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Construction of the Likelihood Function

En lo que hace a la dimensión temporal, las técnicas se trabajan como un tiempo que le facilitamos al paciente para tomar contacto con su dinámica interna. Este tiempo tiene una impronta vegetativa.

¿Cómo funcionan biofísicamente las técnicas reichianas? En la realización de las técnicas el paciente actúa implicando su neuromuscularidad, en la medida en que los movimientos propuestos tienen un efecto en el movimiento central diencefálico hipotalámico hipo- fisiario, que repercute en la formación reticular. A través del movimiento de integración entre los dos hemisferios cerebrales y la estimulación del hipotálamo y de la hipófisis, se incide directamente sobre la respiración, produciéndose una respuesta vagotónica que facilita y produce la abre- acción emocional y eventualmente la invasión de recuerdos.

Como analistas bioenergéticos buscamos integrar el flujo ener- gético libidinal de la cabeza, del corazón y de la pelvis hasta los pies, en el marco del principio de realidad.

desde el punto de vista psicológico las técnicas nos van a permitir armonizar saludablemente la dinámica psico-afectiva del paciente, en función de una reorganización histórica céfalo-caudal, que va desde la constitución del sujeto como organismo intra-uterino, hasta el desarrollo de su subjetividad en su adolescencia, trabajando analíticamente los cuatro ecosistemas anteriormente nombrados.

En los procesos psicoterapéuticos bien realizados con la rea- lización gradual y progresiva de las técnicas de desacorazamiento, se va respetando el ritmo interno del paciente, y se nos va haciendo evidente la recuperación funcional de cada uno de los segmentos y del organismo en general.

Si bien el trabajo lo vamos realizando segmento por segmento, los movimientos de un segmento, como acciones musculares en la coraza total, generan una reacción en el resto del organismo, al permitir mover la energía bloqueada en los haces musculares. El psicoterapeuta debe siempre focalizar su atención en la totalidad del cuerpo del paciente,

aun cuando esté trabajando específicamente sobre un segmento de la coraza.

En el trabajo con los actings nos encontramos con distintas respuestas emocionales, sensaciones vegetativas y abreacciones emocionales. Al mismo tiempo que se pueden producir en el paciente distintos tipos de resistencias.

Por ejemplo, a nivel de sensaciones nos encontramos con fre- cuencia con cambios en las sensaciones térmicas en distintas partes del cuerpo, sensaciones de corrientes, hormigueos y carga energética en todo, o en alguna parte del cuerpo; podemos encontrarnos con sen- saciones genitales en respuesta a algún ejercicio realizado con la boca. A veces los pacientes pueden adoptar posturas y actitudes regresivas (como las del recién nacido o fetales).

Federico Navarro describe cerca de treinta reacciones corporales generales (y/o particulares de cada segmento de la coraza), que se pue- den producir con la realización de los actings neurovegetativos: calor, frío, sudoración caliente o fría, enrojecimiento, palidez, estornudo, des- perezamiento, tos, náusea o vómito, miedo o temor, somnolencia, llanto o lacrimación, excitación sexual, vibraciones musculares o temblores, movimientos peristálticos, dolores musculares, excitación o perplejidad, ganas de orinar, cansancio, ansiedad y angustia, tristeza, parestesia, sensaciones en los talones, sensaciones en los lóbulos de las orejas, sensación de levitar, sensación de unidad corporal, sensación de placer o abandono o sensación de caída, sensación de ridículo, sensaciones de contraste entre la mitad superior y la inferior del cuerpo, sensaciones propias del nivel o de la zona trabajada.

Es conveniente señalar que las reacciones al trabajo corporal, al trabajo biofísico pueden ser inmediatas o retardadas. Las primeras se manifiestan en el contexto de la sesión y las segundas pueden mani- festarse horas o días después. En este sentido es importante que el psicoterapeuta indague, al comienzo de cada encuentro, si hubo efectos retardados durante el período entre sesión y sesión.

Las reacciones inmediatas pueden ser expresiones emocionales, recuerdos o reacciones somáticas.

Las reacciones retardadas las podemos agrupar en psíquicas (sueños, recuerdos, insights, etc.), emocionales (por ejemplo: rabia, tris- teza, deseo sexual, ansiedad, miedo), energéticas (por ejemplo: sueño, hambre, sed, cansancio, vitalidad, relajación, tensión), somáticas (por ejemplo: frío, calor, parestesias, tetanias, cosquilleos, náuseas, dolor,

aparición, desaparición o recrudecimiento de determinados síntomas corporales) y comportamentales (cambios en la socialización, en las relaciones interpersonales, en la impulsividad, etc.).

Como principales resistencias nos encontramos con ejecuciones mecánicas de los actings, ansiedad y somnoliencia.

La ejecución mecánica de los actings se produce como mecanis- mo disociativo que impide que la emoción llegue a través de la activación de la sensorialidad; puede producirse además como una búsqueda transferencial de perfección como forma de agradar al psicoterapeuta; o de ejecución obediente de la sugerencia del psicoterapeuta para cumplir con su deseo.

La ansiedad se puede dar en función de la incapacidad del pa- ciente de entrar en contacto con su ritmo biológico, conexión que le permitiría entregarse a su organismo y experimentar profundamente su cuerpo; puede tener que ver con la condición moderna de vivir permanentemente excitados, corriendo, sin poder terminar una acción que implique un contacto significativo con el propio cuerpo y con el ritmo interno.

La somnoliencia, cuando viene en forma rápida y no progre- sivamente, y cuando el paciente no tiene realmente sueño previo a la realización del acting, es una defensa inconciente de miedo y una negación que funciona como sabotaje inconciente a la psicoterapia. Es importante distinguir la somnoliencia como resistencia, de la reacción parasimpática de sueño profundo, que progresivamente va acompa- ñando la realización de determinados actings, produciendo un bienestar funcional, placentero y relajante.

Podemos encontrar otras resistencias que están relacionadas, a su vez, a la estructura y los trazos caracteriales de cada paciente. Por ejemplo, el cerrar los ojos durante la realización de un acting; o la reac- tivación de una transferencia erótica en un acting que no tiene relación con la misma (por ejemplo, en el acting “concha de mar”).

En resumen, en el Análisis bioenergético Reichiano se combina un trabajo que integra dinámicamente lo somático y lo psíquico desde un abordaje del movimiento energético-emocional. La asociación y la verbalización del paciente, y los señalamientos e interpretaciones del psicoterapeuta se van realizando analógicamente, a partir del análisis del lenguaje corporal expresado en la sesión y del análisis del carácter, de la transferencia y de las resistencias.

A través de la repetición de movimientos simples pero puntua- les, se permite el despertar, desde la memoria emocional alojada en los músculos, de acontecimientos antiguos y emociones ancladas profundamente. Es decir, durante la realización de los movimientos neuromusculares el paciente puede recibir informaciones tanto a nivel somático (sensaciones, movimientos involuntarios), a nivel emocional (abreacciones) y a nivel mental (imágenes, pensamientos, recuerdos). El análisis de estas informaciones permite, con la ayuda del psicote- rapeuta, la integración y la unificación de los diversos niveles de la experiencia. Y al trabajar dinámicamente en un nivel somato-psíquico- emocional simultáneo se impide el restablecimiento de la situación traumática original.

de esta manera establecemos metodológicamente una diferencia con el Psicoanálisis, por un lado, y con las técnicas corporales, por el otro. A pesar de ser eficaces en la toma de conciencia de la actitud emocional predominante en el paciente, y en el análisis profundo del bloqueo inicial, las técnicas de orden psicoanalítico no son capaces de restablecer la funcionalidad de los segmentos de la coraza. Inver- samente, las técnicas exclusivamente somáticas pueden facilitar al individuo el recobrar la plenitud de sus capacidades corporales, pero son insuficientes para favorecer una toma de conciencia clara del blo- queo emocional inicial. Y si éste permanece inconciente, existe una mayor posibilidad de que se restablezcan las tensiones musculares correspondientes.

Es importante recalcar que el psicoterapeuta corporal bioenergéti- co, el analista bioenergético reichiano, como le decimos en nuestro país, utiliza técnicas de intervención psicoterapéuticas verbales y corporales, pero las mismas no se realizan ni mecánica ni rígidamente.

dentro del setting psicoterapéutico le damos una gran importancia a los aspectos vivenciales que permean el vínculo psicoterapeuta/pa- ciente. Es decir, se hace un énfasis grande en el manejo clínico de la transferencia, pero además en el contacto y en la resonancia, sin las cuales el trabajo de intervención dinámico puede mecanizarse y rigidizarse.

Las intervenciones corporales van siempre acompañadas de un trabajo complementario de análisis e interpretación. Y los mismos se realizan siempre en contacto, tratando de traspasar la transferencia (como patrón de interferencia y proyección) para entrar en padrones de resonancia: el lugar de la empatía emocional, de la confianza existencial y de la resonancia vibratoria que nos permite

reparar las situaciones traumáticas desde lo que podríamos llamar el amor psicoterapéutico.

Con respecto al dr. Wilhelm Reich, cabe reconocerle que cin- cuenta años después de su muerte haya afectado tan profundamente la teoría y la práctica de las psicoterapias, influyendo en una multiplicidad de líneas, y generando una prolífica descendencia intelectual en todos los continentes. Es intrigante también que muchas de sus teorías y tecnologías, denunciadas como falsas y fraudulentas en su época, hoy estén difundidas, legalizadas y legitimadas en dispositivos y prácticas hoy libremente aceptadas (como los acumuladores de energía que fueron patentados por laboratorios americanos y se venden pública- mente por Internet).

Reich, como creador intelectual, como investigador, como téc- nico y como militante, anduvo por varios campos (biología, medicina, psiquiatría, psicología, sexología, astronomía, física, etc). Sus con- cepciones (fórmula del orgasmo, análisis del carácter, vegetoterapia, orgonomía, etc.) también cambiaron mucho a lo largo de su vida. En este sentido, creo imposible tanto una aceptación como un rechazo global de su obra.

Corresponde por lo tanto debitarle a Reich varias contribuciones de enorme importancia para la psicología y las psicoterapias:

a) La apertura para la integración de la dimensión corporal en la psicoterapia, cuerpo negado y olvidado por las psicoterapias tradicio- nales de la época (en este sentido podemos identificar claramente a Wilhelm Reich como el primer psicoterapeuta corporal).

b) Su rol activo como uno de los pilares teóricos y prácticos de la llamada Revolución Sexual (constituyéndose así en el primer sexólogo clínico occidental).

c) Su coraje intelectual, existencial y profesional para enfrentar los poderes de su época, sufriendo así las persecuciones del nazis- mo, del oficialismo psicoanalítico, del partido comunista alemán, del FbI y de la FdA norteamericanos (instituyéndose claramente a partir de “Psicología de masas del fascismo” en el primer psicólogo social freudo-marxista).

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