5. COST ANALYSIS FOR A TYPICAL BRIDGE DECK ELEMENT
5.2. Cost of Materials
C. Un escenario posible: poner fin a la pobreza en 2030 y cumplir con las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN) condicionales D. Los sectores dinamizadores del gran impulso para la sostenibilidad E. Las políticas de alcance general: macroeconómica, social y ambiental F. Conclusión: hacia una economía mundial sostenible con políticas de gran
impulso a nivel nacional y coordinación multilateral en el sistema internacional Bibliografía
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A. La respuesta a la crisis: actuar con urgencia
sin perder de vista el largo plazo
1. Las crisis son momentos de redefinición de ideas,
alianzas y políticas
Las crisis abren espacios para que se reconfiguran las ideas y las alianzas políticas que sirven de apoyo a las estrategias de desarrollo. Las crisis exigen respuestas urgentes y disminuyen las barreras ideológicas y políticas a la transformación de la economía y de la sociedad.
Las respuestas posibles a las crisis no son únicas, sino que compiten visiones alternativas sobre qué tipo de modelo sería capaz de superarlas1. Las propuestas alternativas y el debate entre estrategias muchas veces preceden a las crisis; estas, por su parte, actúan como catalizadoras para la acción y el cambio de modelo. Este es precisamente el llamado que la comunidad internacional y las Naciones Unidas han hecho para que la década de 2020 sea una década de acción. Las demandas de transformaciones vienen gestándose desde hace mucho tiempo y se manifiestan en protestas sociales y tensiones políticas. La pandemia ha hecho imprescindible que se actúe de forma inmediata para darles respuesta.
Los caminos que seguirán los países no están predeterminados. Se abre un período de ensayo y error, de avances y retrocesos impulsados por las demandas sociales y el conflicto, de los que emerge un nuevo patrón.
El objetivo de esta sección es proponer un camino de superación de la crisis que combina el fortalecimiento de la democracia (en el ámbito nacional) y la cooperación multilateral (en el ámbito internacional) con el crecimiento sostenible y la igualdad.
Se trata de una estrategia que tiene a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como horizonte y que recoge el desafío lanzado por la iniciativa de una década de acción, con acciones a nivel mundial para asegurar un mayor liderazgo, mayores recursos y mejores soluciones para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), acciones nacionales que impliquen una transición en materia de políticas públicas, presupuestos, instituciones y marcos legales a todos los niveles del gobierno, y acciones de las personas, que incluyan a los y las jóvenes, la sociedad civil, los medios, el sector privado, los sindicatos, el sector académico y demás partes interesadas para generar un movimiento que impulse los cambios necesarios, como el de avanzar hacia sociedades más igualitarias, sostenibles ambientalmente, en un contexto de paz y cooperación en el sistema mundial.
La propuesta de una recuperación transformadora se asienta en las siguientes consideraciones (véase CEPAL, 2020a). Primero, el impacto de la pandemia debe analizarse en el contexto de los problemas estructurales que ya afectaban la economía internacional y que condujeron a la crisis de 2008. Estos problemas reflejan grietas en el modelo de desarrollo que predominó desde finales de los años setenta y comienzos de los años ochenta (hiperglobalización). Segundo, la respuesta a la crisis debe combinar medidas de corto plazo para superar la emergencia con medidas de largo plazo para corregir los problemas estructurales del patrón de crecimiento anterior. Tercero, la crisis y su salida tienen un componente tecnológico-productivo y una dimensión sectorial que debe ser plenamente incorporada al análisis y al diseño de políticas. Finalmente, las políticas para transformar el patrón de desarrollo deben considerar la complejidad y múltiples interacciones entre sus dimensiones social, económica y
1 Así ocurrió en la Gran Depresión con las respuestas que se suscitaron en los años treinta, como el NewDeal en los Estados Unidos o los nacionalismos
autoritarios en Europa occidental. En la crisis de 2008 en Europa, se confrontaron las estrategias de austeridad con las propuestas de políticas fiscales y monetarias expansivas; la austeridad solo se abandonó cuando ya no fue posible ignorar su enorme costo social, político y económico.
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
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ambiental. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha señalado la existencia de una interacción virtuosa entre la construcción de un Estado de bienestar y los procesos de cambio técnico y transformación productiva, con expansión del empleo formal de calidad y construcción de capacidades endógenas (CEPAL, 2020a). Esta es la base que informa la propuesta cepalina de una recuperación transformadora que se analizará en las próximas secciones.
2. Un nuevo estilo de desarrollo requiere una nueva relación
entre Estado, mercado y sociedad
La crisis de 2008 y la pandemia crearon un espacio más amplio para las ideas y la política, pero la estrategia a ser adoptada dependerá en gran medida de las coaliciones que se formen. De una manera muy estilizada, pueden definirse tres tipos de respuesta: una respuesta inercial en la que el viejo modelo sobrevive con algunas alteraciones que amortiguan sus problemas estructurales; una respuesta de conflicto y rivalidad en que las economías principales se retraen hacia políticas de "perjudicar al vecino", de abandono del sistema multilateral y de creciente competencia geopolítica (un escenario similar al de los años treinta); y una respuesta de superación en que se buscan acuerdos internos y externos de cooperación (con fortalecimiento de la democracia y de los mecanismos institucionales de cooperación multilateral) para corregir los problemas estructurales del viejo modelo.
Cada una de las respuestas mencionadas antes (inercial, rivalidad y cooperación) supone una cierta relación entre Estado, mercado y sociedad civil. En el modelo inercial, la expansión del Estado se ve como un freno al desarrollo del mercado; en el modelo de rivalidad, la expansión de las capacidades de un Estado limita el poder de los otros Estados y se la ve como una amenaza; en la mirada de la cooperación multilateral en un contexto democrático, en cambio, la construcción de capacidades en los Estados imprime mayor estabilidad y predictibilidad a los mercados, corrige externalidades y compensa desequilibrios, y ayuda así al funcionamiento eficaz de la economía, y las mayores capacidades en un Estado ayudan al conjunto del sistema internacional a alcanzar objetivos que van desde la paz al cuidado de la biosfera, que por su propia naturaleza solo pueden alcanzarse globalmente y con el concurso de varios países.
Desde la mirada de los acuerdos, la relación entre Estado, mercado y sociedad no es un juego de suma cero. Este es el punto destacado por Osvaldo Sunkel cuando habla de la necesidad de superar la dicotomía entre los estilos de desarrollo Estado-céntrico y mercado-céntrico. En sus propias palabras, lo que se requiere es “un enfoque neoestructuralista y una perspectiva sociocéntrica, en que el Estado debe responder a la ciudadanía y guiar y regular estratégicamente el mercado” (Sunkel, 2006, pág. 13). El modelo inercial supone la continuidad del estilo mercado-céntrico de la hiperglobalización, lo que implica que los problemas estructurales que se han mencionado continuarán agravándose con el tiempo. El modelo de competencia geopolítica y unilateralismo retorna a una visión de choque entre Estados nacionales. En ese contexto, las mayores potencias buscan construir bloques de poder en un mundo más fragmentado, en lugar de una respuesta multilateral coordinada ante los problemas globales. El unilateralismo y la rivalidad basada en “perjudicar al vecino” implican un mundo más inestable, tanto en lo político (con riesgos crecientes para la democracia y la paz) como en lo económico. Internamente, se fortalecen miradas de exclusión y pérdida de confianza en la democracia. Puede surgir un escenario de combinación de expansión del gasto militar con políticas tributarias regresivas, apoyadas muchas veces en un discurso xenófobo y hostil a la diversidad y al pluralismo.
Lo que propone la CEPAL es un juego de suma positiva en que la sociedad y los mercados no temen las capacidades del Estado, porque son estas las que le permiten a la sociedad civil alcanzar de manera más efectiva sus objetivos. Para ser capaz de proveer estabilidad y promover los objetivos de la sociedad y lograr los acuerdos necesarios entre los actores, el Estado debe dar un salto en sus
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Construir un futuro mejor: acciones para fortalecer la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible
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propias capacidades tecnológicas y de gestión de la política pública, especialmente en un mundo en que el progreso técnico se ha acelerado y en el que hay rápidos cambios en las estrategias de las empresas y su competitividad.En la misma clave, Evans (1996) examina al Estado “como problema y como solución”, como un agente que tendría que estar dotado de autonomía para definir estrategias sin ser dominado por intereses corporativos, y que al mismo tiempo debería ser capaz de cooperar con el mundo empresarial y del trabajo para que dichas estrategias pudieran implementarse. Más recientemente, Acemoglu y Robinson (2019), desde una perspectiva de larga duración (longue durée2), argumentan que los casos exitosos de desarrollo avanzan por un estrecho corredor en que se refuerzan mutuamente la construcción de las capacidades de intervención y provisión de bienes públicos por parte de los Estados, y las capacidades de control, demanda y representación por parte de la sociedad.
La CEPAL (2014a), en su análisis de las bases políticas para una estrategia de desarrollo basada en los ODS, atribuye a los pactos en un contexto democrático un papel central, destacando la importancia de los pactos fiscales, la gobernanza de los recursos naturales, la política industrial y la búsqueda de la igualdad como objetivo y como instrumento de desarrollo. Los pactos deben ser instrumentos que den transparencia y orientación a la acción de los Estados, y contribuyan a la vigilancia de sus acciones, evitando que pasen a reflejar los intereses localizados de grupos con mayor poder económico y político. La década de acción debe ser, al mismo tiempo, la de la consolidación de la democracia y el multilateralismo.
A modo de resumen: en todos los análisis mencionados antes, la visión tradicional de un juego de suma cero entre Estado, mercado y sociedad civil deja lugar (bajo ciertas condiciones) a un juego en que las capacidades de cada uno de estos actores pueden reforzarse e interactuar positivamente en torno a objetivos definidos y monitoreados en democracia.