CHAPTER 4 : PRESENTATION OF CASES
4.2 METHOD OF DATA COLLECTION
4.2.1 The CPF performance index
Es importante, reconocer que nuestros imaginarios sobre el ser docente se ha ido transformando y complejizando, así como también las visiones y concepciones que tanto social y culturalmente se tiene sobre las y los sujetos que se preparan para asumir su rol como pedagogo/a infantil. En ese sentido, antes de encontrarnos con múltiples autores y experiencias propias, considerábamos que se trataba de un trabajo mucho más asistencial, en el que se atendían las necesidades de los niños y niñas sin comprender sus diferentes subjetividades y las que estas implican.
Aún nos encontramos con personas que critican fuertemente esta carrera, poniéndola por debajo de las disciplinas que se conciben como “fuertes” o “esenciales”, como lo son física, química, biología, entre otras. Aunque la formación de docentes en Pedagogía Infantil en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas tiene acreditación de alta calidad, se ha observado a partir de la realización de las vivencias y prácticas, que el papel de licenciado en formación se minimiza, viendo a los/las vivencia listas y practicantes como las que llegan al aula para realizar la hora de dinámicas y juegos, auxiliares que peinan y limpian mocos o acompañan al baño a los niños y las niñas.
60
Esta visión está ligada a la forma en que se institucionalizaron los primeros jardines infantiles en Colombia, siendo esto impulsado por los sucesos sociales y políticos de los años 70-80 del siglo XX (García, 2013), el nuevo rol de la mujer, el conflicto armado, la desapropiación de territorios, entre otros.
Para estos años, la educación de infantes en la ciudad tenía la función de proteger y cuidar, las que asumieron este papel fueron mujeres que ofrecían su casa para tener a los hijos de las vecinas que por la situación social salían a trabajar y no contaban con alguien que estuviese pendiente de ellos, posteriormente se reconoció la labor de estas mujeres creando hogares comunitarios que suplieran esta necesidad (Jiménez, 2012), y de una u otra forma se estigmatizó la labor de las personas que trabajamos con la infancia colombiana.
3. Espacios de vivencia y práctica formativa: características fundamentales
Desde nuestra licenciatura hemos podido tener maestros que han orientado nuestros procesos y han construido con nosotros nuevas formas de pensar, interpretar y conocer la pedagogía, han forjado en nuestra experiencia bloques de inspiración.
Ahora nos remitimos a uno de ellos, el cual ha sido participe en la construcción de nuestros avances como pedagogas infantiles, facilitándonos de varias herramientas para concebir una idea clara de nuestra labor como docentes, afirmando lo siguiente:
“La vivencia escolar o práctica formativa, es un espacio creado en la licenciatura para que los estudiantes que se están formando como maestros entren en contacto con los jardines infantiles, con los hogares comunitarios, con la escuela, organizaciones no gubernamentales y demás instituciones que se ocupan de la infancia, para que conozcan allí lo que significan los niños, los maestros y los padres de familia, quienes participan en los espacios, los ritos y la normatividad institucional, entre otros. Esta experiencia y esta vivencia se realizan con el fin de que nuestros estudiantes confronten sus imágenes personales y las teorías
estudiadas en la Universidad, con lo que cotidianamente sucede con la infancia en espacios formales y no formales de socialización. (Jiménez, 2008, p.65)
Las Vivencias Escolares y Prácticas Formativas se realizan en espacios de educación formal y no formal, lo que brinda a los y las estudiantes de Pedagogía Infantil ampliar su visión en las labores por y para la infancia, problematizando en cada nivel un aspecto desde las diferentes dimensiones de los niños y las niñas.
Estos dos espacios académicos, se encuentran subdivididos a su vez por los ciclos que componen la estructura de la carrera universitaria. En el primer caso, que corresponde a los espacios de las vivencias (ciclo de fundamentación), los encontramos en la siguiente distribución:
- Vivencia I Comunicación: En este nivel se observan las diferentes formas de comunicación, tanto en los ámbitos cotidianos, es decir, las diferentes instituciones sociales en las que el niño y la niña se encuentra inmerso, y en los ámbitos escolares, desde la configuración de la relación adulto-niño.
- Vivencia II: Cognición, visibilizando los procesos de construcción del conocimiento de los niños/as.
- Vivencia III: Tecnología, donde se permite ver cómo desarrollan el pensamiento tecnológico los niños/as.
- Vivencia IV: Imaginación, fantasía y creación, donde se reconoce la espontaneidad y se abren espacios para la creación de mundos posibles desde la relación entre los lenguajes del arte y la literatura.
- Vivencia V: Cultura, infancia y sociedad, en este nivel se reconoce las diferentes modalidades y perspectivas de la infancia y la educación además, se piensa la formación de
62
Por otro lado, las cuatro prácticas formativas (ciclo de profundización), se realizan desde los intereses de investigación que hayan surgido de dichas vivencias y se agrupan en tres líneas de profundización:
- Lenguaje, Comunicación y Creación (LCC) - Naturaleza, Memoria y Poder (NMP) - Subjetividades, Diversidad y Estética (SDE)
Consideramos que hasta el momento, la Universidad nos ha posibilitado un camino lleno de aprendizajes y experiencias significativas acerca de la infancia y del ser docente. Somos conscientes que no existe un manual o una guía que enseñe cómo debe ser un buen o mal docente, o cómo es la infancia con la que nos relacionamos. No, eso no existe, nos encontramos con autores que han dejado su legado, sus teorías y sus memorias, y es desde allí que partimos para poder llegar con una idea general de algunos de los procesos que se generan dentro de los escenarios educativos.
4. Espacios de Vivencia Escolar y Práctica Formativa: escenarios que nos permiten