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Chapter 3 – Examining midwife-woman interactions

3.2 Methods

3.2.9 Data analysis – what, when, how and why

3.2.9.3 Content analysis

Las acciones de actuación para el proceso de transición de los países miembros de la Unión Europea fueron establecidas por la Comisión en eEurope 2005, donde se instaba a los gobiernos a la publicación de los planes de transición para finales de 2003. En estos documentos se incluiría una fecha para el denominado apagón analógico. Entre ellas podría figurar una planificación y una evaluación de las condiciones del mercado, y posiblemente una fecha de abandono de la radiodifusión televisiva terrenal analógica, que permitiría recuperar y reorganizar las frecuencias.

Los planes nacionales relativos a dicho cambio deben constituir asimismo una oportunidad para demostrar un enfoque neutro con respecto a la plataforma en materia de televisión digital, teniendo en cuenta los mecanismos de entrega que entran en competencia (básicamente, por satélite, por cable y por tierra) (CE, 2002a). Las fuerzas del mercado son la base del lanzamiento de la TV Digital, aunque, podemos apreciar un intervencionismo por parte de la Unión en lo referente a los modos de hacer a pesar de un estándar común y una fecha de apagón generalizado.

En este apartado, como ya se aclaró anteriormente, hay una expresa voluntad por parte de la UE de alcanzar la completa digitalización; pero no se estipula que la TDT sea el medio más óptimo para conseguirlo, sino que deja el mercado abierto al resto de operadores independientemente de su carácter público o privado. Iosifidis (2006) señala algunos de los beneficios tanto para usuarios como para radiodifusores que conlleva la digitalización:

9 Mayores posibilidades de elección y calidad (mejora en la imagen, pantalla panorámica, alta definición y aumento en la calidad del sonido) para los usuarios.

9 Coste de transacción más bajo o la posibilidad de transmitir más canales o servicios por el mismo coste. Sin embargo, sí se apreciará un aumento en la inversión de la programación y en el resto de servicios ofrecidos al usuario.

9 Un uso del espectro más eficiente.

9 La posibilidad de una transmisión que incluye un servicio de datos o aplicaciones interactivas asociadas con un canal de retorno.

La única ventaja específica para la Televisión Digital Terrestre es el uso eficaz del espectro, ya que del resto de elementos citados también se benefician las plataformas cable, satélite e IPTV.

3.2.1 La intervención pública y el mercado

La Comisión pretende, mediante las Comunicaciones posteriores, que los Estados implicados hagan suyas estas medidas; por lo tanto, las “intervenciones políticas de los Estados miembros deberán ser transparentes, justificadas, proporcionadas y

oportunas en el tiempo” (CE, 2003b), con el fin de minimizar los riesgos de

falseamiento de la competencia, para que sobre todo, no pongan trabas al desarrollo del mercado y tengan como fin la optimización del espectro liberado por la televisión analógica (Brown y Picard, 2004).

Serán las políticas establecidas por cada país las que regulen esta migración. Los planes para el apagón analógico son principalmente una responsabilidad de las políticas nacionales de cada mercado; sin embargo también hay una dimensión que requiere la intervención de las autoridades públicas europeas (Iosifidis, 2006) en cuanto plazos de cumplimiento establecidos y al control de las ayudas económicas públicas que proporcionen los países miembros, asentadas bajo la llamada neutralidad tecnológica.

Esta intervención no hace referencia al apoyo económico que la UE pudiera proporcionar, aunque sí a una promoción de las ventajas que conlleva la digitalización en cada uno de los países, así como la aceleración del proceso y la concienciación de realizarlo dentro de un marco de buenas prácticas comerciales (Iosifidis, 2006) sin posibilidades de subvención o ayuda que sufraguen el coste económico de los dispositivos de recepción, que como ya se dijo anteriormente recae en manos del usuario. No es nuevo este planteamiento para la UE en materia de política audiovisual, ya que lo ha mantenido desde el comienzo de sus iniciativas para la implantación de recursos digitales –herederas de una política liberal sostenida en el cambio tecnológico.

Por tanto, los operadores serán elegidos libremente por el mercado en virtud de la libre competencia imperante en la política europea, donde toda intervención deberá

ser no discriminatoria y neutra desde el punto de vista tecnológico. En principio, la

Comunicación sobre el proceso de Transición llevado a cabo en el 2003 por la Comisión, no establece una fecha concreta para el cierre de la tecnología analógica – algo que hará más tarde con los Planes de Aceleración -, sino que su visión estará

reducida al análisis que plantea la migración de la tecnología analógica a la digital desde una perspectiva política.

Sobre este planteamiento, la Comisión analiza una serie de problemas vinculados a la implantación de la Televisión Digital, agrupando a los “usuarios” en función de expectativas vinculantes a un consumo real o potencial. Tampoco deja de considerar aquellos inconvenientes de tipo estructural que pueden bloquear la cooperación en el mercado, y por tanto el planteamiento de un equilibrio que permita compartir la asunción de costes y beneficios entre las partes implicadas, a ser posible con escasa intervención pública o sin ella.

Las formas de intervención pública fueron establecidas de forma general en este mismo documento dentro de una estrategia de “conversión coherente”, tales como las licencias de radiodifusión digital nacional, y toda clase de medidas para estimular el proceso de conversión. Según la Comunicación referida, “la intervención de las autoridades públicas para facilitar y supervisar el proceso sólo es justificable si atiende a objetivos de interés general”, y este hecho viene fundamentado previamente en el documento en el que se alega que “el entorno en el que se ha desenvuelto la implantación de la radiodifusión analógica y la digital ha sido muy diferente.

Cuando se introdujo la radiodifusión analógica sólo existía la posibilidad de emisión terrestre; no había competencia y el mercado estaba totalmente dominado por la intervención y la reglamentación. Hoy en día existen varios tipos de redes, un alto nivel de competencia y una evolución tecnológica mucho más rápida. En tales circunstancias, la transición a la radiodifusión digital supone un gran reto industrial que debe ser promovido por el mercado. Por lo tanto, en la implantación de la TDT jugarán un papel crucial los intereses financieros, quedando relegados los valores que puede brindar el servicio universal y gratuito a un segundo plano.

La última Comunicación sobre el proceso de transición de la tecnología analógica a digital es publicada por la Comisión mediante el documento sobre la Aceleración de la transición de la radiodifusión analógica a la digital, en 2005 (CE, 2005a). En este documento se especifican las ventajas de la televisión digital desde un punto de vista tecnológico: su alta calidad en imagen y sonido, la multiplicación de la oferta, así como el alto valor económico que supone para el mercado el aumento de la capacidad espectral.

El documento publicado en el 2003, no establecía una fecha para el apagón, pero sí se hará en el 2005; donde se propone que la digitalización debe ser completa para el 2012. Sin embargo, la gran diversidad en el proceso de digitalización de los estados miembros, establece este propósito como un objetivo poco realista (Iosifidis, 2006).

3.2.2 El fin de la etapa analógica

En mayo de 2005, la Unión Europea decidió acelerar el proceso de digitalización de los países integrantes de la Unión mediante una comunicación en la que se incitaba a concretar una fecha para el apagón analógico – y a la aceleración sobre todo de la liberación del espectro, para su reutilización en otros servicios no sólo televisivos.

“La fijación del calendario de la conversión y su duración son factores determinantes. Cuanto antes comience el proceso de conversión y cuanto más corto sea el periodo de transición, antes se harán notar los beneficios mencionados. Para acelerar el proceso de conversión es importante que el público comprenda y asuma los beneficios que comporta la televisión digital, y que se haga cargo de los beneficios suplementarios que traería consigo el cierre de la televisión” (CE, 2005a).

Actualmente, la conversión a la transmisión digital está ocurriendo de manera voluntaria, y está siendo conducida bajo los beneficios que se perciben de la digitalización. El plan de conversión por parte de los hogares, es percibido así, de forma voluntaria porque en la mayoría de los casos no hay un plan de apagado definitivo (Iosifidis, 2006).

Estos beneficios no sólo se refieren a una mayor multiplicación de la oferta de contenidos, o a una optimización del espectro que dotaría al ciudadano de una serie de servicios de valor añadido mediante la interactividad. También la Unión Europea hace referencia a ellos cuando habla de los beneficios que se pueden generan con la creación de nuevos servicios convergentes que combinen telefonía móvil con televisión digital; así como el desarrollo de redes inalámbricas locales y metropolitanas, cuyo fin no es otro que el desarrollo de un mercado potencialmente eficaz.

Para ello se alega que “los proyectos de los Estados miembros para el espectro deberán ser suficientemente flexibles para permitir la introducción futura de servicios electrónicos de comunicaciones diferentes de los servicios de radiodifusión digital” (CE, 2005a). La creación de un mercado abierto que posibilite servicios como las comunicaciones móviles, y la transmisión de datos, unicamente es posible si existe una unificación del sistema dentro de todo el entorno de la Unión. Para ello, la UE solicita la conveniencia de guardar una parte del espectro liberado a disposición de la UE, y así tener opción a la creación de servicios europeos.

Todas estas razones, concretadas en una serie de intereses generales, se reflejan en el establecimiento de plazos para el apagón, y por ello desde la Comisión se propone un calendario para el cierre de la transmisión analógica. Para la adopción de prácticas más flexibles se propuso una división simple en dos grupos: el primero lo conformaría aquellos países cuyo apagón analógico se realizará antes o a finales del 2010, y un segundo grupo cuyo apagón está previsto para antes o finales del 2012.

Por tanto, la TDT sería lanzada en la mayoría de los países de Europa Occidental en 2005, según un documento publicado por la European Broadcasting Union´s (EBU´s), en el que colocaba a la Televisión Digital Terrestre fuera del ratio de la televisión de pago, después del modelo fracasado de ONDigital, Quiero TV, o Senda. El texto, identificaba al servicio público de radiodifusión como conductor de la TDT en Europa, dada su fuerte posición con los operadores comerciales (Screen Digest, 2005).

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