Realizado por: XYZ (núm. de colegiado: xyz).
Nombre: JM. Sexo: varón. Edad: siete años y un mes. Escolaridad: 2.o de Primaria.
A petición de: sus padres.
Fechas de exploración: 3, 5, 7, 10, 28 de enero de 1989. Fechas de tratamiento: febrero-julio, 1989.
Referencia y objetivos
Los padres de JM consultaron sobre su hijo por presentar un déficit en el rendimiento escolar. Una vez realizada la evaluación, se les aconsejó la realización de un tratamiento cuyo diseño y evaluación se presentan aquí. Diseño y valoración de la intervención
El deficitario rendimiento escolar de JM (conducta problema), demanda de la evaluación, se supuso era debido o estaba asociado funcionalmente a su falta de atención e hiperactividad en clase, que, además, suponíamos eran mantenidas por la atención que les prestaba la maestra.
La técnica de tratamiento utilizada ha sido la de un programa de reforzamiento mediante atención y refuerzo contingente a comportamientos facilitadores de las tareas escolares y la extinción ante conductas de desatención e hiperactividad. Con este fin se entrenó y siguió a la maestra y se evaluó el sistema de refuerzos del niño median- te el «Menú de refuerzos» (Daley, 1976) y se administró a los padres el «Listado de refuerzos para niños» (Clement y Richard, 1976).
Se utilizó un diseño de un solo sujeto con medidas repetidas de sus calificaciones escolares, en cada evaluación, desde el final del primer curso de Primaria, ya recogido como medida basal (con el fin de tener un prolongado período pre-test), hasta realizar un seguimiento a los seis meses después del tratamiento. Con el fin de evaluar los potenciales cambios que se esperaban en las conductas de hiperactividad y desatención, se utilizó un diseño «pre- postseguimiento» por el que el «Código de observación» de O’Leary et al. (1972) y la «Matriz de interacciones maestra-niño» se volvieron a administrar inmediatamente después de la intervención y después de seis meses de seguimiento.
Tras cuatro meses de tratamiento y un seguimiento a los seis meses, se constató lo siguiente (véanse gráficos de la p. 123):
• Comportamientos problema:
1. Mejora significativa de las calificaciones escolares obtenidas en las evaluaciones intermedias y en la final del mes de junio en comparación con las del año anterior, así como mantenimiento a los seis meses. Todo ello, esperado en los objetivos y en la demanda.
• Condiciones personales potencialmente relevantes, como podemos observar en el gráfico inferior; se aprecian los siguientes cambios esperados y coherentes con los objetivos:
2. Disminución de las condiciones personales categorizadas como «desatención» (Código de observación de O’Leary et al., 1972).
3. Disminución de las condiciones personales categorizadas como «hiperactividad» (Código de observación de O’Leary et al., 1972).
4. Aumento de las conductas categorizadas como «facilitadoras de rendimiento» en la escuela («Matriz de interacción»).
• Otras condiciones potenciales relevantes:
5. No se han apreciado otros trastornos conductuales.
6. Los padres de JM y su maestra han apreciado esos cambios y han expresado su satisfacción en relación con el rendimiento y el comportamieno de JM. 3,5 3 2,5 2 1,5 1 0,5 0 Tratamiento 1.a Ev . 2. o Primaria 2.a Ev . 2.o Primaria 3.a Ev . 2.o Primaria 4.a Ev . 2.o Primaria 5.a Ev . 2.o Primaria Final 2. o Primaria 3.a Ev . 3.o Primaria 80 70 60 50 40 30 20 10 0
Antes Después Seguimiento
No atención Hiperactividad Conductas facilitadoras de rendimiento
Conclusiones y recomendaciones finales
Se considera que el tratamiento efectuado ha sido eficaz porque ha conseguido sus objetivos (mejora del rendi- miento académico), al tiempo que ha mejorado el comportamiento de atención e hiperactividad. Durante el pe- ríodo que ha durado la intervención y el seguimiento, no han aparecido otras manifestaciones conductuales in- adecuadas.
Con el fin de realizar un segundo seguimiento, se contactará con los padres pasados seis meses. Si antes de esa fecha apareciera cualquier comportamiento inusual y negativo, se recomienda ponerse en contacto de nuevo con la psicóloga.
Firma del psicólogo Fecha: ________________
COnCLUSIOnES A lo largo de este capítulo se ha tratado sobre
la comunicación de los resultados de la evalua- ción, cuya expresión es el informe. En conclusión, las ideas fundamentales transmitidas son las si- guientes:
1. El informe psicológico debe ser emitido por un profesional de la psicología, por lo que, en él, junto con el nombre y apellidos de éste, deberá figurar su acreditación como psicólogo.
2. Este informe supone un documento cien- tífico en el que se vierten los resultados del estudio psicológico de un sujeto (o grupo de sujetos), por lo que constituye requisito esencial que su contenido pueda ser contrastable. Esto no habrá de ser obstáculo para que esté redactado en tér- minos comprensi bles a la persona a la cual va dirigido. Asimismo, el informe es- crito deberá ser completado, en los casos en que se considere necesario, con un in- forme oral.
3. Como en todo informe de investigación, deberán figurar en él —junto al nombre y, en su caso, titulación de la/s persona/s que lo solicitaron— los objetivos propuestos. Asimismo, en él se harán constar los ins- trumentos psicológicos utilizados (tests, técnicas, aparatos, etc.), con mención ex- presa —en su caso— del tipo de material empleado en la obtención de puntuaciones normalizadas. En esta misma línea, deberá
ser incluido cualquier otro pormenor de procedi miento que permita la contrasta- ción de los resultados. En el informe psico- lógico se hará expresa mención de aquellas conclusiones que den respuesta a los obje- tivos planteados (diagnóstico, orientación, selección, tratamiento). Las descripciones psicológicas sobre el sujeto, así como su diagnóstico, orientación o predicción, de- berán estar debidamente justificados en base a los datos brutos (cualitativos y cuantitativos) en los que tales inferencias se apoyen. Asimismo, en el caso de objeti- vos de cambio, la valoración sobre efectos del tratamiento deberá estar basada explí- citamente en los cambios conductuales de- tectados.
4. El informe psicológico debe estar sujeto a los principios de la deontología profesio- nal del psicólogo y a las Guías del Proceso de Evaluación GAP. El/los sujeto/s sobre el/los que el psicólogo realiza el informe tiene/n derecho a conocer su contenido, a no ser que con ello pudiera vulnerarse al- gún otro principio deontológico, y ha de tenerse en cuenta su custodia dado que el informe psicológico es un documento considerado estrictamente confidencial para el psicólogo, que no podrá disponer de él sin el debido permiso del sujeto y, en todo caso, será utilizado con arreglo al código deontológico del psicólogo (véase capítulo 4).
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