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Correlation between atomic size misfit and solid solution hardening in Ti-Nb-Hf-Ta-Zr

6. Solid solution hardening in single phase high entropy alloys

6.3 Correlation between atomic size misfit and solid solution hardening in Ti-Nb-Hf-Ta-Zr

Si bien la evaluación cognitiva es la mejor estrategia para conocer y describir las capacidades atencionales del niño, también es importante conocer las posibles conductas inatentas que éste manifiesta. Desde ese punto de vista, la observación conductual, como su propio nombre indica, consiste en detectar presuntas conductas inatentas del niño que pueden ser síntomas de un problema en el funcionamiento de la atención. Las técnicas principales de observación conductual son la entrevista, por un lado, y las escalas y cuestionarios, por otro.

Las escalas y cuestionarios son instrumentos diseñados para ser contestados bien por el propio niño, bien por los padres y/o maestros, y en ellos se pide a los informantes que puntúen ciertas conductas del niño observadas en un período de tiempo determinado. Una de sus mayores ventajas es su rapidez para ser contestadas, si bien cuentan con algunas limitaciones tales como la subjetividad de la persona que las responde o la ambigüedad a la hora de interpretar los ítems que lo componen. En cualquiera de los casos, son indudablemente útiles sobre todo para evaluar los síntomas y conductas asociadas al TDAH.

Dentro de este grupo de instrumentos, los más utilizados son: las Escalas de Conners (Conners, 1989), el CBCL (Child Behavior Checklist), la ECI (Escala de comportamiento

infantil, Manga, Garrido y Pérez-Solís, 1997), el EDAH (Farré y Narbona, 2000), ESMIDAS,

EMIC (Servera y Llabrés, 2003), etc.

Uno de los instrumentos más usados son las Escalas de Conners (Conners, 1989). De aplicación individualizada, su última versión (Escalas revisadas de Conners, CRS-R) está compuesta por tres escalas, una para padres, otra para maestros y una tercera personal o de autoinforme para niños y adolescentes (tres y diecisiete años). Cada escala está compuesta por un listado de síntomas con un formato de escala de Likert24. Su tiempo de aplicación es de 5- 10 minutos, y está constituida por cuatro subescalas:

— Conducta oposicionista (propensión a ir en contra de las reglas, a tener problemas con figuras de autoridad o a molestarse e irritarse con más facilidad que la mayoría de niños su edad).

— Problemas cognitivos/distracción (problemas de organización del trabajo escolar, dificultad para completar tareas o asignaciones escolares y dificultad para realizar un esfuerzo mental sostenido).

— Hiperactividad (capacidad para quedarse sentado/a, permanecer tranquilo/a, realizar tareas por tiempo prolongado y tendencia a la impulsividad y la actividad constante).

— Y, finalmente, un índice de TDAH que permite identificar a la población que está «en riesgo» de ser diagnosticada con esta condición.

Por su parte, la prueba EDAH (Evaluación del trastorno por déficit de atención con

hiperactividad, de Farré y Narbona, 2000) es un instrumento que evalúa los principales rasgos

del TDAH, así como los trastornos de conducta que suelen coexistir con el síndrome. Compuesta por 20 ítems, es utilizada para que el profesor evalúe, de forma individualizada, a niños de seis a doce años de edad. Su tiempo de aplicación oscila entre los 5 y 10 minutos aproximadamente y, a través de las respuestas dadas por el informante, el evaluador obtiene puntuaciones en cuatro escalas: hiperactividad, déficit de atención, hiperactividad con déficit de atención y trastorno de conducta.

El resultado obtenido en la escala, comparado con los puntos de corte previamente establecidos y conseguidos a partir de criterios estadísticos y epidemiológicos, determina la existencia de dos niveles de riesgo de padecer el trastorno: riesgo moderado y riego elevado. Por tanto, no es un instrumento que diagnostique TDAH, sino que confirma o detecta un indicio de tener este trastorno.

Finalmente, las escalas ESMIDAS (Escalas Magallanes de identificación de déficit de

atención en niños, adolescentes y adultos, García y Magaz, 2006), también administradas de

forma individual, tienen como objetivo principal obtener información relevante y fiable sobre la forma habitual de comportarse de un niño, adolescente o adulto diagnosticado (con la condición) de «déficit de atención sostenida e hiperactividad» (DAH) o de «déficit de eficacia atencional sin hiperactividad» (DA o DEA). Para ello cuenta con cuatro escalas cuyo tiempo de aplicación dura entre 5 y 15 minutos, y que son las siguientes:

— Escala Magallanes de identificación de déficit de atención en niños (ESMIDA-N): aplicada a niños entre cinco y nueve años de edad, identifica la existencia de indicadores conductuales correspondientes a las condiciones «déficit de atención sostenida e hiperactividad» o «déficit de eficacia atencional y lentitud motriz/cognitiva».

— Escala Magallanes de retrospectivas de déficit de atención en niños (ESMIDA-R): aplicada a niños entre diez y trece años, identifica la existencia de indicadores conductuales correspondientes a las condiciones «déficit de atención sostenida e hiperactividad» o «déficit de eficacia atencional y lentitud motriz/cognitiva».

— Escala Magallanes de identificación de déficit de atención en adolescentes (ESMIDA-

J): utilizada con adolescentes entre los catorce y los dieciocho años de edad, identifica la

atención sostenida e hiperactividad» o «déficit de eficacia atencional y lentitud motriz/cognitiva».

— Escala Magallanes de identificación de valoración del trastorno por déficit de atención

en adolescentes (ESMITDA-J): también utilizada con adolescentes entre los catorce y los

dieciocho años de edad, identifica el impacto que la condición DA o DAH tiene en el momento actual en el ámbito familiar, escolar o social de un adolescente, valorando la amplitud e intensidad del trastorno por DA o por DAH.

Las escalas ESMIDA-N están constituidas por un conjunto de ítems, agrupados en forma de dos escalas independientes, una para padres y otra para profesores, que informan de la frecuencia con que su hijo/a o alumno/a muestra los comportamientos indicados en cada una de las escalas. Para ello se ofrecen tres posibles respuestas (casi nunca, con bastante frecuencia y casi siempre). Finalmente, la puntuación obtenida se interpreta como evidencia de la condición DAH que deberá emplearse en un proceso de diagnóstico diferencial de otros problemas.