia Josefina Vázquez Mota, entonces coordinadora de campaña de Felipe Calderón, y a Carlos Flores Rico, entonces encargado de comunicación de la campaña de Madrazo, para no moverle “una coma al dictamen aprobado”. Aunque señala la fuente que las presiones hacia el PRD no fueron tan visibles, fue un hecho que el entonces coordinador de la bancada perredista en la Cámara de Diputados, Pablo Gómez avaló y defendió en principio estas reformas argumentando que se acababa con la discrecionalidad en el otorgamiento de concesiones. “Gracias a esa negociación, la Ley Televisa pasó sigilosamente en la Cámara de Diputados, el 1 de diciembre de 2005, en plena etapa de las negociaciones de los famosos ‘paquetes publicitarios’ de los candidatos presidenciales para las elecciones del año próximo” (Proceso, mayo 8 de 2007). Estos paquetes publicitarios correspondían a las negociaciones que cada uno de los partidos políticos haría con las televisoras respecto a los costos de las campañas que estaban por iniciar, pero especialmente a una variable que no se medía ni mide con dinero, sino con poder. Saber cómo sería tratado el candidato en las líneas editoriales de las televisoras tendría mucho que ver con cómo serían tratadas las televisoras en el proceso de reformas que estaban también por comenzar. No fue casualidad que Bernardo Gómez y Javier Tejado eligieran estos días para intentar pasar el dictamen, recordemos que su primer escenario era aprobar el dictamen el 1 de diciembre ante los diputados, el 8 de diciembre ante los senadores para que antes de Navidad estuvieran publicadas dichas reformas. Esto les permitiría tener amarradas las nuevas leyes antes de que iniciara la campaña oficialmente.

Una afirmación de llamar la atención respecto a la supuesta ignorancia de los contenidos que muchos legisladores adujeron en prensa respecto a estas reformas, Corral las desmiente “no estaban ajenos a los perjuicios que al país le ocasionaba la ley. No era un problema de ignorancia (…) por supuesto que la sabían. Digo, la sabía un grupo muy reducido de los que mandan en un partido. Pero pues la sabían los candidatos a la presidencia, la sabían los dirigentes de los partidos y los principales operadores en las Cámaras (…) vamos a suponer que en la Cámara de Diputados no se percibía con tal profundidad varias de las cosas que después el debate fue descubriendo. Pero en el

Senado con tres meses que dimos de debate de lo que significaba un asalto al país, un asalto al despoblado, y que con todo y eso la decisión haya sido pues se vota porque se vota. No, no, ahí no hay perdón de Dios porque nosotros advertimos el refrendo automático a perpetuidad, advertimos, bueno, es tan sencillo como esto” (Entrevista a Javier Corral).

Felipe Calderón tuvo durante su campaña siempre el apoyo del entonces presidente Vicente Fox y su esposa Marta Sahagún, quien había aprovechado su posición para relacionarse directamente con Bernardo Gómez. Su estrategia fue la siguiente: dar a conocer frecuentemente los logros de este gobierno, y advertir de los peligros de cambiar de rumbo. De acuerdo a Rubén Aguilar y Jorge Castañeda (2007), Vicente Fox no ayudó a Felipe Calderón con recursos públicos para apoyar su campaña, pero lo puso donde había dinero, consejos y contactos. Uno de ellos indudablemente tuvo que haber sido Televisa. Aquí sucedió algo irónico, porque a pesar de que Calderón no tenía buenas relaciones con la televisora por su abierto apoyo a Santiago Creel en la precampaña, y luego su apoyo a Roberto Madrazo al inicio oficial de la campaña, fue a partir de marzo de 2006 que las cosas empezaron a cambiar, justamente con el cambio de estrategia de Calderón, pero también coincidentemente con la aprobación de las reformas a las leyes de radio y televisión y telecomunicaciones que el PAN apoyó en su enorme mayoría. Los autores lo señalan de esta manera “Los grandes empresarios no necesitaban la orientación de Fox para apoyar a Calderón, pero tal vez sí para concentrar sus recursos en él y abandonar a Madrazo (…) quizás al equipo de Calderón se le hubiera ocurrido contratar a Dick Morris, el estratega del miedo, pero no estuvo de más que Fox lo conociera, lo encontrara y lo convenciera (…) Calderón no requería los servicios de Marta para entenderse con Televisa, pero sí de sus prebendas a la empresa”. Termina este capítulo de la elección con una frase que recoge tal vez este sentimiento encontrado de los panistas al triunfar en 2006 “En el equipo de Calderón, algunos piensan que ganaron a pesar de Fox. Fox cree que Calderón ganó en buena medida gracias a su participación en la campaña”. Roberto Madrazo sostiene “Fue (muy) efectiva la estrategia de Vicente Fox al ubicarnos mediáticamente en tercera posición, de manera sistemática soterró la posición real que

teníamos en los números (…) el gobierno, con ayuda de los medios, hizo que la percepción ciudadana consolidara la idea de que estábamos en tercer lugar cuando no era real esa posición. Acabó siendo fabricada en los medios, algunos de los cuales jugaron activamente en esa dirección. Fue así como la virtualización de ese tercer lugar penetró en la opinión pública y esta acabó considerando que un voto para el PRI era un voto por una opción que no se iba a alcanzar, que no iba a remontar para ganar la elección presidencial Crearon el escenario y lograron consolidarlo (Madrazo, 2006). Esta presión supuesta o real permitió que los votantes aplicaran el voto útil contra López Obrador. El apoyo de Televisa sobre el candidato panista se iba consolidando conforme se acercaba el momento de la votación final del dictamen. Fue hasta el 25 de marzo de 2006 cuando se dio la primera reacción de uno de los tres partidos, en voz de Gerardo Fernández Noroña, quien sugirió que se pospusiera la votación del dictamen a la siguiente legislatura considerando la “preocupación del PRD en torno a las negociaciones del PRI y del PAN con los dueños de las grandes televisoras” (Proceso, marzo 25, 2006). Para este momento ya había habido otras voces disidentes. Primero, el Instituto Federal Electoral quien había señalado que los cambios al artículo 79-A de la Ley de Radio y Televisión perjudicarían seriamente su capacidad de fiscalización, pues implícitamente permitían la contratación de propaganda a los candidatos directamente sin la necesidad de los partidos15 (Reforma, 23 de febrero de 2006). Por su parte, durante una audiencia con el comisionado presidente de la Comisión Federal de Competencia, Eduardo Pérez Motta ante la comisión de Comunicaciones y Transportes, éste señaló que era un absurdo el

15 El artículo que fue reformado dice textualmente:

Artículo 79-A. En cumplimiento de la función social de la radiodifusión a que se refiere el artículo 5 de esta ley, en la difusión de propaganda electoral, los concesionarios observarán las siguientes

disposiciones:

I. Tratándose de elecciones federales, deberán informar al Instituto Federal Electoral sobre la

propaganda que hubiese sido contratada por los partidos políticos o por los candidatos a cualquier puesto de elección, así como los ingresos derivados de dicha contratación, conforme a la metodología y

formatos que al efecto emita ese Instituto en el Reglamento de Fiscalización respectivo.

Es importante mencionar que la Suprema Corte no encontró elementos de inconstitucionalidad en este artículo en particular en su resolución del 7 de junio de 2007.

cambio al artículo 28 de la misma ley. Uno de sus requisitos para poder contender por la concesión que se esté licitando, el cual supuestamente busca limitar la mayor concentración del mercado, indica que deberán “solicitar” el visto bueno de la COFECO, aunque no indique que efectivamente debieron de haber recibido dicho visto bueno. Este juego de palabras permitiría, según comentó Abel Hibert, el mismo Pérez Motta y posteriormente la resolución de la Suprema Corte, que sólo con demostrar haber iniciado el trámite del visto bueno el requisito estaba cumplido. Finalmente, a un día de la votación, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas señaló en una carta dirigida al Senado de la República “El Estado mexicano se ha comprometido internacionalmente a acuerdos que indican que de manera general en México no se restringirá el derecho a la libertad de expresión por vías o medios indirectos. (Deberá por lo tanto) garantizar que en las asignaciones de radio y televisión con criterios democráticos (existan) las mismas oportunidades para todos los individuos en el acceso a los mismos”. Esto es, evitar prácticas monopólicas.

Ese mismo 29 de marzo, Andrés Manuel López Obrador hace su primer pronunciamiento contra el dictamen. Pide posponer la votación “hasta alcanzar un amplio consenso en la sociedad ya que, de mantenerse las cosas como están, quedará una sensación de farsa e insatisfacción”. Los otros dos candidatos no emitieron opinión alguna.

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