RESEARCH DESIGN AND METHODOLOGY
3.6. Data Collection Strategies
3.6.1. Content Analysis
Hemos elegido como autores representativos del siglo XVI a Paracelso y a Ambroise Paré por dos motivos. En primer lugar, porque entre ellos no hay casi nada en común. En segundo lugar, porque entre Paré y los autores medievales hay casi un acuerdo total. Esto muestra que en una misma época puede haber un “desacuerdo sincrónico”, mientras que si se comparan autores de épocas distintas puede haber un “acuerdo diacrónico”. Paracelso y Ambroise Paré son, en este sentido, casos extremos. Todos los demás autores del siglo XVI que escribieron acerca de los helmintos se ubican en algún lugar intermedio.
No hubo una práctica de consenso de la helmintología durante este siglo. Pero la ausencia de una práctica de consenso no significa que no hubo desarrollos en el estudio de los helmintos. En este sentido, es importante tener en cuenta la crítica implícita de Ambroise Paré a la clasificación cuatripartita de Avicena y Vilanova. Además, la teoría de la generación espontánea se volvió cada vez más compleja. No sería enteramente desatinado trazar aquí una comparación entre esa teoría y la astronomía ptolemaica. En la astronomía, la teoría ptolemaica se fue volviendo cada vez más compleja durante varios siglos, hasta que fue reemplazada en la Época Moderna por la teoría copernicana, pero no sin atravesar fuertes controversias. De manera análoga, la teoría de la generación espontánea se fue complejizando cada vez más, hasta que en el siglo XVII se la empieza a criticar severamente. Pero no se la abandonó de inmediato; al contrario, se produjo un debate entre sus partidarios y sus detractores, debate que duraría varios siglos, y que tuvo su final en el siglo XIX.
En la Edad Media, lentamente se habían empezado a solidificar los lazos entre la medicina y la zoología. En este sentido, los autores de esa época, como Avicena y Vilanova, estaban lejos de ser casos aislados: casi todos los médicos de la Edad Media habían leído a Aristóteles y estaban familiarizados con sus escritos acerca de los animales. Algunos pensadores del siglo XVI, como Ambroise Paré, continuaron trabajando en el marco de esa unificación. Otros, como Parecelso, se situaron al margen de la misma, reivindicando una tradición completamente distinta, la de la alquimia. Por este motivo, las prácticas individuales de esos dos autores no tienen casi nada en común. Predominan más los elementos de disenso que los de consenso, y esto sólo puede significar que los contenidos de sus prácticas individuales excedían aquellos elementos que sí eran compartidos.
No hay concordancia entre Paracelso y Ambroise Paré respecto de los términos técnicos de sus prácticas individuales. Sin embargo, sí hay una concordancia parcial entre Paré y sus predecesores medievales. Vimos que Paré rechazó la clasificación cuatripartita de la Edad Media, ya que no reconoció a los cucurbitinos como un cuarto tipo de gusano. Aquí es necesario hacer una pregunta: ¿Esa eliminación de los cucurbitinos representó un progreso conceptual en el sentido kitcheriano? Hoy en día sabemos que los cucurbitinos no son gusanos individuales, sino que son los proglótidos de los cestodes. Pero esa información no estaba disponible en el siglo XVI. No se eliminó a los cucurbitinos debido a que se reconoció que eran proglótidos; de hecho, no está claro cuál fue el motivo, ya que Paré no lo menciona. Lo único que se sabe es que abandonó la clasificación medieval y en su lugar utilizó la clasificación tripartita de la antigüedad greco-romana. Independientemente de cuáles hayan sido sus razones, por el momento habría que responder afirmativamente a la pregunta anterior.
Tampoco hubo un acuerdo respecto de las preguntas significativas. Aunque sí hay un acuerdo entre las preguntas significativas de Paré y las de sus predecesores medievales. Por este motivo, no hubo un progreso erotético. La pregunta significativa de Paracelso no trascendió los límites de su práctica individual.
Hubo un acuerdo parcial entre Paracelso y Paré respecto de los enunciados aceptados, específicamente en torno a dos cuestiones: los gusanos ficticios y la teoría de la generación espontánea. Respecto del primer punto, Paracelso sostuvo que estos “gusanos ficticios” se pueden producir artificialmente mediante la alquimia, Paré en cambio consideró que se generaban de manera natural, e incluso realizó varios dibujos de los mismos. Tanto Paracelso como Paré aceptaron la teoría de la generación espontánea de los helmintos, al menos a grandes rasgos, pero no en sus detalles. Con respecto a esto último, Paré coincidió con Vilanova, dado que sostuvo que los helmintos se generan a partir de la flema.
Los primeros dibujos de los helmintos forman parte del elemento de la práctica individual que Kitcher llama “enunciados aceptados”. Además, durante el siglo XVI, algunos de ellos se vuelven también elementos de la práctica de consenso. Por ejemplo, Ambroise Paré reproduce de manera más o menos fidedigna una ilustración de un “gusano imaginario” que había sido realizada por otro autor, para otro texto. Nuevamente, tenemos que formular otra pregunta: ¿Los dibujos que se hicieron de los helmintos durante el siglo XVI constituyeron un progreso en los enunciados aceptados? Sería difícil afirmarlo si solamente nos concentramos en el contenido de los mismos, es decir, en aquello que supuestamente representan, dado que se trata de criaturas completamente ficticias. Sería más adecuado decir que hubo un retroceso enunciativo, ya que se incorporaron enunciados falsos a la práctica de consenso.
Paracelso utilizó un esquema explicativo propio, en el sentido de que se limitó solamente a su práctica individual, mientras que Paré retomó los dos esquemas explicativos que fueron compartidos durante la Edad Media. No hubo progreso explicativo en el siglo XVI, por las mismas razones que no hubo progreso erotético. Los esquemas explicativos de Paré son los mismos que compartieron Avicena y Vilanova. Los de Paracelso no fueron aceptados en la práctica de consenso de la medicina.
Tampoco encontramos coincidencias en cuanto a los criterios de atribución de autoridad. Paracelso le resta autoridad a los sofistas y a los filósofos, y se la atribuye a los alquimistas. Paré, en cambio, le atribuye autoridad a los médicos que forman parte de la tradición hipocrática, influidos a su vez por los escritos aristotélicos acerca de los animales. Se puede decir que hubo un progreso en las atribuciones de autoridad, no tanto por autores como Paré sino, paradójicamente, por autores como Paracelso. Al restarle autoridad a los sofistas y filósofos, y al otorgársela a los alquimistas, Paracelso contribuyó, quizás en contra de sus propios intereses, a delimitar aún más claramente la práctica de consenso de la medicina, porque separó a la alquimia de esa tradición. Mediante los escritos de autores como Ambroise Paré, esa práctica se consolida aún más, y se identifica en particular con la tradición hipocrática-aristotélica. Paradójicamente, los autores como Paracelso que rechazaron esa tradición y le otorgaron autoridad a la tradición alquímica, fortalecieron la solidez de la tradición hipocrática-aristotélica, ya que ahora quedaban delimitadas aún más claramente ambas tradiciones, correspondientes a dos subcomunidades distintas.
Tanto Paracelso como Ambroise Paré observaron a simple vista distintos ejemplares de helmintos, teniendo en cuenta solamente su morfología externa. Un rasgo novedoso que introduce Paré es la de observar los distintos colores que los helmintos pueden tener, y en utilizar esa información para clasificarlos. Es difícil determinar si esto constituyó un progreso en la observación. En cuanto a los instrumentos, si bien los utilizaban para otros propósitos, como para hacer cirugías por ejemplo, no fueron utilizados para estudiar a los helmintos. Tampoco se realizaron experimentos en torno a estos animales.
No hubo progreso metodológico durante el siglo XVI. El “principio alquímico” de Paracelso no trascendió los límites de su práctica individual. Paré prefirió utilizar el mismo principio metodológico que había sido compartido en la Edad Media por Avicena y Vilanova. En el capítulo siguiente, veremos que los principales autores del siglo XVII intentaron refundar el estudio de los helmintos, como si estuviesen empezando “desde cero”. No sería desatinado trazar aquí una comparación con Francis Bacon y Descartes, quienes intentaron fundar el conocimiento desde bases sólidas, rechazando la tradición, especialmente la tradición escolástica. Veremos que los naturalistas del siglo XVII que se ocuparon de los helmintos procedieron de manera análoga. Parece ser que el rechazo de la tradición, especialmente escolástica, y el intento por fundar el conocimiento desde bases sólidas, es una
de las características típicas del siglo XVII, no sólo en la filosofía, sino también en el estudio de los seres vivos.
Capítulo 4 El siglo XVII
1. Comentarios generales
El siglo XVII estuvo repleto de cambios históricos fundamentales. Galileo, Bacon y Descartes habían inspirado una revolución científica sin precedentes. En la primera mitad de este siglo, se comenzó a cuestionar la teoría de la generación espontánea. En la segunda mitad del siglo XVII surge la teoría de la preformación, y uno de sus primeros exponentes fue Jan Swammerdam, quien la presentó en su libro de 1669 acerca de los insectos. Seguidamente otros investigadores, como Marcello Malpighi, retomaron esta teoría. Malebranche también estuvo de acuerdo con la misma. Pronto la teoría de la preformación fue aplicada a los helmintos. Además, durante esta época ocurrieron dos eventos que fueron de enorme importancia: los experimentos de Redi en torno a la generación de los insectos, y el descubrimiento del mundo microbiológico gracias a las observaciones que Leeuwenhoek realizó con sus microscopios.
En cuanto al estudio de los helmintos, podemos decir que ocurrieron cinco cambios importantes: se complejizó la teoría de la generación espontánea de los helmintos; se introdujo el microscopio para estudiarlos; surgieron críticas a la teoría de la generación espontánea; y se empieza a consolidar la práctica de consenso de la helmintología. Para poder ver estos puntos, primero veremos los elementos de las prácticas individuales de los cuatro autores principales del siglo XVII que estudiaron a los helmintos: William Ramesey, Francesco Redi, Edward Tyson, y Anthony van Leeuwenhoek.