FROM SOIL PROPERTY TESTS
STONE RIPRAP MATERIAL
3.2.4 Construction/Installation Guidelines Overview
México, ¿se pueden llevar a cabo
pruebas de campo seguras o sin
riesgo, con el maíz transgénico?
A. Alvarez
Para contestar a esta pregunta se planteó una serie de consideraciones. Cuando se habla de llevar a cabo pruebas de campo seguras o sin riesgo, tenemos que ser muy cuidadosos. Nunca se podría hablar de llevar a cabo pruebas sin riesgo. En buena medida, los ejercicios de evaluación de riesgos que se están haciendo con las plantas transgénicas no son de ninguna manera únicos. Por ejemplo, la industria química ha venido ejercitando una serie de medidas, de reuniones, de consideraciones para saber si se libera un producto, un insecticida o un pesticida. También, en la industria farmacéutica se hacen consideraciones y se liberan medicamentos, los cuales deberán indicar, por norma, los posibles riesgos de éstos. Y sin embargo, alguien en la población alguna vez sufrirá las consecuencias de los efectos imprevistos de los fármacos, a pesar de las medidas que se tomen. Otro caso paralelo es el de las medidas de seguridad que se toman para el manejo de material radiactivo y que están diseñadas para prevenir y minimizar los riesgos.
El comité de bioseguridad de cualquier país no puede ser la excepción; no puede de manera alguna asumir la responsabilidad de conceder permisos bajo el supuesto de que no hay ningún riesgo. Por tanto, de esta pregunta se deben eliminar las palabras
siguientes: “sin riesgo”.
Siempre se tendrán que evaluar los parámetros y los conocimientos que se tienen en un momento dado, para tratar, de la manera más honesta y más profesional, de asegurar el menor riesgo.
Después de la discusión en nuestro grupo, se llegó al consenso de que sí se pueden llevar a cabo pruebas de campo con el maíz transgénico, tomando siempre en cuenta que las medidas propuestas pueden ser válidas para algunos genes, para algunas localidades y épocas determinadas, pero no para todo. Las medidas
propuestas solamente son generalidades, que son muy importantes, pero que se tendrán que resolver, caso por caso, como de hecho lo hace el Comité Nacional de Bioseguridad Agrícola. Es decir, se pueden llevar a cabo pruebas con material transgénico de maíz en México, siempre y cuando se tomen medidas adecuadas para prevenir el flujo genético. Estas medidas dependerán de qué se quiere probar y de los objetivos de los ensayos propuestos.
Informe presentado por el grupo 3
El grupo 3 tuvo la responsabilidad de analizar la liberación de maíz transgénico en el marco de la normatividad vigente en México, y de la información discutida durante las presentaciones del Foro en cuanto a la interacción de los diferentes tipos de maíz y teocintle. Los integrantes de este grupo discutieron en torno a dos preguntas: ¿se pueden llevar a cabo pruebas de campo seguras o sin riesgo, con el maíz transgénico? y ¿cuáles procedimientos y regulaciones serían necesarios? Además, trataron un tema complementario en relación al diseño de pruebas para minimizar el flujo genético.
Los participantes en este grupo fueron: A. Alvarez (moderador), J. Ron Parra (relator), G. Carrillo, A. Gálvez, D. Hoisington, M. L. Mena, R. Obando, J. Payne, R. Quintero e I. Virgin. Le correspondió a A. Alvarez y J. Ron hacer la presentación del informe.
Se discutió y analizó la situación en los Estados Unidos, donde se han llevado a cabo muchas pruebas con maíz transgénico, y se concluyó que esta situación ventajosa, en cuanto al establecimiento de pruebas con estos materiales, deriva del hecho de que no hay material silvestre o criollo y el material que existe es material híbrido. Los híbridos se consideran como un callejón sin salida, ya que tienen muy escasas
probabilidades de ser regenerados por los
agricultores. Ese material no tiene mayor problema. Por consiguiente, se sugirió que se buscaran lugares donde la producción de maíz se base
fundamentalmente en materiales híbridos y hacer allí las pruebas con maíz transgénico. De esta manera se tiene la certeza de que alrededor no hay criollos, no hay teocintle y tenemos una barrera natural. Por supuesto, habrá que poner un cuidado muy especial en el análisis de las instituciones que pretendan llevar a cabo estas pruebas. Se tendrá que demostrar que disponen del equipo técnico y científico adecuado para manejar las pruebas con el debido profesionalismo.
Se debe hacer un seguimiento continuo de la prueba y llevar una bitácora siempre a disposición de los miembros del Comité Nacional de Bioseguridad Agrícola. Asimismo, tiene que existir documentación, mapas en donde se señale el sitio exacto donde se va a llevar a cabo la prueba, acceso restringido y
mecanismos de vigilancia en los sitios de prueba para evitar que salga material voluntaria o
involuntariamente de estos lugares.
Si se toman en cuenta todas las sugerencias que han surgido de esta reunión, que ha sido sumamente enriquecedora, se podría concluir que sí es factible llevar a cabo pruebas con maíz transgénico sin mayor problema. Tal vez, el mayor problema se presentará cuando se llegue al momento de la desregularización de maíz transgénico y su liberación como material comercial.
Por experiencias anteriores de algunas instituciones que han ensayado material transgénico en campo, en las primeras etapas se pueden tomar medidas como el desespigamiento del material transgénico. Medidas tales como el desespigamiento, la polinización con material homólogo no transgénico o distancia de aislamiento, procuran un buen nivel de seguridad e indudablemente evitan gran parte del problema. Además, si fuera necesario, se podrían llevar a cabo estas pruebas en localidades alejadas de regiones ricas en variedades criollas o teocintle aunque fuera sumamente impráctico hacer un escrutinio en 20 Km para asegurarnos que no hay materiales criollos, comerciales o teocintle, como lo sugirió el grupo 1. De acuerdo con lo discutido por nuestro grupo, las distancias que se podrían manejar son del orden de 300 a 500 m, que son las utilizadas por las compañías productoras de semillas híbridas.
La inclusión de barreras con materiales no
transgénicos de la misma especie, para detener el flujo de polen, es una medida muy importante. En este sentido, el Comité exige que los materiales utilizados como barrera se consideren como material transgénico y, por tanto, estén sujetos a los mismos mecanismos de destrucción o contención que el material que se está probando en el centro.
El grupo que presentó el mapa de distribución del teocintle nos aporta información muy valiosa que puede ser un auxiliar altamente importante, tanto para quien planea llevar a cabo estos experimentos como para quienes tienen qué determinar si la prueba se acepta o no. De nuevo, esta consideración es en función del riesgo que puede llevar el gene. Se ha discutido que quizás el gene bar, el gene de resistencia a herbicida, le confiere una característica positiva a los teocintles. Pero puede haber algún otro gene que se considere negativo y habrá qué pensar en términos de estos mapas, dónde se pueden llevar a cabo las pruebas.
Se llegó al consenso de que no conviene detener la investigación en bioseguridad ya que en el curso del tiempo se conocerá más sobre el efecto de los genes. Porque si se parte —como aquí se ha dicho y el cual parece un punto de partida muy importante por cuanto a la bioseguridad—de que va a haber flujo genético, la consideración más relevante debe ser cuál va a ser el efecto de los transgenes en los materiales criollos y en el teocintle.
Se espera que de alguna manera se llegue a obtener esta información pero, en este momento, se considera que hay suficientes elementos para afirmar que las pruebas se pueden hacer. No hay por qué esperar hasta saber con certeza, o con cierto grado de certeza, cuál será el efecto de estos genes.
Por otra parte, si se llega a conocer con cierto grado de certeza el posible efecto de estos genes y llegamos a una etapa de desregulación, valdría la pena considerar un proyecto de seguimiento donde se pudiera analizar el impacto de estos genes en esas poblaciones.
La realización de pruebas de campo con material transgénico en centros de origen o diversidad se podrían aprovechar como oportunidades para ganar información, ya que no hay ninguna experiencia hasta ahora. Se debe evitar caer en el círculo vicioso de presumir muchos riesgos y, por tanto, no se prueba nada; como no se prueba nada, no se obtiene información y, en consecuencia, todo se prohibe. Debe llegar el momento en que se pueda romper ese círculo vicioso y entonces tomar ya una decisión de liberar estos materiales transgénicos. Posteriormente, en lo posible, habrá que hacer experimentos de seguimiento durante un tiempo razonable. El CIMMYT, INIFAP, CINVESTAV, la UNAM, el Colegio de Postgraduados y muchas otras organizaciones estarían interesadas en estos resultados.