Robust diagnosis of Ewing sarcoma by immunohistochemical detection of super-enhancer-driven EWSR1-ETS targets
CONFLICTS OF INTEREST The authors declare no conflict of interest.
PIHA-Universidad de Buenos Aires
Introducción
La conmemoración del bicentenario de la Revolución de Mayo en la Argentina –como en general sucede con las evocaciones de esta naturaleza– configuró un contexto propicio para la activación de diversas producciones de sentido en las que el pasado es interpelado con miras a la intervención sobre el presente.
Ese pasado podía ser invocado desde varios lugares: desde aquel que le atribuía una función pedagógica hasta otro que reposaba en sus valores cognitivos, desde la funcionalidad política hasta la cultural, desde la inte- gración de ese pasado con el presente hasta su negación o abolición. Por ello adquiere particular interés analizar las funciones asignadas a ese pasado y sus correlativas proyecciones.
Del mismo modo, las conmemoraciones en general –y los bicentenarios en particular– plantean la necesidad de identificar el conjunto de media- ciones a través de las cuales un colectivo social traza sus vínculos con el pasado. Entre esos variados intermediarios, la historiografía, las políticas estatales, las memorias y las representaciones sociales, el patrimonio his- tórico, la divulgación histórica, los medios de comunicación funcionaron y funcionan como generadores de imaginarios sociales con sus correlativas derivas sociopolítico-culturales.
Por ello interesa en esta coyuntura preguntarse cuáles son esos media- dores, qué mensajes procuran transmitir, cómo se concibe la simbología asociada a la Revolución de Mayo, para especular sobre su operatoria en la sociedad actual.
Una gran cantidad de emprendimientos culturales producidos en el marco de las conmemoraciones del bicentenario de la Revolución de Mayo proliferaron a lo largo de 2010, lo que permite adelantar la productividad tanto simbólica cuanto material de esta celebración colectiva. En este artí- culo nos detendremos en el análisis de tres proyectos organizados y puestos
en marcha por el Estado Nacional con motivo de la celebración: El mural interactivo del bicentenario, El laberinto del Bicentenario y Muchas voces, una historia. Argentina 1810-2010.
El Mural Bicentenario
En marzo de 2010, se puso en línea un sitio web interactivo diseñado por Rep (Miguel Repiso),1 el Mural Bicentenario. Se trata de un trabajo
del dibujante realizado originalmente a pedido de la Secretaría de Cultura de la Nación. El mural fue la actividad central del organismo en el stand montado en la Feria del Libro de 2008, cuyo tema era el entonces futuro bicentenario. En una decisión de último momento, casi coincidente con el inicio de ese evento cultural, la Secretaría de Cultura modificó las actividades programadas y contrató a Rep para realizar esa obra.2 Durante el tiempo
en que estuvo abierta la feria y frente al público que la recorría, el autor trabajó poniendo en imágenes los doscientos años de historia argentina, destacando algunos acontecimientos reputados como los más significativos a criterio del artista
El mural, que mide 11,66 x 2,40 metros y fue realizado con técnica mixta (lápiz, marcador y acrílico en colores blanco, negro y grisáceos), fue tras- ladado a Tucumán unos meses después, en octubre de ese año, para que Rep continuara su trabajo, ahora en el marco del ii Congreso Argentino de
Cultura. En ese contexto se iniciaron las conversaciones para convertir el mural en un producto interactivo a través de un convenio entre el canal Encuentro, la Casa del Bicentenario y educ.ar.Surge asíel mural interac- tivo del bicentenario, que suma a la obra una versión digital online en la que es posible navegar por las imágenes que lo componen e ir desplegando ventanas con contenidos producidos por el canal Encuentro y el portal educ. ar sobre los distintos tópicos.3 En el mural la secuencia histórica se ordena
cronológicamente desde la Revolución de Mayo de 1810 hasta 2010. Según su autor, “es una línea de tiempo desde 1810 hasta ahora, donde pasa de todo, lo que uno tiene en la cabeza. Esta Argentina con sus conflictos y armonías, siempre con batallas, siempre con luchas por el poder”. Sin embargo, el relato no se despliega en una sucesión de héroes y personajes
1. Dibujante y humorista de Página 12. Colaboró en las revistas Veintitrés, Fierro y en los diarios El País y La Vanguardia de España. Su obra está compilada en más de veinte libros que tienen como temática la historia, lo popular y los derechos humanos. Ha ilustrado Don Quijote de la Mancha, portadas de discos y libros.
2. Presidencia de la Nación-Secretaría de Cultura, Expte. 4017/2008.
destacados tan caros a la historiografía tradicional sino que se procura hacer hincapié “en los hechos protagonizados por la gente, por el pueblo, los cambios generados por los vientos sociales. No por la historia oficial y por los individualismos procerísticos”, según detalló Rep a la agencia de noticias Télam. Se trata entonces de ilustrar una concepción de la historia que coloca en las dimensiones sociales colectivas la posibilidad del cambio, no atribuible ni a la gestión de los próceres ni al relato procedente de la historia oficial: “El mural progresa, temporalmente, a fuerza de movimien- tos sociales, de protagonismo del pueblo, de la gente anónima. La selección la hice siguiendo hitos que sensualmente y subjetivamente repercuten en mi propia construcción histórica de nuestra nación, con sus idas y vueltas, progresos y retrasos”, describía el dibujante cuando terminó su obra.4
Los movimientos sociales y políticos se constituyen entonces en protago- nistas del devenir histórico: unitarios, federales, inmigrantes, el radicalismo, el peronismo, los desaparecidos y los desplazados por el neoliberalismo. La masividad progresiva que adquieren estos sectores se ve reflejada por el aumento en la cantidad de personajes representados, que entran en escena a medida que se ampliaron los derechos.5
Esta aglomeración de imágenes que se superponen y enciman atraviesa el Mural Bicentenario, no “del Bicentenario”, ya que no es definitivo. Como la historia misma, nuevas interpretaciones podrían delinear nuevos trazos: “Yo lo voy a seguir completando, quizá toda mi vida, según se me vaya mo- dificando la visión de nuestra historia”,señaló su autor.
Por lo demás, el proceso no está exento de retrocesos ni de episodios vio- lentos como los fusilamientos a los federales, las guerras, el avance militar, la desaparición forzada de personas.
No obstante, su ruptura historiográfica con lo que podríamos llamar el relato tradicional no es total, conserva ciertos lineamientos. Así, no rompe con la hegemonía porteña ni con la linealidad del proceso histórico; hay una virtual ausencia de los aportes regionales y no se llegan a superar los
4. Estas afirmaciones pueden leerse en la entrevista a Rep disponible en http://www.mural- bicentenario.encuentro.gov.ar/entrevista1.html. Consulta: 1 de agosto de 2014.
5. Particularmente se destaca el rol de las mujeres como figura simbólica en los partos de la historia, la República, la Justicia, por ejemplo, sanción del voto femenino, Madres de Plaza de Mayo. El propio dibujante señalaba en una entrevista realizada por el canal Encuentro la importancia concedida a aquellos valores expresados por lo femenino “[el mural] termina en libros y en mujer, esto último no tiene nada que ver con la coyuntura presidencial, sino con un deseo de que la historia deje de lado la lógica masculina de despojo y destrucción, para nutrirse del poder femenino del dar y la sutileza. No quiere decir que haya presidentes mujeres, sino un cambio de lógica”.
cortes institucionales tradicionales, que son los que marcan los clivajes en el decurso temporal.6
Toda experiencia política cuenta con su “relato”, con una narración funcio- nal a sus fundamentos, y el Mural Bicentenario no escapa a tal verificación; los festejos del Bicentenario revelan así la memoria institucionalizada. Dicho proceso implica la selección de contenidos relevantes para las demandas identitarias del presente.
En su versión online, la propuesta está orientada fundamentalmente a docentes y alumnos, y pensada para trabajar en el aula, particularmente en los niveles primario y secundario. Para este objetivo, el mural está acompañado de dos secciones, una videoteca que incluye una selección de fragmentos de la serie Historia de un país. Argentina siglo xx realizada por
el canal Encuentro, y un conjunto de propuestas y sugerencias para trabajar diferentes temas y problemas de la historia argentina dirigido a los docentes. La utilización del mural de Rep con fines didácticos no implica la mera transmisión de un contenido curricular sino que conlleva un proceso de construcción de una memoria cultural. Para tal fin, se utiliza el lenguaje iconográfico buscando construir un relato que se inicia con la instauración del primer gobierno patrio y culmina con los sucesos de 2001 (aunque las últimas imágenes hagan referencia a 2010) y en el que la presencia popular –como aparece en las imágenes– resulta fundamental.
El laberinto del Bicentenario. Parque temático de las antinomias argentinas
La instalación, titulada El laberinto del Bicentenario. Parque temático de las antinomias argentinas, realizada por la Secretaría de Cultura y el Ministerio de Educación de la Nación, fue inaugurada el 20 de julio de 2010, también en ocasión de los festejos por el Bicentenario.
En su inauguración, contó con la presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y los responsables de las dos carteras organizadoras,
6. Los acontecimientos destacados son Revolución de Mayo de 1810, creación de la bandera en 1812, cruce de los Andes en 1817, Constitución Nacional en 1853, guerra contra Paraguay, publicación del Martín Fierro, campaña al desierto, modelo agroexportador, gran inmigración, ley de sufragio secreto y obligatorio, asesinato del senador Lisandro de la Torre, movimiento obrero: Patagonia Trágica y Semana Trágica de 1918, Boedo y Florida, golpe de 1930, golpe de 1943, 17 de octubre de 1945, ley de sufragio femenino de 1947, reforma constitucional de 1949, bombardeo a Plaza de Mayo de 1955, dictadura de Juan Carlos Onganía, triunfo de Héctor J. Cámpora, golpe de Estado de 1976, desaparecidos, Madres de Plaza de Mayo, guerra de Malvinas, vuelta a la democracia y juicio a la juntas militares, los años 90, diciembre de 2001.
Alberto Sileoni y Jorge Coscia.7 La muestra gratuita podía visitarse en el
Salón Blanco del Ministerio de Educación. En este caso, “la argentinidad” se aborda desde un recorrido por espacios interactivos diseñados por el artista plástico Daniel Santoro y el cineasta Francis Estrada, con el asesoramiento del historiador Javier Trímboli.8
En una nota titulada “La historia como parque temático” aparecida en
Página 12 se afirmaba que “a través del planteo de antinomias de lo más variadas, Daniel Santoro y Francis Estrada abordan ese concepto difícilmente atrapable que es la argentinidad”.9 Argentinidad y antinomias aparecen
entonces como términos indisociables. El eje articulador del relato son las antinomias pasadas y presentes de la historia argentina, fragua de una ar- gentinidad en tensión. A partir de ellas se organizaron una serie de espacios interactivos en los que podían encontrarse propuestas tan disímiles como retratos hablantes de próceres no siempre contemporáneos entre sí, que, sobre la base de discursos reales, “intercambiaban opiniones”; una maqueta de la batalla de Caseros intervenida con efectos producidos con tecnología digital, los momentos centrales en las luchas populares a través de imágenes proyectadas, las dictaduras militares, la recuperación de la democracia, o los años 90 representados en videojuegos. Los visitantes atravesaban los 1.500 m2 de pasillos y salones guiados por un grupo de actores caracterizados
7. La inauguración de esta muestra fue el marco propicio para presentar el libro que conden- só la mirada oficial sobre el bicentenario, Argentina 1810-2010 Bicentenario. “Muestra una posición y un proyecto político demostrando que el Bicentenario es una oportunidad para re- cuperar con orgullo el concepto de patria que sólo estaba reservado para algunos sectores que no reflejan el pensamiento nacional”, señalaba en esa oportunidad el ministro de Educación Sileoni. “Presentamos las antinomias que han determinado nuestros éxitos y fracasos; y, a su vez, el libro que propone salir del laberinto por el camino correcto de la encrucijada, que es sólo aquel que incluye a todos”, sostenía por su parte el secretario de Cultura Jorge Coscia. Sin embargo, el libro no es un texto programático sino que, por el contrario, es una compilación sobre diferentes aspectos considerados constitutivos de la identidad nacional a la que se invitó a participar a un nutrido y heterogéneo grupo de autores de distintas disciplinas y profesiones. La obra resultante no es una narrativa nacional compacta, una interpretación sobre la historia nacional que cruce pasado y presente, sino un relato coral donde se acomodan sin demasiada argamasa una multiplicidad de temas, ejes y sentidos.
8. Daniel Santoro nació en Buenos Aires en 1954. A comienzos de los 70 ya estaba en la Escuela Nacional de Bellas Artes y empezaba a conjugar su arte con su militancia en el peronismo. Su amalgama de estética, historia y política despliega una sostenida y extravagante invención que pone en obra ese vasto “mundo peronista”. Por su parte, Javier Trímboli es profesor de Historia, egresado de la Universidad de Buenos Aires, de la que fue investigador y docente, también dio clases en el nivel medio y en la escuela de capacitación docente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En 2003 comenzó a trabajar en el Ministerio de Educación de la Nación; cinco años después fue convocado por canal 7. Allí se le propuso empezar a producir materiales, programas pensando en el Bicentenario donde la imagen tiene un lugar central.
como personajes históricos que los invitaban a interactuar con fotografías, objetos, actores, material de archivo intervenido y proyecciones.
Según sus realizadores, los sujetos imaginados como receptores de la muestra no se limitan a un público reducido e instruido: “Nos interesa que los sectores populares visiten esta muestra”. No sólo puede percibirse en este emprendimiento la intención didáctica presente también en la versión interactiva del mural analizado, sino que la interactividad de esta propues- ta hace que se vincule esencialmente con lo lúdico, con la posibilidad del espectador de integrar videos, tomarse fotos y jugar a algún juego, lo cual permite a sus creadores caratularla como “parque temático”. El laberinto intenta promover la participación social y la reflexión histórica a través de maquetas, objetos, videoinstalaciones y novedosas técnicas de animación, también se realizan sobreproyecciones en los visitantes y sobre diferentes superficies mediante complejos sistemas de animación.10
La heterogeneidad que primó en la propuesta no es sólo estética o téc- nica, también combinó espacios más pensados en términos de la historia tradicional de matriz ético-político y encarnada en los grandes hombres –presente especialmente en aquellos referidos al siglo xix–, con otros donde
la historia adquiere un carácter marcadamente social y aparece como el resultado de las gestas populares, la resistencia y la participación colectiva, especialmente presente en el relato de las últimas décadas. La línea anti- nómica produce cierta reflexión y cierta emoción, reforzada sensorialmente con voces y sonidos; los retratos hablantes de San Martín, Alberdi, Moreno, Sarmiento, Rosas, Belgrano y Quiroga polemizan y discuten; la sucesión de videoproyecciones, maquetas intervenidas, plantea las sucesivas contra- dicciones que signaron los últimos doscientos años de historia argentina.
En su conjunto la muestra condensa lo que podríamos llamar un sentido común sobre la historia argentina, simplificable en la existencia de oposiciones irreductibles que desde los años 30 el revisionismo contribuyó a construir y consolidar en amplios sectores. Efectivamente, la concepción predominante de la historia nacional es la de los contrastes, las oposiciones, las figuras y los símbolos rivales; los conceptos opuestos. “El tema de la muestra son las controversias, las disputas”, explica Santoro. “Hay algo de nuestra identidad que no termina de cerrar. Nuestra construcción identitaria está trazada por las antinomias. Eso nos afecta muchísimo.” Y es que ninguna de estas antinomias está realmente superada: “La vieja oposición civilización/ barbarie todavía no está saldada”. Tales oposiciones se plasman tanto en grandes hechos históricos –pueblos originarios versus inmigración– como en aspectos cotidianos –tn versus 6, 7, 8 o Soda versus Redondos–. Así se
contrastan un libro de Borges con un par de alpargatas. El único espacio
sin antinomias es el de la dictadura: “Ahí no hay dos miradas posibles”, afirmó Estrada.11 Como todo laberinto, pareciera no tener salida, pero el
último segmento es un llamado a la unidad.
Aunque la instalación respeta cierto orden cronológico, no se atendió a secuencias estrictas ni la muestra debe recorrerse siguiendo una progresión temporal. Como en el caso del mural, se abordan el radicalismo, el pero- nismo, la dictadura, la recuperación de la democracia y el neoliberalismo de los 90, temáticas que conforman la segunda mitad del recorrido. Según sus realizadores, “la idea era combinar cierta libertad estética con rigor historiográfico”.12
Muchas voces, una historia: Argentina 1810-2010
En marzo de 2010 y también en el marco de las actividades organizadas con motivo de la conmemoración, se inauguró en Buenos Aires la Casa Nacional del Bicentenario. Una de las dos exposiciones permanentes con que se eligió presentar esta nueva institución fue Muchas voces, una historia. Argentina 1810-2010, un itinerario por la historia nacional desde 1810 hasta 2010.
La exposición fue diseñada y realizada por Alejandro Areal Vélez, contó con la consultoría en contenidos históricos y textos de Fernando Devoto y la asesoría general de Julio Fernández Baraibar.13 El soporte elegido fue
una gran instalación audiovisual en seis pantallas, mediante las cuales se proyectan canciones, citas textuales, fotos y videos intentando construir un relato de dos siglos de historia argentina, abarcando e integrando la política, la economía, la sociedad y el arte, en una perspectiva diacrónica, plural y documentada.
Como en los productos anteriores, se presenta en este caso un itinerario de la historia argentina desde el 25 de mayo de 1810 –“Inicio de una larga lucha por la independencia”– hasta el de 2010. “Este recorrido aspira a sustituir las tradicionales interpretaciones lineales y unilaterales, por una
11. “La historia como parque temático”, Página 12, Buenos Aires,20 de julio de 2010. Una lectura de los festejos del Bicentenario asociada al revisionismo histórico y sus combates puede leerse en Horacio González, “El revisionismo histórico y el combate por la historia”, La Tecl@ Eñe. Revista digital de cultura y política, 2011. Disponible en http://lateclaene.blogspot.com. ar/2011/11/historia-y-sociedadel-revisionismo.html. Consulta: 1 de agosto de 2014. 12. “La historia como parque temático”, Página 12, Buenos Aires,20 de julio de 2010. 13. Alejandro Areal Vélez fue docente de tea Imagen; en 2005 filmó El exilio de San Martín. Una historia de ausencia, película documental auspiciada por la Secretaría de Cultura de la Nación, el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el Instituto Nacional Sanmartiniano. Se preestrenó en junio de 2005 en la Casa Argentina y en la Embajada Argentina de París.
visión que dé cuenta de las complejidades y ambigüedades del relato histó- rico, que exprese la pluralidad de voces y perspectivas de nuestra sociedad. Nuestro desafío es estar atentos a los cambios –sociales, políticos y econó- micos– y a las experiencias de los sujetos, en estos doscientos años.”14Se
trata en este caso de una interpretación que enfatiza en la heterogeneidad de actores y procesos, la heterogeneidad constitutiva del pasado argentino.
En tal sentido, resulta interesante la concepción en términos de “procesos”