Conversar es hablar sobre temas (Orletti, 1989). Los interlocutores tienen la capacidad de controlar el contenido de la conversación y gozan de
libertad para elegir los temas, la forma de introducirlos, de desarrollarlos y de concluirlos sin tener que atender a un esquema previo (Bygate, 1987). Esta capacidad de control es un recurso fundamental para el desarrollo de la competencia interactiva de los hablantes no nativos (Mentis, 1994).
Como hemos señalado en la sección anterior, el estudio sobre la selección y manejo de temas no se tiene mucho en cuenta en los trabajos actuales realizados desde el campo del análisis del discurso (Seedhouse, 2004). No obstante Sacks (1992), entre otros, se dedicó ampliamente a describir y comprender cómo los interlocutores gestionan el tema en sus discursos. Los pocos investigadores que se interesan por el estudio del tema examinan la organización y la señalización de las secuencias temáticas mediante la observación de los procedimientos que los interlocutores emplean en la conversación para iniciar y cerrar los temas y para gestionar su manejo. El concepto de manejo del tema se refiere a aquellos procedimientos que los participantes en un evento comunicativo usan para señalar transiciones temáticas, para hacer aportaciones relacionadas con lo que están hablando y para compartir la responsabilidad en la introducción, el desarrollo y la finalización de los temas.
Levinson (1983) sugirió que desde el análisis del discurso es importante estudiar cómo los temas potenciales son introducidos por un participante y aceptados cooperativamente, cómo se indica que un tema es nuevo y cómo se desarrolla, cómo se rechazan o se evitan temas y cómo estos se cierran de manera colaborativa. Button y Casey (1984) identificaron el tipo de secuencias que conducen a la selección de un tema y las denominaron secuencias inductoras de temas iniciales (topic initial elicitor sequences). Para estos autores, en una interacción los temas se suceden sin
problemas y es difícil observar en qué momento y cómo se selecciona un tema nuevo. Las secuencias inductoras de temas iniciales son transiciones de un tema a otro. Estas transiciones pueden aparecer en tres momentos: (a) cuando se abre un tema, (b) cuando se ha cerrado un tema previo y (c) cuando se cierra un tema. No obstante, puesto que la selección y el manejo de temas son procesos coconstruidos entre todos los participantes (Schegloff y Sacks, 1973; Howe, 1991a), no todas las secuencias inductoras de temas iniciales dan lugar a la selección de un tema nuevo ya que algún participante puede optar por ignorar la apertura de una de ellas y proponer directamente un nuevo tema.
Howe (1991a, 1991b) afirmó que las preguntas y los marcadores del discurso a menudo sirven como indicadores del inicio de un tema. En cuanto a los cierres de tema, los recursos que se utilizan para indicar que un tema llega a su fin son las repeticiones, las risas, las evaluaciones y las expresiones de conformidad o disconformidad tales como “oh”, “vale”, “sí” o “no”. El autor también señala que estos marcadores de cierre de tema aparecen en varios turnos previos a los turnos de cierre, fenómeno que no sucede con los marcadores de inicio de tema:
“topic endings were often marked over a number of turns preceding the topic boundary, while the beginnings were not marked to the same extent.”
(Howe, 1991a:10)
Sacks (1992) se interesó por la observación de los límites temáticos y los procedimientos graduales que rigen los cambios temáticos. El autor argumentó que los movimientos que señalan los límites temáticos tienen delimitaciones más visibles al principio y/o al final del tema, y pueden
implicar la transición a un tema que no está relacionado claramente con los anteriores. Por el contrario, los procedimientos graduales de cambios temáticos están menos marcados. No obstante, en ambos casos, los participantes recurren al uso de marcadores de transición de tópicos (topic transition markers) para señalar los cambios de tema. Cheng (2003) investigó los procesos de introducción de temas desarrollados en la comunicación entre hablantes nativos de inglés y hablantes chinos, bilingües en chino e inglés. Su trabajo evidenció que los hablantes chinos prefieren realizar cambios de tema suaves en lugar de cambios abruptos, y, por ello, realizan los cambios temáticos suaves sin utilizar los marcadores lingüísticos. Más tarde, Dings (2007) se interesó por el estudio de estos marcadores tanto en las secuencias de aperturas como en los cierres de tema en conversaciones entre un hablante nativo de español y un hablante no nativo. Su estudio demuestra que gran parte de la responsabilidad para marcar las transiciones de tema está en manos del hablante nativo. El hablante no nativo tarda más de un año en ser capaz de mostrar que utiliza una variedad de recursos interactivos para marcar los inicios del tema, aunque no muestra evidencia alguna de su uso en los cierres del tema. García (2009) examinó tres aspectos del manejo de la agenda temática para caracterizar la competencia conversacional de los hablantes no nativos: la extensión y profundidad en el tratamiento de los temas; los recursos desplegados en la transición temáticas (cambios graduales, cambios disyuntivos, cierres y digresiones) y el grado de iniciativa. En su trabajo, basando la orientación de Maynard (1980) y Cheng (2003), distinguió tres procedimientos de introducir un nuevo tema: por medio de una pregunta orientada a un (o varios) de los interlocutores; por medio de un anuncio y por medio de una afirmación de carácter general (García, 2009: 243), y
encontró que la falta de recursos llevaba a los hablantes no nativos a introducir un tema nuevo por medio de preguntas y cambiarlo no de manera natural sino de forma brusca.
Todos estos estudios han servido de punto de partida para entender cómo los participantes realizan la transición del tema y cómo emplean los marcadores para indicar los límites de inicio y de cierre. También han demostrado, especialmente el estudio de Dings (2007) y García (2009), que la habilidad de seleccionar y manejar temas forma parte de la competencia interactiva o conversacional de los hablantes no nativos.