visto.”
Dr. James Tanner, sociólogo
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Categorización de las manchas de tinta
Una vez que percibimos estímulos, los ubicamos en categorías que encajan con nuestra imagen o con nuestra visión del mundo. Incluso las imágenes más ambiguas pasan por este proceso. Recordemos, por ejemplo, la prueba de manchas de tinta de Rorschach, que Her- man Rorschach propuso por primera vez en 1921. En la prueba se utilizan diseños abstrac- tos para provocar asociaciones al contemplar los diseños. No hay respuestas “correctas” a las pruebas de manchas de tinta; más bien, se les diseñó para evocar las categorías más evidentes de organización de las percepciones que luego interpreta un terapeuta. La vali- dez de la prueba de manchas de tinta para revelar rasgos de personalidad es cuestionable. Para nuestros propósitos, las manchas de tinta constituyen una ilustración excelente de la manera en que las personas intentan encontrarle significado, incluso a las percepciones ambiguas. Estudia la mancha de tinta de la figura 3-4A por un momento. La primera fue exhibida en una página de Internet y provocó las siguientes respuestas en el sitio (http:// www.pigwig.demon.co.uk/inkblot/archive/98_11_responses.html):
FIGURA 3-4A. ¿Qué observas tú en la mancha de tinta?
— Parece una persona saltando con sus esquís. — Una rana muy contenta.
— Un bailarín de danza folklórica rusa con pompones y zapatos de payaso. — Un malabarista parado sobre un puente que se está cayendo.
— Algún malo con cuernos que está sonriendo mientras observa a un pequeño hombre- cito con alas y zapatos de baile muy grandes sobre su labio.
— Un montón de huesos y gansos voladores. Me hace sentirme feliz. Ahora, observa la siguiente mancha de tinta (Figura 3-4B).
FIGURA 3-4B. ¿Qué categorías puedes utilizar para que esta imagen tenga sentido?
Pregúntate a ti mismo:
1. ¿Cómo identificas la(s) imagen(es)?
2. ¿Qué organización puedes proporcionarles?
3. ¿Qué pueden decirte tus respuestas acerca de ti mismo?
Aplicación
de los conceptos
de comunicación
▲▲▲ ▲ ▲ Dobkin03.indd 74 Dobkin03.indd 74 21/12/06 19:41:5021/12/06 19:41:50La teoría Gestalt y las pruebas de tinta como las del recuadro pueden hacer que la manera en que organizamos las percepciones parezca casual y desconocida. En realidad, sabemos mucho acerca de la manera en que se clasifican las percepciones. Las categorías mentales que utilizamos para organizarlas en gran parte son resultado de nuestras interacciones con los demás. La relación entre la organización de las percepciones y la comunicación se analiza en la teoría del constructivismo, que George Nelly fue el primero en proponer (1955). De acuerdo con ella, las personas interpretan y actúan con base en la experiencia y en un sistema mental de organiza- ción del conocimiento. Esta huella cognoscitiva se integra de elaboraciones, prototi- pos, estereotipos y guiones personales.
Elaboraciones personales.
Las elaboraciones personales son categorías por las que es posible diferenciar a personas y a eventos. Todos tenemos incontables elaboraciones personales, como las que nos ayudan a decidir si alguien es sincero o no, generoso o parco, inteligente o no. Utilizamos estas elaboraciones para determi nar qué tanto se acerca nuestra percepción a nuestra experiencia previa y qué cualidades que puede poseer una persona o un objeto. Las elaboraciones personales proporcionan un inventario de nuestras creencias. Mientras más elaboraciones tengamos, más complejo nuestro entendimiento. Por ejemplo, los estadounidenses consideran a los insectos plagas y no una fuente de alimento nutritivo con base en la definición de una elabo- ración a la que se denomina “alimento”. Nuestra experiencia personal determinará la complejidad de elaboraciones tales como el alimento, de tal manera que la persona que ha probado comida internacional y quizás comido larvas de insecto tendrá una definición más multidimensional de las cosas que es bueno comer.Todo el tiempo nos basamos en elaboraciones; nos ayudan a relacionar nuevas palabras e imágenes con aquéllas con las que estamos familiarizados e influyen en cómo podemos responder a lo que vemos y escuchamos. Algunos teóricos de la co- municación consideran que aprendemos a categorizar nuestras percepciones con base en lo que vemos y escuchamos en los medios. En el recuadro “Exploración de los conceptos de comunicación”, que se refiere a los medios y a las percepciones de violencia, se presentan investigaciones que amplían las suposiciones básicas rela- tivas a la utilización de elaboraciones perceptivas.
Prototipos.
Una de las elaboraciones personales más básicas que utilizamos para organizar percepciones, recibe el nombre de prototipo: una persona, personalidad o fenómeno específico que ejemplifica un conjunto de características. Se ha aplicado este término a modelos ideales de personas o situaciones. Por ejemplo, puedes tener un prototipo del maestro perfecto que usas como base de comparación para otros. Entonces, evalúas cada profesor subsiguiente según el grado de similitud que tiene con este prototipo. En muchas comedias románticas se emplean prototipos para ayudar a la trama, como cuando el personaje central tiene una pareja que resulta en- cajar en su idea de la compañera ideal. Aunque esta pareja parece prototípica, el pro- tagonista descubre que otra persona aparentemente inaccesible realmente se acerca más al prototipo de lo que él se hubiera imaginado. Tenemos también prototipos de atletas, músicos y conductores estrellas de programas noticiosos. Quizás tenemos un prototipo para nuestra pareja en un matrimonio y otro distinto para un mejor amigo. Los individuos que utilizamos como prototipo nos ayudan a clasificar nuestras per- cepciones de la gente cuando las comparamos con ellos.Estereotipos.
Cuando nuestras elaboraciones personales son simplistas, tene- mos dificultades para reconocer y apreciar las cualidades individuales de las personas. Los estereotipos se ubican entre las elaboraciones más poderosas y más simplificadas (Delia, O’Keefe y O’Keefe 1982). Como se analizó en el capítulo 2, los estereotipos son generalizaciones acerca de las personas que se basan en su afiliación de grupo y no en sus características individuales. Algunos estereotipos comunes son las elaboraciones que asumen que la gente pobre es perezosa, que la gente con sobrepeso tiene buen■
constructivismo
Teoría según la cual, la gente interpreta y participa de expe- riencias basándose en un sis- tema mental de organización del conocimiento.
elaboraciones personales
Categorías mediante las cuales es posible diferenciar a personas y a acontecimientos.
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prototipo
Una persona, personalidad o fenómeno específico que ejem- plifica un conjunto de caracte- rísticas.
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sentido del humor y que los homosexuales son promiscuos. Un estereotipo que algu- nos oficiales de policía tienen es que los afroestadounidenses son más propensos a cometer algún crimen. Como afirmó un oficial de la ciudad: “probablemente sospecho más de los negros, con base en mi experiencia. Hay más posibilidades de que surjan problemas con ellos que con otros” (Trotón, McKinnie y Stetz 1999). Este estereotipo, pensemos o no que es válido, lleva a algunos oficiales a conducirse con mayor agresivi- dad hacia los individuos de raza negra, a quienes consideran sospechosos y esto hace que estén más dispuestos a detenerlos y a esposarlos que a los miembros de cualquier otro grupo racial. Las referencias de los oficiales respecto de los negros generalmente son más condescendientes, acusatorias y de confrontación. Tener a los estereotipos como fundamento puede provocar consecuencias trágicas, como cuando un oficial de policía le dispara a un sospechoso afroestadounidense o, como lo sucedido después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, cuando un hombre de raza blanca mató a un sikh que usaba un turbante pensando que se trataba de un terrorista islámico.
A menudo pensamos que podemos evitar conscientemente los estereotipos, pero a veces nos aferramos a ellos porque nos sirven como un poderoso atajo para or- ganizar las percepciones; los estereotipos constituyen convenientes compartimen- tos mentales en los cuales ubicar a las personas. Entre los más convenientes están
Exploración
de los conceptos
de comunicación
Los conductores de programas noticiosos o de opinión y los actores carismáticos confían en elaboraciones personales para organizar sus percepciones, igual que hacemos el resto de nosotros. Sin embargo, las elaboraciones que los comunicadores de influencia utilizan para clasificar a las personas y a los acontecimientos pueden tener mucha influencia en la per- cepción de los demás. Por ejemplo, cuando los reporteros de televisión presentan historias noticiosas, se basan en las categorías perceptivas que a menudo adoptan las personas que las observan. Por ejemplo, una vez que alguien ha sido calificado como criminal, el público tiende a utilizar el concepto “criminal” cada vez que ve otra historia acerca de esa persona. A este fenómeno se le ha denominado categorización o uso, por parte del público, de cate-
gorías conceptuales que se han resaltado en los medios (Iyengar y Zinder 1988).
Las investigaciones que se refieren a la categorización se iniciaron con temas que se subrayaban en las noticias, como crimen y pobreza, y la influencia de las noticias en las campañas políticas. En investigaciones contemporáneas también se considera el papel de la categorización en la forma en que los espectadores de películas perciben la violencia. Por ejemplo, sabemos ahora que observar cintas violentas conduce a pensamientos más agresi- vos y que aumenta la velocidad con la que las personas reaccionan a palabras agresivas o que “buscan bronca” (Bushman y Green 1990; Bushma 1998).
En esta investigación se sugiere que una vez que se nos presente una categoría concep- tual, probablemente nos basaremos en ella para organizar las percepciones subsecuentes. Si repetidamente leemos en el periódico local que a un vecino se le ha apresado por haber cometido delitos sexuales, probablemente consideraremos cualquier cosa que él hace como prueba de esa perversión. Quizás aprendamos a reaccionar con violencia a algunas palabras e imágenes o a asociar una persona con una categoría.
Pregúntate a ti mismo:
1. Intenta recordar una historia noticiosa o un anuncio que te resultó especialmente atrac-
tivo. ¿Cómo “dejó huella” en tu percepción?
2. ¿Qué asociaciones haces con la persona o con el producto del anuncio?
Los medios y la percepción de violencia
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categorización
Uso, por parte del público, de categorías conceptuales que han sido enfatizadas por los medios.
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los que se refieren al sexo. Desde el momento en que los bebés nacen, nos funda- mentamos en las percepciones que tenemos respecto a su sexo para entenderlos y crearnos expectativas en torno a la manera en que ellos se comunicarán. En un estudio, por ejemplo, se mostró a los observadores una grabación en la que un bebé jugaba con una caja que tenía un payaso saltador dentro. A la mitad de los observado- res se les dijo que se trataba de un niño y a la otra mitad, que era una niña. Cuando el bebé terminó por agitarse por jugar y lloró, los que pensaban que se trataba de un niño supusieron que estaba enojado, mientras que los que la consideraban una niña la describieron como temerosa (Kimmel 2000).
Le asignamos estereotipos incluso a los objetos inanimados. A menudo bautiza- mos barcos y vehículos con nombres de mujer y nos referimos a los animales fuertes como a hombres. Al menos en una investigación se revela la fuerza de los estereo- tipos de género en nuestras percepciones de las computadoras. En un experimen- to, todos los participantes negaron tener estereotipos con respecto a hombres y mujeres. Pero cuando se sentaron frente a una computadora, consideraron que las que tenían voces de hombres integradas eran más conocedoras de la tecnología y las que hablaban con voz femenina eran mejores maestras del amor y de las rela- ciones interpersonales. Una alabanza de una de las primeras
computadoras se considera más impresionante que una que procede de las segundas. Finalmente, cuando la voz femenina de una computadora se moduló para sonar más masculina, la gente pensó que la computadora era más inteligente, con mejores habilidades de razonamiento y más capacidades de persuasión que la computadora con voz de mujer (Balint 1998). Este estudio demuestra la persistente confianza en los estereotipos para entender el mundo.