Chapter 3 Research Methodology( (30!
3.2 Contracts( (31 !
Con una cantidad total de sangre de 5-6 l y un volumen minuto cardía- co en reposo de 5-6 l, el cuerpo no se puede permitir ningún lujo con res- pecto al volumen de sangre en circu- lación. Debe ajustar la irrigación de los distintos órganos a las necesida- des; debe estar en condiciones de re- partir el volumen de sangre por los órfganos de acuerdo con las circuns- tancias.
El valor determinante en la regu- lación de la circulación es la presión sanguínea en las arterias. En la sístole, la presión sanguínea en descanso es
16 kPa, en la diástole baja hasta 10,5 kPa (120/80 mmHg):
En el arco aórtico y en el punto de división de la arteria carótida común (seno carotídeo) se encuentran recep- tores que moderan la presión sanguí- nea. A través de fibras nerviosas aferentes, que se extienden para el seno carotídeo en el nervio glosofaríngeo y para los receptores aórticos en el ner- vio vago, el centro circulatorio en el bulbo raquídeo es informado del valor en aquel momento de la presión arterial. El centro circulatorio, a través de tractos nerviosos del sistema nervioso vegetativo, sobre todo del simpático, da órdenes a los elementos de ajuste del circuito regulador.
– Corazón: A través del sistema nervioso vegetativo puede modi- ficarse el número de latidos del corazón. Como consecuencia del efecto inotropo positivo del sismpático sobre el corazón pue- de aumentarse la fuerza de la con- tracción muscular. Entonces, el corazón expulsa una mayor canti- dad de sangre por minuto. – Arteriolas: Están bajo el control
nervioso del simpático, el cual re- gula el tono vascular.
– Venas: Los músculos de las pare- des de las venas pueden contraer- se, de forma que su capacidad de extensión dismuinuye ligeramen- te. Entonces se reduce su capaci- dad de llenado; el reflujo hacia el corazón mejora.
El mecanismo de regulación se puede explicar con un ejemplo muy
simple: una persona es levantada pa- sivamente desde la posición echada. La sangre sigue a la fuerza de la gra- vedad y fluye hacia abajo en la cavi- dad abdominal y las extremidades in- feriores y vuelve menos sangre al co- razón. Sin embargo, el corazón en la persona erguida debe bombear la sangre más alto hacia arriba que en la persona echada. Sin un dispositi- vo regulador en poco tiempo, el vo- lumen minuto cardíaco disminuiría y con ello la presión sanguínea, llegan- do a valores que no serían suficien- tes para mantener la función del ce- rebro. Los receptores de la presión, sin embargo, informan al centro cir- culatorio de la disminución de la pre- sión sanguínea. A través de nervios simpáticos se aumenta desde allí el tono de las arteriolas. El aumento de la resistencia impide que el volumen se escape con demasiada velocidad del sistema arterial. Al mismo tiem- po, el simpático aumenta la frecuen- cia cardíaca. El corazón solamente puede expulsar un mayor volumen cuando entra en él la cantidad sufi- ciente de sangre. Para los primeros
Fig. 1.73 El pulso en la vena yugular
externa de la persona echada (de Wetterer). tiempo presión a c b a c b v y x x
5-10 latidos después del cambio pue- de utilizar el volumen de sangre cen- tral de la circulación pulmonar. Si no se consigue intensificar el reflujo ve- noso, a pesar del aumento de la fre- cuencia cardíaca deberá reducirse la presión sanguínea: un cambio de po- sición bien tolerado al principio pue- de conducir hacia el colapso. Median- te el aumento del tono muscular de las paredes de las venas se puede reducir la capacidad de recepción de las venas más inclinadas a través del simpático. De esta forma se faci- lita el reflujo hacia el corazón.
A medio plazo (en un espacio de tiempo de unos minutos) el riñon ayuda también a permitir el reflujo venoso. La reducción del llenado de las venas es medida por los recepto- res de volumen y transmitida al hipotálamo. El hipotálamo aumenta la producción de adiuretina. La hor- mona antidiurética reduce la secre- ción de agua a través del riñon, de forma que la circulación dispone de una mayor cantidad de líquido.
En esta misma dirección actúa el sistema renina angiotensina. Un volumen insuficiente en las venas induce, a través de la activación del simpático, una vasoconstricción de los riñones. Éstos secretan renina, que convierte el angiotensinógeno conte- nido en la sangre en angiotensina I. La angiotensina I se convierte en angiotensina II por medio de una en- zima de las celular endoteliales de los capilares pulmonares (angiotensin- converting-enzyme). La angiotensina II tiene un efecto constrictor muy po-
tente, por lo cual se dificulta el drena- je de la sangre de las arterias. Ade- más, estimula la corteza suprarrenal en la producción de la aldosterona. La aldosterona hace que el riñón secrete menos iones sodio, lo cual también da lugar a una retención de líquidos y al aumento de la oferta venosa para el corazón.
Cuando existe trabajo muscular, hasta el centro de la circulación lle- gan informaciones de centros supe- riores del sistema nervioso central y de los mecano y quimiorreceptores de la periferia acerca del esfuerzo rea- lizado, de forma que se puedan apli- car inmediatamante las medidas para aumentar el volumen minuto cardía- co. De esta forma, el cuerpo evita una disminución de la presión sanguínea, algo que sería inevitable sin medidas contrarias como consecuencia de la apertura de los vasos musculares a tra- vés de factores locales.
1.8 RESPIRACIÓN