SECTION I RATIONALE AND STRUCTURE OF THE RESEARCH
CHAPTER 2 THE CONNECTED UNIVERSITY: REGIONS, UNIVERSITIES AND
2.2 Universities, knowledge exchange, and regions
2.2.2 Configuring university knowledge exchange
A continuación, aprenderemos cómo nuestros pensamientos o ideas automáticas, impactan nuestros estados de ánimo, pueden llevarnos a sufrir grandes frustraciones o poner a otros miembros de la familia en un innecesario estrés y ansiedad. Nuestros pensa- mientos crean estados emocionales. La manera en que piensas se manifiesta en tu vida.
Cuando estamos en estados emocionales negativos, como la de- presión, la angustia, ira o miedo, estamos en realidad pensando negativamente o de manera distorsionada. Este principio, revolu- cionó la psicología y la psicoterapia a mediados del siglo anterior. Siglos antes, muchos sabios ya promulgaban esta verdad. Buda, Lao Tze y algunos filósofos griegos, postularon este principio. El ejemplo más conocido, es del filósofo griego Epicteto. Este pen- sador, propuso que no son los acontecimientos los que nos pertur- ban, sino la opinión que formamos de ellos. Dime cómo piensas
y te diré como te perturbas. Nuestro diálogo interior -nuestros
pensamientos verbalizados- nace a partir de esquemas, maneras rígidas de evaluar el mundo, a los demás y a nosotros mismos. Nuestras creencias, son como una filosofía de vida, nos brindan una actitud ante los acontecimientos de la vida. Es necesario, que verifiquemos que tan efectiva es nuestra filosofía de vida, es decir, nuestras creencias hacia la familia, la crianza y nuestro estilo de vida parental.
En este apartado, hago una adaptación de la clasificación de pen- samientos absolutistas, causantes de neurosis, propuesto por Al- bert Ellis, creador de la Terapia Racional Emotiva Conductual, TREC. Este autor, propone que ciertas afirmaciones absolutistas,
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aparentemente lógicas, son fuente de reacciones poco sanas. No deseo profundizar en el tema de la psicología cognitiva, o del pensamiento, solo deseo exponer cómo nuestra forma de pensar – creencias rígidas- acerca de nosotros mismos como padres, puede llevarnos a sentirnos inútiles, furiosos o autocompasivos. Expon- go a continuación, este breve extracto de la obra de Ellis a manera de ejemplo.
“Las creencias irracionales que la gente mantiene y que ayudan a crear sentimientos y acciones que sabotean su posibilidad de afron- tamiento de un determinado acontecimiento desagradable, suelen consistir en afirmaciones absolutistas de tipo debería de, tendría
que, además de las lógicas pero destructivas y denigrantes irraciona-
lidades que por lo general acompañan a estos “debos”. Las tres afir- maciones absolutistas básicas generadoras de neurosis (con sus in- numerables subdivisiones igualmente poco sanas) son las siguientes: 1. “Debo, absolutamente, tener éxito en la mayoría de mis ac- tuaciones y relaciones; de no ser así, ¡cómo persona soy al- guien del todo inadecuado e inútil!”- resultado: sensaciones de grave ansiedad, depresión, desespero, inutilidad. Accio- nes de evitación, renuncia, abandono, adicción.
2. “El resto de la gente debe, absolutamente, tratarme con con- sideración, justicia, respeto y amabilidad: ¡de lo contrario, no son tan buenos como dicen, y no merecen alcanzar la fe- licidad mientras vivan!” resultado: sentimientos de ira, fu- ria, resentimiento. Acciones de lucha, enemistad, violencia, guerras, genocidios.
3. “Las condiciones bajo las que vivo deben ser absolutamen- te confortable, placenteras y valiosas; ¡de lo contrario, será algo horrible, no lo soportaré, y todo este maldito mundo será asqueroso!” resultado: sentimientos de autocompasión, ira, baja tolerancia a la frustración. Acciones de abandono, queja continuada y adicciones.”
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Algunas Creencias irracionales de los padres
A partir de las tres grandes afirmaciones absolutistas anterior- mente expuestas, he creado un breve listado, adaptado a nuestra vida como padres. Partiendo de las exigencias absolutistas de tipo
tengo y debo, ilustradas por el autor en mención a través de los
ejemplos de diálogo interior, doy ejemplos de algunas posibles creencias irracionales de los padres. Estas son solo ejemplos, para que puedas aprender a observar tu mente y detectes alguna ma- nera absolutista de pensar que te cause malestar. Primero, cito el referido dialogo interior que presenta la expectativa absolutista e irracional, y luego, los pensamiento que pueden derivar de ello.
1
“Debo, absolutamente, tener éxito en la mayoría de mis actua- ciones y relaciones; de no ser así, ¡cómo persona soy alguien del todo inadecuado e inútil!”- resultado: sensaciones de grave ansiedad, depresión, desespero, inutilidad. Acciones de evita- ción, renuncia, abandono, adicción.
Pensamientos derivados
Mi hijo debe obedecerme siempre Debo ser el mejor padre siempre Soy siempre un mal padre o madre
Yo debo hacerlo todo bien y ganarme la aceptación de mis hijos Mis hijos son buenos, perfectos, quiero hijos perfectos
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“El resto de la gente debe, absolutamente, tratarme con con- sideración, justicia, respeto y amabilidad: ¡de lo contrario, no son tan buenos como dicen, y no merecen alcanzar la felicidad
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mientras vivan!” resultado: sentimientos de ira, furia, resen- timiento. Acciones de lucha, enemistad, violencia, guerras, genocidios
Pensamientos derivados
Mis hijos deberían tratarme con amabilidad y amarme con consi- deración y justicia
Mis hijos son buenos, perfectos, quiero hijos perfectos Mis deben respetarme porque soy su madre o padre
Son mis hijos y yo decido que hacer con ellos, son míos. Son mis posesiones.
En mi casa no se debe dudar de mis mandatos
Yo tengo derecho a prohibir porque soy el padre y el adulto. No importa si yo mismo rompo la prohibición, pues soy el padre o madre.
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“Las condiciones bajo las que vivo deben ser absolutamente confortable, placenteras y valiosas; ¡de lo contrario, será algo horrible, no lo soportaré, y todo este maldito mundo será as- queroso!” resultado: sentimientos de autocompasión, ira, baja tolerancia a la frustración. Acciones de abandono, queja con- tinuada y adicciones.
Pensamientos derivados
Debo darles todo a mis hijos para que no les falte nada
Las circunstancias de ser padre deben ser siempre fáciles y agra- dables para mí
Mi hijo debe ser el mejor en el colegio
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Ahora, voy a agregar otros dos tipos de creencias, que afectan el desarrollo de la singularidad de nuestros hijos, y que los padres usamos muchas veces, de manera automática. El primer tipo de pensamientos es soy un padre/madre abnegado. Esta creencia, victimiza al padre y hace del hijo un medio de autocompasión, y a largo plazo, se les considera como hijos malos, aquellos que no se dejan consentir por los padres abnegados.
El otro tipo de creencia, es el prejuicio personalidad. En esta creencia, se le atribuye al hijo una personalidad que no le corres- ponde. Puede ser la del padre, abuelo, hermana, cualquier fami- liar. Puede ser incluso, alguna personalidad idealizada por alguno de los padres o el sistema familiar. También se incluyen prejuicios o etiquetas como “la oveja negra” o “el hijo de en medio”, “el re- belde”, “el cariñoso”, etc. Cualquier prejuicio, es una etiqueta que creará una personalidad, que el hijo no ha escogido o desarrollado, por el contrario, se le ha asignado por selección de similitudes, diferencias, generalizaciones o estereotipos.
Veamos ahora que otros pensamientos pueden derivar de estas creencias.
Padres abnegados. Este tipo de pensamiento victimiza al padre,
lo vuelve autocompasivo y manipulador, hace del hijo un objeto. Le hace maléfico si no cumple la demanda de protección del pa- dre, Crea una deuda emocional del hijo para el padre abnegado insalvable.
Pensamientos derivados
Yo les cuidaré toda la vida porque sé que los bueno para ellos Si te protejo lo hago por ti.
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Yo ya he sufrido e hice cosas malas. Protegeré a mis hijos del mundo y de la gente mala.
Vivo para mis hijos pues son todo para mí.
Mis hijos son la causa de mi vida y por ellos lucharé
No importa que yo y mi pareja seamos infelices, lo que importa es que nuestros hijos sean felices
Prejuicio de personalidad. Comunicar estos pensamientos verbal-
mente, crea en el hijo una idea de cómo debe y tiene que ser, para encajar en el prejuicio, estereotipo o personalidad que los padres creen o le asocian. La genética familiar y el parentesco son innega- bles, pero recordemos que el amor es aceptar la Singularidad y uni- cidad del hijo o hija. Atribuir prejuicios de personalidad y estereo- tipos, puede llevar al hijo a creer, que él o ella, es en verdad lo que le dicen, y a largo plazo, crear un profundo conflicto de identidad.
Pensamientos derivados
Mi hijo es como su madre/ como su padre/ como su abuelo Mi hijo debe cuidar y enaltecer nuestro apellido
El mayor es la oveja negra, el menor es el consentido, el de en medio nadie lo quiere.
Mi hijo tiene que ser lo que yo no fui y hacer lo que no hice Recuerda, el principio psicológico, manifiestas lo que piensas. Tus pensamientos se pueden manifestar en ira, decepción, desespera- ción e irritabilidad. Aprende a reconocer, cómo de manera automá- tica, puedes generar afirmaciones absolutistas. Observa tu mente.
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Haz de tu pensar, un arte por medio de una sana observación de tus pensamientos. A veces, es necesario cambiar nuestra manera de ver el mundo y de ver a nuestros hijos. Otras veces, es nece- sario cambiar la inútil manera como nos apreciamos a nosotros mismos. Por el momento, el primer gran paso ya lo has dado: em- pieza a observar tus pensamientos e identificar tus afirmaciones absolutistas.
El camino para una familia feliz, es facilitar que cada miembro ex- prese sus emociones e ideas, dentro de un ambiente enriquecedor, respetuoso y libre de prejuicios. Es necesario para ello, que nues- tros hijos desarrollen su propia voz e identidad evitando hablar a través de ellos, y por ellos.