2 CHAPTER TWO 5
3.1 Contributions from Affective and Physiological Computing 42
4.4.2 Construcción y reparación de la duna litoral
El principio básico de la formación de la anteduna, consiste en la creación de un obstáculo para que se deposite la arena que arrastra el viento.
Se dividió las áreas de intervención de la anteduna litoral en dos sectores: área norte y el área comprendida entre el centro y sur del campo de dunas de Ritoque.
4.4.2.1 Área norte
La reparación del sector norte del campo de dunas de Ritoque consiste en la formación y nivelación de la anteduna, de manera de crear una estructura uniforme a lo largo de su extensión.
63 Los vacíos creados entre montículos en su mayoría no superan los 60 cm de altura. Para estos casos se proponen la instalación de la especie Ammophila arenaria, ya que es una de las principales especies existentes en el lugar de estudio. Además, según Vita y Cogollor (1979), es una de las especies que mejor cumple la función de fijación de la anteduna en el área de estudio.
En ensayos realizados por Vita y Cogollor (1979), la mejor técnica de plantación para esta especie es en pleno, es decir, se plantan tres individuos por agujero a una distancia aproximada de 0,5 m en dos sentidos oblicuos (tresbolillo). El sistema de plantación antes descrito permite mayor acumulación de arena, logrando fijar y estabilizar el campo dunario.
Otra de las especies que es posible utilizar para la reparación de estos vacíos entre montículos, es la Ambrosia chamissonis, ya que es una especie nativa colonizadora, forma parte de más de un 80% de la vegetación existente en el área de estudio y económicamente es de menor costo a la hora de formar la anteduna (Vita y Cogollor, 1979).
La siembra directa, se debiese realizar entre otoño e invierno, ya que en períodos de más sequedad requeriría la incorporación de algún tipo de ramas para evitar el movimiento de arenas.
En el caso que se disponga con mayores recursos, es posible incorporar al campo de dunas, obras artificiales como el caso del cordón trenzado, la cual cumple la misma función que la vegetación antes mencionada (Figura 36). El cordón trenzado es una estructura en la cual se intercalan pequeñas estacas de madera distanciadas entre sí, además se entrelazan ramas de forma horizontal, para conformar la barrera (Vita, 1975).
Figura 36. Instalación de cordón trenzado para recuperar anteduna.
Fuente: Vita, 1975.
4.4.2.2 Área centro sur
Uno de los conflictos que se aprecia en este sector, es la presencia del estero Mantagua, que es un constante aporte de material al campo de dunas. Este inconveniente no es posible tratarlo con medidas parciales, ya que se requiere un manejo integrado de manera de evitar el transporte de sedimentos desde el origen de la cuenca hasta su desembocadura. Además, el ingreso de arenas desde el estrán arenoso no presenta obstáculo alguno, ya que no existen las condiciones naturales para detener y obstaculizar el avance de las partículas de arenas. Este sector, a diferencia del anterior, no presenta intensos avances de arenas, debido a que no existe una gran dinámica del viento.
En el área es necesaria la construcción de una anteduna, la cual por las condiciones actuales no requiere una muralla de grandes dimensiones (Figura 37).
La construcción de la anteduna sería posible realizarla con vegetación probada en el campo de dunas de Ritoque y también con obras mecánicas de acumulación de arenas. Es recomendable que la instalación de obras mecánicas, como las empalizadas, no sean instaladas de forma perpendicular al viento, ya que el viento golpea la estructura de manera violenta. Una disposición oblicua, permitiría frenar de manera paulatina el viento, ya que las partículas más grandes serán depositadas en la primera sección y las más finas lo harán hacia el área de sotavento. Esto evitaría una construcción lineal de la 64
anteduna y físicamente se obliga al viento a su dispersión en un rango mayor (Börgel, 1963).
Figura 37. Construcción de anteduna artificial.
Fuente: Vita, 1975.
4.4.2.3 Especies vegetales ocupadas para la estabilización hacia el interior
Una de las especies vegetales que ha sido probada en el campo de dunas de Ritoque para la estabilización primaria es la Ammophila arenaria, la cual fue introducida a la zona de estudio en la década de 1970 a través de ensayos de formación de anteduna, obteniendo buenos resultados en relación al prendimiento. Aún en la actualidad es fácilmente detectada en la zona de cordón litoral y es relativamente sencillo obtener su propagación a través de clones. Otra alternativa es repoblar con especies nativas, como el caso de Carpobrotus chilensis, que actualmente se encuentra repoblando la vegetación del campo de dunas.
Para la siguiente fase de estabilización Genista hispanica, Lupinus arboreus y Cytissus monspesulanum han conseguido una muy buena adaptación a las condiciones climáticas y salinas de la zona costera de la Quinta Región. Estas son especies leguminosas, por lo tanto, han demostrado mejorar las condiciones del suelo con el aporte de nitrógeno. Una de las acacias australianas que mejores resultados ha tenido en la Región de Coquimbo (entre Los Vilos y Quebrada El Teniente) es la Acacia saligna (Labill.) H.L.Wendl. Es una especie que puede crecer en terrenos bastante inhóspitos y con múltiples propósitos.
Otra especie forestal que sería posible de utilizar en el campo de dunas es la Acacia cyclops, especie muy utilizada en países como Marruecos para la reforestación de la cima 65
66 de las dunas, ya que presenta una excelente adaptabilidad a la salinidad, el viento y la sequía (Vita, 1975). Para la instalación de esta especie, sería necesario realizar ensayos para poder determinar su adaptabilidad a las condiciones ambientales que ofrece el campo de dunas de Ritoque.
En la actualidad el campo de dunas de Ritoque no cuenta con bosques definitivos, sólo existen bosquetes aislados de Pinus radiata, Eucalyptus globulus, una plantación de Cupressus macrocarpa y Tamarix gallica. Esta última consiguió excelentes registros de prendimientos en los ensayos de vegetación realizados por Vita y Cogollor (1979).
4.4.2.4 Mantención de la duna litoral
Una vez construida la anteduna, es importante aislar la zona del pastoreo y de la compactación de la vegetación originada por el tránsito de turistas. La circulación de personas y vehículos levanta la arena ocasionando su fácil transporte a través del viento. Esta condición se da con mayor frecuencia en épocas estivales donde el flujo de visitantes aumenta considerablemente. El deterioro de la pared de la anteduna forma corredores por donde el aire pasa a mayor velocidad permitiendo la destrucción progresiva del la duna.
El modo de aislar las zonas a intervenir es a través de cercos e información a los visitantes por medio de la educación, explicando los principales problemas que origina una duna si no es controlada, demostrando con hechos reales la pérdida de terrenos que año a año cubren las arenas activas del campo de dunas de Ritoque.
En la anteduna de perfil ideal, no deben ser suspendidos los controles periódicos, ya que cualquier acumulación de arena o intervención antrópica provoca la formación de montículos y la destrucción de vegetación.
Una precaución que se debe tener en cuenta en el desarrollo de la especie Ammophila arenaria es realizar intervenciones de raleos, ya que su crecimiento excesivo puede llegar a ocasionar montículos, los cuales deberían ser emparejados para mantener el perfil ideal de la duna.
67 Es importante la creación de conciencia para la protección de estas áreas, de manera de evitar los avances continuos de arenas, perdiendo terreno para agricultura como también para vivienda de la gente. Sería importante que en la zona de mayor influencia antrópica, la zona norte, se construyera una infraestructura que evite la compactación de suelo, como por ejemplo pasarelas que, como ocurre en otros países, son instaladas en la época de mayor demanda y luego, en invierno, son retiradas para permitir el normal desarrollo de la vegetación.
68