4.2 Regression Analysis
4.2.1 Conditional quantile regression analysis
En sus reflexiones sobre el lugar, Escobar (2003) politiza la naturaleza y el sitio donde la gente elige vivir, como tal, resulta una herramienta apropiada para explicar las relaciones que los grupos humanos viven con la naturaleza. En el caso de los moradores de Payo Chico explicaría su apego a la tierra por encima de la percepción que tienen del riesgo al morar en dicho lugar. En su texto, Escobar (2003) conecta conceptos como modelos de la naturaleza con conocimiento local, enfoca la importancia del lugar y de la
106 creación del lugar para la cultura, la naturaleza y la economía, y la intersección del ambiente y el desarrollo en tanto experiencia que representa el rompimiento del lugar para muchas personas. Explica que el lugar -como la experiencia de una localidad específica, con algún grado de enraizamiento, linderos y conexión con la vida diaria- continúa siendo importante en la vida de la mayoría de las personas. Existe un sentimiento de pertenencia que es más importante de lo que queremos admitir, lo cual hace de la defensa del lugar como proyecto, una idea lo suficientemente relevante. La defensa del lugar tiene su inflexión en la construcción de una teoría y acción política, de forma social y políticamente efectiva.
Escobar (2003) sugiere que en el frenesí de la globalización, el lugar está despareciendo, con consecuencias profundas en la comprensión de la cultura, el conocimiento, la naturaleza y la economía. Por lo tanto, la introducción de la dimensión basada en el lugar, en los debates sobre el conocimiento local, y los modelos culturales de la naturaleza, nos llevarían a repensar la relación binaria entre naturaleza y cultura no como opuestos, sino como una construcción social.
Las comunidades rurales, designan y utilizan los ambientes naturales mediante prácticas, relaciones, construcciones y experimentaciones diferentes a la forma moderna. “Para muchos grupos indígenas y rurales, la cultura no provee una cantidad particular de objetos con los cuales manipular la naturaleza... la naturaleza no se manipula. (Strathern, citado en Escobar, 2000) No constituyen dominios distintos y separados las esferas de la naturaleza y la cultura. La naturaleza posee una esencia que está más allá del control humano. Algo que ha sido internalizado por la Sra. C. cuando expresa que “con la naturaleza no se puede, podemos inventarnos de todo, pero el hombre jamás controlará la naturaleza...” al referirse al río como ha ido desplazando su cauce con el paso del tiempo y la desconfianza que tiene de que el muro sea la mejor protección contra el comportamiento incontrolable del río.
La manera a través de la cual la naturaleza en aprehendida y construida en los modelos locales, no se interpreta en la dicotomía cultura-naturaleza. Lo humano es una más de las especies de la naturaleza que puebla el mundo. En muchas culturas, su cosmovisión del universo corresponde a un ente vivo que no separa naturaleza de humanos, individuo de comunidad y comunidad de dioses. El mundo natural está integrado al mundo social, mediante lazos de parentesco, que afirman el arraigo al
107 territorio como resultado de estas relaciones.
En síntesis, la defensa del lugar y del conocimiento local que propone Escobar (2003) surge desde la acción política y la aprehensión epistemológica, consciente de que no son panaceas que resolverán los problemas del mundo y busca entender las relaciones del lugar con economías regionales y transnacionales, con la identidad, linderos, cruces de fronteras, etc. Vinculado a las demandas de derechos a su identidad, territorio, autonomía política y propia visión del mundo, es su derecho a existir.
Cuando las personas luchan por habitar el lugar elegido, están concibiendo también el lugar donde “recogerse para evaluar la jornada pasada y proyectar el mañana” (Aguirre, 2007), entonces existe una relación simbiótica entre la defensa del lugar elegido para habitar y la casa donde será posible este recogimiento. Para Aguirre, este recogimiento es la clave del concepto de morada que Levinas56 desarrolla en su
obra Totalidad e Infinito.
Levinas plantea el concepto de morada para explicar la casa como condición de la actividad y punto de partida de la persona. A través de este concepto analiza la materia de la habitación como el lugar donde la conciencia otorga sentido a la dimensión que le rodea, y que facilita la forma cómo esta conciencia se derrama en las cosas y las concretas. Desde esta perspectiva, la habitación -como el lugar de la casa- es vista más como utensilio, herramienta, es decir, el lugar donde se lleva a efecto el “recogimiento necesario para que la naturaleza pueda ser representada y trabajada...” (Levinas, s/r citado en Aguirre, 2007: 111).
Aguirre (2007) considera que al ser la casa el espacio que “permite a la persona el recogimiento en la intimidad, deja de ser utensilio y adquiere su sentido como morada, donde el yo se confirma en su propia identidad”. Una identidad que trasciende a la exterioridad en la cual obtiene los nutrientes para mantener la vida. De esta manera, la casa no aísla a la persona del medio natural, no representa la ruptura, sino que posibilita mirar al mundo -la naturaleza- que se puede transformar mediante el trabajo, y recrear su relación con esta, no como despensa y posesión para satisfacer las necesidades, sino con familiaridad y de manera amistosa.
La morada, en este sentido, hace posible el trabajo y la adquisición como
56 Filósofo de origen Lituano, Véase su libro Totalidad e infinito, sobre el cual Juan Carlos Aguirre desarrolla el ensayo que he revisado para redactar el presente trabajo.
108 posesión de los objetos que la persona usufructúa en el mundo, pero también le da plenitud al yo de cara a la concreción del otro y a la interioridad que le otorga significado al espacio vital en que habita. Al plantearlo de esta manera, Levinas establece la morada como un espacio separado del mundo, pero al mismo tiempo como resguardo desde el cual se forja la vida, se accede a la naturaleza y se la aprehende según las necesidades. Levinas insiste en que si bien “la morada nos permite recogernos en nuestra interioridad, también nos impulsa a salir al mundo, trabajar y poseer” en tanto las cosas nos producen gozo.
Entonces es válido el esfuerzo que realizan las personas por morar en el lugar donde el yo se realiza. De esta manera se puede comprender las acciones emprendidas por lo moradores de Payo Chico para mantenerse habitando el lugar. El conocimiento local de la naturaleza que habitan está en la base de la percepción del riesgo al cual están expuestos. Las demandas elevadas a las instituciones estatales son la forma de acción política efectiva que propone Escobar para la defensa del lugar que se elige para habitar.