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Continuity on average and transition probabilities

Países Factores de la crisis Evolución trimestral

Afganistán Conflicto armado, desplazamientos forzados, desastres naturales Deterioro Indonesia Conflicto armado, desplazamientos forzados Estancamiento Myanmar Conflicto armado, desplazamientos forzados, epidemias Estancamiento Nepal Situación posbélica, retorno y reasentamiento de desplazados Deterioro Pakistán Conflicto armado, desplazamiento forzado Deterioro RPD Corea Crisis política y económica, desastres naturales Deterioro Sri Lanka Desastres naturales, conflicto armado, desplazamiento forzado Deterioro Tayikistán Crisis energética, inseguridad alimentaria Nueva

Timor-Leste Situación posbélica, desplazamiento forzado Estancamiento

La situación de la población en general, y en concreto de los desplazados, se vio seriamente deteriorada por la dureza del invierno en Afganistán, cuyas bajas temperaturas provocaron la muerte a más de 600 personas según la Autoridad para la Gestión de Desastres afgana. Pero las constantes nevadas que dificultaron el acceso a las zonas más remotas del país no fueron el único obstáculo para el reparto de ayuda, también la falta de coordinación entre las diferentes organizaciones y agencias en el terreno, tal y como reconoció el representante del secretario general de la ONU en el país. A esto se le unió el incremento de los precios de los alimentos en todo el país, lo que mermó las capacidades de acceso de la población. Las regiones del oeste y centro-oeste fueron las más afectadas, registrándose 276 muertos en Herat. El gobierno y Naciones Unidas lanzaron un llamamiento conjunto por valor de 80 millones de dólares para hacer frente a la inseguridad alimentaria creciente que afecta a más de dos millones y medio de afganos. Por su parte, UNICEF subrayó en su informe sobre el estado mundial de la infancia que 600 menores de cinco años mueren en el país cada día por los efectos de enfermedades prevenibles. En la región de Asia Central la incidencia de las bajas temperaturas y la crisis energética están afectando seriamente a países como Tayikistán, donde el PMA realizó un llamamiento extraordinario de 8,3 millones de dólares para prestar asistencia a casi 300.000 personas que sufrían de inseguridad alimentaria debido a la subida de los precios de la comida y los carburantes.

Diversos sismos que tuvieron lugar frente a las costas de Indonesia, principalmente en Sumatra, obligaron al gobierno a decretar el estado de alerta frente a un posible tsunami. Igualmente, las lluvias torrenciales provocaron la muerte de más de 100 personas desde diciembre de 2007. Por otra parte, la FAO resaltó que la prevalencia del virus de la gripe aviar continuó siendo excesivamente alta a pesar de los intentos para su continencia realizados por el gobierno y la comunidad internacional, corriendo el riesgo de que se produzca una mutación de efectos mortales para el ser humano. En RPD Corea el gobierno fue acusado por las autoridades de la República de Corea de desviar ayuda alimentaria proporcionada por Seúl para el consumo del ejército norcoreano. A su vez el PMA reveló que seis millones de personas necesitan de asistencia para hacer frente a la grave crisis alimentaria que atraviesa el país, un cuarto de las necesidades de la población deberán ser cubiertas por la asistencia externa. La misma agencia señaló que en Nepal alrededor de 3,8 millones de personas tendrán que hacer frente a una situación de inseguridad alimentaria debido a la incidencia del aumento de los precios sobre la capacidad adquisitiva de la población (el precio del arroz aumentó un 60% en el mes de febrero), fomentado por la huelga de los grupos madeshi en la región sureña de Terai, donde se produce y se almacena la mayor parte del grano. Diversas ONG humanitarias denunciaron que su espacio de acción se estaba viendo sistemáticamente reducido en la región de Terai a niveles inferiores que durante el conflicto bélico. Igualmente, en Pakistán varias ONG denunciaron que la volátil situación que padece el país y la falta de seguridad estaba obstaculizando seriamente su trabajo, especialmente en las zonas en conflicto, pero también en otras debido a tensiones con las milicias islámicas en las fechas próximas a las elecciones. Durante el anterior mes de diciembre y en enero, al menos 5.000 personas (la mayoría de etnia pastún) provenientes de Kurram Agency (en la provincia de la

Frontera Noroccidental) huyeron hacia Afganistán en busca de refugio por el aumento de la violencia en la región, sin embargo, la mayor parte regresó antes de que concluyera febrero.

Cuadro 5.2. La intervención humanitaria y la responsabilidad de proteger.

Desde la conclusión del periodo de Guerra Fría se ha producido una ampliación en la interpretación de uno de los principales puntos de la Carta fundacional de las Naciones Unidas, aquel relativo a cuándo es legitimo el uso de la fuerza y que hace referencia a una situación que ponga en peligro o quebrante la paz mundial. En pocos años se ha pasado de una concepción restringida de esta sentencia a una más amplia, entendiendo que la incapacidad de un Estado o su falta de voluntad para defender a su población de una amenaza contra su vida supone un riesgo para la humanidad y la paz internacional.

Una de las mayores contribuciones a este debate ha sido el concepto de Responsabilidad de Proteger, surgido como crítica a la tardía, inadecuada y pobre actuación de la comunidad internacional para poner fin al sufrimiento humano en las crisis de Somalia, Rwanda o Bosnia durante los años 90. El concepto implica que el Estado soberano tiene la responsabilidad de proteger la vida de sus ciudadanos frente a cualquier amenaza prevenible, pero si no quiere o no puede hacerlo esa responsabilidad será asumida por la comunidad de Estados. Tal y como señala Gareth Evans4, esta acepción tiene un carácter multidimensional que pasa por la responsabilidad de prevenir, de reaccionar de forma apropiada y de reconstruir. Sin embargo, sólo la segunda de estas responsabilidades ha suscitado un amplio debate, si bien la prevención y la reconstrucción han sido relegadas a un segundo plano a pesar de su vital importancia.

Sobre las bases de la responsabilidad de proteger se ha pretendido legitimar las denominadas como intervenciones humanitarias: misiones militares destinadas a frenar un conflicto armado con la finalidad de proteger a la población víctima de graves violaciones de derechos humanos perpetradas por el Estado o con el consentimiento de éste. En muchas ocasiones la comunidad humanitaria ha alzado su voz en contra de este tipo de intervenciones militares, denunciando que las consecuencias de actuar acrecentarían el sufrimiento en la población. La duda de nuevo está en saber cuál es el umbral de sufrimiento, cuál es el riesgo y qué se esconde detrás de las peticiones de intervención militar en nombre de la humanidad. En este sentido se torna esencial hacer un balance de las consecuencias de esa intervención militar. Por ejemplo, previamente a la aprobación de la misión de paz conjunta (ONU-UA) para Darfur, los gobiernos de Francia y EEUU solicitaron este tipo de intervención ante la negativa de Jartum a dar luz verde al despliegue de la UNMIS en la región.5 Sin embargo, tal y como señalaron diversas organizaciones, el coste humano de realizar una intervención sin la autorización del gobierno sudanés hubiera supuesto un mayor sufrimiento para la población civil, cortando el suministro de asistencia humanitaria por completo y aumentando el grado de violencia.

El coordinador humanitario y representante de la ONU, Charles Petrie, señaló que la situación actual en Myanmar es de aumento en los índices de pobreza que podría desencadenar una crisis humanitaria si la situación de carestía y desnutrición sigue empeorando entre la población. Petrie denunció los intentos de la Junta Militar birmana de controlar la acción humanitaria y enfatizó la necesidad de proteger los logros conseguidos hasta el momento, como la triplicación de los fondos destinados por los países donantes al país, así como la defensa de los principios humanitarios de neutralidad, imparcialidad e independencia. Durante los primeros meses del año, el aumento de los ataques de las FFAA contra la población en el estado de Karen llevó al desplazamiento de 10.000 personas más, según datos del Comité para los Desplazados Internos del Pueblo Karen.

En Sri Lanka, los temores de la comunidad humanitaria a que el desplazamiento y la crisis humanitaria aumentara después del anuncio oficial de la ruptura del alto el fuego por parte del gobierno parecieron convertirse en realidad después de que el CICR informara de la intensificación de los ataques en el norte, que provocaron el aumento del número de desplazados y de las dificultades para acceder a la población civil. Por último en Timor-Leste, el PMA y la FAO

4 presidente de International Crisis Group y miembro de la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía de los Estados en 2001.

5 Misión de mantenimiento de la paz de la ONU en Sudán presente en el país desde 2004 para apoyar la resolución del conflicto que enfrentó a las regiones del norte con el sur del país y que actualmente se encarga de facilitar la implementación de los acuerdos de paz de 2005.

presentaron en un estudio cómo la inseguridad alimentaria afecta por igual a los desplazados y a los no desplazados en el país, debido a los desastres naturales y la falta de ingresos derivados de la fallida producción agrícola. Sin embargo, se mostraron a favor de reducir la dependencia alimentaria de la población, fomentando la creación de programas de comida por trabajo y alimentación escolar. El gobierno, por su parte, comunicó su intención de reducir el programa de reparto de alimentos y mantas que lleva a cabo en los campos de desplazados de Dili, para fomentar el retorno de sus pobladores. Aquellos que decidan retornar, recibirán raciones de arroz suficientes para dos meses. El ejecutivo, conjuntamente con el PNUD y OCHA, está trabajando para establecer un centro de información sobre desastres, con la finalidad de reducir la incidencia de los fenómenos climatológicos sobre la producción agrícola y mejorar la seguridad alimentaria.

Europa

Países Factores de la crisis Evolución

Cáucaso (Armenia,

Azerbaiyán y Georgia) Desplazamientos forzados, crisis política y económica Estancamiento Rusia (Chechenia)* Conflicto armado, desplazamientos forzados Mejora

*Repúblicas vecinas (Daguestán, Osetia del Norte e Ingushetia)

En la república de Chechenia las tensiones se acrecentaron entre la población desplazada y el gobierno debido al progresivo cierre de los centros comunitarios de acogida. Durante el 2007 alrededor de 35.000 personas fueron desalojadas de nueve centros comunitarios en Grozny. A pesar de las promesas del gobierno de asistencia para la obtención de vivienda y tierra cultivable, muchas personas alegaron que las autoridades les forzaron a abandonar los centros y que las compensaciones no han sido recibidas o bien son insuficientes.

Finalmente, en la región del sur del Cáucaso, el Comisionado del Consejo de Europa para los Derechos Humanos concluyó en su informe que los desplazados internos en Azerbaiyán enfrentan serias dificultades a la hora de cambiar su lugar de residencia, mantener unida a su familia y en el acceso a asistencia médica, a la vez que reconocía los esfuerzos realizados por el gobierno para mejorar sus condiciones de vida. Entre sus recomendaciones, destacaban la necesidad de simplificar el sistema de registro de los desplazados y aumentar el número de profesionales sanitarios en los asentamientos de las personas desplazadas internas.

Oriente Medio

Países Factores de la crisis Evolución

Iraq Conflicto armado, sequía Deterioro

Palestina Conflicto armado, aislamiento humanitario de la población Deterioro Yemen Conflicto armado, población desplazada, refugiados Estancamiento Iraq celebró que Naciones Unidas lanzara un llamamiento de 265 millones de dólares para

proveer de asistencia humanitaria urgente a los cuatro millones de personas que sufren de inseguridad alimentaria, en un país con 2,4 millones de desplazados internos y donde el 40% de la población no tiene acceso a agua potable. El gobierno anunció igualmente su intención de crear una oficina especial para agilizar el trabajo de las agencias humanitarias en terreno. Por otra parte, el Comité Parlamentario para el Desplazamiento y la Migración solicitó al ejecutivo la creación de un presupuesto fijo, financiado con los dividendos del petróleo, para la asistencia de los iraquíes desplazados y refugiados. De otro lado, las incursiones del ejército turco en el norte de Iraq llevaron al desplazamiento de más de 200 familias, a pesar de la negación del gobierno turco de que sus operaciones hubieran tenido algún tipo de incidencia sobre la población civil iraquí en el área. El Alto Comisionado para los Refugiados, Antonio Guterres, afirmó después de visitar la región que trabajaría conjuntamente con el gobierno iraquí para determinar si el país

reúne las condiciones de seguridad, provisión de servicios básicos y capacidad de restituir y compensar a los desplazados para iniciar un proceso de repatriaciones voluntarias.

Por otra parte, la situación en Palestina, especialmente en la franja de Gaza, se vio gravemente deteriorada por las incursiones militares del ejército israelí y por los cortes de suministro eléctrico y de combustible utilizados por el ejecutivo israelí como forma de presionar a Hamas y sus partidarios y asfixiar el apoyo civil que esta organización pudiera estar recibiendo. De igual manera, fue rescindido el acceso de las organizaciones humanitarias y de sus suministros a las zonas afectadas y los cortes de energía contribuyeron a la disrupción de los servicios sanitarios. La situación desesperada llevó a la población a dinamitar el muro fronterizo con la localidad egipcia de Rafah, para poder hacer acopio de víveres y combustible. Por su parte, la UNRWA informó de que el llamamiento realizado dentro del Proceso de Llamamientos Consolidados de la ONU estaba recibiendo escasos fondos hasta el momento, lo que estaba mermando seriamente su capacidad de asistir a la población. Ante la situación el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios, John Holmes, pidió la reapertura de las comunicaciones con Gaza y el cese de los ataques con cohetes Qassam sobre los enclaves judíos. Por otra parte, el gobierno israelí continuó con su campaña de demoliciones y desalojos forzados en Cisjordania, donde al menos 200 personas fueron expulsadas durante las tres primeras semanas de 2008 según fuentes locales y Amnistía Internacional. Esta situación llevó a un grupo de organizaciones humanitarias, entre ellas Oxfam International, a referirse a esta crisis humanitaria como la peor sufrida en el territorio desde 1967, cuando se produjo la invasión de Israel.

Para concluir, en Yemen la escalada en los enfrentamientos entre el ejército y los seguidores del líder shií al-Houthi llevaron al desplazamiento de cientos de personas en Saa’da y las localidades vecinas (norte). Fuentes locales aseguraron que estas personas tenían necesidades urgentes de refugio y alimentos ya que sus casas habían sido destruidas durante los bombardeos. Por otra parte, UNICEF señaló que la tasa de mortalidad infantil del país es altamente preocupante, ya que 250 menores mueren al día en Yemen por los efectos de enfermedades prevenibles. Finalmente, el gobierno estaría estudiando un proyecto de ley para regular el estatus de refugiado en el país siguiendo un borrador elaborado por el Ministerio de Derechos Humanos yemenita, con el que se pretende tener un mayor control sobre los refugiados y los procedimientos de aplicación.

5.2. La acción humanitaria durante el trimestre

A continuación se destacan algunos de los acontecimientos, iniciativas o informes relevantes para el desarrollo de cada una de las actividades que componen la acción humanitaria.6

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