cumpli-miento del CPA impidió la estabilidad políti-ca e hizo aumentar las tensiones en el país.
El Presidente del SPLM y Vicepresidente del Gobierno, Salva Kiir, acusó en reiteradas ocasiones al Presidente, Omar al-Bashir, de impedir el reparto transparente y equitativo de los recursos petroleros y de continuar apoyando a las milicias SSDF que todavía no
se habían desmovilizado. Por su parte, al-Bashir, denunció la deficiente administra-ción del Gobierno semiautónomo del Sur, regido por el SPLM, y aludió a la posible malversación de los fondos destinados a la reconstrucción de la región meridional. Toda esta situación llevó al SPLM a anun-ciar la suspensión temporal de su participación en el Gobierno de Unidad Nacional, hasta que el Presidente se comprometiera a implementar plenamente los acuer-dos, lo que incluía la demarcación fronteriza de la región petrolera de Abyei, uno de los principales obstá-culos para el desarrollo del proceso de paz, que fijara la línea que divide el norte y el sur del país de cara a un referéndum de autodeterminación previsto para 2011. Por otra parte, la falta de cumplimiento con la fecha fijada para la retirada de las tropas de las FFAA de las regiones del sur, especialmente Abyei provocó tensiones entre el SPLA, el ejército y las milicias progubernamen-tales que se enfrentaron en diversas ocasiones en loca-lidades fronterizas. Finalmente, el SPLM acordó regre-sar al Gobierno en diciembre. Igualmente, continuaron produciéndose enfrentamientos interclánicos en el sur, por disputas relacionadas con el ganado, lo que provocó la muerte de gran número de personas, además de incrementarse las protestas contra los proyectos hidroló-gicos del Gobierno en el norte, lo que según el centro de investigación International Crisis Group podría suponer un nuevo foco de tensiones en el futuro.
La demarcación
fronteriza de la
región petrolera de
Abyei fue uno
de los principales
obstáculos para
el desarrollo del
proceso de paz
en Sudán
Cuadro 2.1. El cambio climático, los conflictos armados y la seguridad mundial: algunas reflexiones
Las alertas acerca de los peligros del cambio climático se multiplicaron durante el año con la aparición de las conclusiones
del Panel para el Cambio Climático y la conferencia sobre el clima desarrollada en Bali a finales de año.8Entre las
consecuen-cias del cambio climático se citan las medioambientales, las humanas, o las económicas. Pero cada vez más, se mencionan
las amenazas para la seguridad a nivel mundial que el cambio climático puede desencadenar.9Este enfoque explica el hecho
de que, por primera vez, el Consejo de Seguridad abordara en su seno la cuestión,10considerando que la amenaza para la paz
y la seguridad mundial que el cambio climático supone legitimaba su debate en el organismo de la ONU, así como el hecho de que Al Gore recibiera el Nobel de la Paz (junto con los miembros del Panel) por su lucha a favor del medio ambiente. La tesis del cambio climático como una amenaza para la paz y la seguridad se basa en varios supuestos: se afirma que el cam-bio climático provocará un aumento de los desastres “naturales” (ciclones, tormentas, inundaciones, etc.), en paralelo a la falta de agua (sequías), así como la disminución de las cosechas por el efecto de los dos elementos anteriores. Las conse-cuencias que se derivan de ello son la presión ante la escasez de recursos (notablemente agua, alimentos y energía) y el aumento de las migraciones (a países vecinos, del campo a la ciudad, o a países industrializados). El argumento sigue, adu-ciendo que serán esta escasez de recursos y estas migraciones las que pueden agravar conflictos o generar nuevas tensiones.
8. Intergovernmental Panel on Climate Change, Informe Síntesis sobre el Cambio Climático, noviembre 2007, en <http://www.ipcc.ch/ipccre-ports/ar4-syr.htm>. Para las conclusiones de la conferencia de Bali consultar <http://unfccc.int/meetings/cop_13/items/4049.php>. 9. En la conferencia de Bali de diciembre de 2007, el Programa de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente presentó un informe donde
vincu-la el cambio climático a los conflictos, enumerando vincu-las zonas de mayor riesgo en el pvincu-laneta. German Advisory Council on Global Change, Cli-mate Change as a Security Risk 2007,en <http://www.unep.org/Documents.Multilingual/Default.asp?DocumentID=523&ArticleID= 5720&l=en>.
10. Sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, 12/03/07, en <http://www.securitycouncilreport.org/site/c.glKWLeMTIsG/b.2666033/k. BE96/Update_Report_No_2brEnergy_Security_and_Climatebr12_April_2007.htm>.
d) Grandes Lagos y África Central
Burundi
Intensidad: 2
Evolución: =
Tipología: Identidad, Gobierno
Interno
Actores: Gobierno, oposición armada
(FNL-PALIPEHUTU, conocida por FNL, y facción disidente de las FNL)
y oposición política (facción de CNDD-FDD de Hussein Radjabu, UPRONA, FRODEBU) Síntesis:
El proceso de transición política e institucional iniciado con la firma del Acuerdo de Paz de Arusha en el 2000, culmina formalmente en el año 2005. La aprobación de una nueva Constitución que formaliza el reparto de poder político y mili-tar entre las dos principales comunidades, hutus y tutsis, y la celebración del proceso electoral que ha conducido a la for-mación de un nuevo Gobierno, intentan sentar las bases de futuro para superar el conflicto iniciado en 1993 y suponen Este enfoque requiere de algunas consideraciones y necesita revisar cuáles son algunas de sus implicaciones. Por una par-te, la correlación positiva entre escasez de recursos y conflicto armado no está probada. Es más, existe incluso controversia al respecto, ya que algunos estudios revelan una correlación negativa entre grado de explotación de los recursos y
surgimien-to de un conflicsurgimien-to armado, desafiando lo que consideran teorías basadas en el modelo Neomalthusiano.11No se puede negar
que la competencia por recursos vitales como el agua o la tierra es un elemento presente en varios de los conflictos que se observan hoy en día, pero es necesario, por una parte, tener en cuenta que su carácter esencial lo convierte en fácilmente ins-trumentalizable en base a componentes políticos, identitarios o religiosos; y por otra parte, se debe relativizar este factor y cir-cunscribirlo a la complejidad que caracteriza a las causas de un enfrentamiento. Utilizando como ejemplo el caso de Israel y Palestina, el problema no sería la escasez de agua en la zona, sino la apropiación israelí para usos superfluos del agua vital para los palestinos, como un elemento más de la ocupación y del conflicto con raíces políticas que les enfrenta. En este sen-tido, la falta de agua puede ser un elemento de conflicto en determinadas circunstancias, pero también puede serlo de coo-peración o de búsqueda de formas de adaptación (a través de soluciones técnicas) que permitan sobrevivir o tener bienestar en el escenario existente.
Del mismo modo, la presencia de refugiados no supone un factor mecánico de origen o exacerbación de un conflicto. Su pre-sencia puede acarrear una mayor presión sobre los recursos existentes en un determinado territorio, pero aquí se vuelve al
argumento anterior. Por otra parte, algunos estudios12identifican un riesgo de inicio de conflictos interestatales debido a la
llegada de refugiados provenientes de zonas en conflicto, pero igualmente, ni tal correlación es automática ni tal situación puede extrapolarse a los llamados “refugiados medioambientales”, ya que los factores que pueden incentivar el conflicto en aquellos casos (persecución de opositores por parte del país emisor de refugiados y ataques para evitar la entrada de refugia-dos por parte del país receptor) no se han descrito en éstos.
Respecto a las implicaciones de esta visión, considerar que el cambio climático está detrás del origen de las guerras tiene un peligro: obviar o negar las motivaciones políticas que hay detrás de los conflictos armados. Afirmar como hizo el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, que el conflicto de Darfur empezó por una crisis ecológica generada, al menos en parte, por el cambio climático supone una peligrosa simplificación del problema y sobre todo, redime al régimen de Jartum de su res-ponsabilidad en la guerra. Por otra parte, vincular las amenazas medioambientales con la seguridad tiene un riesgo: propor-cionar una justificación más para aumentar la militarización de áreas como la acción humanitaria. En un reciente informe del
CFR,13se considera que el aumento de condiciones climáticas extremas sobrepasará la capacidad civil y requerirá de
movi-lización militar, por lo que, en sus recomendaciones al Gobierno de EEUU, propone la creación para esta labor de un organis-mo multi-agencias que, en el caso de África, esté encabezado por el cuartel general militar estadounidense en el continen-te, AFRICOM. Asimismo, el CFR considera que dada la vulnerabilidad ante el cambio climático de zonas que son al mismo tiempo de preocupación para la seguridad nacional estadounidense (Indonesia, o varios países de África, por ejemplo), el Gobierno de EEUU debe aprovechar la formación de militares en desastres y emergencias medioambientales para mejorar los vínculos militares con ciertos países y obtener información relevante para sus servicios de inteligencia. Esta visión no es nue-va, ya que las actuales estrategias del Departamento de Defensa ya tienen la prevención y la respuesta a las crisis humanita-rias como un pilar clave en la estrategia de fomentar la estabilidad y seguridad, contribuyendo por tanto a la denunciada “militarización de la ayuda”, pero el discurso alarmista del cambio climático proporciona una nueva justificación para ello. La lucha contra el cambio climático es vital para la supervivencia y el bienestar de todos los habitantes del planeta, por lo que su discurso tiene que venir acompañado de asunción de responsabilidades, acciones inequívocas que contribuyan a su fre-no, adopción de mecanismos que mitiguen sus efectos, e incidencia sobre los factores de riesgo existentes. Considerar la dimensión securitaria del cambio climático puede ser un potente argumento para una acción positiva en su lucha, pero no debe ser ni una excusa para diluir responsabilidades políticas en el origen o perpetuación de los conflictos, ni una forma de simplificación de sus causas que lleve a una acción inadecuada a la hora de solucionarlos, ni mucho menos una excusa para militarizar espacios ya suficientemente militarizados.
11. Norwegian University of Science and Technology. “No Connection Between Environmental Crises And Armed Conflict, New Study Argues” ScienceDaily , 17 de diciembre de 2007, consultado el 3 de enero de 2008, en <http://www.sciencedaily.com/releases/2007/12/07121 6133126.htm>.
12. Salehyan, I., The Externalities of Civil Strife: Refugees as a Source of International Conflict, University of Texas, marzo 2007.
13. Council on Foreign Relations, Climate Change and National Security: an Agenda for Action, noviembre 2007, en <http://www.cfr.org/publication/ 14862>.
la principal oportunidad para poner fin a la violencia de carác-ter etnopolítico que afecta al país desde su independencia en 1962. Sin embargo, persiste la desconfianza entre los parti-dos políticos y las luchas de poder en el seno del guberna-mental CNDD-FDD, y entre el Gobierno y la oposición política, a lo que se añade el estancamiento del proceso de paz con el último grupo armado, las FNL de Agathon Rwasa.
La situación política interna y el proceso de paz que atraviesa Burundi tuvieron una diferente evolución durante el año. En primer lugar, la crisis vinculada a la expulsión de la presidencia del partido CNDD-FDD de Hussein Radjabu y las disputas con los partidarios de éste dentro del CNDD-FDD y a la ausencia de diálogo entre el Gobierno y la oposición política, culminó con un acuerdo a finales de septiembre que pretendía poner fin al bloqueo de la actividad parlamentaria durante parte del año. Así, las reuniones entre el Presidente con los principales partidos de la oposición, el FRODEBU y el UPRONA, conformaron un nuevo Gobierno, el sexto des-de la investidura des-de Pierre Nkurunziza en 2005. El acuerdo supone el reparto de poder en el Gobierno, el establecimiento de garantías para que se respete el derecho de reunión de los partidos, la lucha contra la corrupción, la reforma de los cuerpos de seguridad, el avance del proceso de paz con las FNL, y la readmisión en sus cargos de los miembros de la oposición forzados a dimitir por el Gobierno. En segundo lugar, en lo
relati-vo al proceso de paz, las FNL bloquearon a partir de julio con su ausencia el trabajo de la comisión de moni-toreo del alto el fuego, que permaneció congelada,
argu-mentando la necesidad de discutir su integración en las FFAA y en el Gobierno, cuestiones inasumibles para el Gobierno. Esta situación degeneró a principios de sep-tiembre en enfrentamientos esporádicos entre dos fac-ciones de las FNL que rivalizan por el liderazgo, con la voluntad de implementar el acuerdo.
Kenya
Intensidad: 3
Evolución:
Tipología: Identidad, Gobierno, Recursos
Interno
Actores: Gobierno, milicias de adscripción étnica,
oposición política y social (partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil)
Síntesis:
La política y la economía de Kenya han estado dominadas des-de su indes-dependes-dencia en 1963 por el partido KANU, controlado por la comunidad más numerosa del país, los kikuyus, en detri-mento del resto. En 2002 el sucesor del autoritario y cleptócra-ta Daniel Arap Moi (en el poder los últimos 24 años) fue derro-tado por Mwai Kibaki, con la promesa de acabar con la corrupción y redistribuir la riqueza, en un país eminentemente pobre, agrícola y que basa su crecimiento (6%) en el turismo. Sin embargo, las promesas incumplidas de Kibaki fomentaron un clima de frustración, por lo que Raila Odinga, de la etnia lúo, se ha convertido en una amenaza a la hegemonía en el poder de Kibaki, sin basar su campaña en la afiliación tribal, sino en el
cambio y en la construcción de una sociedad más justa. En paralelo, diversas zonas del país se ven afectadas por disputas intercomunitarias por la propiedad de la tierra y también insti-gadas políticamente en periodo electoral.
En Kenya se incrementó gravemente la inestabilidad como consecuencia de diversos factores. Por un lado, la
tensión derivada de las elecciones legislativas y presi-denciales del 27 de diciembre de 2007 fue en aumento y culminó con la muerte de más de 500 personas y el desplazamiento forzado de otras 250.000 tras el
anun-cio de los polémicos resultados, que renovaron el man-dato de Mwai Kibaki y que no han sido aceptados por la oposición liderada por Raila Odinga ni aprobados por los observadores internacionales, debido al fraude y las diversas irregularidades cometidas. La instrumentaliza-ción de las diferencias étnicas contribuyó al agravamien-to de la situación. En segundo lugar, se incrementó la violencia intercomunitaria, como en el distrito de Elgon, donde una disputa territorial entre dos comunidades causó 180 muertes desde diciembre de 2006 y el des-plazamiento de población; y en otros distritos del país, como en Laikipia y Samburu, donde en mayo se desató una escalada de la violencia vinculada al robo de ganado que provocó el desplazamiento de miles de personas y enfrentamientos que causaron otras 50 muertes. Final-mente, culminó la operación policial contra la secta Mungiki, con un saldo de 56 muertes sospechosas de pertenecer a la secta, 11 policías muertos y 3.379 per-sonas arrestadas. Sin embargo, diversos analistas alerta-ron de la proliferación de grupos similares a la secta Mungiki. Además, un informe denunció que la policía había matado a 8.040 personas como consecuencia de torturas y ejecuciones extrajudiciales contra dicha secta desde 2002, cuando fue ilegalizada, hasta agosto de 2007, y la desaparición de otras 4.070 personas desde la operación perpetrada este año.14
RD Congo
Intensidad: 3
Evolución:
Tipología: Gobierno, Recursos
Interno
Actores: Gobierno, oposición política y social y antiguos
grupos armados de oposición Síntesis:
Entre 1998 y 2003 transcurre en RD Congo la llamada
“prime-ra guer“prime-ra mundial africana”.15La firma de diversos acuerdos de
paz entre 2002 y 2003 comportó la retirada de las tropas extranjeras y la configuración del Gobierno Nacional de Transi-ción (GNT) donde se integraron el antiguo Gobierno, la oposi-ción política, los grupos armados Goma, K-ML, RCD-N, MLC y las milicias Mai Mai. A partir de junio de 2003 el GNT estuvo dirigido por el Presidente Joseph Kabila y cuatro Vice-presidentes, dos de los cuales pertenecían a la antigua insur-gencia: Azarias Ruberwa del RCD-Goma y Jean-Pierre Bemba del MLC. El GNT elaboró la Constitución, refrendada en diciem-bre de 2005. Entre julio y octudiciem-bre de 2006 se celebraron elec-ciones legislativas y presidenciales, en las que Kabila fue
elegi-14. Oscar Foundation Free Legal Aid Clinic-Kenya, Youth State Repression, The Killing Fields, noviembre 2007, en <http://www.oscarfound. org/downloads/youth_State_Repression.pdf>
15. Véase la síntesis de RD Congo (este) en el capítulo de conflictos armados, y la síntesis de la Región de los Grandes Lagos en el capítulo de ten-siones.
do Presidente, y Jean-Pierre Bemba resultó segundo, en medio de un clima de alta tensión y acusaciones de fraude. La forma-ción del nuevo Gobierno en el año 2007 no frenó la inestabili-dad y las disputas en el ámbito político.
La situación en RD Congo en 2007 se caracterizó por la persistencia de la inestabilidad política y el deterio-ro de la violencia y la inseguridad en el este del país.16
En febrero se configuró el nuevo Gobierno postransi-ción (sin presencia de la oposipostransi-ción política ni de anti-guos grupos armados) en paralelo a un clima de violen-cia como consecuenviolen-cia de la represión de las manifestaciones de protesta, en las que murieron 87 personas (10 de las cuales eran miembros de los cuer-pos de seguridad) en enfrentamientos entre los cuercuer-pos de seguridad y partidarios del movimiento cristiano Bundu dia Kongo en la provincia occidental de Bas Congo. Posteriormente, en marzo, se desencadenaron
nuevos actos de represión seguidos de enfrentamientos entre la guardia de seguridad de Jean-Pierre Bemba y las FFAA en torno a la cuestión del desarme y la
reduc-ción de los cuerpos de seguridad del líder opositor. Estos enfrentamientos causaron 600 muertes y el exilio
de Bemba a Portugal, donde permaneció durante todo
el año, aunque se produjeron diferentes intentos diplo-máticos para solucionar políticamente este contencio-so. En mayo y junio el Senado discutió el levantamien-to de la inmunidad parlamentaria a Bemba, con el objetivo de investigar su implicación en los hechos de marzo. Sin embargo, posteriormente se le permitió per-manecer en Portugal. El Presidente manifestó que esta cuestión, clave para fortalecer la democracia en el país, correspondía resolverla a la justicia, por lo que rechazó ofrecer un estatus especial a Bemba.
Región de los Grandes Lagos
Intensidad: 2
Evolución: =
Tipología: Identidad, Gobierno, Recursos
Internacional
Actores: RD Congo, Rwanda, Uganda
Síntesis:
Entre 1998 y 2003 transcurre en RD Congo la primera guerra mundial africana, así llamada por la participación de hasta
ocho países de la región.17La firma de diversos acuerdos de
paz entre 2002 y 2003 comportó la retirada de las tropas extranjeras hostiles (Rwanda y Uganda, principalmente). Éstas justificaban su presencia con la existencia de grupos insurgentes en territorio congolés a los que pretendían elimi-nar, ante la ausencia de voluntad de las FFAA congolesas para acabar con ellos, mientras ejercían el control y la expoliación de los recursos naturales del este del país. RD Congo se ha apoyado en estos grupos hostiles a Rwanda y Uganda en favor