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4.5 Continuous improvement 38
Autores: Espinosa Moreno, Carmen (Maestra de Educación Infantil, Maestra de Educación Infantil); Gregorio Olivares, María (Maestra de Educación Infantil y postgraduada en Exclusión e Inclusión social y educativa, Maestra de Educación Infantil).
Público: Maestros de Educación Infantil. Materia: Didáctica. Idioma: Español.
Título: Tutorización entre iguales en Educación Infantil. Resumen
Son múltiples las estrategias metodológicas que pueden ser usadas en la etapa de Educación Infantil. Este artículo se centra en la tutorización entre iguales con niños de 0 a 6 años, por ser una de las estrategias que más ventajas ofrece, tanto para el alumnado, como para los docente a través de su puesta en práctica. Permite al alumnado ser más autónomo, un aprendizaje más significativo, desarrollar lazos de solidaridad, apoyo y empatía con sus compañeros, etc. Por ello, se define en qué consiste esta estrategia, cuáles son sus ventajas y se dan algunas aplicaciones prácticas para el aula.
Palabras clave: Tutorización entre iguales, Educación Infantil, cooperación, aprendizaje significativo.
Title: Peer tutoring in early childhood education. Abstract
There are many methodological strategies that can be used in the Early Childhood Education stage. This article focuses on peer tutoring with children from 0 to 6 years old, as it is one of the strategies that offers the most advantages, both for the students and for the teachers through its implementation. It allows students to be more autonomous, more meaningful learning, develop ties of solidarity, support and empathy with their peers, etc. Therefore, we define what this strategy consists of, what are its advantages and give some practical applications for the classroom.
Keywords: Tutoring by peer, early childhood education, cooperation, meaningful learning.
Recibido 2018-10-10; Aceptado 2018-11-02; Publicado 2018-11-25; Código PD: 101075
INTRODUCCIÓN
Los cambios sufridos en la sociedad actual, así como los nuevos paradigmas educativos, hacen que el proceso de enseñanza y aprendizaje también deba ir cambiando y adaptándose a las demandas de la sociedad, pues su fin último debe ser preparar al alumnado para vivir en esta. En este sentido, son diversas las necesidades que van surgiendo, al igual que en la sociedad, dentro del aula, necesidades al que docente debe dar respuesta.
Lejos de situarnos en un sistema tradicional de enseñanza y aprendizaje, se deben introducir cambios en la dinámica general del aula que mejoren este proceso, favoreciendo, cada vez más, las posibilidades de aprendizaje del alumnado y una atención lo más individualizada posible dentro del aula.
Son distintas y muy variadas las estrategias metodológicas que existen y que van surgiendo para dar respuesta a los intereses y necesidades del alumnado. Cada grupo de alumnos e incluso cada alumno, presenta una serie de características individuales diferentes, no siendo válidas siempre las mismas estrategias. Es, por ello, por lo que es muy importante conocer diversas estrategias metodológicas, a fin de tener la oportunidad de adaptar nuestro proceso en función de las necesidades de nuestra aula.
En este caso, el artículo se centra en la tutorización entre iguales, una estrategia que aporta grandes ventajas al alumnado y que permite dar una respuesta más individualizada al alumnado, desarrollando, además, valores que le permiten vivir en una sociedad de forma democrática, tales como respeto, ayuda, colaboración, etc.
A lo largo de este artículo, se trata de explicar en qué consiste la tutorización entre iguales y qué ventajas aporta en el aula de Educación Infantil. Además, también se ofrecen algunas orientaciones para su puesta en práctica en el aula, así como las principales conclusiones que se extraen de esta.
CONCEPTO DE TUTORIZACIÓN ENTRE IGUALES
Para comenzar, es preciso señalar, antes de nada, qué se entiende por tutorización entre iguales. Para ello, se toman como referencia las aportaciones de diversos autores que han analizado dicho término.
Antes de nada, cabe señalar que el aula es un entorno dinámico en el que no solo se aprende de las aportaciones del docente, si no que se debe crear un clima de enseñanza y aprendizaje donde se hagan partícipes a todos los miembros de la clase, incluso sobrepasando las paredes del aula. Tal y como afirma Wells (2001), el aprendizaje no depende estrictamente de las relaciones unidireccionales establecidas entre el docente y los alumnos, sino que depende, en mayor medida, de la capacidad del docente de dar lugar a situaciones en las que los discentes, a través de la cooperación, sean capaces de aprender unos de otros.
Como antecedentes a este término, tal y como señalan Velasco, Dominguez, Quintas y Blanco (2010), la tutorización entre iguales, lejos de lo que se pueda pensar, no es una práctica nueva. Esta es una técnica que tiene una larga tradición, pues ya en el siglo XIX comenzó a ser puesta en práctica como respuesta a la escasez de personal docente y fondos públicos que existía en esta época. Entre los más reconocidos pedagogos que la pusieron en práctica, se destaca a Joseph Lancaster.
No obstante, y a pesar de su tradición y puesta en práctica durante años, esta metodología, hoy día, no resulta muy común dentro de las aulas donde, en ocasiones, se lleva a cabo un modelo tradicional de enseñanza. Sin embargo, en países anglosajones esta práctica está más extendida, siendo entendida como una práctica educativa con la que se puede desarrollar cualquier área curricular.
Se pasa ahora a ahondar en el significado de la tutorización entre iguales como tal. Para ello, en primer lugar, se parte de la definición aportada por Topping y Ehly (1998), quien destaca la tutorización entre iguales como las interacciones entre parejas de personas, pertenecientes a grupos sociales similares, que aprenden enseñándose, pero que ninguna de ellas actúa como profesora profesional de la otra.
Tomando como referencia lo aportado por Duran y Vidal (2004), la tutoría entre iguales está basada en una metodología de aprendizaje cooperativo. En esta línea, el alumnado se agrupa por parejas con una relación asimétrica, siendo tutor o tutorado. Ambos poseen un objetivo común que sería la adquisición de una competencia, desarrollada de acuerdo a la planificación del docente. En este sentido, se aprovechan las interacciones entre iguales para la potenciación del aprendizaje.
En este sentido, cada uno de los miembros debe asumir un rol, bien de tutor o bien de tutorado, de forma que trabajarán conjuntamente para alcanzar un objetivo común en el que ambos obtendrán beneficios, siempre aclarando el funcionamiento de esta metodología y las funciones de cada uno de los roles.
Por tanto, se puede decir que la tutorización entre iguales es un proceso en el que ambos alumnos aprenden, ya que el alumno tutor aprende, pues enseñar es una forma ideal de aprendizaje, un alumno ha aprendido algo cuando es capaz de transmitirlo. Tal y como afirma Durán (2006), “enseñar es la mejor manera de aprender” (p. 153). Y, por otro lado, el alumno tutorado también aprende gracias a la enseñanza personalizada de su compañero.
No obstante, cabe señalar que esta práctica educativa no sustituye al estudio individual o las clases impartidas por el personal docente, sino que se presentan como un modelo de aprendizaje complementario que debe ser cuidadosamente planificado, pues el hecho de que coloque a dos alumnos juntos para que puedan aprender a través de este método no siempre será efectivo si no cuidamos toda la preparación previa que esto requiere, teniendo en cuenta sus características, necesidades, intereses, etc.
Una vez definido y aclarado el término tutorización entre iguales, se pasa a analizar ahora las ventajas que este aporta en su práctica en el aula de Educación Infantil.
VENTAJAS DE LA TUTORIZACIÓN ENTRE IGUALES
La tutorización entre iguales ofrece diversas ventajas que la convierten en una estrategia metodológica muy importante a tener en cuenta en el proceso de enseñanza y aprendizaje. En este sentido, tal y como afirma Wells (2001), el aprendizaje, más que ser considerado como un logro individual, debe ser tenido en cuenta como el producto de la actividad social llevada a cabo con otros individuos más expertos que ofrecen ayudas, permitiendo convertirse al aprendiz en un alumno cada vez más autónomo y competente.
Además, el hecho de tener que trabajar de forma conjunta y desinteresada desarrolla habilidades y actitudes necesarias para vivir en una sociedad cada vez más democrática. En este sentido, se desarrollan destrezas cognitivas y personales en situaciones de aprendizaje real que permiten el razonamiento de las propias ideas y opiniones, escucha activa de las de los demás, resolución pacífica de conflictos a través del diálogo, establecimiento de acuerdos mutuos, etc. (Slavin, 1995).
Este método supone ventajas, no solo para el alumno que es ayudado por su compañero, sino también para el que desempeña el rol de tutor, pues puede vivenciar que, para poder explicarle a su compañero la materia correspondiente, él debe de haberla entendido muy bien o, en su caso, hacer por ello para poder explicársela de la mejor forma. El hecho de no ser capaz de explicar a su compañero ciertos contenidos, hará que se replantee si ha adquirido los mismos o no.
En este sentido, cabe destacar al respecto lo que afirman Valdebenito y Duran (2013), “la actividad de enseñar produce un alto potencial de aprendizaje cuando se conforma de formatos bidireccionales de interacción” (p. 156). Los alumnos deben asumir roles concretos que les hace implicarse de forma activa en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Por un lado, ser tutor implica que debes tener unos conocimientos previos bien estructurados y ser capaz de transmitirlos de forma que el tutorado los comprenda y asimile. Por otro lado, el tutorado debe escuchar de forma activa, poner en práctica los conocimientos que se le están enseñando, etc. Como se puede deducir, el diálogo cobra una especial relevancia en la puesta en práctica de este método educativo.
Del mismo modo, permite al docente ofrecer una enseñanza más individualizada, ya que puede repartir sus funciones con los alumnos tutores y ofrecer ayuda a un mayor número de alumnos al mismo tiempo. En Educación Infantil, esto puede ser más complicado y, más que delegar funciones, lo que se hace es prestar ayuda por parte del compañero para realizar el trabajo que se ha encomendado, supervisar que se está trabajando, etc.
Por otro lado, Topping (2000), tras investigaciones llevadas a cabo, concluye afirmando y resaltando las ventajas que este método de enseñanza presenta. Entre estas, se pueden destacar las siguientes:
- Incremento del rendimiento académico. - Reducción de la tasa de fracaso escolar. - Mejora de habilidades sociales.
- Desarrollo de hábitos de trabajo.
- Impulso de actitudes positivas hacia el ámbito académico. - Alto nivel de satisfacción.
En esta misma línea, Juste y Carballo (2010) también recogen algunas ventajas que la tutorización entre iguales supone tanto para el alumno tutor como para el alumno tutorado. En primer lugar, para el alumno tutor, la tutorización entre iguales supone:
- Aumento del sentido de la responsabilidad y autoestima. - Mayor aprendizaje y domino de técnicas de estudio.
- Mayor control del contenido a enseñar y de los conocimientos propios.
- Toma de conciencia de sus propias dificultades y búsqueda de soluciones ante ello. - Mejora de habilidades sociales.
En segundo lugar, para el alumno tutorado también son múltiples los beneficios. Entre ellos, se destaca: - Sentimiento de apoyo por parte de sus compañeros, solidaridad y empatía.
- Adquisición de estrategias que, posteriormente, pueden ser aplicadas a otros contextos. - Mayor motivación al ser una experiencia compartida con otros compañeros.
del aula (Walberg y Paik, 2000). Además, es utilizada en muchos países, en todos los niveles educativos, así como áreas curriculares, dadas sus ventajas para caminar hacia una educación inclusiva de forma más eficiente.
Por tanto, se puede afirmar que, tal y como se ha aportado anteriormente, la tutorización entre iguales aporta grandes ventajas al proceso de enseñanza y aprendizaje en el aula. Sin embargo, también son algunos inconvenientes los que posee. A continuación, se pasan a describir estos.
INCONVENIENTES DE LA TUTORIZACIÓN ENTRE IGUALES
A pesar del gran número de ventajas que presenta este método educativo, esta práctica no está exenta de inconvenientes en su realización. Autores cono Valdebenito (2012) citan, entre ellos, los siguientes:
- Posible incapacidad del alumno tutor para detectar las dificultades o errores del alumno tutorado. - Transmisión de información errónea por parte del alumno tutor, reforzando así las malas prácticas.
- No ofrecer el tiempo suficiente al alumno tutorado para que asimile y comprenda el proceso, dando directamente el resultado o producto que se espera de él.
- Sentimiento de pérdida de tiempo por parte del alumno tutor.
- Rechazo o actitud negativa por parte de los alumnos ante su emparejamiento. - Falta de comprensión por parte de las familias de este método educativo.
No obstante, estos inconvenientes pueden ser solventados de forma eficaz si son tenidos en cuenta antes de su puesta en práctica en la planificación previa, teniendo en cuenta las características del alumnado para su emparejamiento, formación adecuada de los alumnos tutores, etc.
Tenidas en cuenta las ventajas e inconvenientes que la tutorización entre iguales puede suponer, se pasa a analizar las diferentes formas en las que se puede aplicar en el aula de Educación Infantil.
APLICACIÓN AL AULA DE EDUCACIÓN INFANTIL: TIPOS
Las diferentes prácticas de tutoría entre iguales, han dado lugar a diversas clasificaciones de esta que grandes autores han definido.
Antes de nada, existen algunas características que se deben tener en cuenta antes de su aplicación práctica en el aula, tales como (Falchikov, 2001):
- Curso al que pertenece el alumnado: Es importante tener en cuenta las características psicoevolutivas del alumnado, pues en la etapa de Educación Infantil el alumnado posee hábitos y actitudes diferentes al de etapas posteriores. En este sentido, se toma como referencia a autores como Piaget (2001), quien afirma que el alumnado en esta etapa se encuentra en el periodo preoperacional, en el que el alumnado aprende a interactuar con su ambiente de una forma más compleja mediante el uso de palabras e imágenes mentales. Además, esta etapa gira en torno al egocentrismo, la conservación, etc.
- Tipo de tarea asignada: Es preciso tener en cuenta la complejidad de las tareas que se asignan en esta etapa, ya que, tal y como se ha dicho anteriormente, características como el egocentrismo propio de esta etapa les incapacita para poder explicar a sus compañeros determinadas tareas.
- Grado de experiencia del alumnado: En tercer lugar, se debe considerar el grado de adquisición de los conocimientos que se pretenden transmitir por parte del alumno tutor, ya que estos deben haber sido bien comprendidos para poder ser transmitidos.
En primer lugar, tal y como afirman Duran y Huerta (2008), existen diversos tipos de tutoría entre iguales. Entre ellos, podemos encontrar:
- Tutoría entre alumnos de diferentes edades: En este caso, los alumnos son de edades y, por tanto, niveles educativos diferentes donde, los de cursos superiores actuarían como tutores de los alumnos de niveles
inferiores. Esta práctica también suele ser habitual para actividades en gran grupo como lectura de cuentos, representación de dramatizaciones, etc.
- Tutoría entre alumnos de la misma edad o curso escolar: Los alumnos tienen la misma edad y forma parte del mismo grupo de alumnos, aunque también se puede plantear entre alumnos de diferentes clases de un mismo nivel.
o Tutorías de rol fijo: Los alumnos poseen roles estables, es decir, el tutor y el tutorado siempre tienen ese papel asignado. En este caso, ambos alumnos deben poseer un distinto nivel curricular con respecto al contenido que se pretende enseñar a fin de que el tutor pueda cumplir de forma efectiva con su rol y el tutorado adquiera los contenidos que se pretenden.
o Tutorías recíprocas: Los papeles de tutor y tutorado se van intercambiando entre los alumnos, existiendo un nivel curricular similar entre ambos, pudiendo profundizar de modo más equitativo en sus conocimientos.
No obstante, y tomando como referencia el término tutoría entre iguales en su sentido más amplio, hay autores como Pujol (2006) que presentan modelos de tutoría no solo entre niños, sino también entre familias-niños e incluso entre profesores y centros, ya que las aportaciones que esto puede suponer para el proceso de enseñanza y aprendizaje son muchísimas también.
Una vez que se ha aclarado el término tutorización entre iguales y se han analizado algunas de las ventajas y aplicaciones prácticas que este presenta, se pasa a concluir y establecer las referencias bibliográficas utilizadas a lo largo del mismo.
CONCLUSIÓN
Una vez definido en qué consiste la tutorización entre iguales y las ventajas que esta aporta al aula de Educación Infantil, se puede concluir que estos datos avalan la necesidad de instaurar esta metodología de trabajo en nuestras aulas. Cierto es que, en esta etapa, se debe realizar una adaptación a las características y necesidades del alumnado y que no siempre será posible aplicarla. No obstante, merece la pena hacer un esfuerzo para ello, pues los resultados posteriores son excepcionales.
Tal y como se ha especificado anteriormente, la tutorización entre iguales resulta una práctica muy enriquecedora para el alumnado, ya que los beneficios, tanto para tutor como de tutorado, son diversos, ayudándoles a desarrollar actitudes y habilidades que les permiten participar de una sociedad más democrática, algo verdaderamente necesario en el contexto en el que nos encontramos.
Para terminar, se destacan las palabras del ilustre Henry Ford, quien define muy bien en una frase el sentido general de la tutorización entre iguales, afirmando que “Juntarse es un comienzo. Seguir juntos es un progreso. Trabajar juntos es un éxito”.