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Contingencies, Commitments and Operating Risks i Contractual commitments and guarantees

In document INVESTING IN SUSTAINABLE DEVELOPMENT (Page 109-111)

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30. Contingencies, Commitments and Operating Risks i Contractual commitments and guarantees

El título de este capítulo hace alusión al concepto de trabajo corpo- ral utilizado por Loïc Wacquant (1995) en su etnografía sobre los boxeadores en Chicago donde él mismo llevó a cabo un aprendizaje pugilístico. La definición que da este autor de ese concepto es la si- guiente:

Una intensiva manipulación del organismo, regulada con precisión, cuyo objetivo es imprimir en el esquema corporal del púgil series de posturas, rutinas de movimientos y estados subjetivos emocional-cog- nitivos que le convierten en un practicante dialogante de la «dulce ciencia de golpear». Es una forma de «trabajo práctico» en el sentido de que implica el ejercicio de una inteligencia que se realiza en comu- nicación con las realidades concretas y actuales de su entorno natural y su objeto (Bittner, 1983, p. 253). Y reorganiza de forma práctica el campo corporal entero del púgil, haciendo resaltar ciertos órganos y capacidades, y haciendo retroceder otros, transformando no sólo el fí- sico del boxeador sino también el «sentido de su cuerpo», la concien- cia que tiene de su propio organismo y, a través de su cuerpo transfor- mado, del mundo a su alrededor (Wacquant, 1995, p. 73).

En la experiencia de los boxeadores, capital1corporal y trabajo cor- poral están totalmente interconectados (ibid., p. 67) y ellos, también

1. Una definición de capital en los términos definidos por Bourdieu la tenemos en Wacquant (1995, p. 66): «Trabajo acumulado (en su forma materializada, «incorpora- da» o encarnada) que, cuando es apropiado de manera privada, es decir, exclusiva, por agentes o grupos de agentes, les permite a su vez apropiarse de energía social en for- ma de trabajo reificado o vivido».

aunque de diferente forma que las modelos, son plenamente conscien- tes de la dependencia respecto de su cuerpo pero también de la fini- tud temporal de su actividad, de los límites implícitos de ese trabajo corporal.

Creo que este concepto es de gran utilidad para el análisis de iti- nerarios de personas cuya actividad profesional o de ocio implica un aprendizaje y una práctica muy intensivas de diferentes técnicas cor- porales, y un remodelado tanto de los volúmenes como de las formas corporales en diferentes sentidos, más aún cuando el trabajo y la transformación corporal conllevan índices visibles (ibid., p. 66). Los seis casos que analizaremos en los distintos apartados de este capítu- lo corresponden a dos mujeres modelos de pasarela; dos deportistas, una profesional y la otra amateur, y dos hombres, un actor de teatro y un bailarín profesional. Todas ellas son personas inmersas en univer- sos corporocéntricos (ibid.). De todas formas, una diferencia que hay que constatar entre los boxeadores u otros deportistas en los que el ejercicio físico es intenso y dirigido (como los practicantes de halte- rofilia y culturismo) y las modelos o los profesionales del teatro y la danza sería que en los primeros los índices de la transformación cor- poral son más visibles. Lo son de una manera evidente en el caso de Ana, por ejemplo, la deportista de halterofilia, uno de los itinerarios de los que nos ocuparemos. Aunque, por otra parte, es de subrayar que la menor visibilidad de las remodelaciones y aprendizajes corpo- rales en el caso de las modelos tiene que ver también con una natura- lización de su actividad profesional, como si fuera algo inherente a su sexo, y esta invisilibización redunda en un no reconocimiento de sus saberes y habilidades específicos. Dicho de otra manera, una caracte- rística de la profesión de modelo, así como de otras profesiones igual- mente feminizadas en las que la imagen es determinante, es que la ca- pacitación y organización laboral requeridas quedan ocultas, lo que supone una dificultad añadida para el reconocimiento profesional de sus practicantes.

En este texto voy a considerar que tanto la profesión de modelo como la práctica de algunos deportes por las mujeres, así como cier- tas actividades artísticas que implican un entrenamiento físico deter- minado practicadas por los hombres, llevan implícito un trabajo corpo- ral muy profundo, en los términos en los que lo define Wacquant. Este trabajo, combinado con diversos factores que iremos analizado a lo

largo del capítulo, son germen de cambios respecto al género. En este sentido podemos definir esos procesos corporales como procesos de auto-transformación, como «caminos sin retorno» respecto al género, tal y como veremos en los doce casos presentados. Es necesario, sin embargo, hacer una matización a la que volveré en profundidad en el apéndice del libro: la autodefinición de género que cada persona va a dar de sí misma es en todos los casos polarizada; todas las mujeres entrevistadas dicen sentirse mujeres, y los hombres, hombres, al mar- gen de los contenidos concretos relacionados con estas definiciones, que son diversos. Sin embargo, la vivencia de esa identidad es plural, compleja y abierta, y se resiste a las clasificaciones dicotómicas del tipo masculino/femenino. En este sentido, se aprecia un déficit de re- cursos lingüísticos para expresar esa experiencia plural, así como una necesidad de identificarse con un grupo (los hombres o las mujeres), al margen de que se mantenga una actitud crítica o alternativa frente a las exigencias sociales respecto a las prácticas de género.

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