El estudio se encuadra en una investigación más amplia sobre Calidad de Vida en las personas mayores españolas. La muestra se seleccionó de forma no aleatoria en todo el territorio nacional. El muestreo se planificó de forma estratificada por edad y sexo. La mayoría de las entrevistas se realizaron en la provincia de Salamanca (54,5%) y en otras provincias de Castilla y León (21,4%). El 75% de los sujetos entrevistados residían en núcleos de población urbanos (> 2.000 habitantes).
Se entrevistó inicialmente a una muestra de 741 sujetos residentes en la comunidad. Se eliminaron aquellos casos con un número elevado de valores perdidos en las variables de interés, así como aquellos que no habían contestado al 60% de los ítems en la escala de soledad, que era la variable dependiente del estudio. También se decidió eliminar a los sujetos con valores perdidos en todas las variables del apoyo social. Los valores perdidos en las variables que no superaban el 10% de todas las respuestas se sustituyeron mediante el método de tendencia lineal en el punto, dividiendo previamente la muestra en ocho subgrupos según el estado civil, el sexo y la edad.
Tras la revisión de los datos y el análisis de casos válidos, la muestra final está compuesta por 646 personas mayores. Los participantes tienen edades comprendidas entre los 60 y los 95 años, con una edad media de 73,9 (d.t. = 7,9). La muestra también se encuentra equilibrada respecto al género, con un 54% de mujeres en la muestra final.
En cuanto al nivel educativo de los participantes, el 18% sabe leer y escribir, el 73% ido a la escuela y el 5% tiene estudios universitarios. Respecto al nivel de
ingresos, un 17% de las personas mayores no contestaron a esta pregunta y los informes de los entrevistadores hacían dudar de la veracidad de las respuestas de aquellos que sí lo habían hecho. Por ello no se incluyó esta variable en los análisis posteriores. Las respuestas indicaron que un 70% perciben menos de 600 euros mensuales y tan sólo el 11% perciben más de 900 euros.
En cuanto al estado civil, más de la mitad de los participantes están casados (57,9%), aunque hay un amplio porcentaje de personas viudas (33,4%). De los que enviudaron, alrededor del 70% lo hicieron después de los 60 años. La edad media a la que los sujetos pierden al cónyuge es de 64,3 años (d.t. = 14,1). Por ello, se trata de un acontecimiento relativamente reciente para la mayoría de las personas viudas del estudio. Un amplio porcentaje de las personas mayores tienen hijos vivos (86,5 %), siendo el número medio de hijos de 2,7 (d.t. = 1,5).
Las personas mayores de nuestro estudio residen en domicilios particulares, con una media de personas en el hogar de 2,4 (d.t. = 1,2), incluyendo al propio sujeto entrevistado. La forma más común de convivencia es en pareja (38,2%), seguida de aquellos que viven solos (20,6%) y de los que viven con el cónyuge y con algún hijo (19,2%). La mayoría de los participantes dicen tener una salud “buena o muy buena” (59,8%) y se encuentran “bastante o muy satisfechos” con su estado de salud (74,5%). Las características sociodemográficas y de salud se muestran en la tabla 1.
En cuanto a las características de integración en la comunidad, tan sólo el 27,1% de los mayores entrevistados pertenecen a una asociación u organización deportiva, cultural o de ocio. El 38,9% de la muestra acude con una frecuencia semanal o mayor a bares y cafeterías y el 51% va a la iglesia o realiza actividades parroquiales de forma semanal. Tan sólo el 2,7% participa en actividades de voluntariado con una frecuencia de una vez a la semana o mayor.
Tabla 1. Características sociodemográficas de la muestra Característica N % Grupo de edad 60-74 años 339 52,5 75+ años 307 47,5 Sexo Mujer 350 54,2 Hombre 296 45,8 Procedencia Urbano (> 2000 habitantes) 487 75,4 Rural (< 2000 habitantes) 159 24,6 Nivel Educativo Ha ido a la Universidad 31 4,8 Ha ido a la Escuela 472 73,1
Sabe leer y escribir 119 18,4
Analfabeto 24 3,7 Nivel Económico Menos de 300 euros 35 6,6 301-600 euros 338 63,3 601-900 euros 105 19,6 Más de 901 euros 56 10,5 Estado Civil Casado 374 57,9 Soltero/a 12 1,9 Viudo/a 216 33,4 Separado/a 44 6,8 Hijos Sí 559 86,5 No 87 13,5
Con Quién Vive
Con cónyuge e hijos 124 19,2
Con cónyuge y sin hijos 247 38,2
Con algún hijo/a 85 13,2
Solo/a 133 20,6
Con otros 57 8,8
Valoración de la salud
Muy mala o mala 51 7,9
Regular 209 32,4
Buena o muy buena 386 59,8
Satisfacción con la salud
Poco o nada 165 25,6
Bastante o mucho 481 74,4
Nota: Los porcentajes podrían no sumar 100% debido al redondeo.
Los análisis preliminares muestran que las características sociodemográficas de la muestra son similares a las de la población mayor en todo el territorio nacional (Imserso, 2006). Por tanto, consideramos apropiado discutir nuestros resultados en el contexto de la población española mayor,
aunque debamos tomar con precaución cualquier generalización debido a que no se trata de una muestra aleatoria.
6.2. Procedimiento
Se elaboró una batería de preguntas abiertas, preguntas cerradas y escalas con la que obtener datos de las variables de interés. Se realizó una aplicación piloto del cuestionario a 62 personas mayores con el objeto de obtener información sobre las dificultades que pudieran presentar las escalas e ítems de la batería. Los entrevistadores fueron entrenados previamente, recibiendo cinco horas de formación práctica. Se les proporcionó información sobre el modo de formular las preguntas y sobre cómo transcribir las respuestas. En una sesión posterior se comentaron las incidencias encontradas, y se enfatizó la necesidad de dar respuestas empáticas en la entrevista, especialmente cuando se hablaba de temas que podían dar lugar a fuertes reacciones emocionales, tales como la pérdida del cónyuge y la sensación de abandono por parte de los hijos. Tras la revisión conjunta de los datos preliminares, se procedió a incorporar modificaciones en los formatos de respuesta que habían dado más problemas y a cambiar ligeramente los enunciados de algunos ítems para facilitar su comprensión.
El primer contacto con los participantes se realizó a través de asociaciones culturales y de vecinos, parroquias, centros de ocio y otros lugares públicos. En este primer contacto se explicó a las personas mayores el objeto de la entrevista y se captó a los participantes. Las entrevistas individuales se realizaron en el domicilio de las propias personas mayores previo consentimiento informado y sin la presencia de terceras personas. Cada entrevista duraba entre una hora y una hora y media.
El entrenamiento y la realización del estudio piloto se llevaron a cabo en el último trimestre del año 2003. La aplicación final del cuestionario se realizó durante el primer trimestre del año 2004. Finalizado el período de recogida de datos y la preparación de los mismos, se analizaron los datos de la muestra final mediante procedimientos cuantitativos y cualitativos. A continuación describimos brevemente el proceso de análisis cualitativo y los análisis de tipo cuantitativo utilizados.
Para el análisis cualitativo, se seleccionó una submuestra aleatoria de 400 sujetos. Este número se consideró suficiente para el análisis cualitativo debido a criterios de saturación de las respuestas en las categorías de significado. Se utilizó un modelo de análisis de contenido inductivo paso a paso similar al propuesto por Mayring (2000). En él se desarrolló un sistema de categorías que recogía los distintos significados expresados en las respuestas de los participantes a las preguntas abiertas del estudio. En un segundo momento se revisó la clasificación teniendo en cuenta algunos aspectos de la revisión teórica previa. El análisis se realizó de forma manual, siguiendo un procedimiento flexible y no secuencial. A continuación se describe de forma más detallada el proceso que hemos llevado a cabo para analizar el contenido de las respuestas a las preguntas abiertas del estudio.
1. Lectura preliminar de los datos. Revisión de la transcripción original de las
respuestas con el fin de captar temas comunes que se puedan agrupar en categorías amplias con un mismo significado.
2. División de los enunciados en unidades de significado. Una unidad de
significado se define como “un segmento de texto que es comprensible por sí mismo y contiene una idea, episodio o pieza de información” (Schilling, 2006). Se dividen las respuestas de cada sujeto en tantas unidades de significado como
es necesario. A partir de este momento, el análisis de contenido y de frecuencias se basa en las unidades de significado y no en los individuos.
3. Lectura detallada de los datos captando los temas comunes. Se volvieron a revisar los enunciados, buscando patrones de semejanza y diferencia entre ellos, y se comenzaron a agrupar los temas comunes que emergen de los datos.
4. Primera clasificación de los datos. A partir de las unidades de significado se elaboraron categorías generales y subcategorías.
5. Reestructuración de las categorías. Se clasifican los datos y se van
modificando las categorías para que se ajusten de forma precisa a la estructura de los mismos.
6. Refinamiento de las categorías de forma deductiva. Volvemos a revisar los
enunciados desde la perspectiva de la investigación previa, realizando algunos cambios en las categorías. 7. Asignación de códigos numéricos. Obtenemos un sistema de categorías para cada pregunta abierta de la investigación. Se elaboran códigos para cada nivel de la clasificación resultante y se asigna un código a cada enunciado o unidad de significado. 8. Revisión final de las categorías. Verificamos que no ha habido errores en la
clasificación y en la asignación de los códigos a los enunciados. Se describe el contenido de cada categoría de acuerdo con las expresiones verbales utilizadas por las personas mayores.
9. Cálculo de frecuencias. Se realiza un análisis descriptivo de las frecuencias
de respuesta en las distintas categorías de significado.
Los datos cuantitativos del estudio se analizaron mediante el programa estadístico SPSS‐15. Se utilizaron distintas técnicas estadísticas dependiendo del nivel de análisis. A nivel univariado se utilizaron estadísticos descriptivos y
análisis de frecuencias. Las relaciones bivariadas se estudiaron mediante y tablas de contingencia, análisis de varianza y correlaciones simples entre las variables independientes del estudio y la soledad. Por último, a nivel multivariado se realizaron análisis de varianza y de covarianza simples y de medidas repetidas. También se utilizaron análisis de regresión jerárquica para comprobar qué factores predecían la soledad de forma significativa, así como para analizar los efectos mediadores y moderadores de otras variables en los efectos del apoyo social.