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Set-Cover Based Algorithms

4.8 Summary

5.3.2 Set-Cover Based Algorithms

Citar a Manuel Lezaeta Acharán será, para algunos, nombrar a un desconocido. Para otros, una especie de hereje sin título de medicina. Para no pocos, un apóstol del higienismo y la recuperación de la salud por medios naturales.

Este abogado chileno, haciendo gala de un carácter a prueba de bomba, fue uno de los máximos divulgadores del naturismo en el siglo XX.

Su personal batalla legal la ganó en la Corte de Apelaciones de Santiago de Chile. En sentencia del 27 de febrero de 1932 se le reconoce su derecho a publicar libros explicando sus ideas y a aconsejar sobre salud utilizando remedios naturales.

Sus peculiares ideas se sintetizan en su "Doctrina Térmica" según la cual todas las enfermedades se sostienen por una irregular distribución del calor corporal. Así, sus métodos buscan regular el organismo y despertar la propia energía vital curativa (el Vis Natura Medicatrix, de Hipócrates) activando la piel y descongestionando los órganos internos.

El método de Lezaeta no es precisamente cómodo de aplicar pero sus éxitos no son despreciables. Personalmente he conocido a algunos enfermos que, aplicando su sistema por pura convicción, obtuvieron resultados que podrían poner en ridículo a nuestra medicina institucional. Es por esto que prefiero mirar con respeto y sana curiosidad cualquier aportación a la medicina aún cuando provenga de fuentes "no tituladas". En ocasiones he encontrado más coherencia en algún "brujo" de cualquier pueblecito americano que en las modernas prescripciones de los especialistas. Y esto lo diré siempre con el máximo respeto porque, en aras de conservar intacta mi salud intelectual, me atrevo a dudar de casi todo y a valorar más los resultados prácticos.

El "fenómeno Lezaeta" es la consecuencia de una dosis de genialidad, una personalidad arrolladora y la herencia doctrinaria de una larga cadena de eminentes y prácticos observadores: Hipócrates, Vicente Priessnitz, Sebastian Kneipp, el Padre Tadeo de Visent, Arnold Kikli, Luis Kuhne y Adolf Just. Obsérvese que todos ellos salvo, tal vez, Hipócrates, carecían de título académico que avalase sus teorías e investigaciones. Pero prácticamente todos tuvieron una característica común: fueron enfermos que recuperaron la salud gracias a métodos no carentes de lógica de los queluego fueron incansables divulgadores. Desde Priessnitz a Just todos desarrollaron sistemas terapéuticos basados en la hidroterapia (curación por medio del agua) y los agentes naturales más básicos.

La teoría que sustenta los muchos éxitos de Lezaeta parte de un hecho que tiene poca discusión posible:

- El organismo humano tiende siempre a curarse y, para ello, realiza los esfuerzos necesarios en esa única dirección.

- La enfermedad es la reacción incansable de la naturaleza para reencontrar la armonía y, consecuentemente, la salud que se había perdido.

- Cuando las influencias que se oponen al equilibrio orgánico superan a la fuerza vital que tiende a recuperarlo el resultado final será la muerte y, en caso contrario, la vida.

El naturismo colabora con la naturaleza, no lucha contra ella. No hay duda acerca de quelos métodos naturistas poseen una lógica irrefutable. Liberando al terreno (el cuerpo) de las toxinas que lo perturban, mejorando sus eliminaciones, nutriéndolo adecuadamente, facilitando el equilibrio entre sus sistemas y funciones, activando sus defensas naturales, fortaleciendo, en suma, cuerpo y mente se obtendrán siempre buenos resultados. Podrá cuestionarse, eso sí, hasta qué punto pueden ser efectivos los métodos del naturismo en un paciente con cáncer. Pero antes de discutir esto tendríamos que ponernos de acuerdo en cuáles son las causas del cáncer. Mientras tanto no nos quedará más remedio que observar los resultados y éstos suelen ser más que buenos con la aplicación coherente de los métodos naturistas.

Veamos los métodos usados por Lezaeta que, por otra parte, eran los mismos en todos los casos:

NUTRICIÓN

Lezaeta describe tres tipos de nutrición, a saber: pulmonar, cutánea e intestinal. En cuanto a la primera recomendaba, cosa lógica, mucho aire puro. Ya sabemos que de una buena oxigenación depende el adecuado equilibrio de la economía corporal. La educación de la respiración es una tarea importante en el proceso curativo. Campo, playa o montaña deberían ser lugares de peregrinaje para todos los enfermos. Desgraciadamente el modus vivendi actual no siempre permite tales lujos. Es siempre recomendable el ejercicio físico que estimule suavemente la respiración: caminar a paso vivo por lugares donde haya subidas y bajadas es el ejercicio más recomendado por Lezaeta y otros naturistas. A las personas incapacitadas se les sugieren sesiones de gimnasia respiratoria.

"En un lugar bien ventilado, con la boca cerrada, introducid pausadamente el aire por la nariz. Procurad respirar con amplitud, elevando el pecho, para lo cual conviene apoyar las manos en las caderas y, afirmando éstas, elevar los hombros. Estas respiraciones, como suspiros profundos, permiten desplegar ampliamente los pulmones intensificando en ellos la oxidación de la sangre y expulsando abundantes materias gaseosas perjudiciales a la vida del cuerpo. Estas respiraciones profundas deben repetirse con frecuencia en el día y especialmente se recomiendan en la mañana, al levantarse y antes de recogerse a dormir. Unos pocos minutos diarios de estos ejercicios respiratorios favorecen la purificación del fluido vital, incorporan al organismo gran cantidad de energías que la atmósfera posee y expulsan del cuerpo abundantes materias perjudiciales a la vida orgánica. Además, las respiraciones profundas activan la circulación de la sangre en el cuerpo..."

- Manuel Lezaeta Acharán -

Respecto a la nutrición cutánea, Lezaeta enfatiza que:

"Así como no existe enfermo con buena digestión, tampoco hay enfermo con buen funcionamiento de la piel. Piel pálida y fría supone mucosas intestinales irritadas, afiebradas y congestionadas, vale decir, enfermas".

En relación a la dieta preconizaba una alimentación primordialmente vegetariana. Recomendaba básicamente frutas frescas, frutos secos, verduras, semillas germinadas, pan integral, cereales, queso fresco, cuajada, yogur... básicamente alimentos sanos y naturales con predominio de los crudos y exclusión de la carne.

Dedico un capítulo a las pautas alimenticias que deben seguir los afectados por cualquier tipo de cáncer por lo que no me extenderé más aquí sobre esta cuestión.

Especial importancia daba Lezaeta al tema de las incompatibilidades alimenticias, lo que he desarrollado con suficiente amplitud en otra de mis obras: Salud y Larga Vida por la Alimentación (actualmente distribuido en España por Ediciones i)