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Chapter 3: Physical Machine Resource Management in Clouds

3.1.1 Our Contribution

A principios de la década del setenta del siglo pasado, el debate sobre las perspectivas de crecimiento económico ganó terreno gracias a la hipótesis planteada en el Informe para el

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“With fuel and fire, then, almost anything is easy. By its aid, in the smelting furnace or the engine, we have effected, for a century past, those successive substitutions of a better for a worse, of a cheaper for a dearer, a new for an old process, which constitute our material civilization.” Jevons, W. Stanley. The Coal Question. An

Inquiry concerning the Progress of the Nation, and the Probable Exhaustion of Our Coal-Mines. London and

Club de Roma, según la cual existen límites biofísicos al crecimiento que lo llevarían eventualmente a su colapso; la emergencia del movimiento ambientalista y los incrementos desmesurados en los precios del petróleo.

Estos hechos le exigieron a la economía convencional que diera respuestas mediante la incorporación de los recursos naturales y la contaminación en su marco analítico. Tales respuestas se dieron a conocer luego de la divulgación de Los Límites del Crecimiento. En ellas, el marco analítico lo provee la teoría neoclásica del crecimiento y, en concordancia con la preocupación en boga por las restricciones a la expansión económica sostenida que podría imponer la creciente escasez de recursos, se introdujeron inicialmente los recursos no renovables.

En tal sentido, son conocidas las disertaciones de Solow (1974a), Stiglitz (1974) y Dasgupta y Heal (1974), publicadas en un número especial de la revista Review of

Economic Studies. En estos trabajos se toma la forma típica del modelo de Solow-Swan

con cambio tecnológico exógeno en el que se incluye, junto con el capital y el trabajo, un recurso agotable en la función de producción. Con base en ello, se concluye −en palabras de Dasgupta y Heal (1979)− que la existencia de un acervo finito de recursos necesarios para la producción no implica que la economía deba estancarse si existe una tasa positiva constante de progreso tecnológico aumentativo de recursos.

Este tipo de progreso tecnológico permite generar la misma cantidad de producto con relativamente menos recursos naturales debido a que incrementa la eficiencia en el uso de estos al propender por su mayor aprovechamiento y la reducción de desechos por unidad de producción45; de esta manera, se regula la eventual desaparición de los recursos, incluso si la elasticidad de sustitución entre capital reproducible y recursos agotables es nula (σ = 0).

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Al respecto, Marx (1867, Vol. III, cap. 5) señala la gran tendencia de la economía (capitalista) al derroche de recursos materiales; pero, asimismo, indica que tanto el aprovechamiento de los residuos de la producción para transformarlos en nuevos elementos productivos como la reducción al mínimo de dichos residuos en la medida que se emplean al máximo todas las materias primas y auxiliares constituyen formas de ahorro de capital (constante) puesto que abaratan los gastos en materias primas.

En relación con los trabajos mencionados, el recurso a este tratamiento del progreso tecnológico se facilita por la utilización de la función de producción Cobb-Douglas pues, como notaron Stiglitz (1974) y Dasgupta y Heal (1979), el uso de dicha forma funcional no hace posible ni necesario distinguir entre cambio tecnológico aumentativo de trabajo, de capital e, inclusive, de recursos naturales46.

Con la publicación de estas disertaciones y los desarrollos teóricos subsecuentes, la ciencia económica amplió gradualmente su punto de vista sobre los vínculos entre el crecimiento y el mundo natural; sin embargo, la generación de nuevo conocimiento e ideas por parte de los humanos llegó pari passu a ser el elemento dominante en tal visión.

Para la década de 1990, el reto del cambio climático y el Informe de la Comisión Brundtland −en el que se acuñó el término desarrollo sostenible− llevaron a los economistas a introducir la energía, los recursos naturales y la contaminación en la teoría del crecimiento endógeno. En este marco, a diferencia del anterior, el análisis se centra casi exclusivamente en el aspecto atinente a la polución; asimismo, poco se contempla la existencia de límites al crecimiento económico. Esto se corresponde con el viraje en las preocupaciones hacia la disposición de desechos y la contaminación (Luzzati, 2004, p. 330).

Pese a las observaciones anteriores, en el presente trabajo solamente se analizan las representaciones del crecimiento endógeno en las que se considera la función natural de provisión de recursos y, en particular, algunas de las investigaciones más recientes, como son las de Aghion y Howitt (1998, ch. 5) y Smulders (1999). Estos escritos contienen varios modelos arquetípicos usados por la nueva teoría del crecimiento para tener en cuenta la naturaleza.

Aghion y Howitt (1998, ch. 5) reconocen que los recursos naturales son un asunto que vale la pena considerar. Basados en esta consideración, dichos autores desarrollan dos modelos de crecimiento endógeno enmarcados en las representaciones AK y

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Esta propiedad obedece a que, tal como se demuestra en el Anexo 2, la función Cobb-Douglas es la única simultáneamente homogénea de grado uno y con elasticidad de sustitución unitaria.

schumpeteriana, respectivamente, en los que introducen un recurso no renovable en la función de producción. A continuación, se analizan los resultados generales de estos.

Sobre la representación lineal, cabe subrayar a manera de contexto que el modelo fundador AK, valga decir, el de Rebelo (1991), indica que lo único que se requiere para que el crecimiento endógeno sostenido sea viable es la existencia de una “base” de bienes de capital producida bajo rendimientos constantes a escala y sin la contribución directa o indirecta de factores no reproducibles.

Al respecto, recuérdese que ya Solow (1956) había señalado que el atributo de rendimientos constantes a escala “… equivale a suponer que no hay ningún recurso escaso no aumentable, como la tierra”, de modo que la exclusión de los factores no reproducibles (en la teoría neoclásica del crecimiento) simplemente corrobora las implicaciones de la caracterización de la producción adoptada47.

Estas afirmaciones son ratificadas por Aghion y Howitt (1998, ch. 5) en su aproximación AK, la cual conlleva que no es posible el crecimiento sostenido en presencia de recursos no renovables porque estos dan lugar a rendimientos decrecientes del capital. No sobra resaltar que este resultado constituye una contradicción habida cuenta de que el modelo en cuestión parte del supuesto de rendimientos constantes a escala.

En contraste, la aproximación schumpeteriana desarrollada por estos autores conlleva crecimiento sostenido, al menos bajo ciertas circunstancias. Esta conclusión radica en la distinción que Aghion y Howit (1998, ch. 5) efectúan entre dos tipos de capital, a saber, capital tangible y capital intelectual, así como en la caracterización de la acumulación del último como menos intensiva en recursos en comparación con la acumulación del primero. Así las cosas, la acumulación de “capital intelectual” puede compensar los

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Similarmente, Rebelo (1991) expone que si la producción de bienes de capital requiere factores no reproducibles, haciendo estos viable el crecimiento sostenido, la producción debe exhibir rendimientos crecientes a escala.

De acuerdo con Dasgupta y Heal (1979, p. 197), tal consideración se basa en que el tipo de rendimientos mencionado puede presumiblemente compensar las limitaciones impuestas por los recursos naturales.

rendimientos constantes a escala e influir en las restricciones biofísicas sobre la actividad económica48 (England, 2000, p. 426).

Cabe señalar que las dos representaciones referidas adoptan de manera explícita o implícita la hipótesis de maleabilidad del capital ya que, de un lado, el carácter lineal del modelo AK presupone, como ya se ha indicado, la noción de capital maleable, y, de otro lado, al especificar la existencia de rendimientos constantes a escala en la producción tanto de capital como de producto, el modelo schumpeteriano despliega tácitamente la hipótesis mencionada (véase Aghion y Howitt, 1998, ch. 5).

Por su parte, Smulders (1999) desarrolla un modelo en el que introduce tres factores en la función de producción: calidad ambiental, uso de servicios del medio ambiente y acervo de conocimiento hecho por el hombre (que incluye el capital). Todos estos aspectos se asumen esenciales. Asimismo, este autor supone que la producción exhibe rendimientos constantes con respecto al insumo de conocimiento hecho por el hombre, dejando los otros factores fijos.

En virtud de esta última suposición, la función de producción no satisface las condiciones de Inada, de modo que en el largo plazo no hay rendimientos decrecientes del capital hecho por el hombre (definido en un sentido amplio para incluir la generación de conocimiento)49 y, por lo tanto, es viable el crecimiento sostenido a la par con un medio ambiente que no se degrada. Luego, la creación de nuevo conocimiento estimula un crecimiento económico que no depende de la creciente extracción de recursos naturales (Smulders, 1999).

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“the marginal social product of capital … does not decline when output and tangible capital grow at the same rate in a steady state, provided that intellectual capital grows sufficiently faster than tangible capital, fast enough to offset the inevitable decline in the use of the natural resource.” Aghion, Philippe and Howitt, Peter.

Endogenous Growth Theory. Cambridge: The MIT Press, 1998, p. 164.

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El conocimiento es el insumo reproducible y puede consistir en una fórmula o estar incorporado en varias formas de capital construido por el hombre (capital físico, capital humano, bienes de infraestructura y capital orientado a la reducción del deterioro de la calidad ambiental). Por el contrario, los factores relacionados con el entorno natural no son reproducibles y, en tanto que se dejan fijos, conforman el producto marginal del insumo reproducible. Consecuentemente, dicho producto no se aproxima a infinito cuando el conocimiento tiende a ser nulo y no se aproxima a cero cuando el conocimiento tiende a ser indefinido (Smulders, 1999; Sala-i-Martin, 2000, p. 52). (Sobre las condiciones de Inada, refiérase al Anexo 3.)

Estos resultados son, guardadas las particularidades, semejantes a los de los modelos lineales à la Rebelo y los de crecimiento endógeno con recursos de Aghion y Howitt (véase Smulders, 1999; Luzzati, 2004, pp. 335-336). No obstante, la asunción simultánea de esencialidad de los factores y de rendimientos constantes a escala del insumo reproducible es contradictoria pues, como se ha demostrado en el capítulo anterior, los atributos de la función de producción neoclásica (uno de los cuales son las condiciones de Inada) implican −desde el punto de vista matemático, que no biofísico− que todos los factores son esenciales; en consecuencia, la violación de uno de tales atributos conlleva que se incumpla el supuesto de que el producto es nulo en ausencia de calidad ambiental y/o del flujo de servicios ambientales.

Similarmente, ambos trabajos sustentan el crecimiento económico en la generación de nuevas ideas, en el entendido de que éstas pueden vencer las limitaciones biofísicas inherentes a las actividades económicas; de este modo, concluyen que el conocimiento humano puede provocar crecimiento sostenido independiente del entorno natural y de los efectos que sobre éste pueda tener aquél.

4.2. EL SISTEMA DE PRECIOS, EL CAMBIO TECNOLÓGICO Y LA ESENCIALIDAD