Lo primero que hemos de introducir aquí es el concepto de BETAIZACIÓN: modificación de l comportamiento que va enmarcada en un contexto de relación estable, en la que la mujer intentará moldearte a su manera, una vez que esté interesada en mi como parej a potencial o quiera seguir manteniéndote como pareja actual. Esto lo hace a un ni
vel inconsciente, para asegurarse de que soy el mejor ejemplar que hay en el mer cado, es algo normal y natural y que va implícito en el contexto de una relación en el medio-largo plazo.
Puedes entenderlo de forma que, realmente le sigues interesando para formar una familia, ser el padre de sus hijos y saber que estarás con ella durante un tiempo suficiente para poder planear un futuro conjunto en el largo plazo. No pretendem os en caso alguno, que entiendas este material como elemento de confrontación haci a mi pareja, sino como una forma de adaptarte y mejorar la relación con la mujer c on la que compartes mis afectos. La betaización es algo que se da de forma natural y por lo tanto, lo mejor que puedes hacer es aceptar su existencia y no llevart e las manos a la cabeza, cuando empieces a ver los primeros síntomas. Vamos a empe zar con un ejemplo que quizás me suene mucho a comedia, o parodia... O me suene po r haberlo vivido:
DE VUELTA A CASA DESPUÉS DEL TRABAJO
Llegas de trabajar un día cualquiera y no ha sido mi mejor día precisamente. Son ya casi las 21:00 y por no apetecerte, no me apetece ni siquiera cenar, en el traba jo me han quitado hasta el hambre por el último encarguito que me ha caído en la mes a poco antes de irte con la excusa de "Esto tiene que estar para primera hora de mañana". Ves a mi mujer y no dices ni pío, no quieres echarle encima toda la bronca que me has llevado, me sientes cansado y lo único que quieres es desconectar.
De repente me llama para ir poniendo la mesa. Perezosamente, me levantas y empie
zas a poner las cosas: "¿Qué hay para cenar?" ... ¡Sorpresa! Una menestra y jamón de Yor k para picar, no es un menú de rey pero esta bien, estás cansado y lo único que quiere s ahora, es sentarte con ella, comentáis el día y os vais a la cama. La verdad es qu e es la mejor,
por eso la quieres, a pesar de los pesares y de lo duro que haya sido el día ella
está ahí. Quizás podría estar haciendo otras cosas, pero la realidad es que está ahí conmigo , en ese momento, sentados los dos mirando la TV con una manta encima. No habéis h
ablado mucho, no hay ganas... Cuando ya se empiezan a cerrar los ojos le das un beso y le dices "¿Nos vamos a dormir?".
Os levantáis y vais a la habitación, me metes en el baño a cepillarte los dientes y cu ando sales, la ves poniéndose su camisón delante del espejo. La pillas justo en el m omento que lo está dejando caer. Ese camisón me encanta, porque le llega justo por d ebajo del culete y me excita bastante. Le dices "¡Pero qué buena que estás!, la madre que me parió... En cuanto me descuides un segundo, me enteras... que me tengo much as ganas". Ella pone una mueca medio riéndose "Anda tonto ... ¡que me tienes muy vis ta!". Piensas para mi mismo, que no sabe lo que dice ¿Muy vista? "Pero si por lo m enos hace ya dos semanas que nada de nada...".
Os metéis en la cama, os dais un beso de buenas noches, mi pones cara de niño bueno. .. La mejor que me sale y haces por prolongar el beso mientras adelantas mi cuer po para acercarte más a ella. Le tienes unas ganas que no me las puedes aguantar, vas a rodearla con un abrazo y se echa hacia detrás quitándose, poniendo vacío "No... hoy no, estoy cansada... vamos a dormir anda". me da un besito rápido en la boca m ientras me acaricia la cara, antes de terminar de retroceder. Con el "Hoy no" en realidad quiere decir "Hoy tampoco", porque ya lo has intentando en las últimas d os semanas y se ha quitado siempre. Además piensas "Yo también estoy cansado... pero me pueden más las ganas que el cansancio". Con una frialdad pasmosa, se da la vue lta y se arropa, mientras tú observas incrédulo como lo hace, sin ni siquiera mirar atrás.
No me puedes dormir y empiezas a pensar "¿Para esto me he casado yo?" "¿Para esto me tiro todo el día trabajando?" "Se ha dado la vuelta sin más... ¿será posible? Y hoy no le toca, faltan dos semanas" "¡Yo también estoy cansado, joder!". Empiezas entonces a dialogar con mi hombre beta interior y a preguntarte qué es lo que haces mal. Em piezas a recapitular y no caes, incluso me empiezas a plantear que le haya podid o ofender algo de lo que has hecho o has dicho, cuando has entrado por la puerta . Piensas y piensas... Y no caes ¿Sabes
qué es lo que pasa? Efectivamente no has hecho nada malo cuando has entrado, mi er ror se remonta varios meses atrás, incluso me atrevería a decir años.
Pues que resulta que una vez, hace ya mucho tiempo me acercaste a ella en la mis
ma actitud y ella respondió: "Si me portas bien de aquí al sábado, me lo pensaré". Acept aste esa primera condición con inocencia y confianza y sin saberlo, empezaste a po
nerle un precio a mi vida sexual. En cierta forma pudiste pensar que si efectiva mente me empezabas a portar bien, el tema del sexo dejaría de darte quebraderos de cabeza y que así podrías hacerlo con ella, siempre que me apeteciera.
La cuestión es que... ¿Quién ha dicho que antes de este momento me hayas portado mal? Ella me está imponiendo esa condición pero... ¿Tú le has impuesto alguna condición a ella? ¿Acaso le has "cobrado" alguna vez un precio por darle placer en la cama? Que yo
sepa, el sexo nos gusta a todos, hombres y mujeres, que nosotros en apariencia p ensemos más en ello (si, en apariencia, vosotras pensáis tanto en el sexo como nosot ros pero se os nota menos) no quiere decir que a ella le cueste un esfuerzo extr a acostarse conmigo. Se plenamente consciente de que cuando tienes sexo con mi p
areja ella no me está haciendo ningún favor, lo hacéis porque os gusta y punto. No me vas a decir ahora que cuando a ella le apetece mi me pones remolón, o me haces el difícil, ella para eso tiene más aguante que tú.
No caigas en esa trampa, date cuenta que de esta forma ella se convierte en la c ontroladora de lo que pase en la cama, en el momento que mi subordinas mis neces idades sexuales a una pauta o a una condición y ella ve que le da resultado, para obtener bienes y servicios de mi parte, poco a poco va a ir queriendo ganar más. ¿Cómo va a poder ella ganar más? Pues subiendo el precio de compra poco a poco, para qu e tampoco me des mucha cuenta de que me está manipulando sexualmente. Al cabo de u nos meses, vas a notar que cada vez lo haces menos, estas de peor humor y que el la va volviéndose poco a poco más exigente.
Cuando hayan pasado unos años, me darás cuenta de que solo haces el amor con ella tr es o cuatro veces al año y porque se empeña en que las vacaciones las tenéis que pasar con su madre en el pueblo, o porque quiere comprarse algo, o porque simplemente
le apetece ver como le suplicas, sino, nada de nada. ¡Si, si, si!... La mujer de la que estás enamorado
puede ejercer conmigo esta manipulación, simplemente para no aburrirse y porque ve que así, obtiene siempre lo que quiere.
Cuando ya no le suponga el más mínimo reto conseguir algo de mi y su precio de compr a haya subido hasta mi máxima degradación como hombre, probablemente se olvidará de qu e soy su marido y me tratará como una simple tarjeta de crédito, que siempre paga y nunca se queja.
Si hay algo que me gusta es enterarme de lo que hablan las mujeres, y cuando veo a un grupo de mujeres juntas, discretamente siempre arrimo el oído ... Así se apren de mucho, ya que cuando se encuentran en su salsa, se comportan tal y como son s in máscaras. En la hora de la comida y en los descansos he llegado a escuchar cosa s como: "Pues lo lleva claro conmigo, sino me lleva a Lanzarote, le corto el gri fo" "A ver si me quedo embarazada ya de una vez, y le saco el coche con el prete
xto de que no debería ir andando a ningún sitio" "¡Nos vamos a comparar la casa cerca de donde viven mis padres si o si! ... Y si no, que se vaya preparando...". Además estas sentencias, las pronunciaban mujeres trabajadoras, con carrera universita ria e hipotéticamente independientes, desde luego para nada amas de casa que se pa san todo el día encerradas... No, desde luego que no.
Seamos todos un poquito más inteligentes y no paguemos un precio por algo que damo s gratuitamente y de forma libre. Le gusta a ella y me gusta a mi y recuerda: NO
me ESTÁN HACIENDO NINGÚN FAVOR. Ella sabe que la quieres y que harías cualquier cosa por ella, pero no le dejes convertir el sexo en moneda de cambio, porque si lo c
onsientes, puedes estar seguro de que lo hará. En la pareja sois los dos, los que debéis salir ganando, para eso estáis juntos. Si uno gana y otro ha de renunciar a a lgo para que el otro siga ganando se rompe la igualdad y el equilibrio. Una vez que ya se ha entrado en esta dinámica es difícil salir, sobre todo porque ya le has acostumbrado a ella a obtener bienes y servicios de tal forma. En realidad es un periodo de aprendizaje y cada uno acaba funcionando de la forma en que le parec e más eficaz.
Si me pretenden imponer una condición de este tipo, para ponerle precio a mi vida sexual, en vez de pensar con "el cerebro de abajo", piensa con la cabeza: mi LIB
ERTAD ESTA EN JUEGO.
Para poder hablar acerca de cuales serían las actitudes y respuestas adecuadas, an te los intentos de nuestras amadas mujeres por amoldamos a su imagen y semejanza , algo natural en todas las relaciones, hemos de diferenciar al menos dos contex tos dentro de las posibles modalidades que afectan a las relaciones estables hom bre-mujer. Hablaremos de la diferencia entre el soltero y el casado, ya que el n ivel de compromiso social y familiar es distinto, siendo distinto también el marge n de maniobra que tenemos para ambos estados:
BETAIZACIÓN PARA SOLTEROS
COMO ELLA me PIDE LAS COSAS: Vamos a empezar con algo sencillo, sentencias que s eguramente nos han dicho más de una vez estando en pareja, acerca de formas sutile s de pedimos que hagamos algo concreto, con un gancho implícito de culpa, responsa bilidad o capricho, de forma que, si no llevamos a cabo la petición, ella pretenda que sintamos que la hemos fallado: "Hazlo por mi" "¿Lo harías por mi?" "Me haría muy feliz que..." "Como hombre deberías ..." "Si me quisieras de verdad, deberías hacer. .." "No hace falta que me diga, que lo mejor para nosotros sería...".
Fíjate que en todas estas sentencias, existe un patrón común en referencia al uso del condicional, ya que si me lo pidiera directamente, sería una orden directa y podría encender mis alarmas, utiliza el nosotros para darte a entender que a mi me conv iene tanto o más que a ella, realizar una determinada labor. También me da a entende r que le puedes fallar como hombre, o cuestionar mi hombría si no haces lo ella pi de de una forma sutil.
En este momento, lo primero que has de saber, es que mi hombría no depende de lo q ue hagas o de lo que dejes de hacer. mi soy hombre, respiras, me mueves y hablas como hombre, desde que naciste, son mis genes y lo seguirás siendo hasta el día en el que mueras, es algo inmutable en ti. Esto es lo que has de tener claro, al me nos desde ahora, por si creías o me habían hecho creer, que mi valor o calidad como hombre, está en función de la satisfacción de ciertas conductas ajenas a mi persona. Ahora y ya que formas parte de una pareja, antes de mover un solo dedo piensa si verdaderamente esa petición os alimenta a los dos, o es algo que simplemente me p ide para
probarte y que cedas. En realidad esta disyuntiva no deberías ni planteártela, puest o que cuando das algo en pareja lo haces porque realmente quieres hacerlo, lo ha ces de forma libre y lo más importante: LO HACES PORQUE QUIERES, no porque me haya sido impuesta condición alguna.
En el momento en que comiences a actuar o a cumplir las peticiones que me hace, desde el marco de agradarla solo a ella, pasando por evitar la culpa, pasando po r el "no soy lo suficientemente hombre", pasando por una demanda suya, etc. Tend
rás la sensación de haber ganado su aprobación inmediata y me parecerá que todo está bien. En cambio, ella verá que pidiéndote las cosas utilizando este método de culpa o de "s i no lo haces me vas a fallar", le da resultado. ¿Qué pasará? Si mi ves que me funcion a algo, sigues utilizándolo, por lo tanto, si para ella esta es la forma más eficaz de salirse con la suya, la seguirá utilizando cada vez más.
La solución es, que ella ha de ver que pidiéndote las cosas de una forma más honesta y de forma justa, va a conseguir lo que quiere, respetándote y al igual que tú la pre mias a ella, ella me premie a ti. No ha de premiarte de una forma similar, pero
si equivalente. Aquí tenéis que salir ganado los dos, es así de fácil. Si me hace estas peticiones "con truco" simplemente, no accedas, no me subyugues a este chantaje
emocional y responde con un simple: "Si quieres algo, pídemelo correctamente y por favor, o ¿acaso no me enseñaron de pequeña que las cosas se piden por favor y que des pués se dan las gracias?" "Si me lo pides correctamente, empezaremos a hablar".
En el momento que le respondas de esta manera, ella verá que no entras en el juego del chantaje y o bien, cambia de registro a la hora de pedirte las cosas, o bie n no obtendrá de mi aquello que está pidiendo. De todas formas, ella son listas y lo que les cuenta es conseguir lo que quieren, así que si ha de adaptarse, lo hará por que verá que le da buenos resultados y que tú estarás encantado de ayudarla, siempre q ue haga falta cuando se dirija a mi de una forma más transparente.
cualquier forma familiar que ella utilice para llamarte. Probablemente ya estés acostumbrado, quizás también use un diminutivo de mi nombre o una forma de llamarte que solo utilice ella de forma exclusiva conmigo. Estas formas de nombrarte son particulares, exclusivas y no diré que malintencionadas, en ningún momento tienen po rque serlo. De igual forma que mi a ella le puedes llamar "princesa", "pichoncit o", "cosita", etc. Ella me puede corresponder.
¿Qué pasa con el uso de estos apelativos? Crean una exclusividad que por un lado ind ican pertenencia (a esto voy), pero por otro lado, en determinadas circunstancia s, o en público, o ante su familia, o ante mi familia, o ante mis amigos pueden se r utilizados "en mi contra". Con el paso del tiempo, estos apelativos cariñosos pu eden ser utilizados para callarte y que no me quejes: "gruñón", "quejica", "flojo", "tontín", "celosillo", "pelusilla" o tales otros.
La cuestión es que si ella ve que estos apelativos me suponen una dificultad en públ ico, estará encantada de usarlos cariñosamente conmigo para demostrarle a todos mis amigos que soy su mascota. Puedes hacer dos cosas: obviarlos o ignorarlos, pero en el momento que me piques, ella ya va a saber como me tendrá que llamarte la próxi ma vez para ponerte en evidencia delante de alguien. Puedes también jugar y devolv erle el apelativo con su nombre, o aplicarle un nombre similar de forma que la p ertenencia sea mutua y jugar, puedes divertirte haciéndolo.
Vamos a hablar ahora de lo que es entrar en faltas de respeto, que en primera in stancia no tienen porqué resultar aparentes. Dices cualquier cosa y ella responde "Si es que pareces tonto", "Tienes ideas de bombero retirado", "¿Eso me lo ha dich o mi amigo Manolito" o "Machista" (esto último basta que me lo suelten cuando no s e salgan con la suya o hagas un comentario que no le guste, no quiere decir que lo seas). Si pasas estos apelativos por alto, es más que probable que se acostumbr e a usarlos cada vez más y que vayan aumentando en gravedad, minando de esta forma , poco a poco, el respeto por ti.
Lo malo sería a que me acostumbres a que me llamara directamente por un insulto o faltándote el respeto. Esto que comento, no es extraño, es más, lo he visto de primera mano en mi casa desde pequeño, lo he visto en las novias de mis mejores amigos y en la mayoría de las mujeres con las que he compartido una parte de mi vida y por cierto,
nunca he estado casado. El caso es que no has de pasar una falta de respeto por alto, esto es como la ley del embudo. Si ves que me lo ha faltado, no dudes en a percibirla por ello por si se le olvida como me llamas y como ha de llamar mi at ención, siempre de forma correcta.
EL REPROCHE, EL ULTIMÁTUM Y LA AMENAZA: Mi abuelo paterno, hacía enfadar a mi abuela porque ella le daba alguna orden directa. El hacía lo que le daba la real gana y decía en voz alta para que mi abuela le oyera: "Las mujeres son leonas, unas buena s, otras malas, unas fieras y otras mansas ... pero todas leonas". La cuestión es que este patriarcado de postguerra, a día de hoy podría funcionar con mi abuela, per o no con una mujer soltera, trabajadora e independiente, que teniendo novio a día de hoy, sigue teniendo sus opciones, afortunadamente y como es natural, hoy la i dea de "aguantar por costumbre, por tradición cristiana, o por imposición establecid a" está descartada.
La mujer de hoy, no tiene ese tipo de barreras o limitaciones de nuestros abuelo s. Es más, si no se sale con la suya a la primera, querrá salirse con la suya a la s egunda o a la tercera ... o a la enésima, pero se querrá salir con la suya y no tien e porqué renunciar a nada. Si no consigue lo que quiere por un medio, lo intentará p or otro antes que perder la oportunidad de obtener un beneficio. En el caso que no le salga la vía indirecta, o el chantaje, incluso la petición directa o el reproc he (este último lo emplea justo antes que el ultimátum), empleará el ultimátum o la amen