Figure 4.1 Role of the empirical chapters
4.3 Research hypotheses and research methodology
4.3.4 Cost Analysis as a Methodological Framework
Ya sabemos, que cuando se produce la interiorización profunda inconsciente la persona desciende a los lugares más profundos, que se pueden llamar los "estados del Inconsciente" y es desde allí, desde donde puede expresar todo lo que siente, lo que ve, o lo que percibe. En los estados del inconsciente se puede obrar de la siguiente manera:
Estado Alfa
Es en donde la persona sólo ve como a través de una pantalla. En este estado se puede exhortar a la persona de la siguiente manera:
Visualice a Jesús, El está vivo, resplandeciente, transfigurado, te mira con ojos de ternura, te comprende y te ama, te quiere ayudar a solucionar tu problema, y a sanarte de todas tus enfermedades y a liberarte de todas tus dificultades.
¿Lo puedes ver? La persona responde, generalmente que sí, a partir de ese momento se inicia una dirección del problema que se quiera resolver. Debe seguirse fielmente todos los pasos de la sanación interior, dejando siempre a Jesús como testigo y como el primer interesado en sanarle interiormente. Al terminar la sección, se pueden sanar las enfermedades físicas que se hayan manifestado, y luego, se le debe agradecer a Jesús la Obra, despidiéndose de Él. No se aconseja dejar la imagen de Jesús, ya que la persona debe iniciar un trabajo a solas y no debe depender solo de la Divinidad, además, si se le deja la imagen, se puede correr el riesgo de que la cree en el interior y la siga viendo en todas partes; esto es válido para cualquier clase de imagen que aparezca durante la sección: siempre se le debe borrar toda imagen al paciente, antes de traerlo a la conciencia.
En este estado, la persona ya no solo ve sino que vive la experiencia, no se trata de una visión, sino de una realidad. La persona vive el momento, se enfrenta a los conflictos del interior frente a frente, aquí, se le debe acompañar, exhortándola a no temer, a enfrentar, sea para vencer, o para perdonar si es el caso. Aquí es frecuente que se remuevan todos los dolores y enfermedades, por ello, quien dirige la sección debe ser muy cuidadoso y saber interpretar los signos que vayan apareciendo.
Como la persona vive el momento, como si fuera hoy, el terapista puede hacer las veces del personaje en cuestión que está en el interior de la persona, sea la madre ya fallecida, el padre violador, el esposo infiel, pero siempre buscando el perdón del paciente o la comprensión, o perdonando a esta.
En algunos casos, el personaje es interpretado por el inconsciente, no en su parte física, sino en su parte interna, es decir, el padre, lo puede interpretar por su temperamento y agresividad como un hombre alto con sombrero, que a veces no es un hombre, sino como una sombra negra con un garrote, mientras que el paciente está agachado en un rincón; la madre, puede ser interpretada como una bruja, toda desgreñada con ojos rojos, que la amenaza; la mujer que le robó el cariño de su esposo, como una mujer vestida de negro con cruces en la mano; en algunos casos puede verse él mismo pero de una manera diferente, sea muerto, accidentado, más robusto y alegre, o tímido, e iracundo ( Estos son los elementos que llamamos los simbolismos, y debe tenerse en cuenta que siempre detrás de un simbolismo se oculta una experiencia, o una persona real que permanece oculta y que es necesario desvelar)
En cualquiera de estos casos y muchos otros que se pueden presentar se debe obrar con prudencia, pero ante todo, con el amor y la misericordia de Dios; a veces se permite que se entable un diálogo, llevando a la persona a vencer siempre, o a conceder la razón, si es necesario; en algunos casos, cuando el cuadro es muy aterrador, se le puede pedir a la persona que toque el personaje para que este se transforme y se descubra detrás, otra realidad, u otra persona. En fin, durante la terapia, van surgiendo cantidad de signos y expresiones, que el terapista debe aprender a tratar con la ayuda del Espíritu Santo, por ello, para este trabajo se requiere de verdadera vocación, de entrega, además de mucha oración; pero de algo que sí debemos estar seguros, es que esta obra es maravillosa y que quien la practique con verdadera devoción, entrega, compasión hacia las personas enfermas, pero ante todo en nombre de Dios y para su Santa Gloria, recibe para sí, sanación, liberación, y gracias abundantes.
El estado gamma
Cuando la persona ha entra al estado interior, algunas veces se dirige a una apartado del inconsciente mucho más profundo, de tal manera, que quien dirige la sección, sabe que la persona está en este estado, porque presenta signos de regresión, es decir, se dirige, a acontecimientos del interior que tienen su raíz más profunda en días, meses u años atrás.
Es frecuente que la persona se dirija principalmente a experiencias vividas, cuando estaba en el seno materno, o hasta los diez años de vida, ya que esta es la época crucial, en donde las experiencias de la vida marcan a la persona profundamente. Aquí el terapista no debe asustarse, sino asumir el hecho con mucha naturalidad. Debe procurar descubrir qué es lo que está pasando en ese momento.
Es de anotar que el paciente, en estado de regresión, ya no existe en este tiempo ni espacio, y debe tratársele de acuerdo al estado que presente. Los estados que puede presentar el paciente, pueden ser de un bebé tierno, que está flotando en el líquido amniótico; muchas veces, se sabe que una persona está en el estado de regresión al seno materno, porque se siente como navegando en la profundidad de un océano inmenso sin ahogarse, o se siente, como un gran delfín blanco y negro que revoletea, juega, salta y se divierte. Cuando se está frente a un paciente que muestre esta experiencia, uno como que se transporta con él a la profundidad de ese mundo interior de paz, de armonía y de tranquilidad; pero de algo que el terapista debe ser consciente, es de que, tiene que sacar al paciente de ese estado para llevarlo a su propia realidad, ya que el paciente está huyendo de su propia historia para quedarse enternecido en los recuerdos del mundo interno, en donde se siente más seguro de las agresiones de los hombres y problemas de este tiempo. A veces una persona sufre estados de regresión porque tiene una experiencia oculta de su niñez, o juventud, que quiere olvidar, pero que ella le reclama atención, lo esclaviza, lo ata, y le impide vivir su nueva vida.
En los casos en los cuales el bebé ha sido ultrajado, rechazado, o que ha tenido que vivir los traumas y emociones de su madre, el bebé se siente incómodo, temeroso, triste, anonadado y en este caso se le debe procurar la sanación, antes de permitir el recuerdo de su nacimiento. Esta experiencia se puede interpretar como un nuevo nacimiento, con una nueva vida y unas nuevas experiencias.
Cuando la persona se ha regresado a la edad de uno a diez años, o en su defecto, a cualquier otra edad, se debe atender el caso, con mucho amor, siempre procurando la sanación de todos los síntomas que vayan apareciendo, tanto traumáticos, emocionales, como físicos.
A modo de ejemplo, quiero que miremos, un cuadro existencial. Supongamos que la persona bajó al estado de la regresión, hasta los cinco años, ve al papá que la está manoseando, en este caso no se debe
interrumpir la sección, pues cada experiencia debe dejarse terminar totalmente, se le dice a la paciente que vaya narrando todo lo que vaya sucediendo, pero que esté segura que nada le puede suceder, que el señor la está acompañando.
Al terminar la experiencia, se debe procurar un diálogo entre el papá y la niña, para que el padre, muestre su arrepentimiento y le pida perdón a la niña, la cual a su vez debe perdonarlo internamente. Si se dio la violación con penetración, y esto es válido para cualquier edad, surgen inmediatamente los dolores fuertes en los genitales. En este caso se debe procurar la sanación física, sea con la oración, con la imposición de las manos, o con las luces. Es importante conocer no mi propia interpretación del problema, sino la interpretación del interior de la persona y sobre este postulado es con el cual hay que trabajar siempre.
Es frecuente que en el diálogo con la persona en el estado consciente, esta le diga, que ya perdonó a papá, que hablaron y se pusieron de acuerdo, pero al llegar al estado de interiorización, se descubre otra realidad, y esta es la que interesa.
Podemos mirar otro ejemplo, supongamos que una persona experimentó la muerte de su madre, más adelante la de su esposo, quien murió accidentalmente y luego su hijo mayor, quien fue posiblemente asesinado.
En este caso, es necesario descubrir, la relación tal vez de apego y dependencia, que había entre la madre y la hija, de tal manera que al perderla, es como si hubiese perdido parte de sí, o como si se hubiera muerto con la madre. En esta experiencia la persona ya quedo lisiada y traumatizada, de tal manera, que cualquier otra situación que se le presente de ahí en adelante la va a afectar. La persona, posiblemente buscó refugio en un hombre, ya que este representaba la figura del padre, que con seguridad no le dio todo el afecto que necesitaba, por lo cual le entregó todo su cariño a la madre. Al perder a su esposo, se revive la experiencia de la muerte de la madre, pero al mismo tiempo vuelve a perder a su padre ficticio, del cual había rescatado su afecto. Sólo queda la esperanza puesta en su hijo, él se convierte en el paño de lágrimas, en él ve, la figura de la madre tierna que perdió, la figura del papá que nunca tuvo y la figura del esposo que la rescató, de tal manera, que al morir, todo esto se destruye, se pierden las esperanzas, y prefiere morir, o enterrarse viva, y eso es lo que hace cuando va al estado de la regresión, se esconde dentro de sí, huye de sus problemas, se niega a vivir, vive otra realidad existencial.